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jueves, 25 de mayo de 2017

MANIFIESTO-LLAMAMIENTO 27 DE MAYO DE 2017


MANIFIESTO-LLAMAMIENTO 27 DE MAYO DE 2017
LA LUCHA ES EL ÚNICO CAMINO
Tras un periodo plagado de citas electorales que a mucha gente le hicieron concebir esperanzas de que mediante nuevos gobiernos sus problemas pudieran solucionarse, hemos comprobado que esto no ha sido así. Al contrario, nos encontramos ante una situación extremadamente difícil, de emergencia social, que nos convoca a dar una respuesta colectiva y masiva de la clase trabajadora, la ciudadanía y los pueblos, como perspectiva para todas y todos aquellos que están luchando y que sufren las contradicciones de este sistema que solo genera paro, precariedad, pobreza y violencia.
Millones de trabajadores y trabajadoras se encuentran sin empleo. Tener unas manos para trabajar, disponer de tu capacidad tanto manual como intelectual y no encontrar un trabajo digno es humillante. Se está desperdiciando el talento colectivo de una sociedad, hipotecando indefinidamente su futuro. Los trabajadores y trabajadoras no nos merecemos este atropello a nuestra dignidad colectiva.
Cientos de miles de familias han perdido su casa. No hay nada más inhumano que desalojar a una familia de su hogar solo para alimentar la voracidad insaciable de unos banqueros sin escrúpulos. Banqueros a los que los estados siervos de la Troika alimentan a costa de empobrecer aún más a la clase trabajadora y a las personas más indefensas.
Mientras, la patronal, aprovechando el drama del paro masivo, aprieta las tuercas a la baja de los salarios y de las condiciones de trabajo a las personas que aún tienen un empleo. La juventud trabajadora ha sido sometida a una doble escala salarial generalizada. Trabajadores y trabajadoras, sobre todo inmigrantes, que, ante la difícil situación, no pueden siquiera cuestionar su papel de meros explotados/as por el capital. Hoy más que nunca es preciso estrechar lazos y reafirmar que “nativa o extranjera, todos somos la misma clase obrera”.
A su vez, un millón de personas han emigrado en los últimos años. La inmensa mayoría jóvenes a quienes se les niega la posibilidad de forjar un proyecto de vida digno y se ven abocados a buscarse la vida en el extranjero como antes hicieron nuestros padres y abuelos. No podemos por ello señalar a las personas migrantes como responsables de la crisis, sino como sus primeras víctimas.
El patriarcado. Un modelo de sometimiento para la mitad de la población
Las mujeres decimos no a un sistema patriarcal que nos arrastra a épocas del pasado y que nos impide avanzar en igualdad,quitándonos el derecho a decidir sobre nuestros cuerpos, extendiendo los crímenes machistas, intensificando la desigualdad como refleja la creciente brecha salarial, y provocando la vuelta a los hogares para dedicarnos a la crianza y los cuidados, sin reconocimiento ni remuneración. Asimismo, nuestras madres se ven abocadas a la pobreza con pensiones míseras cuando es su trabajo el que ha mantenido y mantiene la vida y la economía productiva.
Reclamamos, Pan, Trabajo, Techo, e IGUALDAD.
Contra la tenaza de la Deuda impuesta por la UE y el FMI.
El gobierno del PP y demás gobiernos de todos los colores, ejecutan al dictado de la Troika (Fondo Monetario Internacional, Banco Central Europeo y Comisión Europea), políticas consistentes en el robo de derechos y el empobrecimiento generalizado de la mayoría social. Estas políticas que se fundamentan en el pago de una Deuda ilegítima que no han contraído los ciudadanos y ciudadanas, son producto de la especulación bancaria y los excesos de los distintos gobiernos. La degradación de los derechos sociales y medioambientales se degradará, aún más, con el CETA (Tratado de Libre Comercio entre la UE y Canadá).
Tras la modificación del artículo 135 de la Constitución por el gobierno del PSOE, con el apoyo del PP, la aplicación del Tratado de la Zona Euro de 2012, impone a todas las administraciones públicas, incluida la Seguridad Social, objetivos de Déficit destinados a adelgazar sin límites el gasto público en servicios sociales y las pensiones públicas.
La reducción del gasto en servicios públicos junto con la privatización de todo lo rentable (el último eslabón es AENA) y la subcontratación de la prestación de servicios públicos con empresas privadas que obtienen sus infames beneficios precarizando al máximo las condiciones laborales, sirven al mismo gran objetivo: poner a disposición del capitalismo en crisis los mejores pedazos de la tarta de los presupuestos públicos. El resultado es el desmantelamiento de la sanidad y la educación públicas, así como de los servicios sociales, a mayor gloria de la empresa privada. El aumento escandaloso de los gastos militares al servicio de las guerras imperiales refuerza nuestra reivindicación de salir de la OTAN y desmantelar las Bases.
Con una mayoría de pensiones públicas que no aseguran el mínimo necesario para sobrevivir – más de la mitad de los pensionistas cobra por debajo del salario mínimo y cerca del 40% de las familias dependen de una pensión -, con el vergonzoso copago de medicamentos para los pensionistas y el atraco a nuestra “hucha de las pensiones”, se preparan nuevos ataques contra las pensiones públicas, al amparo del infame “Pacto de Toledo”, en beneficio de los planes de pensiones privados.
El drama del pueblo griego y la aceptación por el gobierno de Syriza de todas las imposiciones de la Troika, incluso con la victoria del NO en el referéndum, muestra con toda claridad cómo la UE y el Euro actúan como camisa de fuerza para ahogar la soberanía popular. En su contra es preciso promover la lucha y la unión de la clase obrera y de los pueblos de Europa.
Ruptura con el Régimen del 78
Al capitalismo le estorban las libertades y los derechos de la mayoría social. Es un sistema que busca exclusivamente el beneficio privado de unos pocos y que nos lleva inexorablemente a una catástrofe social y medioambiental de alcance incalculable.
Y cuando se protesta, siempre obtenemos la misma respuesta: la represión y criminalización del sindicalismo de clase y de los movimientos sociales. Es un sistema que necesita la represión, que genera leyes como la Ley Mordaza para mantenerse y que debe ser superado con la lucha en la calle. Una ley que demuestra a las claras que mientras las y los que luchan son multados, detenidos y condenados a prisión, los que especulan con nuestras vidas se van a vivir a Suiza, como el caso de Urdangarín.
Ahora, la aprobación de leyes que dejan las manos libres al esquirolaje y limitan el derecho de huelga, que aceleran el desalojo de viviendas ocupadas, o el nuevo pacto social que se está cocinando con la complicidad de las burocracias sindicales para un nuevo Estatuto de los Trabajadores, son nuevas vueltas de tuerca que nos atenazan y a las que hay que enfrentar con organización y lucha obrera y popular.
La descomposición del régimen surgido de la Constitución del 78 se hace evidente. Nació contra el pueblo, está corroído por la corrupción y no tiene ninguna legitimidad. A los capitalistas herederos del franquismo, se les han sumado los nuevos ricos del PSOE y de otros partidos en los diferentes gobiernos – que amasaron sus fortunas con las privatizaciones y la escandalosa corrupción. Esta corrupción generalizada que, no lo olvidemos, está en el código genético del sistema capitalista, actúa con total impunidad precisamente por la supervivencia de todas las estructuras de poder herederas de la Dictadura: monarquía borbónica, justicia, fuerzas armadas, policías de todo tipo, iglesia católica, altos cargos de la administración, etc.
Es este Régimen podrido el que se vio sacudido por la movilización popular y el que pretende asentarse sobre la miseria de la inmensa mayoría de la clase obrera, la precariedad laboral y social, la represión de la lucha social y de los derechos nacionales de los pueblos del Estado español.
Las Marchas de la Dignidad, al tiempo que reconocemos la legitimidad del derecho de los pueblos a decidir soberanamente su destino, les llamamos a luchar unidos contra ese régimen corrupto, estrechando los lazos de clase que nos permitan avanzar, aquí y ahora, en la lucha contra el capitalismo y su puño de hierro: la UE y la OTAN.
Al tiempo que exigimos la libertad para Alfon, Bódalo, y para todas las presas y presos encarcelados por luchar, planteamos que la Ley Mordaza y el conjunto de la legislación antiterrorista deben ser derogadas.
Las Marchas de la Dignidad tienen como método fundamental de trabajo unificar las luchas.
A su alrededor se van agrupando,y llamamos a agruparse a pensionistas, desempleados y desempleadas, mujeres en lucha por la igualdad y contra las violencias machistas, las trabajadoras y los trabajadores en conflicto – incluidas las personas que están luchando por el retorno a la gestión pública -, a las que luchan por una educación y sanidad públicas gratuitas y de calidad, a quienes denuncian a las empresas que depredan el medio ambiente, etc. Llamamos a sumarse en fin, a todas aquellas personas que creen que otro mundo, más justo y solidario, además de posible, es necesario.
En la lucha difícil que hemos emprendido por un cambio real, no un simple cambio de gobierno, necesitamos que quienes estemos dispuestos a pelear nos unamos. La construcción de poder popular exige pasos pacientes y firmes que no se dejen seducir por los cantos de sirena de falsas soluciones institucionales que tan caro pagamos en la Transición y que hoy, en el marco de la Unión Europea, son más engañosos que nunca.
TODOS Y TODAS A MADRID EL 27 DE MAYO
En ese camino, de construcción paciente y firme de la fuerza necesaria para cambiar de verdad las cosas y construir una sociedad a favor y de las y los trabajadores, para el que sabemos que la huelga general es una herramienta muy importante de conciencia y organización, llamamos a llenar de dignidad y rebeldía la capital del Estado español, Madrid, el 27 de mayo de 2017. 
Ese día llegaremos columnas de todos los pueblos y naciones del estado a Madrid y también desde la emigración. Al tiempo que convocamos a la clase obrera y a todos los pueblos del Estado español a movilizarse, hacemos un llamamiento especial al pueblo de Madrid, antifascista y solidario, a incorporarse a esta gran movilización.
PAN, TRABAJO, TECHO E IGUALDAD:
  • En defensa de pensiones públicas dignas y a cargo de los Presupuestos. No al Pacto de Toledo
  • Por el empleo estable, salarios dignos y la renta básica: Derogación de las reformas laborales
  • Por la libertad de las personas presas y procesadas por luchar. Amnistía.
  • Por el no pago de la deuda. UE y FMI fuera ya de aquí
  • Por la defensa de los Servicios Públicos como derechos esenciales.
  • Contra el feminicidio: Nos queremos vivas, ni una menos

