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domingo, 16 de octubre de 2016

Washington no combate a Daesh, sólo lo mueve






Durante la ceremonia de conmemoración del martirio del profeta Hussein (Ashura), el secretario general del Hezbollah libanés, Hassan Nasrallah, pronunció un discurso. Presentamos fragmentos de esa intervención.


por Hasan Nasrallah

Washington ha emitido últimamente numerosas declaraciones contra el Emirato Islámico (Daesh), aunque sin asestarle el menor golpe en el terreno. Pero sí bombardeó a las fuerzas de la República Árabe Siria que luchaban contra la organización terrorista. Basta localizar al Emirato Islámico en un mapa y observar su desplazamiento para entender la estrategia de Estados Unidos.


Hassan Nasrallah: Por favor.

A través del acuerdo ruso-estadounidense, Siria se hallaba ante una oportunidad de poner fin a la lucha y de retomar la vía política.

Pero rápidamente, los estadounidenses se retiraron del acuerdo porque contenía cláusulas que estipulaban, entre otras cosas, separar al Frente al-Nusra de los demás grupos armados en Siria, definir sus regiones y posteriormente poner las posiciones del Frente al-Nusra y las de Daesh bajo el fuego común de estadounidenses y rusos.

Esta gran decisión de luchar contra esos dos grupos constituía un preludio para iniciar una solución política en Siria entre el gobierno y las demás facciones de la oposición.

Los estadounidenses se retiraron de ese acuerdo, lo bloquearon e incluso interrumpieron los contactos políticos. Lo hicieron simplemente porque descubrieron… francamente, estoy entre los que se asombraron al ver el acuerdo. ¿Es posible que los estadounidense hayan aceptado esto?

En todo caso, esto significa que había desacuerdos dentro de la administración estadounidense o que descubrieron después que es imposible separar al Frente al-Nusra de los demás grupos armados, sobre todo en Idlib y en Alepo, porque entre el Frente al-Nusra y gran parte de esos grupos existe una relación estructural.

O quizás se dieron cuenta de que el hecho de aislar a al-Nusra, de golpearlo y erradicarlo debilitaría a todos los demás grupos armados y que estos serían después incapaces de ayudar a Estados Unidos a realizar sus objetivos y a imponer sus condiciones en Siria.

Fue por eso que los estadounidenses se retiraron del acuerdo.

En cuanto a Daesh, los estadounidenses actúan a favor de un proyecto y eso es lo que la señora Clinton acaba de mencionar claramente estos últimos días. Ese proyecto es concentrar, o sea reunir a Daesh en una región determinada, en el este de Siria.

En segundo lugar, en las batallas de Faluya y de al-Anbar –para que ustedes lo sepan– Estados Unidos dejó vía libre a los miembros de Daesh para que escaparan y se fueran a Siria, lo cual hicieron sin que los aviones estadounidenses trataran de atacarlos, bombardearlos o capturarlos. En vez de eso, los enviaban a Siria.

Ahora, con los preparativos para las operaciones en Mosul, los hermanos iraquíes deben prestar atención a eso.

Existe también una intención de dejarles vía libre a los miembros de Daesh para que salgan de Mosul y se concentren en la región este [de Siria] en Raqqa y en Deir ez-Zor. Prueba de ello es que los estadounidenses se han retirado de la batalla en Raqqa.

Hace dos años que no dejan de repetir “Mosul y Raqqa”, “Mosul y Raqqa”. Pero ahora está claro que [los estadounidenses] han abandonado la batalla de Raqqa y que se concentran en la batalla de Mosul.

Otro indicio son los ataques de la aviación estadounidense contra las posiciones del ejército sirio en Deir ez-Zor. No fue un error sino un acto premeditado cuyo objetivo era golpear las posiciones del ejército sirio para provocar la caída del aeropuerto de Deir ez-Zor y que el resto de la ciudad quedara por completo en manos de Daesh, porque Estados Unidos quiere que Daesh controle toda la región de Raqqa y de Deir ez-Zor hasta la frontera [iraquí] y hasta la ciudad de al-Sukhma, al lado de Palmira. Luego explicaré por qué.

En cuanto a la presencia de Daesh en el norte de Alepo, ya no es importante para los estadounidenses. Estados Unidos ha dejado el norte de Alepo a sus aliados turcos y a los grupos armados que colaboran con el ejército turco.

¿Qué quieren lograr los estadounidenses? Quieren “concentrar” a Daesh en el este, “barrerlo” de Irak y “concentrarlo” en Siria. En la región [siria] de Idlib y de Alepo, defienden, protegen y permiten el abastecimiento en fondos y armas del Frente al-Nusra, que forma parte de al-Qaeda, grupo implicado en los atentados del 11 de septiembre [de 2001] que según ellos costaron la vida a 3 000 estadounidenses.

¿Por qué toda esta generosidad de Estados Unidos hacia al-Nusra y Daesh? Simplemente porque su periodo de instrumentalización no ha terminado aún. Porque no ha terminado de utilizarlos en Siria.

Hay objetivos estadounidenses en Siria e igualmente objetivos israelíes. Daesh y al-Nusra están siendo utilizados, lo sepan o no, para alcanzar y servir esos objetivos. Todos recuerdan que en el momento del anuncio del acuerdo ruso-estadounidense, o al menos de algunas de sus cláusulas, estipulando que habría un proyecto común ruso-estadounidense para golpear a Daesh y al-Nusra en Siria, los primeros en protestar fueron los israelíes.

Lo dijeron abiertamente: “Ustedes, los estadounidenses, ¿qué están haciendo? Si ustedes atacan a Daesh y al-Nusra en Siria, ¡nos dejan solos a nosotros!”

Usaron esta misma expresión. “Eso significa que ustedes [Estados Unidos] dejan a Israel solo en la región frente a Siria, el ejército sirio, el Hezbollah y los grupos de la resistencia.” Los israelíes protestaron y empujaron a sus grupos de presión en Estados Unidos a actuar.

Así que, desgraciadamente, la etapa de instrumentalización [de Daesh y al-Nusra] no ha llegado a su fin.

Hasan Nasrallah

Fuente original: AxedelaRésistance.com
Fuente Red Voltaire

sábado, 9 de julio de 2016

Documentos de inteligencia confirman que la invasión de Irak contribuyó a la creación del Estado Islámico

Tropas de ocupación de EEUU en Irak / EFE
Tropas de ocupación de EEUU en Irak / EFE 


Publicados como parte del informe Chilcot, los documentos reflejan la preocupación que tenían los servicios de seguridad sobre los grupos yihadistas.
Patrick Wintour 

 

Unos documentos de inteligencia publicados en el marco del informe Chilcot respaldan las acusaciones de que la invasión de Irak aumentó la amenaza terrorista sobre el Reino Unido y contribuyó a la creación del grupo extremista Estado Islámico (EI).


Los informes altamente confidenciales del Comité Conjunto de Inteligencia (JIC), algunos de los cuales son publicados por primera vez, confirman la preocupación de los servicios de seguridad por el creciente poder de los grupos yihadistas de Irak. Algunos de ellos, vinculados de forma directa con al-Qaeda.

Los documentos del JIC refutan la afirmación de Tony Blair de que el EI se generó principalmente en Siria y no en Irak.

Los informes ya demostraban que a los servicios de seguridad británicos les preocupaba desde 2006 que los grupos yihadistas suníes hubieran empezado a dominar la insurgencia contra el gobierno iraquí chií de Nouri al-Maliki.

En un informe del JIC de marzo de 2007 se dice: “No faltan los terroristas suicidas. AQI (al-Qaeda en Irak) busca objetivos de gran notoriedad. Creemos que AQI intentará expandir su campaña sectaria por donde pueda: los atentados suicidas en la ciudad de Kirkuk han aumentado bruscamente desde octubre, cuando AQI declaró el establecimiento de un teórico 'Estado Islámico de Irak' (incluido Kirkuk)”.

El informe prosigue: “Varios grupos suníes están involucrados en los ataques sectarios, pero calculamos que AQI está al frente de los ataques… su objetivo estratégico principal es llevar adelante una campaña sectaria para arrastrar a Irak hacia la guerra civil. Calculamos que su campaña ha sido la más efectiva de todas las de grupos insurgentes, con un efecto importante en el último año; en lo inmediato, representa la mayor amenaza para la estabilidad en Irak. El ritmo de los ataques con multitud de víctimas sobre objetivos predominantemente chiíes ha sido implacable”.

En un informe anterior, de julio de 2006, se dice: “El término 'yihadista' se vuelve muy difícil de definir: en muchos casos la distinción entre nacionalistas y yihadista es difusa. Comparten cada vez más causas comunes al unir fuerzas contra la violencia sectaria chií”.

