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jueves, 3 de noviembre de 2016

Hartazgo político en España






Por José Luis Arceo Vacas



Mariano Rajoy está políticamente quemado, pero sigue en Moncloa a pesar de sus fortísimos recortes sociales y del incesante paseíllo por los tribunales de personajes con eco PP. La mayoría ciudadana alucina.

Pedro Sánchez se marca una jugada con riesgo pero con más futuro que otra cosa, porque la coherencia en política siempre es más rentable que los juegos de triler@s. La mayoría ciudadana guiña un ojo.

Podemos fue lanzado como un cohete por Pablo M. Iglesias, pero si de lo que se trataba sobre todo era de estimular a votantes de izquierda que se quedaban en casa, el lance se desvirtuó abrazándose a Anguita y al tiempo disfrazándose de socialdemócrata. La mayoría ciudadana no entiende nada e Iñigo Errejón cada vez sonríe más.

Ciudadanos se ha quedado sin merienda a manos del PP, y además habrá de aguantar una legislatura en la que su único colega será aquel al que negó hasta el infinito, Rajoy. La mayoría de votantes liberal-conservador@s votará a quien sustituya a Rajoy, no a Rivera, que se ha pasado de frenada.

Izquierda Unida, o despierta de su sueño podemita, se reestructura de verdad y va por libre, o se convertirá definitivamente en la vieja guardia -en minoría flagrante- del partido liderado hoy por Iglesias. La mayoría de votantes actuales de IU ni traga ni digiere la mezcla UPodemos.

El PSOE tiene un problema gordísimo: o se da prisa en montar un congreso y unas primarias (con “riesgo” de que Sánchez arrase) para tapar el desaguisado público del uno de octubre, o por mucho que se empeñe va a alcanzar de verdad un suelo histórico. La mayoría de militantes y votantes socialistas espera carcajeándose.


Fuente: Diario 16

domingo, 30 de octubre de 2016

El PSOE y Ciudadanos hacen presidente a Mariano Rajoy

Mariano Rajoy, aplaudido el grupo parlamentario del Partido Popular en la investidura de este 29 de octubre. Foto de Marta Jara



  • El candidato del PP vuelve a La Moncloa con 170 votos a favor; 111 en contra y 68 abstenciones
  • El presidente ha reclamado "un Gobierno en condiciones de gobernar" a los grupos que le han facilitado la investidura
  • Antonio Hernando ha insistido en situar al PSOE en la oposición a pesar de abstenerse; y Albert Rivera ha conminado a Rajoy a "negociar reformar"
  • Pablo Iglesias ha cargado contra los socialistas y ha reclamado para Unidos Podemos y las confluencias la hegemonía en la oposición



Luz Sanchis


Mariano Rajoy ya es presidente. Gracias al voto favorable de Ciudadanos y a la abstención decretada en el PSOE –algunos han empleado la fórmula "por imperativo"; otros, 15, se han mantenido en el no–, Rajoy sale reelegido después de más de 300 días en funciones y con una Cámara de 349 diputados tras la renuncia de Pedro Sánchez a su escaño este sábado por la mañana. Nada más concluir la votación, el presidente señalaba que hay "mucha tarea por hacer" y prometía "responsabilidad" volviendo a dejar claro que la espera de todos los grupos parlamentarios. Antes de anunciar a sus nuevos ministros, Rajoy ha decidido cogerse el puente aunque se quedará en Madrid.

A pesar del aprobado raspado con el que Rajoy ha logrado su objetivo y de sus promesas de humildad de los últimos días, el conservador ha querido poner los puntos sobre las íes y dejar claro que quien manda a partir de ahora vuelve a ser él.  Sabedor de que el papel de Ciudadanos es el de acompañante en las reformas y de que el PSOE vive su particular desgarro, Rajoy ha dejado claro que la ilusión de parte de la oposición de derogar sus leyes más polémicas no la tolerará. Y que ahora necesita la misma colaboración para sacar adelante los Presupuestos Generales del Estado. "Hemos sobrevivido a 300 días de gobierno en funciones, pero no podríamos sobrevivir a un gobierno que no gobierne porque le faltaran apoyos o le sobraran obstáculos. El precio sería ruinoso", ha advertido.

El socialista Hernando intentó marcar el terreno ya antes de votar. Media hora antes de inclinarse mayoritariamente por la abstención que le permite volver a La Moncloa, el portavoz amenazó con que su partido haría una "firme oposición".  "No es el presidente que España se merece. Ni usted ni su proyecto merece nuestra confianza", declaró. Albert Rivera, que llegó a citar a John Fitgerald Kennedy para pedir confianza el el futuro, también se permitió tranquilizar a un Rajoy poco nervioso. "Si cumple las condiciones de Ciudadanos, todo va a ir bien", le dijo.

El líder de Unidos Podemos ha resumido "la triple alianza" que ha aupado a Rajoy como "el viejo país". Como contraste, los suyos, que, ha aseguró, llegarán a gobernar y a dibujar un "nuevo país". La bronca llegó con la intervención de Gabriel Rufián, de ERC. El independentista consiguió enfadar a las tres bancadas al completo al criticar con dureza a los socialistas, a los conservadores y a Ciudadanos, a cuyo líder llamó "maese cuñado". Antes, había calificado a Susana Díaz de "cacique" y se había referido a Felipe González como "Gonzalex".

Rajoy negó que haya pedido "un cheque en blanco", sino que se limitaba a "reclamar un Gobierno". Pero las promesas de diálogo han ido acompañadas de seguridad en que es él quien tiene la sartén por el mango y no pretende "cambiar nada" sino "perseverar". Del mismo modo, ha recordado que si no le permiten aprobar unos Presupuestos Generales del estado, no servirá de nada, y que no tiene la menor intención de dejar que se deroguen las leyes que ha promulgado en la primera legislatura

"Sería inútil someter a negociación la unidad de España, la igualdad de los españoles y nuestros compromisos europeos. No pretendo acceder al Gobierno para derribar lo construido, se puede mejorar pero no su demolición", ha afirmado. "No tiene ningún sentido liquidar todas las reformas", ha subrayado. Cuidado con las derogaciones de las normas que han sido útiles".

Fuente: eldiario.es

viernes, 16 de septiembre de 2016

Don ere que ere



David Torres

En unos días sobrecargados por la podredumbre del PP (con Rita Barberá, Matas, Soria, Bárcenas y otras estrellas de la corrupción amontonados en un festival de roña que ríete de Benicasim), de repente ha saltado de nuevo a las portadas el caso de los ERES andaluces, un auténtico clásico de la putrefacción hispánica. Es verdad que hay diferencias entre los corruptos de la derecha y los corruptos de la extrema derecha, aunque no tantas como cabría suponer. Probablemente se deben más a razones geográficas, esos matices folklóricos que existen entre el aforamiento y el acochinamiento, que para comprenderlos hay que sacar un doctorado en Física Cuántica.

En efecto, Ciudadanos había supeditado su apoyo a la investidura de Susana Díaz siempre y cuando los ex presidentes de la Junta de Andalucía implicados en el caso de los ERES, Manuel Chaves y José Antonio Griñán, renunciaran a su escaño. De este modo, el insobornable “listón ético” (Albert Rivera dixit) del agente naranja permaneció inalterable, sin que nada hiciera prever el bajonazo higiénico que iba a sufrir en cuestión de unos meses, en cuanto hubiera ocasión de pillar cacho. Esa altura moral que no saltaban Chaves ni Griñán, Mariano la superó ampliamente mediante el procedimiento hawaiano de ir menenado las caderas, echando el cuello hacia atrás y combando la cintura al son de La cucaracha. Así fueron pasando un corrupto detrás de otro. Estábamos, una vez más, en el principio de indeterminación de Heisenberg, porque cuando se conocía el listón ético de Rivera, no se conocía su velocidad de negociación, y cuando lo pillaban negociando tampoco es que importara mucho su listón ético. Como se ve, la teoría de la relatividad es fundamental para sobrevivir en política, puesto que tarde o temprano algún socio e incluso amiguete cae en la órbita de la corrupción, por poco o por mucho dinero.

La fiscalía pide seis años de prisión para Griñán y diez de inhabilitación para Chaves, lo cual tampoco parece gran cosa para los cientos y cientos de millones de euros que se evaporaron a través del desvío de fondos públicos y ayudas a la Consejería de Empleo. Visto lo visto, es normal que Susana Díaz no le hiciera ascos al apoyo de Ciudadanos e incluso a un posible pacto entre el PSOE y el PP. Basta relatar por encima la asombrosa historia del extraordinario atraco de los ERES andaluces para resumir la historia del psocialismo en Andalucía. Mejor todavía si se cuenta con un trago de manzanilla y varios chistes de Lepe, que es como lo contaron algunos de sus protagonistas a medida que la bola iba creciendo. Al principio Chaves dijo que era una minucia, una cosa de “cuatro o cinco golfos”, mientras que Javier Guerrero, director general de Empleo, le aseguraba a un empresario sevillano que no se preocupara, que iba a recibir 36.000 euros a través de un programa de ayudas.
-Pero ¿qué programa? -preguntó el empresario-. ¿Leader? ¿Proder?
-Pormisco -respondió Guerrero.
-¿Pormisco?
-Sí, por mis cojones.
El viejo chiste de los Hermanos Jones, Paco, Misco, Tusco, Susco y Porco, sólo que multiplicado por 26 acusados y dividido entre 100 años de honradez. Marxismo de la rama Harpo, a bocinazos.
David Torres
Fuente: Público.es

miércoles, 10 de agosto de 2016

Albert Rivera y 5 cosas que conviene saber sobre el CIS de julio



Ciudadanos tenía que elegir entre mancharse o morir. Ha preferido ensuciarse y tratar de sobrevivir haciendo de la corrupción el eje de sus seis condiciones a Rajoy, quien aceptará sin dudar porque son el auténtico chollazo del verano

Antón Losada  

1. El bloqueo político le sienta bien al bipartidismo. El PP consolida su ventaja y sigue reforzando su fidelidad de voto. El PSOE recupera terreno y votantes. Crece la abstención, el arma secreta de siempre del bipartidismo. A la hora de ubicarse ideológicamente los españoles vuelven a situarse preferentemente como conservadores o socialistas. Los grandes paganos del bloqueo político parecen ser los nuevos partidos. Ciudadanos ve cómo el PP devora poco a poco su espacio empujándole hacia un centro residual y Podemos paga muy cara su depresión post nosorpasso y ser noticia más por su falta de iniciativa que por su estrategia. El cambio de estrategia de Albert Rivera responde a la pura y dura lógica de la supervivencia electoral. O pactar o morir.