Fuente:
http://marchasdeladignidad.org/el-27-de-mayo-volvemos-a-madrid/

domingo, 21 de mayo de 2017

¿Qué está pasando en el Rif?




Youssef Ouled

La población rifeña, del norte de Marruecos, mantiene una serie de movilizaciones que dieron comienzo a finales de 2016 tras la muerte de Mohssine Fikri. Ayer (7 de mayo, ndr), un centenar de rifeños y simpatizantes se manifestaron en Madrid.

“Tan-tan” es el ruido de las cacerolas, sartenes y ollas que ha llenado las calles en la última gran movilización del pasado 6 de mayo en la ciudad de Alhucemas, al norte de Marruecos. Esta vez los manifestantes buscaban hacer el máximo ruido posible “contra la militarización, la corrupción y la humillación de un pueblo”, las consignas que se gritaban. Una nueva forma de protestar seguida de una marcha de miles de personas. Para acabar con el discurso de Nasser Zafzafi, líder del Movimiento Popular rifeño que prometía “no dar marcha atrás”.

Para este rifeño desempleado, convertido en el altavoz de la población desde hace seis meses, tras la muerte de Mohssine Fikri, “se mantiene una política de olvido que dura ya más de 60 años, por lo que la movilidad continuará”. Añade, que se están preparando nuevas movilizaciones aunque “el Estado envíe matones”. En referencia a la represión que se ha visto intensificada desde que comenzaron las protestas.

matones a los que hace referencia se les denomina baltajiya, individuos que aparecen en las protestas con retratos de Mohammed VI y banderas de Marruecos, armados con machetes para enfrentarse a los manifestantes. Así lo explica el portavoz del Movimiento Popular Reda Benzaza, “la población rifeña se encuentra ante un Estado majzaní cuya práctica se define en una palabra, represión”, en alusión al majzén, elite gobernante próxima a Palacio.

El papel que desempeñan los baltajiya no es novedoso, aunque en el caso del movimiento rifeño entra en juego por primera vez el 25 de diciembre del año pasado, durante una concentración en la ciudad de Nador, entonces un grupo de individuos irrumpió con cuchillos y atacó a los manifestantes causando heridas a dos personas, que fueron atendidas en el hospital por cortes en la cabeza y en la pierna.

Sin embargo, su presencia la encontramos durante las revueltas del 2011, período de grandes movilizaciones por todo el territorio durante la “primavera árabe”. Grupos reducidos de personas que gritaban lemas a favor de la monarquía, acusando a los manifestantes de llevar el país al caos e incluso llegando a atacarles. “Aparecen con una clara intención, desprestigiar y ensuciar la imagen de un movimiento pacífico que ha ilusionado a miles de personas”, explica el portavoz del movimiento, quien añade que “incitar a la violencia, es una maniobra ideada en las cloacas del sistema con el fin de desestabilizarnos”.
Desmilitarización del Rif

“Exigimos hospitales, universidades, servicios básicos, acabar contra la corrupción, crear oportunidades de empleo para los jóvenes”, explica Zafzafi, “mi único deseo es el desarrollo de una región olvidada”. Aprovecha para pedir el fin del decreto 1-58-381 que considera la ciudad como zona militarizada desde 1958.

En ese mismo año, tras la independencia de Marruecos en 1956, los rifeños se levantaron contra las políticas gubernamentales, denunciando la opresión, persecuciones, secuestros y torturas a los que se veían sometidos. El ejército marroquí dirigido entonces por el príncipe y más tarde rey, Hassan II, no dudaría en emplear gases tóxicos y napalm contra la población, los muertos se contaron por miles.

Alhucemas, una ciudad con una notable presencia policial y militar que en los últimos meses ha visto multiplicado el número de fuerzas de seguridad como denuncian activistas y medios locales a través de fotografías compartidas en las redes sociales. Cifras que se incrementan ante cada nuevo anuncio de manifestación. Por ello, una estrategia empleada por el movimiento es anunciar el lugar y la hora de la concentración poco antes de que se produzca.
Un pulso que dura seis meses

La dinámica no parece que vaya a cambiar a pesar de la condena de los detenidos por el asesinato de Mohssine Fikri. Penas que han oscilado entre los cinco y los ocho meses de prisión como máximo y que han sentado como un jarro de agua fría, “la resolución no es más que el reflejo de lo que augurábamos”, explica Benzaza.