Y agrega: “Calculamos que al-Qaeda en Irak (AQI) es la mayor red insurgente de todas y aunque su liderazgo mantiene un elemento extranjero importante, una gran mayoría de sus combatientes es iraquí. Su motivación es variada: algunos son extremistas islámicos inspirados por la agenda de al-Qaeda, otros son simple mano de obra atraída por el dinero. Algunos se involucran por la oportunidad de enfrentarse con las milicias chiíes: la campaña de los medios de comunicación yihadistas subrayan su papel como defensores de los suníes”.

Blair lo sabía

El informe da crédito a los que afirmaban que Blair fue advertido de todas las maneras posibles sobre el riesgo que representaba sacar a Sadam Hussein del poder, porque se liberarían las tensiones sectarias reprimidas por su brutal régimen.

La directora entre 2002 y 2007 del servicio de inteligencia británico MI5, Eliza Manningham-Buller, dijo sobre el tema: “En los años 2003 y 2004 recibimos muchas pistas de actividades terroristas en suelo británico… nuestra participación en Irak radicalizó, a falta de una palabra mejor… a unos cuantas personas de la misma generación… (que) entendieron nuestra intervención en Irak, sumada a nuestra intervención en Afganistán, como un ataque al islam”.


Fragmento de un vídeo del ISIS o Daesh
Fragmento de un vídeo del ISIS o Daesh.

Cuando le preguntaron si eran pruebas contundentes o una valoración general lo que le permitía asociar el aumento de la amenaza terrorista.

en Reino Unido con la invasión de Irak, Lady Manningham-Buller contestó: “Creo que hay pruebas en la cantidad de tramas, pistas, y personas identificadas; así como en su relación con Irak y en las justificaciones que daban por su participación en actividades terroristas... De modo que la respuesta a la pregunta es sí".

Blair dijo que había leído la evaluación del JIC de 2002 en la que se advertía de que la intervención en Irak aumentaría la amenaza de al-Qaeda sobre el Reino Unido, pero que en su opinión “retroceder por la amenaza del terrorismo habría estado completamente mal". "De todos modos, tras el 11 de septiembre y la guerra en Afganistán, ya éramos un blanco de los terroristas y, tal como lo demuestran los últimos sucesos en Europa y Estados Unidos, independientemente de Irak, los terroristas usarán muchas justificaciones como excusa para sus atentados”.

Desde Francia también habían advertido: el presidente de ese momento, Jacques Chirac, se oponía vehementemente a la invasión por las muy impredecibles consecuencias.

El 16 de octubre de 2002, el segundo de la embajada del Reino Unido en París, Giles Paxman, habló con dos altos funcionarios franceses sobre el Irak post Sadam en el que pensaban los británicos. Uno de los funcionarios “temía que sacar a Sadam desencadenara una anarquía absoluta en Irak con ataques a los símbolos del Partido Baaz, ajustes de cuentas y violencia generalizada como en Albania”.

En diciembre de 2002, el director de estrategia e innovación del Ministerio de Asuntos Exteriores del Reino Unido, Simon Fraser, informó de que un interlocutor francés le había hablado sobre la necesidad de "pensar con sumo cuidado acerca de la posible desintegración política en Irak tras una guerra": "Podría haber una gran cantidad de complicaciones imprevistas, entre ellas la inestabilidad política motivada por la venganza. No deberíamos dejar que las perspectivas optimistas nos impidan ver los posibles problemas. Lo mismo sobre las consecuencias en toda la región".

En el Ministerio de Exteriores británico le dieron la razón. En un memorándum de enero de 2013, advertían: “Todas las pruebas de la región sugieren que las fuerzas de la coalición no serán vistas como liberadoras durante mucho tiempo, si es que alguna vez lo son. Piensan que nuestras motivaciones son muy sospechosas. Los iraquíes, incluso los exiliados, quieren que nos vayamos cuanto antes, al igual que la mayoría de los árabes. Cuanto más dure la intervención y ocupación de Irak, más se cuestionará su legalidad y será cada vez peor vista”.

Traducción de Francisco de Zárate
Fuente. theguardian - eldiario.es

miércoles, 6 de julio de 2016

Un ataque suicida reivindicado por el Daesh mata al menos a 131 personas en Bagdad

Atentado de Bagdad 131 muertos

Middle East Eye y agencias

Traducido del inglés para Rebelión por Sinfo Fernández.

Un atentado suicida con coche-bomba reivindicado por el Daesh (Estado Islámico) arrasó un concurrido distrito comercial ayer domingo, matando al menos a 131 personas en el ataque más mortífero de este año en la capital iraquí.
La explosión golpeó a primera hora del día el distrito de Karrada cuando la zona estaba atestada de compradores que se adelantaban a la semana de vacaciones que marca el fin del mes del ayuno musulmán del Ramadán. Las bombas hirieron también a más de 200 personas, según declararon los responsables médicos y de seguridad.
El ataque se produjo una semana después de que las fuerzas de seguridad iraquíes recuperaran Faluya del Daesh, quedando Mosul como la única ciudad iraquí que aún controlan.
El primer ministro Haider al-Abadi visitó el lugar del ataque y prometió “castigar” a sus autores, según manifestó su oficina.
El domingo, un video publicado en los medios sociales mostraba a unos hombres –al parecer indignados por el fracaso del gobierno para impedir la carnicería en Karrada- lanzando piedras hacia lo que parecía ser el convoy de Abadi. En otro video podía oírse a un transeúnte maldiciendo a Abadi.
La inmensa explosión incendió los edificios de la zona y, horas más tarde, los bomberos seguían trabajando tratando de extinguir las llamas.
Unos hombres sacaban los cuerpos de dos víctimas de uno de los edificios incendiados, y una multitud miraba trabajar a los bomberos desde la calle llena de escombros.
Hussein Ali, un exsoldado de 24 años, dijo que habían muerto los seis trabajadores de la tienda de su familia, que sus cuerpos estaban tan abrasados que se hacía difícil poder identificarlos.
“Me volveré al campo de batalla. Al menos allí conozco al enemigo contra el que puedo combatir. Pero aquí no sé con quién estoy luchando”, dijo Ali a AFP.
El Daesh emitió un comunicado reivindicando su responsabilidad en el ataque suicida, diciendo que lo había cometido un iraquí como parte de las “operaciones de seguridad puestas en marcha” por el grupo.
El grupo combatiente dijo que la explosión tenía como objetivo los miembros de la mayoría musulmana chií de Iraq, a los que los extremistas suníes consideran heréticos y a los que atacan con frecuencia en Bagdad y otros lugares.
Las autoridades dijeron que el sábado se produjo otra explosión en la zona de Shaab, al norte de Bagdad, en la que murió al menos una persona y resultaron heridas cuatro, pero que la causa de dicha explosión no estaba aún clara.
Los atentados en la capital habían disminuido desde que en junio de 2014 el Daesh invadió amplias zonas del norte y oeste de Bagdad y sus militantes se ocuparon en operaciones por otros lugares.
Pero el grupo ha vuelto a atacar a los civiles iraquíes tras sufrir reveses militares.
La pérdida de Faluya
El pasado mes de mayo, la capital fue golpeada por una serie de explosiones que mataron a más de 150 personas en siete días.
Con miles de vehículos entrando y saliendo de la ciudad cada día, esos atentados son difíciles de prever.
Pero también hay fallos en las medidas de seguridad en la ciudad, especialmente el uso continuado de detectores defectuosos de bombas en los controles de la ciudad años después de que el hombre que se los vendió a Iraq haya sido encarcelado por fraude en Gran Bretaña.
Las fuerzas iraquíes recuperaron totalmente Faluya, ciudad situada a 50 kilómetros al oeste de Bagdad, del Daesh hace una semana, tras haber lanzado la operación en mayo.
Los combatientes del Daesh se apoderaron de Faluya a principios de 2014, convirtiéndolo seguidamente en uno de sus principales baluartes en el país.
La derrota del Daesh se aceleró tras una serie de ataques aéreos devastadores contra sus fuerzas militantes cuando trataban de escapar de la zona de Faluya.
La aviación de la coalición liderada por EEUU destruyó cientos de vehículos del Daesh y mató a docenas de combatientes en dos días de ataques contra los convoyes que escapaban tras finalizar la batalla, según dijeron las autoridades iraquíes.
Con Faluya recuperada, las fuerzas iraquíes se disponen a centrar sus objetivos en la segunda ciudad del país, Mosul, el centro más importante de población bajo control del Daesh en Iraq.
Las operaciones iniciales destinadas a establecer las bases para el asalto final sobre la ciudad están ya en marcha, y la coalición dirigida por EEUU está atacando la zona.
El Pentágono anunció el viernes que la coalición había matado la semana anterior a dos destacados líderes del Daesh en la zona de Mosul.
Además de Mosul, el Daesh controla aún un territorio respetable en la provincia de Nínive, de la cual Mosul es la capital, así como zonas en Kirkuk, al oeste, y Anbar, al sur.
El grupo combatiente se hizo con grandes partes de Iraq y Siria a mediados de 2014, declarando un “califato” islámico, perpetrando extendidas atrocidades y organizando o inspirando una serie de letales ataques en Oriente Medio y en ciudades occidentales.