2. La corrupción se consolida como uno de los grandes problemas de la vida pública española, por encima de los problemas de orden económico y sólo superada por el paro. Pactar con un Partido Popular envenenado por la toxicidad de sus múltiples casos de corrupción sigue teniendo un enorme coste político y ciudadano. Las urnas no lavan más blanco. Ciudadanos tenía que elegir entre mancharse o morir. Ha preferido ensuciarse y tratar de sobrevivir haciendo de la corrupción el eje de sus seis condiciones a un Mariano Rajoy, quien aceptará sin dudar porque son el auténtico chollazo del verano.

3. Crece el pesimismo económico y político. Más de la mitad de los españoles creen que nuestra economía y nuestra vida política están mal o muy mal. Mirando al futuro suman más quienes creen que aún irá a peor que aquellos que auguran mejoría. El pesimismo político supera ampliamente al pesimismo económico. La política es vista como otro problema, no como la solución.

4. Los españoles creen que pagan muchos impuestos, lo hacen de manera injusta y desigual y además están convencidos de que reciben menos de lo que pagan. Sin embargo muchos de esos mismos españoles, concretamente siete de cada diez, estamos dispuestos a pagar más impuestos para obtener mejores servicios públicos, especialmente si se van a invertir en sanidad, educación o pensiones en lugar de en más cemento o defensa. Dos décadas de acoso y derribo, por tierra mar y aire, a todo lo público han erosionado y dañado la valoración que tenemos de nuestros servicios públicos pero seguimos asociándolos de manera muy sólida a las ideas de progreso y bienestar. Lo público aún nos parece lo mejor para todos y para nuestra democracia. Los partidos de izquierda deberían tomar buena nota y dejar de disculparse por defender el valor de lo público.

5. La gran mayoría de los españoles creen que pagar impuestos supone una condición esencial para ser buen ciudadano. Esa misma mayoría declara pagar puntualmente sus impuestos aunque en España tengamos mucho fraude y una pésima conciencia fiscal. En otras palabras, aquí siempre defraudan los demás, nunca nosotros. Los encuestados sitúan la principal razón para la exuberancia de nuestro fraude fiscal en la falta de control e inspección por parte de la administración. Los españoles parecen tener muy claro que en España existe fraude porque se tolera y ampara y porque a ningún gobierno le ha interesado realmente ir contra un negocio que beneficia principalmente a sus élites más próximas. Si tenemos la mitad de los inspectores de Hacienda que Alemania o Suecia es porque resulta bueno para sus negocios. Gracias a la amnistía fiscal de Cristóbal Montoro seguramente los españoles lo tiene hoy un poco más claro que ayer.
Fuente: eldiario.es

martes, 12 de julio de 2016

Rajoy abre una semana decisiva para sus aspiraciones de formar gobierno



Rajoy abre una semana decisiva para sus aspiraciones de formar gobierno
Mariano Rajoy presidió ayer la reunión del comité de dirección del PP, que analizó la situación política (Tarek/pp / EFE)

    El líder del PP reclamará a Sánchez una abstención en el primer encuentro tras el 26-J




Carmen del Riego, Madrid


“Nosotros no nos rendimos, porque no existe alternativa”. Ese es el planteamiento con el que el PP inicia esta mañana la ronda decisiva de contactos de Mariano Rajoy con las fuerzas políticas para intentar sumar apoyos a su investidura. La jornada arranca con Albert Rivera, para seguir luego con Pablo Iglesias, Francesc Homs y Pedro Sánchez, el miércoles. Los populares no pierden la esperanza de una abstención socialista “a pesar de lo que sucedió el sábado” en el comité federal del PSOE y que lo que de allí salió fue “decepcionante”, en palabras del vicesecretario de organización del PP, Fernando Martínez Maíllo. Tampoco mejoran las expectativas con Ciudadanos, que ha vuelto a reiterar su no a Rajoy y sólo quiere hablar de una negociación a tres para un gobierno en minoría.

A estas alturas, en el PP dan por enterrada la gran coalición y se asume que la única salida es lograr un ejecutivo en minoría. No obstante, se sigue trabajando para sumar escaños y llegar a esos 170 que daría un acuerdo con Coalición Canaria y con Ciudadanos. Con el PNV sabe que ya que es imposible antes de las elecciones vascas de octubre. Aunque el cómputo de apoyos sea escaso y sólo mejoran las expectativas en el terreno de la abstención, el PP quiere tener garantías de que el Gobierno resultante cuente con margen para aprobar el techo de gasto, la senda de déficit y el presupuesto para el 2017. De lo contrario, según los populares, se habría podido lograr la investidura pero no garantizar que se pueda gobernar.

Por eso Rajoy va a la reunión de hoy con Ciudadanos –Con Pablo Iglesias sabe que es imposible cualquier entendimiento– abierto a cualquiera de las fórmulas que permitan avanzar: gobierno en coalición, acuerdo de legislatura sin entrar en el Gobierno, y hasta una abstención de los diputados del parti-do naranja. De todas formas, en la reunión de hoy –la primera que celebrarán Rajoy y Rivera después de la que mantuvieron en enero y de que Ciudadanos cerraran un acuerdo con el PSOE– los populares se darían por satisfechos si se acepta la posibilidad de abrir una negociación. Es decir, si Rivera está dispuesto a que grupos de trabajo de los dos partidos empiecen a hablar de contenidos, sea para un voto afirmativo o una abstención. En el PP reconocen que estas rondas de toma de contacto eran necesarias, y el de hoy lo es mucho más. “Hay que restablecer relaciones”, que quedaron muy tocadas con las negociaciones de diciembre.

De ahí que el llamamiento que el vicesecretario de organización del PP, Fernando Martínez Maíllo, hico ayer a Ciudadanos es que en la reunión “mantenga la misma actitud y capacidad de diálogo que tuvo en diciembre con Sánchez”. Será Rivera el que ponga los límites, porque el PP no se cierra a nada. “Estamos abiertos a explorar todas las opciones” y, en ese intento de sumar, Ciudadanos es decisivo, aunque después también requiera al menos una abstención del PSOE. Es más, si el presidente de Ciudadanos quiere allanar obstáculos para que los socialistas puedan dar un giro hacia la abstención, el PP no les va a negar esta capacidad.

Los populares estarían dispuestos a aceptar una reunión a tres, a la que todavía ayer se refirió el secretario general de Ciudadanos, José Manuel Villegas, como única fórmula posible para que haya un gobierno en minoría. El PP asume que la gran coalición congrega el veto de PSOE y Ciudadanos, pero advierte que, “para que se sienten tres a dialogar, los tres tienen que querer sentarse”.

No obstante, el PP prefiere las reuniones bilaterales y los grupos de trabajo que pretende abrir ya con contenidos sobre la mesa una vez que Rajoy acabe el miércoles con Pedro Sánchez su primera ronda de contactos.

El PP esperaba del PSOE se esperaban lo que salió de su comité federal. El “no” a Rajoy e incluso la negativa a abstenerse, aunque quieren mantener las esperanzas. No hay una resolución, como en diciembre, que impide la negociación con el PP, ni ese “no” está por escrito, con lo que puede ser modificado, aunque sea a esa abstención con la que ya se conformarían.

Sin embargo, Martínez Maíllo no dejó pasar la ocasión de los reproches a los socialistas, o más bien a Sánchez, porque –asegura– son conscientes de que la tesis de que el PP pacte con sus afines es imposible. Más aún después del giro independentista que ha adoptado la antigua CDC al convertirse en el Partit Demòcrata Català. El pacto con los independentistas “no es viable”. De hecho, la cita con Homs no se dará a conocer hasta que no se haya celebrado, por petición del dirigente independentista.

El relato de los populares pasa por insistir que el “no a Rajoy” y “no a unas terceras elecciones” que plantean los socialistas es imposible de mantener. Para el PP, las elecciones son la única alternativa a que no gobierne Rajoy. “De uno de los dos ‘noes’ tendrá que desdecirse Sánchez”, aseguró Maíllo.

De ahí que el PP dé a la reunión con Ciudadanos la importancia que no le dio en diciembre, porque aunque no sumara la mayoría absoluta, resta escaños para que cualquier otra fórmula sea posible, y puede llevar al PSOE por lo menos a abstenerse. Y eso es lo que parece buscar también Ciudadanos, dispuesto a entrar en un gobierno de coalición “si Rajoy se va”. Descartada esa posibilidad, Ciudadanos emplazará al PP a negociar con el PSOE un posible Gobierno en minoría, para desbloquear la investidura. No obstante, se insiste en que la posición oficial del partido es “no facilitar la investidura de Rajoy ni por activa ni por pasiva”.
Carmen del Riego | Mari Carmen Del Riego De Lucas
Madrid

Fuente: La Vanguardia

lunes, 13 de junio de 2016

Empieza la campaña electoral española (y también la campaña de calumnias)


 
 

Yanis Varoufakis

 
Sí, ha comenzado la campaña de las elecciones generales en España y las fuerzas regresivas han decidido comenzar su campaña de calumnias tomando como blanco a Ada Colau, alcaldesa de Barcelona y una de las impulsoras del Movimiento por la Democracia en Europa25 (MDeE25, DiEM25). ¿Las acusaciones? Haber recurrido a fondos municipales para llevarme a Barcelona. Por supuesto, que se trate de una mentira no es algo que preocupe a gentes de derechas como las de Ciudadanos, que hace profesión de limpieza de la política a la vez que calumnia a camaradas como Ada Colau.
Y ahora la verdad (para aquellos que ansíen conocer los hechos):
Estuve, desde luego, hace bien poco en Barcelona (véase en mi página la foto y el video https://yanisvaroufakis.eu/2016/06/10/spanish-election-campaign-begins-a...). Y estuve allí con el fin de sumarme al primer aniversario de la espectacular victoria de Ada, que la convirtió en alcaldesa de Barcelona. Salvo que todos los gastos de viaje los pagué yo. Puede verse el recibo aquí [ https://varoufakis.files.wordpress.com/2016/06/invoice-varoufakis-travel... (el coste total incluía dos billetes de avión, para mí y para mi mujer, y dos habitaciones de hotel, una para nosotros y otra para un compañero del MDeE25 ).
Además, en febrero de 2015, siendo ministro de Finanzas de Grecia, recibí una invitación para participar en un festival de ideas organizado por el anterior gobierno municipal de la ciudad de Barcelona, en el que tomaron también parte otros conferenciantes, como Anthony Giddens, Loreta Napoleoni, Owens Jones y Judith Butler. A todos los invitados se les ofreció alojamiento, transporte y los mismos honorarios. Pese a haber aceptado la invitación, no pude asistir hasta varios meses más tarde. Para entonces, Ada Colau se había convertido en alcaldesa, pero yo acudí como invitado del alcalde anterior.
Los hechos son estos: el gobierno municipal de Barcelona de Ada Colau no me llevó nunca a Barcelona a expensas de la ciudad. Que se violente la verdad (por parte del Partido Popular y de un Ciudadanos debilitado) para impedir que la izquierda gane las elecciones es algo que no me sorprende. El estamento de poder dominante en todos los países de Europa carece de substancia intelectual y de cualquier clase de relato programático que pueda convencer al electorado. En consecuencia, sus representantes políticos recurren a la calumnia y a descaradas mentiras.
Personalmente, y en nombre de mis camaradas del MDeE25, me siento profundamente honrado cada vez que los desacreditados representantes políticos de una censurable clase dirigente intentan denigrarme. Como ya he dicho anteriormente, llevo con orgullo su odio.