Las últimas respuestas del gobierno han sido la destitución del wali (gobernador provincial), máxima autoridad de la región y de un elevado número de funcionarios de la provincia con el fin de disminuir la tensión en la zona, según declaraciones oficiales. Numerosas han sido las promesas que se han hecho desde entonces. Sin embargo, desde el movimiento avisan que mientras no se produzcan esas mejoras económicas, sociales y en materia de derechos no cesarán las protestas.

Un movimiento acusado de separatismo, de ser agentes de Argelia, de recibir financiación del extranjero o de querer provocar descohesión. Una estrategia que recuerda a 1984, cuando Hassan II se dirigió a todo el país en un discurso televisado en el que culpaba a “agentes externos” (jomenistas, sionistas y a grupos marxistas-leninistas) de las movilizaciones y huelgas contra la escasez y la carestía de los productos básicos. Entonces las protestas más importantes se dieron en el Rif, por los mismos motivos que hoy, peores condiciones económicas y sociales debido a la falta de industrias y una política de abandono. Durante su discurso, el monarca aprovechó para calificar a la población rifeña de aubach (salvajes).

En la región del Rif, las protestas se iniciaron en Alhucemas, pero la represión funcionó como gasolina y no tardaron en expandirse a Nador. El Estado no dudó en emplear contra la artillería, tanques y ametralladoras para sofocar las manifestaciones. Los muertos se contaban por cientos y todavía hoy se desconoce el número total.

“Nuestras demandas no tienen como fin la creación de un estado independiente, son demandas económicas y sociales”, comenta Zafzafi en una de las arengas que retransmite en directo para miles de seguidores en las redes sociales. “Exigimos el fin de una política de marginación que lleva a nuestros hijos a emigrar”.
En la diáspora

Una región que se mantiene en parte gracias al dinero que llega durante períodos vacacionales de la población migrante y que da aire a los comercios. Un sector pesquero que a pesar de ser la principal fuente de recursos se tambalea por la corrupción, que ha aflorado con la muerte de Mohssine. Y la escasez de programas de desarrollo e incentivos para la agricultura, que han fomentado durante décadas el cultivo del cannabis, convertido en un pilar de la economía de la zona.

A las exigencias expuestas desde el Rif se unen la de la población de las diáspora que lleva seis meses acompañando con protestas en apoyo al movimiento rifeño en ciudades europeas. Diversas comisiones creadas en los últimos meses que se han unido en una coordinación conjunta con el fin de apoyar, informar y dar a conocer lo que está sucediendo. Comités que se localizan en los Países Bajos, Bélgica y Francia. Lugares en los que se encuentra el mayor núcleo de población rifeña emigrados durante los últimos cincuenta años. En España, donde también hay un importante número de rifeños se han creado comités de apoyo en Barcelona, Madrid, País Vasco, Islas Canarias y Andalucía.

Durante el día de ayer una concentración organizada por el Movimiento Rifeño de Madrid concentró en Puerta del Sol a más de cien personas que desde el Estado español gritan contra “el cerco militar a la ciudad de Alhucemas, el fin de persecuciones de activistas y manifestantes la puesta en libertad de todos los presos políticos encerrados desde el año 2011”.
Fuente: VientoSur
https://saltamos.net/esta-pasando-rif/

martes, 2 de mayo de 2017

Reino de España: Urge una gigantesca manifestación contra la corrupción





Agustín Moreno

Cada vez que dos tipos con traje coinciden en los lavabos de una institución se produce un delito grave. Esa es la percepción que tienen muchos ciudadanos ante la corrupción a raudales que se está viviendo en España. Según la última encuesta del CIS, la preocupación por la corrupción se situaba en segundo lugar detrás del paro, con un 44.8%, y en tendencia fuertemente ascendente. Metroscopia refleja que el 96% de los ciudadanos están seguros de que quedan mucha corrupción por destapar. Lo de alarma social es poco, hay hastío, nausea, encabronamiento. Y lo más indignante es la conciencia ciudadana de que su latrocinio son nuestros recortes.

Y no es para menos. Solo la semana pasada hemos visto cómo el Tribunal Supremo citaba al Presidente de Gobierno, Mariano Rajoy, por la delictiva financiación de su partido; como comparecía la expresidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, por el caso Gürtel; y como encarcelaban a otro expresidente de la Comunidad de Madrid, Ignacio González, acusado de media docena de delitos. Y seguro que las cosas no acabarán ahí. Los jueces andan sobre la pista de otros expresidentes y exministros. Aguirre, que se creía inmortal en política y que no es nada de dimitir, se ha visto obligada a hacerlo. Van cayendo uno a uno con un suspense que cada vez recuerda más a la novela los Diez negritos, de Agatha Christie. Miren también el balance de poner la lupa sobre el gobierno de José María Aznar, en el que 11 de 14 ministros están imputados, cobraron sobresueldos o duermen en prisión.

Se repite la misma secuencia de la trama mafiosa: empresarios que donan importantes comisiones a cambio de concesiones públicas, financiación ilegal del partido y enriquecimiento personal de dirigentes políticos, negación de los hechos por el partido y no asunción de responsabilidades, filibusterismo jurídico y presiones desde el poder sobre fiscales y jueces dóciles para asegurarse la impunidad.

Tan grave como la corrupción es la obstaculización a la acción de la justicia. Hay imputados que alternan con algún juez; el ministro de Justicia realiza nombramientos con el afán de instrumentalizar a la fiscalía; hay decisiones de la fiscalía que hacen sospechar sobre para quién actúa. Jueces que intentan hacer bien su trabajo se quejan de las dificultades y falta de medios para ello; el propio juez Velasco, que ha impulsado la ‘Operación Lezo’ y que también dirige la investigación de la Púnica, anuncia su intención de cambiar de destino.

Esto ya no hay quien lo soporte. Corrupción, irresponsabilidad e impunidad política. Hace años escribí un artículo titulado Muchos relojes de oro y poca decencia política en el que establecía un paralelismo entre la situación actual y la que se vivió en la Segunda República cuando el escándalo del estraperlo y los relojes regalados a políticos y al hijastro de Alejandro Lerroux, junto a otras causas, llevó a Alcalá Zamora a convocar elecciones. Hoy las tragaderas parecen ser mayores.

La radiografía de la corrupción es impresionante. El número de imputados según el Consejo General del Poder Judicial es de 1.378 procesados/acusados en el periodo de julio de 2015 a septiembre de 2016. La corrupción cuesta a los españoles 90.000 millones de euros al año, según la Comisión Nacional de los Mercado y la Competencia (CNMC). Es insostenible reducirlo a “casos particulares”, cuando se han visto afectados máximos dirigentes políticos e institucionales de comunidades como la valenciana, Madrid, Baleares, Murcia, de importantes ayuntamientos, empresas y organismos públicos, y casi todos los tesoreros del PP. Mas parece un funcionamiento propio de una organización criminal que de un partido político.