Fuente: http://www.middleeasteye.net/news/claimed-baghdad-blast-kills-least-75-officials-822875206 
Rebelión.es

lunes, 20 de junio de 2016

Daesh y los homosexuales

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En 2011, al principio de la guerra en Siria, surge un blog titulado “Gay Girl in Damascus” (“chica gay en Damasco”). La autora cuenta su vida de mujer libre en la capital siria a la vez que critica el «régimen de Bachar». En diciembre, aparece en el blog un mensaje donde uno de sus primos afirma que la muchacha acaba de ser arrestada por los «mukhabarat» (servicios secretos). Las asociaciones gays de Occidente –que no saben absolutamente nada sobre Siria– se movilizan contra la «dictadura». Sólo más tarde se sabrá que aquella muchacha nunca existió. Un tal Tom MacMaster escribía aquel blog, desde la universidad de Edimburgo y probablemente por cuenta del MI6.

por Thierry Meyssan


Ante a matanza de Orlando, Thierry Meyssan recuerda que el conflicto entre el Emirato Islámico (Daesh) y la República Árabe Siria es en primer lugar una lucha entre dos formas de sociedades: la primera, bajo el dominio de los hombres, mientras que la segunda reconoce los mismos derechos a todos. El autor también recuerda que la civilización siria tiene una larga –e ignorada– historia de integración de los homosexuales, historia que Daesh pretende destruir.



La matanza de Orlando ha sacado a la luz el tratamiento que el Emirato Islámico (Daesh) reserva a los homosexuales. Sin embargo, el asesino que se identificaba como miembro de ese grupo terrorista era al mismo tiempo cliente de la discoteca gay y había tenido relaciones sexuales con al menos otro cliente. Parece, por consiguiente, que su intención era atacar una discoteca, no una discoteca gay.

En todo caso, el Emirato Islámico no tiene el monopolio de las masacres de homosexuales. Estas son, en realidad, una práctica común entre numerosos grupos sectarios que se identifican con diferentes religiones, principalmente grupos islamistas. En ese caso se hallan, por ejemplo, el Ejército de Resistencia del Señor, en Uganda, que se identificaba como defensor de Jesús, en los años 1990, y los diversos grupos yihadistas que se identifican hoy con Mahoma. Más generalmente, gran parte de los judíos, de los cristianos y de los musulmanes consideran que las relaciones sexuales entre personas de un mismo sexo son un «pecado», aunque admiten que no se escoge la persona de quien uno «se enamora».

Desde un punto de vista etnológico, la condena de la homosexualidad en nombre de esas religiones viene acompañada de una visión de la sociedad donde los hombres dominan a las mujeres y no existe en las sociedades donde todos los individuos gozan de los mismos derechos.
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La elección de «Mister Gay Syria», en 2016, fue organizada en mayo, no en Deir ez-Zor sino en Estambul, Turquía. Al ganador le fue denegada la visa Schengen –indispensable para entrar en territorio de la Unión Europea– y no podrá participar en la elección de «Mister Gay World», a celebrarse en Malta.
© Bradley Secker / Daily Mail


El Emirato Islámico y el partido Baas: dos concepciones de la sociedad


Como ya escribí, hace un año,

«el apoyo que ha encontrado [el Emirato Islámico] entre ciertos sirios no tiene nada que ver con el Corán ni con la lucha de clases. Es la rebelión de un modo de vida que está desapareciendo, de una sociedad violenta y dominada por los hombres contra un modo de vida donde se respeta a las mujeres y se abre la puerta al control de la natalidad [1].

A partir de ahí, la matanza de homosexuales se ha convertido para los yihadistas en un argumento destinado a «conquistar los corazones y las mentes».

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Mohammed Aluche, negociador principal de la “oposición moderada” en las negociaciones de Ginebra, llegó a esa responsabilidad arrojando homosexuales de los techos de Duma, localidad cercana a Damasco.

El jefe de los negociadores de los «moderados» en las negociaciones de Ginebra, Mohamed Aluche, se dio a conocer arrojando de los techos de Duma, localidad de las afueras de Damasco, personas acusadas de homosexualidad, pero su historial no ha causado la menor protesta de parte de sus padrinos occidentales. Su grupo –el Ejército del Islam (Yesh al-Islam)– está financiado por Arabia Saudita y dirigido en el plano militar por consejeros militares británicos, y el propio Mohammed Aluche estuvo asesorado permanentemente en Ginebra por el encargado de negocios de Francia en Siria. Ese diplomático francés –no olvidemos que Francia es una República laica– incluso intervino para que el hotel suizo donde se alojó la oposición «moderada» retirara cuadros y cubriera estatuas cuya desnudez podía perturbar a este «demócrata» modelo. Claro, este diplomático francés –quien, por cierto, vive como pareja con otro diplomático del mismo sexo– probablemente estima que los crímenes de Mohammed Aluche son menos graves que lo que hace el «régimen de Bachar».

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El 13 de junio de 2016, el presidente francés Francois Hollande escribe en Twitter: «La espantosa matanza homofóbica de Orlando ha sido un golpe para América [léase “Estados Unidos”] y la libertad. La libertad de escoger su orientación sexual y su modo de vida.» Conclusión: el presidente de Francia no concibe que alguien pueda “enamorarse” de una persona de su mismo sexo, para Francois Hollande eso es algo que uno “escoge”.

Sin embargo, hoy en día, en el mundo árabe –minoritario en relación con toda la población musulmana a través del mundo– sólo Siria, el sultanato de Omán y algunos miembros de los Emiratos Árabes Unidos aceptan la homosexualidad.

Es muy importante recordar aquí que, contrariamente a la imagen que ha sido impuesta sin que haya sido objeto de discusión, la República Árabe Siria nunca persiguió a nadie por razones de índole privada. Todos los crímenes, reales y más frecuentemente imaginarios, que se le atribuyen están vinculados única y exclusivamente con la represión contra islamistas, ya sean los miembros de la Hermandad Musulmana o –más recientemente– sus franquicias al-Qaeda y el Emirato Islámico.

En febrero de 2016, el diario libanés financiado por la Unión Europea, L’Orient-Le Jour, cuya parcialización antisiria es notoria, dedicaba una serie de artículos a comparar la vida gay en Líbano y en Siria. Mientras en Líbano la policía arresta a los jóvenes –a menudo respondiendo a denuncias de sus familiares–, verifica el contenido de sus teléfonos celulares en busca de fotos comprometedoras, envía citaciones oficiales a sus amigos para interrogarlos, aplica a los “sospechosos” un examen médico que supuestamente determina el grado de dilatación del ano y los somete a golpizas hasta que uno acabe acusando al otro, ese diario observa que en Siria, «bajo el régimen de Bachar al-Assad, la comunidad gay vive feliz» [2].

Los sirios no abordan la homosexualidad como una cuestión de tolerancia o de intolerancia sino como parte de la vida privada. Y miles de años de civilización les han enseñado que sólo pueden sobrevivir en esta parte del mundo viviendo juntos, y que eso sólo es posible respetando la vida privada de cada cual. Es por lo tanto posible declarar desprecio por los homosexuales en general y, al mismo tiempo, no permitirse acusar a nadie en particular de ser gay.

Aunque las disposiciones del Código penal de 1949 no han sido derogadas, el partido del presidente Bachar al-Assad, el Baas, ha instaurado una cultura basada en el respeto de las diferencias, casi única en un país árabe. De tal manera que el diario libanés L’Orient-Le Jour se asombraba de oír a un refugiado sirio gay recordar su servicio militar como unos de los «años más bellos de su vida» y contar «las fiestas en salas de bodas alquiladas por parejas gays para celebrar su unión». Fue sólo con la aparición del Emirato Islámico que se vio obligado a «esconder sus pantalones rosados y amarillos y entrenarse en caminar de manera masculina».

Aunque los fundadores del Baas se inspiraron inicialmente en la Revolución Francesa, su ideología es principalmente fruto de la cultura siria. Y, al contrario de los demás países árabes, Siria tiene una larga tradición de respeto por los modos de vida diferentes.

Las religiones bíblicas y la sexualidad


El judaísmo fue fundado en el reino de Jerusalén. El cristianismo fue fundado por Pablo de Tarso en Damasco. El islam fue revelado a Mahoma en Arabia, pero el Corán sólo se escribió una veintena de años después de su muerte, bajo la autoridad de un tercer califa, Otman [3], en Damasco. De hecho, las tres grandes religiones bíblicas surgieron en la Siria geográfica.

Tres pasajes de la Torá mencionan la homosexualidad en forma explícita. Según el Levítico: «No te acostarás con varón como con mujer. Es una abominación.» (18:22) y «El varón que se acuesta con varón como con mujer, abominación cometida por los dos, tendrán que morir, su sangre caerá sobre ellos mismos.» (20:13). Finalmente, el Deuteronomio estipula «No habrá ramera entre las hijas de Israel, ni habrá sodomita de los hijos de Israel.» (23:17).