exministro de finanzas del gobierno griego de Syriza, es Profesor de política económica en la Universidad de Atenas. Su libro El Minotauro Global, para muchos críticos la mejor explicación teórico-económica de la evolución del capitalismo en las últimas 6 décadas, fue publicado en castellano por la editorial española Capitán Swing, a partir de la 2ª edición inglesa revisada. Una extensa y profunda reseña del Minotauro, en SinPermiso Nº 11, Verano-Otoño 2012. 
 
Fuente original: https://yanisvaroufakis.eu/2016/06/10/spanish-election-campaign-begins-and-so-does-the-smear-campaign/

Traducción:
Lucas Antón
 
Fuente: SinPermiso

lunes, 30 de mayo de 2016

¿Es Ciudadanos un partido de centro?




Vicenç Navarro

Autor del libro Ataque a la democracia y al bienestar. Crítica al pensamiento económico dominante. Anagrama 2015



Una peculiaridad de España, incluyendo Catalunya, es que, a consecuencia del enorme descrédito de las derechas en este país (acentuado sobre todo a partir del fin de la dictadura de derechas que gobernó España durante casi cuarenta años), no hay ningún partido que se presente como partido de derechas. De ahí que las derechas deseen presentarse como partidos de centro. Parecería, pues, que en España un partido se presenta como de centro cuando le avergüenza presentarse como un partido de derechas. Es así, pues, como se definen a sí mismos el PP y Convergència, y ahora también Ciudadanos, que es la versión renovada del PP (refiriéndose a él, a nivel de calle, como el “Frente de Juventudes del PP”). Objetivamente, el PP pertenece, en el Parlamento Europeo, a la familia conservadora-liberal, y Ciudadanos y Convergència a la misma familia liberal. Fuera de España, sin embargo, a las familias políticas conservadoras y a las liberales se las conoce como derechas. No así en este país, donde se las conoce e identifica como centro.



Esta diferente manera de definir los partidos políticos, sin embargo, crea bastantes confusiones. Por ejemplo, miembros del Parlament de Catalunya pertenecientes a Ciudadanos y al PP forman parte de la Asociación Catalana de Comunicación, Investigación y Estrategia Políticas (ACCIEP), que está promoviendo la fundación estadounidense The American Enterprise Institute, que es conocida en EEUU por su proximidad al Partido Republicano, un partido claramente de derechas (en realidad de ultraderecha). Su director es Arthur C. Brooks, autor de la Biblia de la ultraderecha estadounidense llamada Camino a la libertad: cómo ganar la lucha a favor de la libre empresa (The Road to Freedom: How to Win the Fight for Free Enterprise), un panfleto a favor del capitalismo sin guantes, en su versión más pura. Dicho libro es hoy el punto de referencia intelectual de la ultraderecha estadounidense y de América Latina.



Este señor fue invitado por la tal asociación a dar sus puntos de vista sobre Catalunya, conferencia en la cual definió los problemas de España y Catalunya y las posibles soluciones para este país. Según el Sr. Arthur C. Brooks, el problema de España (incluyendo Catalunya) es que el capitalismo de aquí es demasiado blando, con excesivas reglas y protecciones: se necesita un capitalismo más puro y más duro. Según él, hay demasiados impedimentos para que este pueda expresarse tal como es. También dijo que Europa debería “americanizarse”, que quiere decir adoptar el sistema económico y social de aquel país que, se caracteriza por su escasísima protección social.



En respuesta al “peligro” de que las nuevas fuerzas progresistas emergentes llegaran a gobernar, subrayó que permitir que España (incluyendo Catalunya) se convirtiera en país socialdemócrata sería una enorme pérdida para el mundo. Y hablando de Catalunya, su consejo fue que Catalunya debería transformarse en el Hong Kong de Europa. Hong Kong es la ex colonia británica situada en el continente chino que tiene menos protección social y laboral en aquel continente. Supongo que, para Ciudadanos (y para el PP), las declaraciones de tal personaje son declaraciones de una persona de centro.



La hipocresía de Ciudadanos (y del PP)



Una última observación. Muestra la baja talla intelectual de la derecha española (PP y Ciudadanos) que esté intentando centrar su estrategia electoral en la situación venezolana, en un intento de identificar la coalición Unidos Podemos con el gobierno que ha sido elegido en aquel país, y que según las derechas se ha transformado en una dictadura. La complicidad de los grandes medios de información y persuasión en promover esta percepción de lo que ocurre es absoluta, campaña dirigida por El País, un rotativo que también, por cierto, se define de centro. Tal diario también ha intentado convencer (como también lo han hecho el PP y Ciudadanos) a su decreciente audiencia de que Podemos está financiado por el gobierno venezolano, en contra de la evidencia existente y confirmada por los tribunales españoles, que han concluido, todos ellos, que ello no es cierto.



Independientemente de las simpatías que uno tenga por aquel gobierno, es necesario recordar dos hechos que muestran la enorme hipocresía de las derechas en España. Uno es que todos los organismos internacionales de defensa de los derechos humanos indican que es en Honduras donde tales derechos están siendo violados diariamente, con asesinatos continuados de dirigentes de movimientos sociales, periodistas y sindicalistas, realizados con la autoría y/o complicidad del Estado y de los partidos gobernantes que pertenecen a las mismas familias políticas –la conservadora y la liberal- a las cuales pertenecen el PP y Ciudadanos. Incluso en el caso (más que improbable) de que las acusaciones de violaciones de los derechos humanos hechas por las derechas españolas en contra del gobierno venezolano fueran ciertas, tales violaciones  palidecen frene a las que están ocurriendo en Honduras. Pues bien, tales partidos y tales medios (que se definen todos ellos de centro y grandes defensores de los derechos humanos) han permanecido en un silencio ensordecedor sobre lo que ocurre en Honduras, mostrando, con este silencio, que en realidad los derechos humanos no les importan en absoluto. Lo que les importa es utilizarlos vergonzosamente para atacar a Unidos Podemos en España. Su interés en Venezuela parece traducir su deseo de alejarse de España, donde la aplicación de las políticas de austeridad que el PP y Convergència han estado imponiendo a España y a Catalunya, con el aplauso de Ciudadanos, ha dañado enormemente los derechos laborales y sociales de sus clases populares. De ahí su interés de que la atención se desplace hacia Venezuela. Así de claro.
Fuente: Público.es

martes, 17 de mayo de 2016

26J o el batacazo (definitivo) de Ciudadanos




De cara a las próximas generales del 26 de junio se habla del PP, del PSOE y, por supuesto, de la gran novedad de esta cita electoral, de Unidos Podemos (IU y Podemos). Sin embargo, ¿qué sucede con Ciudadanos? En las elecciones del 20 de diciembre la formación liderada por Albert Rivera sufrió un duro correctivo a sus expectativas: para ser un partido que se presentaba por primera vez a unas Generales, conseguir 3,5 millones de votos y 40 diputados es un gran logro, pero está lejos de lo que la formación naranja ambicionaba. Quedaba a mucha distancia de su gran rival en esa cita: Podemos.

La mediocre actuación de Rivera en los debates, que se suponía que era una de sus grandes bazas dado su pefil fraguado en debates universitarios, así como su ‘peculiar’ modo de combatir la violencia de género, le pasaron factura. Ahora, en el arranque de la precampaña, el argumentario que presenta tan sólo está a la altura del Rivera de aquellos debates. Sacar a relucir su perfil netamente capitalista, presentar el mundo neoliberal como el paraíso y contraponerlo al modelo venezolano o griego es de un simplismo tan hueco que no cala ni en el más desinformado… sólo a sus hinchas.

Mucho habrá de cambiar Rivera su discurso si quiere conservar el voto que ‘robó’ del granero del PP -que presumiblemente volverá al redil-. Más aún si consideramos que votar a Ciudadanos, como sucede con el PSOE, es no saber qué se vota. Ambos partidos, tanto PSOE como Ciudadanos, han demostrado en sus políticas de pactos que es indiferente pactar con izquierda o con derecha, lo importante es conformar Gobierno, como si luego no fuera a ver implicaciones. Y eso es grave, muy grave, porque se pierden principios básicos por el camino y, para un votante que realmente está informado, eso es imperdonable.

A todo ello se suma, además, algunos casos puntuales de corrupción, cambios de primeros de lista inexplicables, primarias que no son primarias o algún que otro aforamiento para evitar se juzgado. “Vieja política”, como le gusta decir a Rivera.

Adicionalmente, otro factor que pronostica una caída de Ciudadanos es el hecho de que la ley electoral le penalizará aún más. Según la consultora GAD3, la aparición de la coalición impulsada por IU y Podemos (Unidos Podemos), que cada vez va atrayendo a más fuerzas políticas, da un vuelco al reparto de votos. Si a IU le hicieron falta 462.000 votos para conseguir un diputado, en Unidos Podemos únicamente necesitará 61.000 votos (14.000 votos menos de los que necesitó Podemos el 20D).

En este cambio de reparto de votos, Ciudadanos sale perdiendo. En las elecciones de diciembre, la formación naranja necesitó 88.000 votos por escaño y, ahora, según GAD3, necesitará 9.000 votos más (97.000). El bloque de centro derecha también habrá de sumar 5.000 votos más por diputados.