El Gobierno no quiere ni puede afrontar el tema, se limita a capear el temporal esperando a que pase. La degradación de las instituciones es cada vez mayor, así como la desafección de la ciudadanía y su desmoralización por el estado de podredumbre que nos rodea y enfanga. La vergüenza internacional es inmensa con un presidente citado ante La Audiencia Nacional y que se limitará a negarlo todo. Así las cosas, Rajoy no está capacitado para dirigir el país ni nos merecemos un presidente de gobierno escudado en el “yo no sabía nada” cuando las evidencias son abrumadoras.

El otro día puse un tuit preguntándome “¿A qué esperan las fuerzas políticas y sociales para convocar una gigantesca manifestación de toda España en Madrid?”. Lo debió ver Julio Anguita y me llamó para decirme que justamente eso había propuesto el Frente Cívico-“Somos Mayoría” el 31 de marzo en un manifiesto donde llaman, además, a organizarse desde la ciudadanía por la Justicia y contra la corrupción. Urge una movilización popular para la construcción de un “proyecto, de impulso ético, legal y orgánico capaz de erradicar la gangrena que pudre los fundamentos del llamado Estado de Derecho”.

Agustín Moreno
Profesor de enseñanza media, sindicalista y uno de los portavoces de la Marea Verde en defensa de la enseñanza pública en Madrid.

Fuente:
https://www.cuartopoder.es/laespumaylamarea/2017/04/27/urge-una-gigantesca-manifestacion-la-corrupcion/1924

domingo, 20 de noviembre de 2016

El nuevo mundo que tarda en aparecer



El viejo mundo se muere


Gustave Massiah

La situación parece desesperanzadora. La ofensiva de las derechas y las extremas derechas ocupa el espacio y los espíritus. Se desarrolla en los medios de comunicación y trata de expresar la derechización de las sociedades. Pero no es nada de eso y nada está jugado. Las sociedades resisten y las contradicciones están en marcha; son ellas las que determinan el futuro.

Para comprender la situación partamos de la cita de Antonio Gramsci: “El viejo mundo muere, el nuevo mundo tarda en aparecer y en este claroscuro surgen los monstruos”/1

En este contexto, la estrategia de los movimientos sociales que quieran llevar adelante un proyecto emancipatorio debe articular la respuesta a la urgencia y la construcción de un proyecto alternativo de futuro. Deben al mismo tiempo luchar contra los monstruos e inscribirse en la construcción de un nuevo mundo.

El viejo mundo se muere

Los choques financieros de 2008 confirman la hipótesis del agotamiento del neoliberalismo. El calentamiento climático, la disminución de la biodiversidad y las contaminaciones globales, confirman el agotamiento del productivismo. Se avanzan hipótesis sobre un agotamiento del capitalismo como modo hegemónico de producción. Damos por supuesto que lo que sucedería al capitalismo no sería forzosamente un modo justo y equitativo; la historia no está escrita y no es lineal.

En el Foro Social Mundial de Belém, en 2009, tuvo lugar una convergencia de movimientos: el movimiento de las mujeres, los movimientos campesinos, los movimientos ecologistas y los movimientos de los pueblos amazónicos han expresado fuertemente un nuevo punto de vista. Han afirmado que, si se trata de redefinir las relaciones entre la especie humana y la naturaleza, no se trata solamente de una crisis del neoliberalismo o del capitalismo, se trata de una crisis de civilización, la que desde hace cinco siglos ha puesto adelante la modernidad occidental y ha conducido a algunas de las formas de la ciencia contemporánea.

La situación está marcada por la permanencia de las contradicciones. La crisis estructural articula cinco contradicciones principales: económicas y sociales, con las desigualdades sociales y las discriminaciones; ecológicas con la destrucción de los ecosistemas, la limitación de la biodiversidad, el cambio climático y la puesta en peligro del ecosistema planetario; geopolíticas con las guerras descentralizadas y el auge de nuevas potencias; ideológicas con la interpelación de la democracia, los presiones xenófobas y racistas; políticas con la corrupción nacida de la fusión de lo político y lo financiero que alimenta la desconfianza en relación con lo político y abole su autonomía. La derecha y la extrema derecha han llevado una batalla por la hegemonía cultural, desde finales de los años 1970, contra los derechos fundamentales y particularmente contra la igualdad, contra la solidaridad, por las ideologías securitarias, por la descalificación amplificada desde 1989 (año de la caída del Muro de Berlín, ndt) de los proyectos progresistas. Han llevado ofensivas sobre el trabajo por la precarización generalizada; contra el Estado social, por la mercantilización y la privatización y la corrupción generalizada de las clases políticas; sobre la subordinación de lo numérico a la lógica de la financiarización.

Los nuevos monstruos

A partir de 2011, los movimientos casi insurreccionales de ocupación de las plazas atestiguan la respuesta de los pueblos a la dominación de la oligarquía. A partir de 2013, la arrogancia neoliberal retoma la delantera y confirma las tendencias que han emergido desde finales de los años 1970. Se reafirman las políticas dominantes, de austeridad y de ajuste estructural. La desestabilización, las guerras, las represiones violentas y la instrumentalización del terrorismo se imponen en todas las regiones. Las corrientes ideológicas más reaccionarias y los populismos de extrema derecha son cada vez más activos. Adoptan formas específicas como el noeconservadurismo libertario en los Estados Unidos, las extremas derechas y las diversas formas de nacional-socialismo en Europa, el extremismo yihadista armado, las dictaduras y las monarquías petroleras, el hinduismo extremo, etc. Pero, a medio plazo, nada está jugado.

Hay que preguntarse sobre estos monstruos y las razones de su emergencia. Se apoyan sobre los miedos alrededor de dos vectores principales y complementarios: la xenofobia y el odio a los extranjeros: los racismos bajo sus diferentes formas. Hay que señalar una ofensiva particular que toma las formas de la islamofobia; después de la caída del Muro de Berlín, el “islam” ha sido instituido como el enemigo principal en el “choque de civilizaciones”.

Esta situación resulta de una ofensiva llevada con constancia desde hace cuarenta años, por las derechas extremas, para conquistar la hegemonía cultural. Se ha centrado especialmente sobre dos valores. Contra la igualdad en primer lugar, afirmando que las desigualdades son naturales. Por las ideologías securitarias, que consideran que solo la represión y las libertades pueden garantizar la seguridad.

El endurecimiento de las contradicciones y de las tensiones sociales explica el surgimiento de las formas extremas de afrontamiento. El endurecimiento empieza por el de la lucha de clases y se extiende a todas las relaciones sociales. El multimillonario Warren Buffet declaraba tranquilamente que "algunos dudan de la existencia de una lucha de clases; por supuesto que hay una lucha de clases y es mi clase quien la está ganando”. La financiarización ha profundizado las desigualdades y la casta de los muy ricos se ha restringido. Las llamadas clases medias se han hinchado, pero la precarización afecta y pone en riesgo a una parte de las mismas.

La voluntad de acumulación de riquezas y de poderes es insaciable. Frente a esa desmesura, se asiste a un refugio en la vuelta de lo religioso, confiando en que conseguirá suavizar los extravíos insoportables. La confianza en la regulación estatal está fuertemente cuestionada. La clase financiera ha conseguido subordinar a los Estados. Y el proyecto de socialismo de Estado ha naufragado en las nomenclaturas y en las nuevas oligarquías. La situación es inestable. ¿Cómo creer que puede durar indefinidamente un mundo en el que 62 personas, 53 hombres y 9 mujeres, poseen tanto como otras3,5 mil millones? La voluntad de imponer la reproducción de la situación y el miedo de las revueltas se traduce en el auge de la violencia, la represión y las guerras.