Vistos en su contexto, los dos primeros pasajes provienen de la concepción patriarcal de las tribus de la época, el tercero es una condena de la prostitución sagrada practicada en los templos de otras tribus y, por consiguiente, interpretada como idolatría. Actualmente, los judíos reinterpretan su religión para abandonar los aspectos tribales y no tienen dificultades en integrar a los homosexuales. A menudo interpretan la relación entre Ruth y Naomi, y la relación entre el rey David y Jonatán, como relaciones homosexuales. Pero los que se dicen partidarios de la Alianza de Dios únicamente con las Tribus de Israel persisten en ver esas relaciones como una «abominación». O sea, aunque el Estado de Israel integra a los homosexuales, el grupo Levaha protesta todos los años contra la Gay Pride y, en 2015, un judío ultraortodoxo apuñaló a 6 gays durante la Gay Pride de Jerusalén.

Según los Evangelios, Jesús de Nazareno criticó incansablemente las prohibiciones y el formalismo del judaísmo antiguo, pero nunca criticó el paganismo romano. Promovió una forma de espiritualidad basada en el amor y el sacrificio y nunca abordó la cuestión del sexo. No existe, por consiguiente, en las Escrituras ninguna base que justifique las condenas de las iglesias cristianas contra la homosexualidad.

Los primeros cristianos se dividían en dos grupos: los judíos que consideraban a Jesús como su Mesías y los “gentiles” [4] (los paganos) que lo veían como ejemplo de un hombre perfecto. Los primeros estaban organizados en Jerusalén alrededor de Jacobo, el «Hermano de Jesús» [5], mientras que los segundos se estructuraron en Damasco y Antioquía. Los primeros se negaban a celebrar la misa con los segundos por considerarlos «impuros», ya que eran goy. El primer grupo fue exterminado en Jerusalén, durante la represión romana, y sólo sobrevivió el segundo.
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San Sergio (Sarkis en árabe) y san Baco son considerados en el Levante como ejemplos a seguir por los cristianos. Es el único caso de una pareja que haya sido canonizada, honor que no se ha concedido a ninguna pareja unida por lazos matrimoniales.

En la Antigüedad, incluso durante los primeros siglos del cristianismo, los amantes de un mismo sexo estaban integrados a la sociedad, y por ende a la iglesia. En el siglo III, Sarkis, el comandante de la Schola gentilium (tropa de élite que sustituyó a la guardia pretoriana), y su ayudante, Baco, fueron martirizados por orden del emperador Maximiano, cerca de Raqqa (ciudad siria hoy considerada la capital del Emirato Islámico), por haberse convertido al cristianismo y por haberse negado a ofrecer sacrificios a los dioses romanos. Sarkis y Baco eran amantes y habían sido reconocidos como tal por la iglesia, que celebró para ellos la adelphopoiia, un rito equivalente al que se ofrecía en la sociedad romana a las parejas del mismo sexo. Baco, que había sido degradado y flagelado hasta la muerte, se le apareció a Sarkis cuando este último también fue sometido a la tortura. Enfundado en su uniforme de oficial romano, Baco animó a su amante a no renunciar a su fe y a morir como un soldado de Cristo. Posteriormente, el culto a Sarkis (san Sergio) y san Baco se extendió por todo el Levante.

No fue hasta el siglo XI, y especialmente con la Contrarreforma, que los cristianos condenaron la homosexualidad. Roma retomó entonces la filosofía vitalista de los últimos tiempos del Imperio Romano, que considera que la razón de ser de la sexualidad es la reproducción de la especie. Los cristianos de Occidente justificaron ese retroceso recurriendo a las epístolas de Pablo a los Corintios (VI:9-10) y a los Romanos (I:26-28), o sea volviendo al Levítico y al Deuteronomio. Pero, además de que esos textos probablemente tienen un significado muy diferente, tampoco tienen la autoridad de Cristo. En todo caso, la integración de los homosexuales prosiguió entre los cristianos del Levante hasta el siglo XVIII.

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En septiembre de 2015, el Emirato Islámico ejecuta a personas acusadas de homosexualidad en Hreitan (Alepo) arrojándolas de los techos. Una de las víctimas tenía 15 años
.
El islam se presenta como una intervención de Dios que aclara la confusión teológica reinante en Arabia. El Corán, retomando el mito de la Génesis (19), menciona en seis ocasiones el mito de Sodoma y Gomorra (7:80-81, 21:74, 26:165-166, 27:54-55, 29:28-30 y 54:33-34). Es reciente la interpretacion de esos versículos para condenar el «crimen de Lot», lapidar a los homosexuales y arrojarlos de lo alto de precipicios. En realidad, el mito de Lot no tiene nada que ver con las relaciones entre personas del mismo sexo sino que estigmatiza a la vez el no respeto de la hospitalidad y la violación que los beduinos consideraban una forma de sometimiento. Además, el Corán no condena a Lot –a quien presenta como uno de los profetas del islam–, ni tampoco a los visitantes, que resultan ser ángeles, sino a los habitantes de Sodoma. Numerosos artistas de la edad de oro del islam celebraron amores homosexuales y varios califas, como Al-Amin, Al-Mutasim y Al-Wathiq, expusieron públicamente sus amores con otros hombres.

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Durante la reunión del Consejo de Seguridad de la ONU realizada el 24 de agosto de 2015, la representante permanente de Estados Unidos, Samantha Power, presentó como testigo a Subhi Nahas, líder de una organización gay siria en el exilio, en Turquía. Este joven describió los horrores del Emirato Islámico, pero decepcionó a la señora Power al explicar que había huido de Siria por miedo a los yihadistas y se negó a condenar la República Árabe Siria.

¿Quién no tiene problemas con la homosexualidad?


Actualmente, el Emirato Islámico hace campaña contra quienes practican «el crimen de Lot». Por iniciativa de Washington y de Santiago de Chile, el Consejo de Seguridad de la ONU realizó, el 24 de agosto de 2015, una reunión sobre las ejecuciones que la organización terrorista ha realizado contra la homosexualidad en Irak y en Siria.

Pero algunos miembros del Consejo de Seguridad vacilaron cuando se habló de condenar esos crímenes de los yihadistas. Angola (80% de su población es cristiana) y Chad (país mayoritariamente musulmán) pidieron a sus embajadores que no participaran en la reunión, mientras que otros miembros del Consejo de Seguridad exigieron que se hiciera a puertas cerradas, lo cual significa que no disponemos del acta de esa reunión y que el Consejo se abstuvo de toda conclusión pública.

No se sabe, por tanto, si el Consejo de Seguridad de la ONU examinó únicamente los crímenes del Emirato Islámico o si extendió sus investigaciones a los actos de otros grupos yihadistas. En todo caso, en septiembre de 2013, el Frente al-Nusra (al-Qaeda), bajo las órdenes de oficiales turcos y franceses, trató de apoderarse de la pequeña ciudad de Maalula –a 40 kilómetros de Damasco. Maalula no tenía ninguna importancia estratégica, incluso carece de valor táctico, pero es el símbolo de los cristianos del Oriente. Es la ciudad cristiana más antigua del mundo, convertida en el año 35 por Pablo de Tarso y Santa Tecla. Maalula pretende conservar la tradición del cristianismo original, independientemente del cisma entre católicos y ortodoxos. Los yihadistas se ensañaron allí con todas las representaciones de la fe cristiana, principalmente contra la gran estatua de la Virgen (a pesar de que el Corán la celebra), las reliquias de Santa Tecla (reconocida por los católicos como una santa ya que impartía los sacramentos como un hombre pero que los ortodoxos consideran como el apóstol trece) y los monasterios de san Sarkis y san Baco. Las iglesias católica y ortodoxa, que expresaron su apoyo a los habitantes de Maalula, pusieron sin embargo especial atención en no mencionar este aspecto de lo sucedido.

En definitiva, los occidentales parecen muy poco sinceros, sin toda su algarabia sobre la integración de los homosexuales. La han convertido en un símbolo de las sociedades libres y han manipulado ese tema para hacer creer que la República Árabe Siria es un «régimen represivo». A pesar de ello, tanto el engaño de la «Gay Girl in Damascus» como el intento de manipular a Subhi Nahas terminaron en fracasos. Pero no han tenido ningún reparo en apoyar a al-Qaeda cuando sus terroristas atacaron los monasterios de san Sergio y san Baco o cuando Mohammed Aluche arrojaba homosexuales desde los techos.

Thierry Meyssan

[1] «La CIA se ve desbordada ante el inesperado apoyo de civiles al Emirato Islámico», por Thierry Meyssan, Red Voltaire, 16 de marzo de 2015.

[2] «J’ai caché mes pantalons roses et jaunes, et je me suis entraîné à marcher d’une façon masculine», [en español, “Escondí mis pantalones rosados y amarillos y me entrené en caminar de forma masculina”, Chérine Yazbeck, L’Orient-Le Jour, 8 de febrero de 2016.

[3] También llamado Utman.