Así las cosas, Rivera no sale a ganar, diga lo que diga, sale a ser de nuevo el perejil para todas las salsas pero, especialmente, para la salsa del PP con la esperanza de que una alianza de dos sea suficiente para formar Gobierno. Volver a pactar con PSOE será complicado, porque si Unidos Podemos asciende como parece que hará, el electorado de izquierdas no perdonará jamás a Pedro Sánchez que vuelva a adherirse a la derecha para tocar La Moncloa. Sería su última traición a un PSOE que, mal que le pese, está muy lejos del PSOE de antaño.


David Bollero

Fuente: Público.es

domingo, 10 de abril de 2016

El desastre de Panamá


Canal de Panamá



Mientras Pedro Sánchez, cautivo y desarmado, tantea el desastre de las horcas caudinas de la gran coalición o de unas elecciones anticipadas, el partido de la Gurtel sueña con acunar la corrupción con una gigantesca nana de votos, pero el primer ministro de Islandia dimite por la exigencia de un pueblo que fue capaz de rescatarse a sí mismo en lugar de a los bancos y a sus banqueros.

Claro que David Gunnlaugson, el premier islandés envuelto en el escándalo de los papeles de Panamá, aseguró horas más tarde que en realidad no estaba dispuesto a abandonar su cargo sino que dejaba temporalmente el poder hasta que las aguas se calmasen y su honorabilidad pudiera ser restituida. Quizá ahora veamos como, a decir de Pedro Sánchez, Rajoy es menos indecente y Sánchez, a tenor del presidente en funciones, es menos chavista desde que ha dejado a Pablo Iglesias.

Mientras, tanto el inquilino virtual de la Moncloa llama a consultas a nuestro embajador en Venezuela después de que Nicolás Maduro decidiera apoyar su campaña contra Podemos, elogiando a dicha formación española entre exabruptos contra el gobernante del plasma. La política es relativa pero la matemática juega a ser una ciencia exacta y las ecuaciones son irrefutables: si Cs no quiere a Podemos y Podemos, en realidad, no quiere al PSOE porque en verdad-verdad el PSOE tampoco quiere a Podemos, todo ello es igual a PP. Sale champán por los grifos de Génova.

Claro que, en semejante trance, en La Zarzuela toman las sales. Pilar de Borbón, la hermana del rey emérito, se arroga la competencia exclusiva de la empresa que tuvo junto a su marido en Panamá y que chapó en vísperas de la abdicación de Juan Carlos I; el campechano que mantuvo por otra parte una cuenta en Suiza fruto de una herencia de Juan de Borbón, casi como si fuera el patriarca del clan Pujol y su extraño legado en Andorra. A fin de cuentas, visto lo visto, el hilo de la trama de Iñaki Urdangarín también era cliente del sastre de Panamá, la Baqueira Beret del forfait del dinero negro.

Mientras asistimos al gran slam del fraude fiscal en el Caribe, con su glamouroso fin de fiesta en el que caben comunistas chinos y deportistas de élite, bancos plusmarquistas del beneficio y de las cláusulas suelo, cineastas y actores, escritores de fuste o aristócratas de campanillas, el ministro Cristobal Montoro protagoniza un golpe de talonario contra el estado de las autonomías y se felicita por su célebre amnistía a los botines exiliados mientras se hace el longuis por las sicav, esas sociedades de inversión de capital variables a través de las cuales las grandes fortunas siguen invadiendo impuestos desde casa, sin necesidad de extraditarse a cualquier centro off shore. Menudo aliciente para la campaña de la renta. Curiosa forma también de enfrentarse a una precampaña la de don Mariano, un festival de recortes a petición de la Unión Europea, según remachó en su conversación telefónica con Susana Díaz. Debe estar sobrado por las últimas encuestas. O le ha fallado la medicación. La culpa del déficit, a juicio de Montoro, el teniente de las alcancías españolas, la tienen los reinos de taifas, probablemente ZP y los fármacos contra la hepatitis C: para contener el gasto farmacéutico, tendremos que dejar morir a unos cuantos viejos y a unos cuantos presos, aunque él pareciera atiborrase esta semana con una sobredosis de pharmaton complex.

Claro que para el dinero hay otros paraísos sin salir de Europa, desde Luxemburgo a Suiza o las islas del Canal, dependientes del Reino Unido, donde ahora David Cameron se ve contra las cuerdas de The Guardian, como si sus electores no le reprochasen tanto que su nombre y el de su santa figurasen en una empresa de papá Ian que aparece en los Panama Papers, como por hipocresía por haber dado seis versiones distintas de este millonario asuntillo. O tal vez les moleste la traición al imperio, ¿para qué llevar sus libras al extranjero si hubiera podido ingresarlas en Gibraltar, aunque ya solo sea un centro on shore en el que incluso hay que pagar impuestos?.

Mientras, por supuesto, en Gibraltar se preguntan por qué España le mantiene en la lista de paraísos fiscales, cuando nuestro gobierno se aprestó a sacar de la misma a Panamá justo cuando Sacyr se hizo con las obras de ampliación del canal. Para el ministerio de Asuntos Exteriores, en cuyo Palacio de Santa Cruz, Margallo ha encargado una novena para purgar su osadía de haber querido ser Rajoy en lugar de Rajoy, el Peñón sigue siendo un nido de piratas, a pesar de que Picardo lleve años reclamando un acuerdo de doble fiscalidad para que Madrid le saque del galeón de los filibusteros. El dinero, venga de donde venga, siempre es bienvenido en cualquier parte. Sean petrodólares o yenes, reciben el estatuto de refugiado en toda sucursal bancaria sin tener que ofrecer explicaciones al funcionario que decide si otorgarle el asilo o enviarle a Turquía.

Junto a la Roca, el viernes, y ayer en Tarifa, otros europeos distintos a los gobernantes que firmaron la deportación tan individual como masiva de millones de desesperados, se lanzaban a protestar por semejante crimen, junto al mar que ha visto como morían a miles los fugitivos del hambre, de la guerra o de la rutina de la pobreza, desde al menos 1988. Los manifestantes pertenecían a una Europa distinta, como la de quienes se lanzaban al mar en el puerto de Lesbos para intentar frenar inútilmente a los barcos de las deportaciones. Allí, la Comisión Española de Ayuda al Refugiado ha suscrito un amplio informe entre cuyas conclusiones denuncian que las personas voluntarias y las ONG han asumido las labores de rescate y de atención a la población ante la pasividad y dejación de las autoridades griegas –Ay, Syriza, ay, Tsipras– y los agentes del Frontex, que sólo se preocupan se sofocar las protestas de los supervivientes. Dan escalofrío estos y otros datos: condiciones de vida infrahumanas, falta de acceso a servicios básicos, detenciones en lugar de acogida, falta de garantías legales o de información sobre donde reubicarlos, etcétera.

Claro que Turquía es oficialmente un país seguro y a la Unión Europea le preocupan más las muertes del yihadismo en el continente que las del yihadismo al otro lado del mediterráneo, un polvorín que explota por antipatía y que ha llenado de sangre a nuestra orilla sur y de miedo a mansalva a nuestra orilla norte. Mientras tanto, aquí, sólo parece inquietarnos –y hacemos bien– si sus problemas fiscales empeorarán el rendimiento de Leo Messi, si Pilar de Borbón asistirá a la inauguración del próximo rastrillo o si veremos de nuevo escapar por los garajes a Mariano Rajoy cuando vuelva a ser presidente español, aunque sea sin funciones. Esto, definitivamente, es un desastre.



Juan José Téllez
Fuente: Público.es

viernes, 8 de abril de 2016

La hipocresía de los liberales españoles, como el señor Rivera de C’s, sobre los derechos humanos





Vicenç Navarro
Autor del libro ‘Ataque a la democracia y al bienestar. Crítica al pensamiento económico dominante’, Anagrama, 2015

Una postura ampliamente promovida por portavoces de los partidos pertenecientes a la Internacional Liberal, como lo es Ciudadanos (así como autores cercanos a ella, como Mario Vargas Llosa), es presentar a Venezuela como uno de los países en América Latina que comete mayor número de violaciones de los derechos humanos, presentándose ellos mismos como los grandes defensores de tales derechos. Intentan con ello identificar el liberalismo con la defensa de los derechos de los individuos frente a la opresión del Estado. Y esta percepción se está generalizando con la ayuda de los mayores medios de información españoles, la gran mayoría de tendencia conservadora o liberal, próximos a la Gran Banca, la gran promotora del neoliberalismo en este país que los financia. De esta manera, esta identificación de los derechos humanos con el liberalismo (también conocido como neoliberalismo) se acepta como evidente, asumiendo que tales partidos liberales ponen la libertad y la demanda de derechos humanos como principio básico de su posicionamiento ideológico. Siguiendo tal costumbre (la de atribuirse el ser defensores de los derechos humanos), vimos anteayer al Sr. Rivera, en el Congreso de los Diputados, presentarse una vez más como tal gran defensor, mostrando su crítica a Venezuela y su propuesta al Congreso de que se analice la ausencia de tales derechos humanos en aquel país como un indicador más de su defensa de los derechos humanos.

El conocimiento de la realidad en América Latina, sin embargo, permite cuestionar dicho supuesto compromiso con los derechos humanos de los liberales en España en general, y del Presidente del partido neoliberal Ciudadanos en particular. En primer lugar, el adjetivo ampliamente utilizado por este señor en contra de sus adversarios, definiéndolos como “demagogos” (término ampliamente muy utilizado por las derechas en este país para descalificar a aquellos con los cuales están en desacuerdo), se aplica claramente a sus propios argumentos, pues la falta de credibilidad y certeza en su descripción de la realidad, tergiversándola para alcanzar sus fines políticos (característico de la demagogia), es fácil de demostrar, aun cuando me gustaría pensar que ello es más consecuencia de su ignorancia que de su demagogia. Pero la repetitividad de tal práctica, con el empleo incluso de mentiras, insultos y sarcasmos (característicos de la derecha española), hace difícil atribuir dicho comportamiento a mera ignorancia (ver mi artículo “Las mentiras y falsedades de Albert Rivera, Presidente de Ciudadanos, en La Sexta Columna”, Público, 14.04.15).