Pero también hay otro motivo para esta situación, que es el miedo de la aparición de un nuevo mundo. Los nuevos monstruos saben que su mundo está en cuestión; para salvaguardar sus posiciones y sus privilegios, instrumentalizan el miedo al futuro, el temor de las convulsiones sociales de las sociedades que va a marcar el futuro.

El nuevo mundo que tarda en aparecer

¿Cuál es este nuevo mundo que tarda en aparecer? Un nuevo mundo que puede dar miedo a los privilegiados y que los movimientos sociales dudan en percibir.

La propuesta es estar atento a las revoluciones en marcha. Hay varias revoluciones en marcha, pero están inacabadas. Y sus salidas son inciertas. Nada permite afirmar que no serán aplastadas, desviadas o recuperadas. Por tanto, convulsionan al mundo; son también portadoras de esperanzas y marcan ya el porvenir y el presente. Son revoluciones de amplio período y cuyos efectos se inscriben en varias generaciones.

Para ilustrar esta idea, partamos de cinco revoluciones en marcha y que son, recordémoslo, inacabadas. Se trata de la revolución de los derechos de las mujeres; de la revolución de los derechos de los pueblos; de la revolución ecológica; de la revolución numérica; de la revolución del poblamiento del planeta.

La revolución de los derechos de las mujeres es la más impresionante. Ella cuestiona relaciones milenarias. Las luchas por los derechos de las mujeres han avanzado enormemente durante los últimos cuarenta años. Se mide progresivamente las convulsiones que suscitan. Esta revolución se encuentra inacabada y arrastra resistencias de una gran violencia. Se puede medir por la violencia de las reacciones de ciertos Estados contra toda idea de la liberación de las mujeres y por la resistencia en todas las sociedades al cuestionamiento del patriarcado. La revolución de los derechos de las mujeres ya ha suscitado un gran cambio en la estrategia de los movimientos; es la negativa a subordinar a otras luchas la lucha contra la opresión de las mujeres. Su negativa a considerar su reivindicación como una contradicción secundaria ha sido retomada por todos los movimientos y traduce el reconocimiento de la diversidad de los movimientos sociales y ciudadanos.

También es significativa la revolución de los derechos de los pueblos. Está inacabada y enfrentada a las tentativas de reconfiguración de las relaciones imperialistas. La segunda fase de la descolonización ha comenzado. La primera fase, la de la independencia de los Estados ha encontrado sus límites. La segunda fase es la de la liberación de los pueblos. Ella desemboca sobre nuevas cuestiones, con los derechos de los pueblos que adoptan diferentes nombres: indígenas, primeros, autóctonos. Renuevan la cuestión de las identidades con la irrupción de identidades múltiples como han sido calificadas por el poeta EdouardGlissand. Interpela sobre la relación entre las libertades individuales y las libertades colectivas.

La revolución ecológica está en sus inicios. Desde ya convulsiona la comprensión de las transformaciones y el sentido del cambio. Ella introduce la noción del tiempo finito y la noción de los límites en relación con el crecimiento ilimitado. Pone en cuestión todas las concepciones del desarrollo, de la producción y del consumo. Reimpone la discusión sobre la relación entre la especie humana y la naturaleza. Interpela sobre los límites del ecosistema planetario. La revolución ecológica es una revolución filosófica que trastorna las certidumbres más consolidadas.

La revolución de lo numérico es una parte de una nueva revolución científica y técnica, combinada especialmente con la de las biotecnologías. Abre nuevas contradicciones sobre las formas de producción, de trabajo y de reproducción. Impacta a la cultura, empezando a convulsionar a terrenos tan vitales como los del lenguaje y la escritura. Por el momento, la financiarización ha logrado instrumentalizar las convulsiones de lo numérico, pero las contradicciones permanecen abiertas y son profundas.

La revolución del poblamiento del planeta está en gestación. Todas las grandes convulsiones históricas han tenido consecuencias sobre el poblamiento del planeta. Entenderlo permite evitar calificar a las cuestiones de las migraciones y de los refugiados como crisis migratorias que se podrían aislar y que acabarían por reabsorberse. Los cambios en el poblamiento del planeta prolongan las rupturas precedentes. La de la urbanización y de la armadura urbana mundial con la multiplicación de los barrios precarios. El cambio climático no solo va a acentuar las migraciones medioambientales. La elevación del nivel del mar podría alcanzar hasta un metro desde ahora hasta el final de siglo. Según las Naciones Unidas, el 60% de las 400 áreas urbanas de más de un millón de habitantes en 2011 -o sea 900 millones de personas aproximadamente-, estarían expuestas a un elevado riesgo natural. La escolarización de las sociedades modifica los flujos migratorios. Los diplomados que salen permanecen en contacto con su generación a través de internet. Los otros alimentan al grupo de los parados diplomados, nueva alianza entre los hijos de las capas populares y los hijos de las capas medias. Los movimientos sociales intentan articular las luchas por el derecho a seguir viviendo y trabajando en el país. Verifican que las ganas de permanecer son indisociables del derecho a salir. La noción misma de identidades se encuentra interpelada por la evolución de los territorios y por el mestizaje de las culturas.

El necesario pensamiento estratégico

Los movimientos sociales y ciudadanos deben adoptar su estrategia a la nueva situación. Todo pensamiento estratégico se construye sobre la articulación entre la urgencia y la construcción de un proyecto alternativo. La urgencia es la resistencia a los nuevos monstruos. Pero para resistir es necesario un proyecto alternativo.

El proyecto alternativo empieza a perfilarse. Desde 2009, en el Foro Social Mundial de Belém al que se ha hecho anteriormente mención, la propuesta que se presenta es la de una transición ecológica, social, democrática y geopolítica. Esta propuesta combina la toma de conciencia de las grandes contradicciones y la intuición de las grandes revoluciones inacabadas en marcha.

Hay que insistir sobre la idea de transición que es frecuentemente –mal- presentada como una propuesta de temporización. La propuesta de transición no se opone a la idea de revolución, está en ruptura con una de las concepciones de la revolución, la de la gran tarde; inscribe la revolución en el tiempo largo y discontinuo. Subraya que en el mundo actual emergen nuevas relaciones sociales, como han emergido las relaciones sociales capitalistas, de forma contradictoria e inacabada, en el mundo feudal. Esta concepción da un nuevo sentido a las prácticas alternativas que se buscan y que permiten, también en este caso de forma inacabada, precisar y preparar un proyecto alternativo.

Una de las dificultades de este período concierne a esta articulación entre la resistencia y el proyecto alternativo. La lucha de clases es, sin duda, el elemento determinante de la resistencia y de la transformación. Pero es necesario redefinir la naturaleza de las clases sociales, de su relación y de las luchas de clases. En la concepción dominante de los movimientos sociales, la revolución social debía preceder y caracterizar a las otras revoluciones y liberaciones. La importancia de las otras cinco revoluciones en marcha interpela a la revolución social y el atraso de la revolución social interpela a su vez a las otras revoluciones.