[4] Los términos “gentil” o “goy” aún son utilizados por los judíos para referirse a los no judíos. Nota de la Red Voltaire.

[5] También designado como Jacobo El Justo o Santiago El Justo. Nota de la Red Voltaire.

Thierry Meyssan
Thierry Meyssan Intelectual francés, presidente-fundador de la Red Voltaire y de la conferencia Axis for Peace. Sus análisis sobre política exterior se publican en la prensa árabe, latinoamericana y rusa. Última obra publicada en español: La gran impostura II. Manipulación y desinformación en los medios de comunicación (Monte Ávila Editores, 2008).

Red Voltaire

 Artículo bajo licencia Creative Commons

martes, 7 de junio de 2016

La ONU, la Unión Europea y la esquizofrenia sobre Daesh



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Jeffrey Feltman, director de Asuntos Políticos de la ONU, y Federica Mogherini, la Alta Representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad. ¿Están estos altos funcionarios al servicio de la paz o en realidad mienten a favor del imperialismo estadounidense?
 por Thierry Meyssan

Se supone que las organizaciones intergubernamentales deben unirse a los esfuerzos de los países miembros para obtener logros que esos países no podrían alcanzar por sí solos. De lo anterior deberíamos deducir que la ONU y la Unión Europea están coordinando la lucha contra el Emirato Islámico. En realidad, esas dos organizaciones están obstaculizando los esfuerzos de los actores en el terreno y disimulan el apoyo de ciertos Estados al terrorismo internacional.

En tiempos de la guerra fría, el financiamiento para las investigaciones en materia de ciencias sociales iba a parar en manos de quienes se dedicaban a los estudios sobre el «totalitarismo» –o sea, a tratar de hacer ver que nazismo y stalinismo eran prácticamente lo mismo. Pero después de los atentados del 11 de septiembre de 2001, ese financiamiento se reorientó hacia el «terrorismo». De la noche a la mañana aparecieron miles de “expertos”, financiados para justificar a posteriori la versión oficial de los atentados, las guerras contra Afganistán y contra Irak y la proclamación de la Patriot Act.

Trece años más tarde, el fenómeno se repite en ocasión de la aparición del califato proclamado por el Emirato Islámico (Daesh [1]). Ahora se trata no tanto de luchar contra una difusa amenaza terrorista como de combatir un Estado muy real, aunque no reconocido, y evitar el trasiego de armas, de dinero y de combatientes que está generando.

Dos organizaciones intergubernamentales –la ONU y la Unión Europea– han realizado un trabajo gigantesco para definir una estrategia de «prevención del extremismo violento» y luchar contra el Emirato Islámico. La Asamblea General de la ONU analizará esos trabajos, el 30 de junio y el 1º de julio. Pero es de temer que la «prevención del extremismo violento» no pase de ser una justificación para reprimir toda forma de oposición.

Quien lea los documentos disponibles –(1) los del secretario general de la ONU [2], (2) los del Comité 1373 de Lucha Antiterrorista, (3) los del Equipo de Apoyo Analítico y Vigilancia de las Sanciones [3] y (4) los del Servicio de Acción Exterior de la Unión Europea [4]– no puede sentir otra cosa que una especie de vértigo ante lo que, más que un plan de batalla, parece sobre todo la elaboración de una retórica políticamente correcta.

La ONU y la Unión Europea se basan única y exclusivamente en fuentes occidentales, alejadas del terreno y que nunca reflejan las informaciones que envían Irak, Siria y Rusia –de hecho ni siquiera mencionan la existencia de esas informaciones– a pesar de que esos datos fueron debidamente entregados al Consejo de Seguridad por los embajadores de esos países, respectivamente Mohamed Ali Alhakim, Bachar Jaafari y Vitali Churkin. Esas informaciones están por demás al alcance de todo el que desee consultarlas.

Siria y, en menor medida, Irak, han ido presentando día a día informaciones sobre las transferencias de dinero, los envíos de armas y la circulación de yihadistas. Rusia, por su parte, ha distribuido 5 informes elaborados por temas sobre
- 1. el comercio ilegal de hidrocarburos [5];
- 2. el reclutamiento de combatientes terroristas extranjeros [6];
- 3. el tráfico de antigüedades [7];
- 4. las entregas de armas y municiones [8];
- 5. los componentes destinados a la fabricación de artefactos explosivos improvisados [9].

El conjunto de esos documentos apunta directamente a la responsabilidad de Arabia Saudita, Qatar y Turquía. Esos 3 Estados –aliados de Washington– respondieron a estos informes negando globalmente las acusaciones pero sin entrar jamás a discutir sobre ninguna de esas imputaciones.

El Emirato Islámico encaja a la perfección en los 4 objetivos de la estrategia de Estados Unidos, tanto en cuanto a provocar la guerra civil entre sunnitas y chiitas en Irak como en lo tocante a la división de Irak en 3 territorios federales, la interrupción de la comunicación terrestre entre Irán y el Líbano así como el proyecto tendiente a derrocar la República Árabe Siria. Se impone entonces llegar a la siguiente conclusión: Si no existiera un Emirato Islámico, ¡Washington tendría que inventarlo!

Creer que el silencio sobre los informes anteriormente mencionados es resultado de un prejuicio anti-iraquí, anti-sirio o anti-ruso sería un error. Las fuentes occidentales públicas o privadas que confirman esos informes también son totalmente ignoradas. Eso está sucediendo, por ejemplo, con los documentos desclasificados de la U.S Defense Intelligence Agency [10] y los artículos de Jane’s la revista preferida de los oficiales de la OTAN [11]. No, la ONU y la OTAN abordan la cuestión del Emirato Islámico bajo un a priori simple y claro: este “Estado” surgió de manera espontánea, sin ayuda externa.

La ceguera de la ONU en ese sentido es tan grande que su secretario general, Ban Ki-moon, atribuye a la coalición internacional encabezada por Washington las victorias que en realidad se deben al sacrificio de los ejércitos de Irak y de la República Árabe Siria y los combatientes de la resistencia libanesa, así como a la intervención de las fuerzas armadas rusas.

El «resultado» de 15 años de «guerra contra el terror», según nos dicen en esos documentos, consistiría en haber matado más de un millón y medio de civiles para liquidar entre 65 000 y 90 000 presuntos terroristas y en haber pasado de un ataque terrorista difuso (con al-Qaeda) directamente a un Estado terrorista (el Emirato Islámico). En otras palabras, después de habernos explicado que unos 15 países miembros de la ONU se han convertido en «Estados fallidos» (Failled States), a pesar de años de ayuda internacional, ahora quieren hacernos creer que en unos pocos meses unos cuantos matones incultos han logrado –¡sin ayuda de nadie!– crear un Estado que incluso pone en peligro la paz mundial.

Al-Qaeda ha pasado subrepticiamente del estatus de «amenaza» al de «aliado», según los casos. O sea, al-Qaeda financió el AKP en Turquía [12], ayudó la OTAN a derrocar a Muammar el-Kadhafi en Libia e hizo «un buen trabajo» en Siria, mientras seguía manteniéndose en la lista de organizaciones terroristas de la ONU. Nadie se toma el trabajo de explicarnos esa evolución ni la contradicción que implica. Al parecer eso ya ni siquiera importa dado que ahora se otorga el estatus de «enemigo» al Emirato Islámico.

Durante los últimos 15 años, hemos visto al bando occidental desarrollar su teoría sobre el 11 de septiembre y la amenaza de al-Qaeda. Después de la publicación de mi crítica sobre ese cuento de niños [13] y a pesar de la multiplicación de los atentados, hemos visto las opiniones públicas dudar de la sinceridad de sus gobiernos y separarse poco a poco de las declaraciones oficiales de esos gobiernos, hasta llegar a un punto en que hoy ya ni siquiera creen en ellas. Mientras tanto, algunos jefes de Estado –en países como Cuba, Irán [14] y Venezuela– han expresado públicamente su incredulidad al respecto.

Sabiendo que hoy en día el punto de vista que contradice «la verdad oficial» ya está siendo representado por un grupo de Estados –entre los que se cuentan 2 miembros del Consejo de Seguridad de la ONU–, ¿aceptaremos pasar los 15 próximos años dejándonos arrastrar a la esquizofrenia con el cuento de la «amenaza del Emirato Islámico»?

Thierry Meyssan
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[1] También designado en la prensa occidental como Estado Islámico o por las siglas EI, EIIL, ISIL o ISIS. Nota de la Red Voltaire.

[2] «Primer informe de la ONU sobre el "Emirato Islámico"»; «Segundo informe de la ONU sobre el "Emirato Islámico"», Red Voltaire , 9 de febrero y 31 de mayo de 2016.

[3] «Informe del Equipo de Apoyo Analítico y Vigilancia de las Sanciones dimanante de las resoluciones del Consejo de Seguridad 1526 (2004) y 2253 (2015) relativas al Estado Islámico en el Iraq y el Levante (EIIL) (Da’esh), Al-Qaida y los talibanes y personas y entidades asociadas», 4 de marzo de 2016.