Existe un extenso debate sobre el significado de los derechos humanos hoy en la literatura científica, pero en sentido contrario al significado reduccionista que utiliza el Sr. Rivera. En realidad, tal debate aparece incluso a nivel político con un nivel de rigor y seriedad ausente en España. De hecho, el mejor documento sobre los derechos humanos es la Declaración Universal de los Derechos Humanos de las Naciones Unidas, aprobada en el año 1948, la cual definía las diferentes dimensiones de los derechos humanos, que incluían desde derechos económicos (tales como el derecho al trabajo y a una vida digna) a los derechos sociales (como el derecho a la sanidad y a la educación), así como los derechos cívicos y políticos (el derecho a la libertad de organización y de expresión). El Presidente Roosevelt, que ha sido el presidente más popular de EEUU, enfatizó la necesidad de desarrollar los derechos humanos en todas sus dimensiones. Y es importante resaltar que fue un momento de gran interés cuando el Presidente Obama, en su visita a Cuba, felicitó al gobierno cubano por el desarrollo de los derechos económicos y sociales en aquel país, criticando a la vez la ausencia de los derechos civiles y políticos en Cuba, subrayando la enorme importancia que tenían tales derechos. Ahora bien, es importante señalar que a la declaración anterior añadió que aceptaba la crítica que podría hacerse a EEUU por las limitaciones en el desarrollo de los primeros derechos (los económicos y sociales) en ese país. No imagino a ningún dirigente político liberal, como el Sr. Rivera, hacer tal tipo de autocrítica, que sería muy necesaria en España, donde hay una limitación muy marcada de los derechos humanos (de todo tipo, económicos, sociales, cívicos y políticos).

Lo que el Sr. Rivera entiende como derechos humanos

La defensa de los derechos humanos de los partidos liberales se limita a los últimos, es decir, a los derechos civiles y políticos, derechos necesarios (repito, muy necesarios) pero muy insuficientes. Repito que tales derechos son fundamentales. Tengo una biografía para mostrar mi compromiso con el desarrollo de estos derechos, todavía muy limitados en España. Por lo visto, el Sr. Rivera no es plenamente consciente de que hay muchos más canales televisivos y rotativos de derechas en Venezuela (que supuestamente están bajo una dictadura de izquierdas) que canales de televisión y rotativos de izquierdas en España (supuestamente un país democrático, definición cuestionable como consecuencia de la escasísima diversidad en los medios de información). La persecución de opositores y la detención de dirigentes políticos debe ser denunciada. Pero para tener credibilidad, esta denuncia tiene que afectar a todos los gobiernos que incurran en tales prácticas, y no solo a aquellos gobiernos a los que el Sr. Rivera considera sus enemigos o adversarios. Y la ausencia de esta práctica en el caso de los liberales como Rivera muestra su doble moral, o mejor dicho, su hipocresía, utilizando su mal llamada defensa de los derechos humanos para fines única y exclusivamente políticos, característica de los demagogos.

El silencio ensordecedor de los liberales como Rivera sobre el modelo liberal de Honduras

Hoy el país donde todos los derechos humanos (los económicos, los sociales, los cívicos y los políticos) han sido violados más sistemáticamente en Latinoamérica ha sido y continúa siendo Honduras, gobernado por un tiempo por un partido liberal perteneciente precisamente a la misma familia política del partido Ciudadanos, del cual el Sr. Rivera es el Presidente. Y tal gobierno liberal fue resultado de un golpe militar en el año 2009 contra el gobierno del presidente Zelaya, democráticamente elegido. Tal golpe ocurrió en el año 2009, instalándose un gobierno del partido liberal que intentó legitimar su mandato recurriendo a unas elecciones fraudulentas denunciadas internacionalmente. Tal partido impuso en 2010 unas leyes de propiedad rural que afectaron muy negativamente a los intereses de los pequeños agricultores, indígenas la mayoría, que pasaron a ser brutalmente reprimidos por el Ejército y la policía, aumentando de una manera muy notable el asesinato de sus dirigentes y de las voces críticas frente a tal matanza. Dicho gobierno y sus sucesores han aplicado políticas de carácter represivo, con una clara violación de todos los derechos humanos, incluyendo los derechos cívicos y políticos, siendo considerado este país por parte de organizaciones internacionales de defensa de derechos humanos, como el país hoy en América Latina que tiene el mayor número (en términos proporcionales) de asesinatos políticos, no solo en América Latina, sino en todo el mundo, siendo a la vez uno de los países con mayores desigualdades sociales y mayor pobreza de ese continente. En realidad, esta situación determina que Honduras se haya convertido en el país origen del mayor número de niños y adolescentes que huyen de Latinoamérica como refugiados a EEUU, habiéndose transformado este caso en un escándalo internacional, aunque el lector español no lo sabrá si se limita a ver solo la prensa española (conocida internacionalmente por su escasa diversidad ideológica, lo cual ha sido denunciado incluso por The New York Times).

Ni que decir tiene que ni el Sr. Rivera ni su partido Ciudadanos, ni el PP, ni el PSOE, ni el Sr. Vargas Llosa, ni los otros liberales que tienen grandes cajas de resonancia, han dicho nada ni han expresado ninguna denuncia hacia esta brutal represión de los derechos humanos, guardando un silencio ensordecedor frente a tanto asesinato político. El último asesinato es el de Berta Cáceres, dirigente del Consejo Cívico de Organizaciones Populares e Indígenas de Honduras, seguido de otro asesinato, dos semanas más tarde, de otro dirigente, Nelson García, y así un largo etcétera, habiéndose generado una protesta internacional que ha determinado una investigación del Congreso de EEUU (véase Congressional Briefing: “The Assassination of Berta Cáceres and Ongoing Killings and Attacks Targeting Social Activists in Honduras”, March 30, 2016). Según PEN International, tales asesinatos se realizan con plena impunidad, sin que nadie sea juzgado por ellos. 100 miembros del Congreso de EEUU han denunciado este asesinato sistemático de campesinos y sus defensores. Mientras, las Cortes Españolas están a punto de juzgar a Venezuela a propuesta del partido del Sr. Rivera, supuestamente el gran defensor de los derechos humanos. Y, cómo no, con las cajas de resonancia provistas por los grandes medios, incluido El País, a el gran promotor de Ciudadanos, que nunca ha dicho ni pio sobre las matanzas que ocurren en Honduras. Y todo ello bajo la supuesta defensa de los derechos humanos, derechos sistemáticamente violados en Honduras, y, por cierto, también en España, sin que ello se denuncie en este país. El nivel de hipocresía alcanza niveles enfermizos cuando la evidencia muestra que tales fuerzas políticas están jugando un papel clave y determinante para dicha violación de los derechos que retóricamente dicen defender.

Vicenç Navarro
Autor del libro ‘Ataque a la democracia y al bienestar. Crítica al pensamiento económico dominante’, Anagrama, 2015

Fuente: Púbico.es

domingo, 6 de marzo de 2016

Laberinto español, asunto europeo


Laberinto español, asunto europeo
Los líderes del PP, Mariano Rajoy; del PSOE, Pedro Sánchez, y de Podemos, Pablo Iglesias (EFE)