No es necesario volver a la urgencia de la resistencia contra los monstruos. A la vez que señalar la importancia y la necesidad de un proyecto alternativo. No es secundario comprender como el miedo all nuevo mundo actúa sobre la aparición de los monstruos. Cojamos el ejemplo de un elector de Trump, de clase media, blanco, en el Estados Unidos profundo; cuando mira alrededor suyo ve que los indios siguen ahí, que los negros ya no soportan el racismo, que los latinos son cada vez más numerosos y a veces mayoritarios y que las mujeres no se dejan manejar. ¡Acaba por ver que su América profunda va a dejar de existir y está dispuesto a coger sus fusiles para tirar!

De hecho, las sociedades resisten más de lo que se piensa a la derechización de las elites y de los medios de comunicación. Se puede verificar. En Hungría, el referéndum contra los extranjeros no ha podido ser validado, ya que, a pesar de las presiones, solo el 37% de los-as húngaros-as han ido a votar en esa consulta. En Polonia, las manifestaciones masivas han hecho retroceder a los que querían prohibir cualquier aborto. En Francia, dos tercios de los-as franceses-as se han opuesto a la abrogación de las leyes de matrimonio para todos. Un sondeo en cinco países europeos muestra que, según los países, del 77% al 87% de los encuestados son favorables a la regularización de los sin papeles que dispongan de un contrato de trabajo. Un sondeo de Amnistía Internacional en 27 países ha mostrado que, a pesar de los discursos anti-refugiados, en 20 de los 27 países, más del 75% de los encuestados está a favor de la acogida de los refugiados.

Cuando pueden expresarse, las sociedades son más abiertas y más tolerantes de lo que quieren hacer creer las corrientes de extrema derecha y los medios de comunicación que les sirven de correa de transmisión. Pero esta resistencia no se muestra, no se traduce en la adhesión a un proyecto progresista, manifestando así la ausencia de un proyecto alternativo creíble. Es menos “la derecha” que triunfa que “la izquierda” se desmorona.

Así pues es necesario que resistamos, en lo inmediato, paso a paso y aceptar comprometerse en el tiempo largo. Esta resistencia pasa por la alianza con todas las y todos los -y ellos-ellas son numerosos/as-, que la igualdad es mejor que las desigualdades, que las libertades individuales y colectivas deben ser ensanchadas al máximo, que las discriminaciones conducen al desastre, que la dominación conduce a la guerra, que es necesario salvaguardar el planeta. Esa batalla sobre los valores pasa por el cuestionamiento de la hegemonía cultural del neoliberalismo, del capitalismo y del autoritarismo. Podemos demostrar que resistir es crear. Por cada una de las revoluciones inacabadas, a través de las movilizaciones y las prácticas alternativas, podemos luchar para evitar que sean instrumentalizadas y sirvan para reforzar el poder de una élite, antigua o nueva.

Los años que vienen serán sin duda muy difíciles y las condiciones serán muy duras. Pero, a escala de una generación, nada está jugado, todo es posible.

15/10/2016

Gustave Massiah es una personalidad de referencia internacional en el espacio altermundista
Fuente: Viento Sur
Notas:

1/ Cuadernos de la Cárcel, Tomo 3, ERA, 1984, (pdf) disponible en http://www.mediafire.com/view/cukxs78er9y3neb/Cuadernos_de_la_cárcel_(Tomo_III)

https://blogs.mediapart.fr/jean-pierre-anselme/blog/071116/le-nouveau-monde-qui-tarde-apparaitre

- See more at: http://www.vientosur.info/spip.php?article11927#sthash.PlDSPPP9.dpuf

sábado, 1 de octubre de 2016

De la reclusión en aislamiento a la solidaridad de la huelga

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Amy Goodman

 y Denis Moynihan
Democracy Now!


La organización de base, esa ardua tarea de construcción de un movimiento social, puede resultar extenuante. Con frecuencia, la remuneración es baja o inexistente y el éxito no está garantizado. Como dijo Martin Luther King Jr. “Démonos cuenta de que el arco del universo moral es amplio, pero se inclina hacia la justicia”. Aunque no se inclina solo. En este momento, en condiciones que podrían considerarse de las más represivas que existen en Estados Unidos, crece un movimiento nacional por los derechos de los reclusos. Estados Unidos alberga a menos del 5% de la población mundial y a casi el 25% de la población carcelaria del mundo. Este movimiento parte de una celda de reclusión en aislamiento de la Correccional Holman, ubicada en la zona rural de Atmore, Alabama.

Desde la prisión, un hombre llamado Kinetik Justice dijo en mayo a “Democracy Now!”: “Estas huelgas son el método que encontramos para cuestionar el encarcelamiento masivo. El sistema carcelario es la continuación del sistema esclavista". Justice estaba usando un teléfono celular de contrabando desde el interior de una celda de reclusión en aislamiento en Holman, donde se encontraba recluido como castigo por impulsar la organización de los prisioneros. Él y otros reclusos de Alabama iniciaron una huelga de diez días el 1º de mayo, Día Internacional de los Trabajadores, en el marco de la cual se negaron a participar en labores carcelarias. “La reforma y los cambios por los que luchamos en Alabama hemos intentado conseguirlos a través de la justicia. Hemos intentado ponernos en contacto con nuestros legisladores. Y no hemos logrado nada de esa manera. Consideramos que nuestro encarcelamiento tiene mucho que ver con nuestro trabajo y con el dinero que se genera a partir del sistema carcelario”.

Kinetik Justice es uno de los cofundadores del movimiento Free Alabama Movement (FAM, por sus siglas en inglés), que tiene por objetivo la organización de los reclusos contra los programas de trabajo carcelario en condiciones de explotación. A pesar de no tener acceso a Internet, tienen un sitio web donde se puede descargar un libro del cofundador de FAM Melvin Ray. En el libro, Ray describe las dificultades que enfrentan en el sistema carcelario de Alabama y la manera en que se están movilizando. Ray, que también se encuentra encarcelado, comienza el libro diciendo: “LIBERTAD… No se confundan… Esa es la tarea del movimiento Free Alabama Movement. En algún momento, nosotros (los reclusos) tenemos que llegar no solo al punto en que estemos hartos de las condiciones inhumanas e inconstitucionales en las que estamos recluidos, sino que además tenemos que llegar al punto en que estemos preparados, en que tengamos la voluntad y la capacidad de hacer algo al respecto. Ese ‘algo’ es una huelga a nivel estatal de la mano de obra gratuita, una manifestación de protesta no violenta y pacífica en defensa de los derechos civiles y los derechos humanos".

La medida de protesta fue más allá de la huelga del Día de los Trabajadores y pasó a ser de alcance nacional. El 9 de septiembre, reclusos de al menos 24 estados participaron de una huelga coordinada al conmemorarse el 45º aniversario del motín que tuvo lugar en 1971 en la tristemente célebre prisión de Attica en el estado de Nueva York. Los reclusos que actualmente llevan adelante la huelga se manifiestan contra la reclusión en aislamiento por períodos prolongados, la atención médica inadecuada, la superpoblación, las agresiones violentas y el trabajo en condiciones de esclavitud.