[4] “Towards a comprehensive EU approach to the Syrian crisis”, Voltaire Network, 24 June 2013. “Elements for an EU regional strategy for Syria and Iraq as well as the Da’esh threat” (Confidential leaked document), Voltaire Network, 6 February 2015. “Council conclusions on the EU Regional Strategy for Syria and Iraq as well as the ISIL/Da’esh threat”, Voltaire Network, 16 March 2015. “One year after: the impact of the EU Regional Strategy for Syria, Iraq and against Da’esh” (European External Action Service. Mena Directorate. Working document), Voltaire Network, 10 May 2016. “EU Council conclusions on the EU Regional Strategy for Syria and Iraq as well as the Da’esh threat”, Voltaire Network, 23 May 2016.

[5] «Información sobre el comercio ilegal de hidrocarburos por el Estado Islámico en el Iraq y el Levante (EIIL)», Red Voltaire , 29 de enero de 2016.

[6] «Informe de la inteligencia rusa sobre actual apoyo de Turquía al Emirato Islámico», Red Voltaire , 10 de febrero de 2016.

[7] «Informe de inteligencia de Rusia sobre el tráfico de antigüedades de Daesh», Red Voltaire , 8 de marzo de 2016.

[8] «Segundo informe de la inteligencia rusa sobre actual apoyo de Turquía al Emirato Islámico», Red Voltaire , 18 de marzo de 2016.

[9] «Tercer informe de la inteligencia rusa sobre actual apoyo de Turquía al Emirato Islámico», Red Voltaire , 17 de mayo de 2016.

[10] También conocida como DIA, es la agencia de inteligencia del Pentágono. Nota de la Red Voltaire. “The DIA report on jihadists in the Levant” (FOIA document), August 12th, 2012. Download.

[11] «Estados Unidos viola el cese de hostilidades en Siria y arma a al-Qaeda », 25 de abril de 2016; «¿Quién arma a los yihadistas durante el cese de hostilidades en Siria?» (video), por Thierry Meyssan, La televisión estatal siria , Red Voltaire , 1ro de mayo de 2016.

[12] «El primer ministro turco se reunía en secreto con el banquero de al-Qaeda»; «Al-Qaeda, eterno auxiliar de la OTAN », por Thierry Meyssan, Al-Watan (Siria) , Red Voltaire , 2 de enero y 6 de enero de 2014.

[13] La Gran impostura, La esfera de los libros, 2002.

[14] « Déclaration de Mahmoud Ahmadinejad à la 67e Assemblée générale de l’ONU », par Mahmoud Ahmadinejad, Réseau Voltaire, 26 septembre 2012. «Al-Qaeda en contra de la posición de Ahmadinejad sobre el 11 de septiembre», Red Voltaire , 6 de octubre de 2011.

Thierry Meyssan
Thierry Meyssan Intelectual francés, presidente-fundador de la Red Voltaire y de la conferencia Axis for Peace. Sus análisis sobre política exterior se publican en la prensa árabe, latinoamericana y rusa. Última obra publicada en español: La gran impostura II. Manipulación y desinformación en los medios de comunicación (Monte Ávila Editores, 2008).

Fuente: Red Voltaire

Artículo bajo licencia Creative Commons

lunes, 10 de agosto de 2015

UNA LOCA AMBICIÓN QUE CONDUCE A LA GUERRA CIVIL

 

Clinton, Juppé, Erdoğan, Daesh y el PKK

por Thierry Meyssan

La reanudación de la represión contra los kurdos en Turquía es consecuencia de la imposibilidad, ya demostrada, de concretar el plan Juppé-Wright, planteado en 2011. Aunque resultó fácil desplegar el Emirato Islámico (Daesh) en el desierto y en las provincias iraquíes de Ninive y al-Anbar, mayoritariamente sunnitas, ha resultado imposible controlar los poblados kurdos de Siria. Para realizar su sueño de crear un Kurdistán fuera de Turquía, el presidente turco Erdogan no tendrá más opción que la guerra civil.

RED VOLTAIRE | DAMASCO (SIRIA) | 3 DE AGOSTO DE 2015

 

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Publicado en 2013, el plan Wright retoma elementos del plan del ex ministro francés Alain Juppé para Libia, Siria e Irak. Pero Robin Wright va más lejos, incluyendo proyectos para Arabia Saudita y Yemen.

Al llegar al poder en Ankara, en 2003, el partido islamista AKP modificó las prioridades estratégicas de Turquía. En vez de basarse en la correlación de fuerzas posterior a la invasión de Irak, Recep Tayyip Erdogan ambicionaba sacar a su país del aislamiento en que se hallaba desde la caída del Imperio Otomano. Basándose en los análisis de su consejero, el profesor Ahmet Davutoglu, Erdogan se pronunció por resolver los problemas con sus vecinos que llevaban un siglo pendientes y convertirse paulatinamente en un mediador regional al que sería imposible ignorar. Para eso, Turquía tenía que convertirse en un modelo político y establecer relaciones con sus socios árabes, sin renunciar a su alianza con Israel.

Iniciada con éxito, esa política –llamada de «cero problemas»– llevó a Ankara no sólo a dejar de sentir temor frente a Damasco y su respaldo al PKK, sino a pedirle que le ayudara a negociar una salida de la crisis con los kurdos. En octubre de 2006, el partido kurdo declaró una tregua unilateral e inició negociaciones con el gobierno del entonces primer ministro Erdogan. En mayo de 2008, Ankara organizó negociaciones indirectas entre Damasco y Tel Aviv, las primeras desde que Ehud Barack rechazara el plan del presidente estadounidense Bill Clinton y del entonces presidente de Siria, Hafez el-Assad, negociaciones a las que puso fin el actual presidente sirio Bachar al-Assad cuando Israel atacó Gaza, en diciembre de 2009.

Dándose cuenta de que la cuestión palestina hacía imposible mantener buenas relaciones con todos los Estados de la región al mismo tiempo, Ankara optó por apoyar a los palestinos ante Israel. Fue esa la época de los hechos de Davos y de la Flotilla de la Libertad. Al disponer entonces de un amplio respaldo popular, Ankara se acercó a Teherán y aceptó, en noviembre de 2010, participar en un mercado común Turquía-Irán-Irak-Siria. Se eliminó la exigencia de visas entre esos países, los derechos de aduana se redujeron considerablemente, se creó un consorcio para el manejo de pipelines y gasoductos y se instituyó una autoridad para administrar en común los recursos acuíferos. Todo aquello era tan atractivo que el Líbano y Jordania quisieron incorporarse a aquella estructura. Una paz duradera parecía posible en el Levante.

En 2011, cuando el Reino Unido y Francia se lanzaban en una doble guerra contra Libia y Siria, a pedido de Estados Unidos y bajo su control, Turquía –lógicamente– se opuso a ello. Iniciadas bajo el pretexto de proteger a la población civil, era demasiado evidente que se trataba de guerras con objetivos neocoloniales. Además, afectaban los intereses turcos ya que Libia era uno de los principales socios económicos de Turquía mientras que Siria estaba en camino de serlo, gracias al nuevo mercado común regional.

Fue entonces cuando todo cambió…

Cómo Francia hizo que Turquía cambiara de bando

Por iniciativa del entonces ministro francés de Relaciones Exteriores, Alain Juppé, en marzo de 2011, París propuso secretamente a Ankara apoyar la incorporación de Turquía a la Unión Europea y ayudarla a resolver su problema con los kurdos… si Turquía se sumaba a la guerra contra Libia y Siria. Viniendo de los franceses, aquella proposición era radicalmente nueva ya que el propio Alain Juppé se había opuesto firmemente a la entrada de Turquía en la Unión cuando encabezaba el partido gaullista y se hallaba entre los colaboradores del presidente Jacques Chirac. Pero, luego de ser condenado por corrupción en Francia, Juppé se exiló del otro lado del Atlántico en 2005 y trabajó como profesor en Quebec, mientras seguía un curso de formación en el Pentágono. Ya convertido al culto neoconservador, Juppé regresó a Francia, donde el entonces presidente Nicolas Sarkozy lo designó ministro de Defensa y, posteriormente, ministro de Relaciones Exteriores.

Retrospectivamente, el plan Juppé es revelador de las intenciones de Francia: opta por la creación de un Kurdistán en tierras de Irak y Siria, siguiendo el mapa que aparecería publicado –2 años después– en el New York Times. Trabajando en conjunto, el Emirato Islámico, el gobierno regional del Kurdistán iraquí y ex colaboradores de Saddam Hussein vinculados a la Hermandad Musulmana, han estado tratando de imponer ese mapa en el terreno. Ese documento, firmado conjuntamente por el entonces jefe de la diplomacia francesa Alain Juppé y su homólogo turco Ahmet Davutoglu, no deja lugar a dudas: Francia tenía intenciones de dotarse nuevamente de un imperio colonial en Siria. Disponía además de contactos dentro de los movimientos terroristas islamistas y preveía la creación del Emirato Islámico. Para garantizar la aplicación del plan Juppé, Qatar se comprometía a invertir masivamente en el este de Turquía, con la esperanza de que los kurdos de Turquía abandonasen el`PKK.