  •   El Gran Centro no decae, PSOE y Ciudadanos acuerdan seguir juntos
Enric Juliana, Madrid
06/03/2016 02:00 | Actualizado a 06/03/2016 04:19
Ante la estupefacción de los principales gobiernos occidentales, España, el quinto país más poblado de la Unión y pilar imprescindible del castigado Sur de Europa, se adentra en una crisis política con pocos precedentes. La pequeña Bélgica, que ostenta el récord europeo de gobierno vacante, es un artificio inestable dentro del campo carolingio. Tiene buena red. El parangón con Italia tampoco sirve. Durante más de cuarenta años, Italia tuvo gobiernos de quita y pon, porque en ese país la figura del primer ministro es frágil: no puede disolver el Parlamento (competencia del presidente de la República) y está sometido a un bicameralismo perfecto. Si un día pierdes la confianza del Senado, adiós. Así cayó Silvio Berlusconi.
El primer ministro español es mucho más fuerte. Tiene la potestad de disolver el Parlamento y convocar elecciones, sólo puede ser derribado por una moción de censura constructiva, y el Senado no le puede hacer mucho daño si le es hostil. Una vez elegido, el presidente español manda. Por ello es tan difícil elegirle en el actual laberinto. Esa es la cuestión: el presidente del gobierno de España manda, tiene la llave de las elecciones y no es fácil derribarle.
Una crisis política sin precedentes. Un Parlamento muy fragmentado. Un sistema de partidos roto por el descontento social y la irritación juvenil. Una frágil recuperación que no llega a todos. Señales de ralentización de la economía en los dos primeros meses del año: en parte por la compleja coyuntura internacional, en parte por la incertidumbre política doméstica. Una monarquía sometida a prueba. El problema de Catalunya –que no es de convivencia entre los catalanes–. El debilitamiento de las oportunidades de negocio en Latinoamérica. Y una cierta desmoralización colectiva. Un país angustiado, que teme haber entrado en un penoso declive, después de más de dos décadas de optimismo despolitizado. España 2016. Un problema europeo.
Setenta más sesenta más cincuenta. Ciento ochenta días de rigurosa interinidad si no se logra un acuerdo antes del 2 de mayo. La primera fase, ya concluida, la podríamos llamar balnearia. Son los setenta días que discurrieron entre las elecciones del 20 de diciembre y la primera comparecencia de Pedro Sánchez en el Congreso, el 1 de marzo.
La segunda fase se inició la madrugada del 2 de marzo, después de la primera votación de la candidatura de Sánchez. Sesenta días para encontrar gobierno. La fase seria. La fase agónica.
Tercera fase, si no hay acuerdo: cincuenta días entre la convocatoria de elecciones y la celebración de estas, el 26 de junio. La fase incógnita. ¿Cuál sería la reacción de la gente después de más de seis meses de bloqueo? Es fácil especular con la repetición de las elecciones. Más difícil será afrontarlas. Los catalanes tienen alguna experiencia al respecto.
Primeros movimientos, ayer, después de la investidura fallida. El Gran Centro no decae. Los equipos negociadores del PSOE y Ciudadanos se reunieron en un hotel de Madrid y acordaron negociar juntos con las otras fuerzas. El Gran Centro se convierte en un perímetro estable. Un espacio operativo. He ahí una novedad importante. El Gran Centro cuenta con 130 diputados, ocho más que el Partido Popular. Presión para Mariano Rajoy. Presión, también, para Podemos.
Mariano Rajoy Mariano Rajoy (Angel Navarrete - Bloomberg)
La mineralización de Rajoy
Después del 20 de diciembre, Mariano Rajoy creyó posible conducir la situación hacia un limbo constitucional. Ante la imposibilidad de un encargo viable, buscar la senda que permitiese repetir las elecciones lo más rápidamente posible. Decir a los españoles: “Bien, ya os habéis desahogado, ahora votad de otra manera para que el país sea gobernable”. El 20-D podía tener una rápida segunda vuelta, después de Pascua, en la que el Partido Popular esperaba reabsorber parte del voto de Ciudadanos, manteniéndose la división de la izquierda, quizá acentuada por un mayor avance de Podemos. Un Partido Popular con 140 diputados podía obligar a un PSOE todavía más débil a firmar la “gran coalición”. Susana Díaz se perfilaba como una excelente interlocutora. Esa era la idea en Moncloa a mediados de enero.
Encargo imposible. Limbo constitucional. La senda la podía abrir un informe del Consejo de Estado. La Brigada Aranzadi, siempre a punto. El Rey no aceptó ese supuesto, que podía poner en cuestión su neutralidad política. Felipe VI propuso el encargo a Rajoy, y este lo rehusó (22 de enero). Pedro Sánchez levantó la mano. Tras una segunda ronda de consultas, el jefe del Estado dio el encargo al secretario general socialista (3 de febrero).
El limbo constitucional se desvanecía. Ya no hacía falta reunir al Consejo de Estado. Mientras arreciaban las noticias negativas sobre los casos de corrupción en el PP –“no es una casualidad”, dijo el ministro del Interior–, Rajoy vio cómo la iniciativa política escapaba de sus manos por primera vez en cinco años. Por primera vez desde que José Luis Rodríguez Zapatero se vio obligado a renunciar a su política económica, en el 2010.
Rajoy se ha mineralizado. Aguantar, aguantar, aguantar, hasta que el PSOE ceda. Esa es su consigna. El PP mantiene la disciplina, pero las tensiones se acumulan en su interior. En el debate de investidura les ha sorprendido la audacia de Albert Rivera, pidiendo la indisciplina de los diputados populares. Algo así no ocurría desde los malos tiempos de UCD. Y ahora, PSOE y Ciudadanos deciden seguir juntos para negociar. Rajoy puede ser víctima del Gran Centro.
Pedro Sánchez Pedro Sánchez (Gerard Julien - AFP)
Pedro Sánchez, el masovero valiente
Después de su inesperada elección como secretario general socialista, en julio del 2014, Pedro Sánchez se convertía en el masovero del PSOE. Un masovero precario, en perfecta sintonía con el nuevo paisaje laboral. Le entregaban las llaves con un ambiguo contrato de arrendamiento. Si no obtenía pronto buenos frutos, no tardarían en echarle. El PSOE siempre está peleado consigo mismo. Por eso es tan duradero. El PSOE es uno de los pocos partidos políticos europeos que han llegado a protagonizar, en circunstancias muy dramáticas, un ­golpe de Estado contra sí mismo (El levantamiento Casado-Besteiro contra el gobierno Negrín en el Madrid agonizante de 1939). Pedro Sánchez, secretario general del Partido Socialista Obrero Español AFP Gerard Julien.
“Asesinato en el comité federal”, escribíamos hace un año, ante los primeros intentos de quitarle de en medio. Susana Díaz quería impedir que fuese candidato a las elecciones generales. José Luis Rodríguez Zapatero estaba en el ajo, y Felipe González parecía mirar hacia otro lado. Sánchez resistió gracias a la recuperación de poder territorial en las elecciones autonómicas de mayo (por cierto, con la ayuda de Podemos). Después del 20 de diciembre intentaron liquidarle otra vez. Díaz parecía dispuesta al asalto, pero esa mujer siempre frena. Hay un fondo de inseguridad en el grupo dirigente de Sevilla. Zarandearon al secretario general, pero lo no le derribaron. Y le hicieron un favor inmenso al Partido Popular. Durante varias semanas, el PSOE parecía el gran perdedor de las elecciones.
Sánchez decidió resistir la misma noche electoral. Levantó la mano y dijo que estaba dispuesto a gobernar. Los suyos le impusieron condiciones –en realidad, la condición principal es no pactar nada sustantivo con Podemos–, pero no le pudieron parar. Si lo derribaban, hundían al PSOE. Tomó la iniciativa y la disfrutó. Necesitaba un acuerdo para activar la consulta en el partido, ganarla y convertirla en escudo. Por ello aceptó la condición de Ciudadanos: la máxima escenificación del pacto. Vistoso matrimonio con Rivera, sabiendo que perdía capacidad de presión sobre Podemos. No ha obtenido la investidura, pero sigue amarrado al Gran Centro. Sánchez resiste, resiste y resiste. Y en eso se parece a Rajoy.
Pablo Iglesias Pablo Iglesias (Javier Lizon - EFE)
Pablo Iglesias, leninista pop
Pablo Iglesias es la cabeza más visible de una de las novedades más importantes y controvertidas de la política española desde que Felipe González consiguió convertir al Partido Comunista de España en una fuerza marginal.
El principal partido de la resistencia antifranquista primero se deshidrató –el PSOE fichó selectivamente a algunos de sus mejores cuadros–, después se escindió y finalmente se convirtió en un fósil, incapaz de dar verdadero aliento a su segunda vida: Izquierda Unida. Julio Anguita lo intentó a mediados de los años noventa, pero ese hombre de recto carácter siempre ha estado muy enfadado con el mundo.
En el interior de ese magma, entre granítico y fluido, se crio Pablo Iglesias, militante de la Unión de Juventudes Comunistas, como la valenciana Mònica Oltra. Con un grupo de profesores de Políticas de la Complutense, Iglesias intuyó que se podía crear algo nuevo a la izquierda del PSOE. Las “condiciones objetivas” existían. La ruptura generacional comenzaba a ser rotunda. Se ofrecieron a Izquierda Unida como corriente renovadora. Y no los aceptaron. Así nació Podemos, el vendaval.
Cinco millones de votos y 69 diputados el 20 de diciembre. Tan fulgurante ha sido el éxito, que Iglesias se ha enamorado de su faceta de político pop. Los ídolos pop pueden equivocarse sin que su público se lo reproche. Rompen la guitarra en el escenario y les aplauden. Hasta que un día, el viento cambia de dirección. Iglesias es un hombre de gran instinto y fuerte carácter que oscila, de manera extraña, entre un realismo moderno y una nostalgia permanente de los años setenta y ochenta. Como si quisiera corregir ese pasado. Lee sin parar. Un día cita el compromiso histórico de Berlinguer (la moderación, la búsqueda de amplios acuerdos) y al día siguiente parece arrebatado por las Tesis de Abril de Lenin.
Su estreno parlamentario no ha sido convincente. El Congreso es un escenario difícil y exigente. Podemos es una gran novedad y a la vez es un vector todavía provisional. Su electorado puede ser inestable. Sus votantes no viven pensando en la reparación histórica de Julio Anguita y del Partido Comunista de España.
Albert Rivera Albert Rivera (Angel Navarrete - Bloomberg)
Expectativas Rivera, una firma al alza
El ganador moral de las elecciones del 20 de diciembre fue Podemos. El vencedor táctico del periodo de setenta días comprendido entre las elecciones y la fallida investidura de Pedro Sánchez es Ciudadanos. Albert Rivera es el político que mejor está aprovechando la gran contradicción del momento español: la fractura del Parlamento como consecuencia de la protesta social y el deseo de estabilidad de la misma sociedad que ha provocado el zarandeo. La gente quiere cambios, muchos cambios, y a la vez desea tranquilidad. Atención, Podemos: España no se halla en fase prerrevolucionaria.
Ciudadanos no obtuvo el resultado que esperaba en las elecciones municipales y autonómicas de mayo del 2015. No conquistó ninguna gran alcaldía y sólo ganó una posición decisiva en la Comunidad de Madrid. Se le escapó de las manos el arbitraje de Valencia y Baleares. Le sonríen Castilla y León. Y obtiene aceptables resultados en Andalucía. Es fuerte en Catalunya, donde nació con el propósito de combatir al nacionalismo sin la etiqueta oxidada del Partido Popular. Su excelente resultado en las elecciones plebiscitarias catalanas del 27 de septiembre les relanzó. Los propulsores de Ciudadanos, muy visibles en la prensa de Madrid, inyectaron tanto gas que Albert Rivera llegó muy hinchado a las elecciones generales de diciembre. Cuarenta diputados eran buen resultado –nunca los tuvo el CDS de Adolfo Suárez–, pero sabían a poco. No parecían determinantes.
Aprovechando la alta litigiosidad de sus adversarios, Rivera se presenta como el principal gestor de la gobernabilidad. El buen chico de la película. Ha conseguido atraer al PSOE a su campo, explotando las necesidades tácticas de Sánchez. Y en un gesto de audacia se ha atrevido a pedir a los diputados del PP que rompan con Rajoy. El Gran Centro es más de Rivera que de Sánchez. Es una buena embarcación para acercarse a las cataratas de la repetición electoral.
Rivera ha conseguido interpretar el papel de médium. Médium de Suárez y de poderes que no están directamente representados en el Parlamento. Cuando habla, siempre parece que habla alguien más. Esa es su fuerza.
 