El pastor Kenneth Glasgow, de Alabama, fundó la organización T.O.P.S., The Ordinary People Society o La Sociedad de la Gente Común, en español, para apoyar a los reclusos y exconvictos. Siendo él mismo ex-prisionero, nos dijo: “Los que están encarcelados reconocen el hecho de que la población pagó impuestos para su rehabilitación, para que reciban educación y capacitación a fin de reinsertarse en nuestra sociedad, porque el 98% de las personas encarceladas salen, y para que al salir sean capaces de ser ciudadanos productivos tienen que recibir esos conocimientos, educación y todo lo demás. Lo que consideran es que solamente se los alberga. Y los contribuyentes pagan entre 31.000 y 80.000 dólares por año, dependiendo del estado en el que se encuentran, para que los reclusos accedan a rehabilitación y educación que no están recibiendo. En cambio, lo único que se les brinda es la posibilidad de ser usados como mano de obra carcelaria gratuita”.

El pasado sábado por la noche, a la movilización de los reclusos de Holman se unieron aliados inesperados: los propios guardias de la prisión. Casi la totalidad de los guardias se negó a presentarse al inicio de su turno de doce horas. El 1º de septiembre pasado, el agente penitenciario de Alabama Kenneth Bettis, de 44 años de edad, fue apuñalado en Holman y murió dos semanas después. Al ser entrevistado nuevamente por “Democracy Now!” esta semana, Kinetic Justice explicó: “Hemos estado en comunicación entre ambos lados en las últimas semanas. En realidad, esta administración no tiene consideración por la vida humana. Y [los guardias] están empezando a ver que eso no afecta solo a los hombres que están recluidos aquí, sino que la violencia que generan en realidad llega a afectar también a los agentes. Y muchos de ellos están aterrados por lo que está pasando”.

El alcance nacional de la huelga carcelaria, con acciones en 40 o 50 prisiones a lo largo y ancho de Estados Unidos, es verdaderamente histórico, así como la solidaridad que se vio entre reclusos y guardias de Holman esta semana. Encerrados tras las rejas, privados de acceso a Internet e incluso al teléfono, impedidos de comunicarse fácilmente con los medios de comunicación, estos reclusos encabezan su propio movimiento, con la solidaridad de miles de personas desde afuera. “La esclavitud es difícil de exterminar en el sur”, escribe Melvin Ray en su libro. Aún así, con su activismo de base, estos reclusos están inclinando ese arco del universo moral un poco más hacia el lado de la justicia.

© 2016 Amy Goodman

Traducción al español del texto en inglés: Fernanda Gerpe. Edición: María Eva Blotta y Democracy Now! en español, spanish@democracynow.org

Amy Goodman es la conductora de Democracy Now!, un noticiero internacional que se emite diariamente en más de 800 emisoras de radio y televisión en inglés y en más de 450 en español. Es co-autora del libro "Los que luchan contra el sistema: Héroes ordinarios en tiempos extraordinarios en Estados Unidos", editado por Le Monde Diplomatique Cono Sur.

Fuente: http://www.democracynow.org/es/2016/9/30/de_la_reclusion_en_aislamiento_a
             Rebelión

lunes, 19 de septiembre de 2016

Rusia: La erosión de legitimidad del régimen de Putin



Movimiento Socialista de Rusia 17/09/2016

Reproducimos resolución política del Sexto Congreso del Movimiento Socialista de Rusia (MSR), que se celebró en Moscú el 8 y 9 de mayo. Fue publicada el 12 de mayo de este año en la página web del MSR [1] con la siguiente explicación: "Este es nuestro análisis de las tendencias actuales del sistema político ruso: la evolución del ‘Putinismo’ (el "consenso patriótico"), su curso socio-económico, su creciente militarización, sus temores ante la revuelta social, así como el estado de las fuerzas que se oponen al régimen".

Durante casi un cuarto de siglo, Rusia ha estado en un callejón sin salida histórico. La imposibilidad de un desarrollo armonioso de las antiguas formas socio-económicas de la sociedad llevó a la ruptura del orden constitucional en 1993. Las perspectivas que se impusieron como resultado en las siguientes décadas implicaron la regresión social y la destrucción de las instituciones que habían organizado la vida de millones de personas. A finales de 1990, con el fin de preservar la nueva arquitectura de la sociedad y al mismo tiempo evitar la agitación social en Rusia, el régimen de Putin se impuso como un compromiso entre la profundización de las transformaciones bajo el reino del mercado y el fortalecimiento del papel del Estado .

1. La victoria de Vladimir Putin en las elecciones presidenciales de marzo de 2012 marcó un giro conservador del régimen, la redefinición del contenido del consenso en torno a la figura del presidente. La reacción agresiva contra el Maidan en Kiev, la anexión de Crimea y la interferencia "híbrida" en el este de Ucrania buscan transformar las relaciones entre el régimen y la sociedad. En este sentido, los acontecimientos de 2014 han confirmado el viejo lema de Clausewitz: "La guerra es la continuación de la política [por otros medios]." Desde entonces, el apoyo al régimen existente ya no se presenta como una elección racional, sino como un deber ciudadano, similar a la devoción patriótica al propio país. Este nuevo contenido ideológico fue sucintamente formulado por Vyacheslav Volodin: "Con Putin, Rusia existe, sin Putin no hay Rusia." Tal personificación significa efectivamente que la figura de Putin como "padre" simbólico se eleva por encima de la política del día a día. Se puede ser liberal o nacionalista, estar a favor del control estatal de la economía o ser partidario del libre mercado, exigir la dimisión del gobierno, de ciertos ministros o gobernadores, pero el enlace "Putin-Crimea-Rusia" no puede ser cuestionado o discutido. Los que no están de acuerdo fundamentalmente con ello, simplemente se situan fuera de los límites del espectro político ruso y se convierten en "traidores a la nación".

En esta lógica, la responsabilidad por la fuerte caída de los niveles de vida y las consecuencias adversas de las medidas neoliberales "anti-crisis" es asumida por todos, o por quién se quiera - excepto por el Presidente. Incluso ahora, cuando el efecto de la propaganda sobre el "retorno de Crimea" está, obviamente, empezando a decaer, el índice de apoyo personal de Putin sigue siendo alto. El apoyo al régimen existente no está cuestionado y se convierte en un deber cívico. Y el status de Crimea reemplaza completamente el problema de quién posee Rusia.

2. Es en este contexto de cambios ideológicos en la estructura del régimen, se esta desarrollando la preparación de las elecciones legislativas de septiembre. A lo largo de la era Putin, las elecciones legislativas y presidenciales han sido parte del mismo ciclo político, con un solo escenario: el éxito triunfal del partido "Rusia Unida" era incuestionable y garantizaba el éxito aún mayor de Vladimir Putin. En diciembre de 2011, este mecanismo falló: el fraude a gran escala en favor de "Rusia Unida" provocó manifestaciones de masas, cuyos participantes expresaron su rechazo al sistema político en su conjunto.

Hoy en día, la nueva lógica política del "tercer período" de Putin pretende romper este ciclo. En el contexto de una fuerte pérdida de confianza en el gobierno, el Kremlin tomó la decisión, en el verano de 2015, de adelantar las elecciones legislativas de diciembre de 2016, y posponer la elección presidencial a marzo de 2018 - prolongando así el mandato del presidente a seis años. El significado de una maniobra de este tipo es obvia: a partir de ahora en las elecciones presidenciales y legislativas ya no deben ser las dos caras de una misma situación, sino dos procesos políticos totalmente diferentes. En la primera etapa, el número limitado de partidos que componen la sinfonía del "consenso patriótico" va a criticar al gobierno y sus oponentes, compitiendo entre sí para ganar la simpatía de los sectores descontentos de la población. En una segunda etapa, el apoyo a Putin como candidato a presidente debe fluir de un instinto patriótico orgánico.