La existencia de este plan se ha mantenido en secreto hasta ahora. Si parlamentarios franceses o turcos lograran obtener legalmente una copia, eso bastaría ampliamente para llevar a Juppé y Davutoglu ante el Tribunal Penal Internacional por crimen contra la humanidad.

Al contrario de lo que muchos creen, existen profundas divisiones entre los kurdos. En Turquía y en Siria, el PKK, de origen marxista-leninista, siempre ha defendido una visión antiimperialista. En cambio, los kurdos de Irak, vinculados a Israel desde los tiempos de la guerra fría, siempre han sido aliados de Estados Unidos. Estos dos grupos ni siquiera hablan el mismo idioma y sus historias son muy diferentes.

Es probable que Estados Unidos, por su parte, haya incluido en la cesta de matrimonio la promesa de promover el modelo político turco a través del mundo árabe y también de ayudar al partido gobernante turco AKP a controlar los partidos políticos surgidos de la Hermandad Musulmana, para convertir a Turquía en centro del Medio Oriente. Lo cierto es que Recep Tayyip Erdogan respaldó –in extremis– el proyecto de la OTAN, que tomó el lugar del AfriCom [1] cuando el comandante de este último entró en rebelión [2].

De inmediato, Ankara movilizó en Libia a los habitantes de Misurata, mayoritariamente descendientes de soldados judíos del Imperio Otomano –los adghams– y de nómadas vendedores de esclavos negros –los muntasirs–, que en el pasado habían respaldado a los Jóvenes Turcos. Estos elementos formaron el único grupo significativo de libios que se animó a atacar Trípoli [3].

Simultáneamente, Ankara organizó en Estambul varias reuniones de la oposición siria, a partir de agosto de 2011. Finalmente, en octubre de ese año, la Hermandad Musulmana formó el Consejo Nacional Sirio, incluyendo en él algunos representantes de diferentes grupos políticos y minorías.

La OTAN renuncia a invadir Siria

Luego de comprobar la implicación de la OTAN en Libia, Ankara contaba lógicamente con una implicación idéntica de la alianza atlántica en Siria. Sin embargo, a pesar de numerosos atentados y de una campaña de propaganda internacional tremendamente larga e intensa, fue imposible sublevar a la población ni atribuir los crímenes masivos al presidente sirio Bachar al-Assad. Y, muy importante, Moscú y Pekín, que al parecer aprendieron la lección del caso libio, vetaron en 3 ocasiones los proyectos de resolución que supuestamente pretendían «proteger» a los sirios de su propio gobierno (presentados al Consejo de Seguridad de la ONU en octubre de 2011, en febrero de 2012 y en julio del mismo año).

Así que Washington y Londres abandonaron la partida, aunque París y Ankara seguían empeñados en el plan inicial [4]. Francia y Turquía establecieron una estrecha colaboración, llegando incluso –en septiembre de 2012– a poner en marcha un intento de asesinato contra el ministro sirio de Exteriores Wallid al-Muallem y el presidente Bachar al-Assad.

El atentado realizado en Riad contra el príncipe Bandar ben Sultán, en represalia por el asesinato de los miembros del Consejo de Seguridad sirio –en julio de 2012–, dejó huérfano al movimiento yihadista internacional. El príncipe saudita sobrevivió a sus heridas, pero estuvo hospitalizado un año entero y ya nunca pudo volver a asumir plenamente el papel que había desempeñado a la cabeza de los yihadistas. Recep Tayyip Erdogan aprovechó esa coyuntura para tomar su lugar. Estableció vínculos personales con Yassin al-Qadi, el banquero de al-Qaeda, recibiéndolo personalmente –y en secreto– en Ankara y también supervisó los numerosos grupos yihadistas, inicialmente creados por los servicios secretos estadounidenses, británicos y franceses.

En enero de 2013, al intervenir militarmente en Mali, Francia se alejó de los yihadistas sirios dejando las operaciones armadas en Siria en manos de Turquía, aunque siempre mantuvo en el terreno algunos miembros de la Legión Extranjera. Poco después, Washington forzó el emir de Qatar, jeque Ahmad, a la abdicación reprochándole –por denuncia de Rusia– el uso de sus facilidades en contra de los intereses estadounidenses. Arabia Saudita asumió el financiamiento de la guerra contra Siria, incluso antes de la entronización del jeque Tamim como nuevo emir de Qatar.

Para gozar de ese apoyo, al igual que del respaldo de Israel, Recep Tayyip Erdogan comenzó a prometer a todo el mundo que Estados Unidos no se detendría ante los vetos de Rusia y China y que lanzaría la OTAN al asalto de Damasco. Aprovechando la confusión, Erdogan organizó el saqueo de Siria, desmantelando todas las fábricas de Alepo, capital económica de ese país, y robando su maquinaria. También organizó el robo de los tesoros arqueológicos sirios y hasta instauró un mercado internacional de piezas arqueológicas robadas en la ciudad de Antioquía, capital de la provincia turca de Hatay.

Al ver que seguía sin obtener los resultados que esperaba, Erdogan organizó, con ayuda del general francés Benoit Puga –jefe del estado mayor particular del presidente de Francia– una operación bajo bandera falsa [5] –el bombardeo químico en el cinturón agrícola de Damasco– para justificar la entrada en guerra de la OTAN. Pero Londres descubrió el engaño de inmediato y se negó a implicarse [6].

Turquía participó en la operación de limpieza étnica e intento de división territorial de Irak y Siria conocida como «plan Wright». La presencia de los servicios secretos turcos en las reuniones preparatorias del Emirato Islámico en Amman, la capital jordana, está debidamente demostrada por la publicación de un documento de esa reunión obtenido por el PKK. El hecho es que el «plan Wright» retoma el ya mencionado «plan Juppé», que había convencido a Turquía de entrar en guerra. Posteriormente, Erdogan asumió personalmente el mando del Emirato Islámico, garantizándole tanto el suministro de armamento como la venta del petróleo que los yihadistas roban en Irak y Siria.

Observando con angustia las conversaciones entre Washington y Teherán, el gobierno de Ankara se inquietó ante la conclusión de un acuerdo de paz que lo deja “al borde de la carretera”. Ante la proposición del presidente ruso, Vladimir Putin, el ahora presidente Erdogan aceptó participar en el proyecto de gasoducto Turkish Stream con el cual Rusia planea enfrentar el monopolio estadounidense y saltarse el embargo europeo. Después, haciendo de tripas corazón, Erdogan se fue a Teherán para reunirse con el presidente iraní Hassan Rohani, quien le aseguró que nada tenía que temer del acuerdo que estaba negociando con Estados Unidos. Pero al firmarse ese acuerdo, el 14 de julio de 2015, se hizo evidente que ese arreglo no dejaba espacio para Turquía en la región.

Y, como era de esperar, Recep Tayyip Erdogan recibió –el 24 de julio– un ultimátum del presidente Obama intimándolo
- a renunciar inmediatamente al gasoducto ruso;
- a poner fin a su apoyo al Emirato Islámico, del que Erdogan se ha convertido en el jefe ejecutivo utilizando como pantalla al califa Abu Bakr al-Baghdadi, y a entrar en guerra contra esa organización yihadista.
Para que Erdogan supiera que la advertencia iba en serio, Barack Obama le dijo que ya se había puesto de acuerdo con el Reino Unido sobre la posibilidad de sacar a Turquía de la OTAN, a pesar de tratarse de una medida que no está prevista en el Tratado del Atlántico Norte.

Después de deshacerse en excusas y de autorizar Estados Unidos a utilizar la base de Incirlik contra el Emirato Islámico, Erdogan se puso en contacto con el enviado especial estadounidense para la coalición internacional anti-Daesh, el general John Allen, cuya oposición al acuerdo con Irán es públicamente conocida. Erdogan y Allen se pusieron de acuerdo para interpretar las palabras del presidente Obama como una exhortación a la lucha contra el terrorismo y en esa categoría incluyeron al PKK. Sobrepasando el marco de sus funciones, el general Allen se comprometió a crear a lo largo de la frontera turco-siria una «no fly zone» (zona de exclusión aérea) de 90 kilómetros de profundidad en territorio sirio, supuestamente para proteger a los refugiados sirios pero en realidad para aplicar el «plan Juppé-Wright». El primer ministro turco Ahmet Davutoglu habló del apoyo estadounidense a ese proyecto ante las cámaras de la televisiónA Haber mientras iniciaba los bombardeos aéreos contra el PKK.