Enric Juliana | Enric Juliana Ricart
Enric Juliana Madrid
Fuente: La Vanguardia

miércoles, 2 de marzo de 2016

PSOE y Podemos acentúan su distancia en un debate de investidura que arrincona a Rajoy

 

El Gobierno considera que el PSOE no se merece los ataques de hoy de Iglesias
El Gobierno considera que el PSOE no se merece los ataques de hoy de Iglesias EFE 




Gonzalo Cortizo
 
La primera sesión de investidura ha evidenciado las diferencias crecientes que separan a PSOE y Podemos, además del aislamiento en el que Rajoy se ha instalado después de declinar el encargo del rey para ser el primero en intentar forjar acuerdos. Pedro Sánchez y Pablo Iglesias han terminado su diálogo parlamentario enzarzados en una trifulca con Felipe González como protagonista. El de Podemos afirmó que "González tiene el pasado manchado de cal viva" y recomendó a Sánchez: "Cuídese de él". Unas palabras a las que el aspirante respondió declarándose "muy orgulloso de Felipe González". 
La disputa da la verdadera medida de la distancia que separa a ambas formaciones, a pesar de sus llamamientos mútuos a la búsqueda de un acuerdo que parece imposible. Tras las palabras del líder de Podemos, la bancada socialista se revolvía airada pidiendo de Sánchez una respuesta a la medida del desaire. El candidato socialista afeó a Iglesias sus declaraciones sobre la salida de la cárcel de Arnaldo Otegui. "A mí me dolió mucho que usted llamara al señor Otegi preso político. En España no hay presos políticos", afirmó Sánchez. Nada de lo anterior parece llamado a formar la argamasa de ningún acuerdo. 
Entre pulla y pulla, ambos portavoces deslizaban de vez en cuando su disposición a seguir hablando. Si hace unas semanas el que se levantaba de la mesa era el que perdía, ahora parece que quien pierde es quien firme el acta de defunción de la posibilidad de entendimiento.  
El debate, inédito por múltiples razones, tuvo durante todo su desarrollo un cariz claramente electoral. "Esto es un debate de investidura. no un debate electoral", clamó Iglesias desde la tribuna. Sánchez respondía intentando rehacer el dibujo de pinza PP/Podemos que el PSOE ha esbozado en las horas previas a la contienda parlamentaria. Frente a estas acusaciones, Iglesias acusó al PSOE de "capitular frente a la naranja mecánica", en referencia a Ciudadanos y afirmó que "hoy podríamos tener un Gobierno si usted hubiera querido formarlo con nosotros".
El candidato socialista ha vuelto a preguntarse por qué Podemos no acepta impulsar el cambio y aseguró que "la peor de las medidas de este acuerdo es mucho mejor que dejar a Rajoy como presidente del Gobierno". A partir de este punto, el del PSOE enlazó uno tras otro los reproches de argumentario con los que pretende meter presión al partido de Iglesias: "Muchos de sus votantes no entienden porque va a votar en contra del PSOE para que siga Rajoy en funciones", "si hoy y el viernes vota con el señor Rajoy se habrá convertido en lo mismo que venía usted a cambiar", "puede que mis medidas no signifiquen asaltar el cielo pero con ellas le propongo que saquemos a España del infierno".
En ningún momento consiguió el del PSOE la más mínima empatía con el portavoz de Podemos. "Vamos a votar no a su investidura", anunció Iglesias que calificó la sesión de investidura como "la primera entrega de una gran coalición".

Rajoy, aislado

A Mariano Rajoy le correspondió el primer turno de intervención durante la sesión de este miércoles. El portavoz del PP asistió a toda la sesión en la incómoda posición de ser el presidente en funciones interpretando el papel de jefe de la oposición. En el PP no están acostumbrados al papel de actor secundario y hasta en tres ocasiones miembros del actual Gobierno en funciones obtuvieron la venia del presidente del Congreso para intervenir durante el debate en una discutible interpretación del reglamento (artículo 71.1) que permite el turno de palabra por alusiones. Lo hicieron los ministros de Interior, Exteriores y el propio Rajoy, para desesperación de Patxi López.
"Casi logra hacernos creer que el PP había perdido las elecciones y las había ganado un tal señor Cambio con usted a la cabeza". Con este tipo de ironías y la utilización de palabras como " Rigodón", "Florilogios" o "Fierabrás" se despachó Rajoy durante todo su turno de palabra. Su discurso tuvo como eje fundamental justificar las razones de su negativa al encargo del rey. "Le dije al rey que estaba claro que yo no podía porque usted no quería", aseguró un Rajoy muy tenso a quien Sánchez recriminó: "Usted renunció a formar Gobierno. Ese es su mayor fracaso".
El segundo eje de Rajoy se basó en los números que hacen inviable la presidencia que Sánchez anhela. "¿Hemos venido aquí a ratificar una mayoría o a incubarla?", se preguntó en portavoz del PP que dejó para la historia varias quejas que forman ya parte del diario de sesiones: "Está tomando el pelo de los españoles con este teatro", "No sé bien a qué hemos venido", "Nos ha entretenido un mes para nada", "si alguien piensa que mi  grupo puede hacer el papel de comparsa, no vamos a rebajar nuestra dignidad hasta ese punto". 
Nada de lo dicho por el portavoz popular hace pensar que en la hoja de ruta exista apunte alguno que suponga una abstención que permita al del PSOE mudarse al Palacio de La Moncloa.  

Albert Rivera y los 9 millones de votos

Albert Rivera pasó por el debate defendiendo su papel de hacedor de acuerdos. "Es tiempo de mojarse votando", afirmó el de Ciudadanos que pidió "respeto para un pacto que representa a 9 millones de españoles". Al igual que Podemos, PSOE y Ciudadanos miden su legitimidad en número de votantes. Los artífices del pacto ya no dudan en usar la suma de sus votantes como el ticket que les ha permitido llegar a la investidura reclamando la presidencia.
Rivera también tuvo su momento para Pablo Iglesias en un debate que por momentos ha sido un todos contra todos. Citando a Churchill y en referencia al líder de Podemos afirmó que "hay hombres que prefieren ser importantes antes que útiles".
En un constante llamamiento al acuerdo Rivera sentenció: "Lo cómodo es votar no. Lo difícil es bajarse a la arena".

Fuente: eldiario.es

lunes, 29 de febrero de 2016

La huída hacia atrás de Rivera




Termina el sueño de Rivera allí donde comienzan las tribulaciones del ciudadano Albert. Ha llevado a Sánchez hasta el Congreso de los Diputados, pero no lo llevará a la Moncloa, convirtiéndolo así en el primer candidato a la investidura, en más de cuarenta años, que no superará la votación necesaria para ser presidente de Gobierno. Lo tiene tan claro que ya adelanta — pasados los mítines electorales de esta semana en la Carrera de San Jerónimo — su disponibilidad a negociar con otro candidato que no sea el suyo si el Rey lo designa.
Es su segundo fracaso. No ha conseguido frenar a Podemos y ahora, no logra salvar al soldado Sánchez, al que ha embarcado en lo que, no se sabe por qué, sus publicistas denominan como el Gran Centro. Pese a ser el teléfono rojo del PSOE con el PP, no ha podido restablecer la comunicación política entre el indecente Rajoy y el mezquino Sánchez. Como auxiliar del bipartidismo, ha suspendido. Ninguna pata bipartidista se abstiene para que gobierne la otra pata. Aún no ha finalizado el intento, pero su función arbitral sí ha terminado.
Le toca, pues, para sobrevivir como fuerza política, la huída hacia atrás. Vestirse de Adolfo Suárez a la vez que reviste a Ciudadanos con el ropaje de Unión de Centro Democrático. Su lenguaje, su pose, su discurso pretende resucitar el centrismo. Patético. Volver a 1976 cuando se vive en el 2016, es una farsa como la que describía Marx cada vez que se pretendía repetir la historia. En esta ocasión, esta farsa es, además, un fraude político. Aquella UCD de Suárez aglutinó a todas las fuerzas políticas en la consecución de unos pactos que reforzaron la cohesión social, territorial y política de España.
Por el contrario, el programa Garicano que subyace en este llamado Gran Centro, es literalmente devastador para la cohesión de los españoles. De espaldas a las angustias de cinco millones de parados, a la miseria de cuatro millones que no alcanzan ni los cuatrocientos euros mensuales y a la precariedad de unos siete millones seiscientoeuristas, continúa la política de De Guindos. Por no derogar, ni siquiera deroga la contrarreforma del artículo 135 de la Constitución, como si fingiera desconocer que Alemania vive tanto de sus rentas como de las rentas de la Europa del Sur. E ignora, por supuesto, la realidad de la España plural.
Así se explica la unánime espantada del resto de las fuerzas sociales progresistas, sindicalistas y profesionales por no hablar de las nacionalistas que, como el PNV, han dejado muy claro que con Ciudadanos no van ni a la esquina del parlamento. Basta comparar aquella foto de Suárez con Carrillo, Fraga, González, Tarradellas y Arzallus con esta de Rivera, sin más compañía que la de Sánchez, para que el adjetivo Gran y el sustantivo Centro queden convertidos en un brindis al sol. Hay que dejarlo en lo que es. Un pacto entre la derecha y un partido de izquierda. Unicamente uno de todo el abanico de las fuerzas de progreso.
El problema de Rivera estriba en que no es Suárez quien quiere, sino quien puede. Su futuro ya no depende de su voluntarismo. Si quienes le ficharon en Barcelona para que jugase en Madrid, logran despejar el terreno para la gran coalición PP, PSOE y Ciudadanos, podrá seguir interpretando la ficción de un Gran Centro por algún tiempo indeterminado. Pero si esos poderosos intereses no consiguen este objetivo, se verá obligado a pasar por las urnas, donde le espera un PP cargado de agravios por esa expropiación de su voto— la mitad del electorado de Ciudadanos — llevada a cabo por Rivera.
Entonces, esa caricatura de UCD que es el Gran Centro, pagaría un elevado coste electoral por jugar a Suárez. No cabe repetir la historia nada más que como farsa. Si hasta el propio Adolfo Suárez cayó en la tentación de repetirla, — con  aquel Centro Democrático y Social de tan fulgurante nacimiento como súbita muerte —  no es extraño que Rivera también la reedite. Al no poder continuar su fuga hacia adelante, el fracaso de la investidura de Sánchez se lo impide, se ve hoy obligado a huir hacia atrás. Es una huída imposible, pero mientras huye se mantiene.

Fernando López Agudín
Fuente: Público.es

sábado, 6 de febrero de 2016

Aunque Rivera se vista de seda….

Aunque Rivera se vista de seda….



…neoliberal se queda. A ninguno de nuestros políticos le cuadra mejor la definición de la derecha de Simone de Beauvoir, –la derecha es como el diablo, pretende convencernos de su inexistencia– que a Rivera y a algunos travestidos interesados hoy en negar el neoliberalismo de Ciudadanos. Sus recetas económicas, casi calcadas de la FAES de Aznar, junto con los análisis de Luis Garicano, no dejan lugar a duda alguna, tal como puede verse en el revelador artículo que acaba de publicar el martes en EL PAIS: el proyecto de gobierno PSOE, Podemos e IU propone soluciones mágicas a problemas complejos.
Identidad socioeconómica que combina con una identidad política renovadora. Ser neoliberal, sería su eslogan, no es sinónimo de ser delincuente. Ese es el elemento diferenciador que le separa de la práctica del neoliberalismo oficial del Partido Popular. Muy importante, cierto, lo cual no significa que sea una opción intermedia entre un programa progresista y uno neoliberal. Es la derecha con rostro honrado, interesada en cambiar la legislación electoral bipartidista que castiga a Cs, Podemos e IU en beneficio del PP y PSOE. Esa es la principal causa de los ochenta escaños que separan a las dos derechas, aunque la Moncloa ha resistido mucho más de lo que esperaban los promotores del Ciudadanos.
Pese al contraste entre las perspectivas y los escaños, tiene un amplio campo político por jugar, dado que el bipartidismo sigue jugando a quedarse ciego con tal de dejar tuerto a Rajoy o Sánchez. Rivera es hoy el teléfono rojo mediante el cual han pactado la Mesa del Congreso de Diputados, así como el número y ubicación de los grupos parlamentarios. Pacto tácito, arbitrado por Rivera, que ha dado el control de la mesa a PP-C’s y un sillón decorativo al PSOE. Lógico, porque empleando los términos de Garicano, no conviene dejar ningún resquicio por el que pudiera colarse la magia de Podemos. La gran coalición, PP, C’s y PSOE, es ya realidad parlamentaria.
Ahora toca reproducir, en versión reducida, el acuerdo del palacio de la Carrera de San Jerónimo en La Moncloa. Satisfacer el ego de Sánchez, el ansia de poder del PSOE y las obligaciones económicas del PP con Merkel, a través de la abstención de los populares a un Gobierno socialista sostenido por Ciudadanos. Los medios afines se encargarían de venderlo por tierra, mar y aire a los algo más de 190.000 militantes  que deberán dar su aprobación a este impresentable acuerdo con la derecha. Sin Rivera, Sánchez estaría hoy en la misma situación que Rajoy. Lo tiene tan claro que ha incluido en sus negociadores a un socioneoliberal, Jordi Sevilla, junto al alter ego de Felipe González, José Enrique Serrano.
Esta iniciativa de Rivera es la única, salvo las elecciones anticipadas, que puede impedir el Gobierno de progreso. Su problema es que tiene que convencer al PP de que haga con el PSOE lo que Sánchez se ha negado a hacer con Rajoy. La abstención que hoy pide a Génova la pidió durante todo enero a Ferraz sin éxito alguno. Quizás algún adicto a Marx (Groucho) piense que los círculos económicos van a conseguir de Rajoy lo que no consiguieron de Sánchez, como si el juego político fuese un mero reflejo del mundo financiero. Ya puede afanarse Rivera en ayudar a Sánchez, porque de no cerrarse un pacto podría encontrarse con otro zig-zag del socialista hacia Iglesias.
Rivera se la juega. Corre el serio peligro  de volver a Catalunya, una década sin cruzar el Ebro, si no consigue salvar al soldado Sánchez como presidente de Gobierno. Sabe bien que sólo el miedo a Podemos le permitió sustituir a una ensoberbecida Rosa Díaz en Madrid y que la apuesta electoral contra el PP no ha dado los resultados que calculaban quienes le sacaron del callejón catalán. Ahora tiene su gran oportunidad –gracias a un Sánchez al que sus compañeros de partido han colocado una soga al cuello– y no la va a desaprovechar. Pero al igual que se equivocan quienes estiman que sólo las circunstancias económicas determinan la política, lo hacen igualmente los que creen que la voluntad individual es el demiurgo político. Los fantasmas del CDS de Suárez y la operación Roca se lo recuerdan.

Fernando López Agudín
Fuente: Público.es

martes, 15 de diciembre de 2015

Sánchez, en tromba, arriesga con un duro ataque personal a Rajoy




El socialista: “No es usted decente”; el popular: “Ruin, mezquino y miserable” | Los candidatos pasan de puntillas por la cuestión catalana



ENRIC JULIANA Author Img


 


El cara a cara entre Mariano Rajoy y Pedro Sánchez se saldó anoche con una bolsa para el viejo bipartidismo, canjeable el próximo domingo en los colegios electorales. ¿Qué contiene la bolsa? Un dispositivo de freno para que el Partido Popular no baje muchos escalones por debajo de los siete millones de votos, y un gato hidráulico para que el PSOE intente superar los cinco millones, por delante de Podemos y Ciudadanos . Debate espeso durante la primera parte. Más vibrante y bronco, en la segunda. Repetitivo y giratorio al final. Clamorosa evasión de ambos de la cuestión de Catalunya.

Rajoy salió a discutir con una estrategia de lenta contención, que encontró serias dificultades en varios momentos, hasta que se inició un fortísimo intercambio de golpes, después de que el líder socialista le acusase de no ser un político decente. “Lo que acaba de decir es ruin, mezquino y miserable”, le respondió el presidente del Gobierno, con la mirada encendida. Sánchez salió a combatir con el albornoz de Pablo Iglesias para intentar reagrupar el voto de la izquierda.
Joaquín Luna es el periodista de La Vanguardia que más sabe de boxeo. Al filo de la medianoche, le llamé para pedirle la referencia de un combate de relieve en la que el favorito saliese con la obstinada intención de contener al adversario. “Este tipo de combates son los que no pasan a la historia –respondió Luna–, pero el Mayweather-Paquiao de hace unos meses fue un claro combate de contención. Floyd Mayweather jr. salió a frenar a Manny Paquiao en el Grand Arena de Las Vegas y le costó lo suyo”. Los jueces dieron ganador a Mayweather por unanimidad. Anoche no habrían emitido el mismo veredicto.

El favorito se tuvo que esforzar mucho para lograr la contención. En varios momentos no lo logró. El aspirante –intentando usar también los guantes de Kid Iglesias– hizo todo lo posible para pegar fuerte. Muy fuerte. No es seguro que acertase, en términos estratégicos, al calificar abruptamente a Rajoy de indecente. Buscó el K.O. y recibió una respuesta fulmínea. Las huellas de esa acusación estarán muy presentes en la próxima legislatura, si los dos contendientes siguen al frente de sus respectivos partidos.

Sánchez salió disparado, buscando de inmediato el cuerpo a cuerpo. El candidato socialista salió a levantar su campaña y a intentar bloquear el inequívoco ascenso de Podemos. Rajoy no tardó ni dos minutos en mencionar a la gente mayor. Su partido es campeón absoluto en la franja de edad superior a los 65 años.

En el segundo asalto apareció enseguida el “sé fuerte, Luis”, el célebre SMS de Rajoy al exgerente y extesorero del PP, Luis Bárcenas, cuando este comenzó a estar en apuros judiciales. Rajoy: “Ha dicho usted muchas cosas y poco sensatas. Le voy a explicar cómo nos dejaron ustedes España en 2011”. La herencia Zapatero. Otro golpe seguro.
Pedro Sánchez, de nuevo buscando el cuerpo a cuerpo con continuos golpes a los flancos: recortes sociales y corrupción.

Durante la primera parte de la discusión, Rajoy esgrimió constantemente su tabla de resultados: el control de la inflación, la balanza de pagos, la recuperación del crédito, la venta de automóviles... “las bases sólidas de la recuperación”. Sánchez: “Usted intenta apropiarse de los méritos ajenos. Los vientos favorables vienen de fuera. ¡Hablemos de sus responsabilidades”. En ese momento, Sánchez estuvo ágil e incisivo. “Rato, Rato, Rato”, martilleaba el socialista.
Berroqueño, Rajoy suelta un manotazo: “Usted era miembro de la asamblea general de Bankia y no dijo nada”. El candidato popular ha salido a contener. Evita el lado oscuro de la legislatura y se concentra en el reproche de la herencia recibida –“Zapatero, Zapatero, Zapatero”–, el mérito de no haber recurrido al rescate, las mejoras en curso, el mantenimiento de las pensiones, y “las bases sólidas de la recuperación”.

Reducción de la deuda ¿Cómo lo harían? Pedro Sánchez: contener el déficit, estabilidad presupuestaria, negociar con Bruselas una senda de austeridad distinta. Mariano Rajoy: ustedes dejaron el mayor déficit de la historia de España; recuerde lo que le ha pasado al señor Tsipras en Grecia.

El apartado sobre el Estado de bienestar fue ganado por Sánchez, que quería transmitir muchos mensajes a la vez. Amontonamiento de datos y de acusaciones. “Rato, Rato, Rato”. “Zapatero, Zapatero, Zapatero”, respondía Rajoy sin mencionar nunca explícitamente el expresidente del Gobierno.

Rajoy intentaba no cometer errores. Sánchez buscaba el KO, desesperadamente para levantar el tono átono de su campaña. La acusación de indecencia fue muy llamativa. Seguramente, demasiado. Bronca y acritud, mucha acritud. El lado feo de la vieja política. En ese momento, Albert Rivera y Pablo Iglesias, ausentes de la representación litúrgica del bipartidismo, ganaron puntos.
Reforma de la Constitución. Rajoy: “Se puede modificar, claro que sí, pero hay que tener los objetivos claros y no sé si están claros”. Puntos básicos del PP: unidad de España, soberanía nacional, igualdad de todos los españoles, cumplimiento de la ley. Sánchez, a lo suyo, seguía con el SMS de Bárcenas. Sánchez en el papel de Kid Iglesias, intentado desbordar a su contendiente. “Señor Rajoy, no es usted una persona decente”.

Rajoy lo fulmina con la mirada: “Hasta aquí hemos llegado. Lo que usted acaba de decir es ruin, mezquino y miserable. Usted va a perder estas elecciones. Puede que tenga otra oportunidad, pero de esta intervención no se va a recuperar”.
Los dos hicieron todo lo posible para rehuir el debate sobre Catalunya. Lo evitaron. Se escaquearon. Se habló más de África que de Catalunya.

La última intervención de Rajoy
“Soy optimista respecto al futuro de España”. Así concluyó el candidato del PP el debate. “En el 2011 se inició en España un importante proceso de cambio, en el 2015 las cosas por fortuna están mucho mejor”. Rajoy presumió de que “ya se está creando empleo, ya no tenemos miedo a la prima de riesgo, ni la amenaza del rescate” y subrayó que, de lo que se trata es “de perseverar en el cambio”. Para Rajoy, “somos una gran nación, una de las más importantes del mundo “ y volvió a situar la creación de empleo, la defensa de las pensiones, la lucha contra el terrorismo y la defensa de la unidad de España como pilares de su proyecto. Para ello, pidió “estabilidad, seguridad y certidumbre”.

Discurso final de Sánchez
En su última intervención, el líder del PSOE aseguró que “España necesita un cambio para combatir la desigualdad que ha provocado el actual Gobierno”. Del mismo modo afirmó que necesita resolver el grave problema del desempleo. El cambio debe terminar con la “corrupción”, que en su opinión no ha sabido resolver el Ejecutivo del PP. Sánchez sostuvo que “la recuperación económica debe ser justa, pedimos aprobar un nuevo Estatuto de los Trabajadores, acabar con los copagos. El PSOE es la única alternativa. Necesitamos reunirnos a todos los españoles, y yo –concluyó– cuento con vosotros y vosotras”.




Fuente: La Vanguardia

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