El general John Allen ya había logrado anteriormente prolongar la guerra contra Siria en 2 ocasiones. En junio de 2012, conspiró con el general David Petraeus y con la secretaria de Estado Hillary Clinton para sabotear el acuerdo que Washington y Moscú habían concluido en Ginebra para favorecer la paz en el Medio Oriente. Aquel acuerdo estipulaba, entre otras cosas, el restablecimiento de la paz en Siria –aunque Damasco no había sido invitado a aquella conferencia– pero era inaceptable para los neoconservadores y los «halcones liberales» estadounidenses. El trío Clinton-Allen-Petraeus se apoyó en el nuevo presidente francés, Francois Hollande, y en su nuevo ministro de Relaciones Exteriores, Laurent Fabius, para convocar una conferencia de «Amigos de Siria» y rechazar el Comunicado de Ginebra. Al hallarse en plena campaña electoral, el presidente Obama no pudo castigar la traición de sus colaboradores. Pero inmediatamente después de su reelección, hizo arrestar a David Petraeus y a John Allen, a quien había hecho caer en una trampa de índole sexual. Al final, Petraeus fue el único condenado, Allen logró salir limpio y la señora Clinton –al igual que Alain Juppé en Francia– hoy prepara su próxima campaña electoral para competir por la presidencia de Estados Unidos.

El trío Clinton-Allen-Petraeus emprendió una segunda operación, en diciembre de 2014– con la que logró sabotear la Conferencia de Moscú. Prometiendo a la Hermandad Musulmana la puesta en práctica del «plan Juppé-Wright», convencieron a la Coalición Nacional Siria (oposición siria en el extranjero) para que rechazara toda conversación de paz. Este episodio demuestra, de paso, que el objetivo de la Coalición Nacional Siria no es obtener un cambio de régimen en Siria sino destruir ese país y acabar con su estructura como Estado.

Al enterarse de las promesas que el general Allen había hecho a Erdogan mientras que él volaba hacia África, el presidente Obama ordenó desmentir oficialmente el compromiso del general, reconoció el derecho de Ankara a combatir el PKK, pero denunció toda acción contra ese partido kurdo realizada fuera de las fronteras turcas. El presidente Erdogan convocó entonces una reunión del Consejo de la alianza atlántica para informar que Ankara se sumaba a las operaciones de la coalición antiterrorista y el inicio de su doble acción contra el Emirato Islámico y el PKK. El 29 de julio, la OTAN respondió fríamente que respaldaba la acción de Ankara, pero sin reconocerle ningún derecho a bombardear al PKK en Irak y en Siria sin que existiese un caso de «persecución», o sea en caso de comprobarse que el PKK haya utilizado bases en el exterior para lanzar ataques contra Turquía y replegar sus fuerzas hacia ellas.

Al mismo tiempo, el presidente Obama depuso a su enviado especial para Siria, Daniel Rubinstein, y lo reemplazó por Michael Ratney, simultáneamente especialista en Medio Oriente y en manejo de los medios de prensa. La prioridad de Ratney será vigilar estrechamente los movimientos del general Allen.

Turquía en guerra civil

Hasta el momento, las acciones de las fuerzas armadas turcas contra el PKK en Irak y en Siria no tienen ninguna justificación legal a la luz del derecho internacional. Los gobiernos de esos dos países han denunciado los bombardeos turcos como ataques perpetrados contra su territorio nacional. Desde el punto de vista estadounidense, el PKK y el Ejército Árabe Sirio –o sea, el ejército regular de la República Árabe Siria– son las dos únicas fuerzas terrestres eficaces contra el Emirato Islámico. El reinicio de la guerra contra la minoría kurda demuestra que el AKP pretende seguir adelante con la aplicación del «plan Juppé-Wright», incluso a pesar de que Francia y Qatar se han retirado parcialmente de la contienda.

Sin embargo, un elemento fundamental ha venido a modificar profundamente las condiciones del juego: Israel y Arabia Saudita, que hasta hace poco eran favorables a la creación de un Kurdistán y un Sunnistán en territorios pertenecientes a Irak y Siria, ahora se oponen a esa idea. Tel Aviv y Riad saben ahora que si tales entidades llegasen a surgir, no estarían bajo su control sino a las órdenes de una Turquía que ya no esconde sus pretensiones imperiales y que se convertiría de facto en un gigante regional.

En una de esas repentinas inversiones de situación que tanto se ven en el Medio Oriente, Israel y Arabia Saudita han llegado por consiguiente a un acuerdo para contrarrestar la locura del presidente Erdogan y respaldar al PKK por debajo de la mesa, a pesar de tratarse de una formación de tipo marxista. Por otro lado, Israel ya emprendió el acercamiento hacia enemigos tradicionales de Turquía, como la Grecia de Alexis Tsipras y el Chipre de Nikos Anastasiadis.

Que nadie se equivoque. Recep Tayyip Erdogan ha optado por la guerra civil como única salida política personal. Después de haber perdido las elecciones legislativas y logrado bloquear la creación de un nuevo gobierno, ahora trata de intimidar al pueblo de Turquía para convencer al partido MHP (nacionalista) de que debe apoyar al AKP (islamista) en la formación de un gobierno de coalición o para convocar nuevas elecciones y tratar de ganarlas.

La operación antiterrorista, supuestamente emprendida a la vez contra el Emirato Islámico y contra los kurdos, en realidad está dirigida exclusivamente contra el PKK y las YPG (unidades kurdas de autodefensa creadas en Siria a partir del PKK). Los bombardeos turcos supuestamente dirigidos contra el Emirato Islámico no han destruido nada. Simultáneamente, el presidente Erdogan ha iniciado una serie de acciones judiciales contra los líderes kurdos del HPD, Selahattin Demirtas y Figen Yuksekdag. La fiscalía acusa a Demirtas de haber llamado a la realización de actos de violencia contra los no kurdos –algo completamente descabellado– mientras que atribuye a Yuksekdag haber respaldado las YPG, o sea las milicias kurdas de la República Árabe Siria, que para el magistrado turco son una organización terrorista.

Pero la nueva guerra civil no será como la de los años 1980. Será mucho más amplia y sangrienta, porque Turquía ya no tiene ningún aliado exterior y, al mismo tiempo porque la política islamista ha divido la sociedad turca. Ya no será la guerra de las instituciones turcas respaldadas por la OTAN contra el PKK respaldado por Siria sino una verdadera fragmentación de la sociedad turca: islamistas contra laicos, tradicionalistas contra modernos, sunnitas contra alevíes y turcos contra kurdos.

Thierry Meyssan

 


[1] El AfriCom, con sede en Stuttgart, Alemania, es el Mando de las fuerzas armadas de Estados Unidos responsable de las operaciones militares estadounidenses en África. Nota de la Red Voltaire.

[2] Inicialmente denominada «Amanecer de la Odisea», la operación militar contra Libia comenzó bajo las órdenes del general Carter Ham, comandante del AfriCom. Pero este general estadounidense protestó vehemente al ver que se asignaba a al-Qaeda el papel de fuerza terrestre para acabar con la Yamahiriya Árabe Libia, mientras que la coalición anti-Kadhafi decía limitarse únicamente a garantizar la protección de los civiles. Al general Carter Ham se le retiró entonces el mando de la operación militar contra Libia, que pasó a manos de la OTAN bajo la denominación «Protector Unificado».

[3] Después de obtener su independencia de facto, la población de Bengazi se negó a marchar sobre Trípoli. Los ya mencionados habitantes de Misurata estuvieron encabezados por los hombres de al-Qaeda.

[4] Para ser más precisos, París se retiró de la guerra en Siria en marzo de 2012, después de la caída del emirato islámico de Baba Amro y de la entrega a Francia de los miembros de la Legión Extranjera que allí habían caído prisioneros del Ejército Árabe Sirio. Pero, en mayo, el presidente Sarkozy no logró la reelección y su sucesor, Francois Hollande, reanudó la guerra en julio de ese año.

[5] Las operaciones «bajo bandera falsa» o «false flag» son operaciones de inteligencia organizadas de manera que el verdadero organizador pueda atribuir su autoría a otro país o adversario, frecuentemente con intenciones de utilizarla como pretexto o justificación para una represalia ulterior. Nota de la Red Voltaire.

[6] El primer ministro británico, David Cameron, escenificó con el jefe de la oposición un debate en la Cámara de los Comunes, donde ambos líderes “debatieron” leyendo un mismo guión escrito de antemano. El Reino Unido se las arregló así para retirarse del conflicto sirio sin tener que acusar públicamente a Turquía. Estados Unidos optó por la misma solución.

Thierry Meyssan

Thierry MeyssanIntelectual francés, presidente-fundador de la Red Voltaire y de la conferencia Axis for Peace. Sus análisis sobre política exterior se publican en la prensa árabe, latinoamericana y rusa. Última obra publicada en español: La gran impostura II. Manipulación y desinformación en los medios de comunicación (Monte Ávila Editores, 2008).

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Fuente : «Clinton, Juppé, Erdoğan, Daesh y el PKK», por Thierry Meyssan,Red Voltaire , 3 de agosto de 2015,www.voltairenet.org/article188339.html

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