Ya en la actualidad, los partidos de la "oposición oficial" - el Partido Comunista de la Federación Rusa (PCFR) y "Rusia Justa" - centran su campaña en duras críticas al gobierno e incluso exigen su renuncia. Estos dos partidos están controlados por la administración del Kremlin, sirven como un barómetro de la crítica tolerable. Guennadi Ziuganov y Sergei Mironov han apoyado todas las iniciativas políticas importantes del Kremlin, desde las nuevas leyes represivas contra los "agentes extranjeros" al apoyo militar al régimen de Bashar al-Assad en Siria. Al mismo tiempo, situándose como el flanco izquierdo del espectro político, despliegan una amplia gama de puntos de vista dentro del consenso de Putin, que permite la crítica de algunas decisiones impopulares. En un cuadro de creciente descontento social (en su mayor parte pasivo) "Rusia Unida" - que no sólo dirige el gobierno, sino que tiene la mayoría de los gobernadores regionales-, puede convertirse en el "cabeza de turco" ritual.

Sin embargo, este escenario predecible, desarrollado en el Kremlin, podría ser suplantado por otro, relacionado con el fortalecimiento de las estructuras militares y de policía y su competencia interdepartamental cada vez más activa. Este proceso, que se inició con la creación de la Guardia Nacional, está creciendo en importancia: cada estructura de poder se dedica a su auto-promoción, no sólo para recordar a la gente su existencia, sino también para demostrar a los ministerios rivales su capacidad de lucha, única e insuperable, frente a la amenaza potencial.

Por ejemplo, Alexander Bastrykin, en un reciente artículo programático, propone la anulación de las elecciones, ya que podrían ser demasiado peligrosas. Llama sin rodeos a que se deje de "jugar a la farsa de la democracia" y dar a los enemigos una "seria, adecuada y simétrica respuesta (...) en la perspectiva de las próximas elecciones." Con el nombramiento de Tatiana Moskalkova, incluso el aparato del mediador para los derechos humanos, que hasta ahora era neutral, parece estar convirtiéndose en un nuevo bastión de la lucha contra las conspiraciones.

Obviamente, esta gesticulación se relaciona con el hecho de que la crisis económica y social se profundizan pero por el momento no tienen consecuencias políticas visibles: no hay levantamientos de masas espontáneas, no hay huelgas industriales sectoriales (mientras que el volumen total de los conflictos laborales aislados esta aumentando).

La disminución de la función de los órganos electos de las entidades administrativas de la Federación, en beneficio de los funcionarios designados que representan los intereses de los poderes ejecutivos, es una parte integral de la degradación de todo el sistema político. La reforma del gobierno local de 2014, que abolió la elección directa de alcaldes en algunas grandes ciudades y el recorte del poder de las asambleas municipales para definir cómo se eligen los jefes de pueblos y distritos, es parte de esta lógica con el objetivo de privar a la población de los poderes de los gobiernos locales e instalar en ellos a las élites políticas locales en armonía con la comunidad de negocios. En el contexto de la asignación de presupuestos por el centro federal y la concentración de poder en manos de los líderes locales inamovibles ( "principitos"), que no son de ninguna manera responsables ante el público, el modelo de gobierno represivo de Putin está cada vez más generalizado .

3. Las consecuencias sociales de la crisis económica están afectando a la mayoría de la población. La propaganda que justifica esta situación por las maquinaciones de Occidente es cada vez menos convincentes. La aplicación de sanciones internacionales y la caída de los precios del petróleo, que comenzó en el año 2014, han acelerado la caída de la producción que se inició a partir de 2012. Además, a finales de 2014, cuando el colapso del rublo en el mercado del tipo de cambio alcanzó su punto máximo, el primer ministro Medvedev admitió que Rusia "no estaba saliendo de la crisis de 2008." la crisis mundial no sólo se refleja en la debilidad de la economía rusa, sino que ha provocado el lento colapso de todo el sistema capitalista post-soviético, lo que ha llevado a un mayor fortalecimiento de la actividad militar y el endurecimiento del régimen en el país. Del mismo modo, en los últimos dos años, una fuerte disminución de los ingresos del petróleo, combinada con la imposibilidad de los bancos rusos de refinanciarse en Occidente, ha reducido el margen de maniobra del gobierno. La estrategia anterior de ir tapando los agujeros en la economía con la ayuda del enorme fondo de reserva del gobierno, está casi agotada. Pero la magnitud de la crisis actual hace más real la perspectiva de una catástrofe.

Así, al final de 2015, la desaceleración de la economía rusa se caracterizó por una disminución del 3,7 por ciento del PIB; la inflación alcanzó el 15,5 por ciento (con un máximo de 16,9 por ciento en marzo de 2015). En este corto período, el aumento de la tasa de pobreza ha sido impresionante: el número de personas con ingresos por debajo del umbral de la pobreza aumentó de 16.100.000 a 19.200.000 personas (el 13,4 por ciento de la población). Cabe señalar que a finales del año pasado, la línea de pobreza se estableció oficialmente por el gobierno en 9.452 rublos (alrededor de 123 euros) al mes. Y ¿cuántas personas tienen ingresos sólo ligeramente superiores a esta cantidad insignificante, justo por encima de la línea oficial de la pobreza? Por otra parte, de acuerdo con una encuesta reciente, el 73 por ciento de los rusos no tienen reservas "para un día de lluvia" y gastan todo su salario en necesidades básicas.

En este contexto, las cifras de desempleo, a primera vista, no son tan malas: las estadísticas oficiales indican una tasa del 5,8 por ciento (4,4 millones de personas). Este número también incluye a aquellos que buscan empleo sin estar inscrito en la bolsa de trabajo. Al mismo tiempo, durante los tres primeros meses de 2016, el número de los que se declararon ‘parados’ aumentó en 70.000 personas, el 6 por ciento de la población activa, según la oficina de estadísticas Rosstat. El crecimiento relativamente bajo del desempleo en una situación de muy rápida disminución de los niveles de vida se explica por las medidas del gobierno para preservar el empleo formal (con salarios más bajos y la reducción de las horas de trabajo). Por ejemplo, la práctica de los permisos sin sueldo a largo plazo es común en las grandes empresas industriales. El "mantenimiento de la estabilidad social" es una razón importante para ello, no en las grandes ciudades, donde en caso de despidos es posible encontrar otro trabajo mal pagado, pero si en los llamados "pueblos mono-industriales" construidos en la época soviética alrededor de industrias clave. Si hubiera una reducción drástica de los puestos de trabajo en dichas empresas, una parte significativa de la población de la ciudad automáticamente pasaría a la categoría de desempleados de larga duración, y esas ciudades se convertiría en focos potenciales de explosiones sociales.

Esta contradicción - entre el mantenimiento del empleo (para evitar una caída repentina de los ingresos de la población) y el uso de las recetas de austeridad contra los efectos de la crisis - ha sido la base de la política fiscal de Rusia durante los últimos dos años. Durante la aprobación del presupuesto de 2016, el primer ministro Medvedev anunció: "No podemos lograrlo sin una racionalización del gasto, pero no podemos hacerlo sólo, como hemos hecho con demasiada frecuencia, mediante el aumento de la presión fiscal sobre las empresas, sino reduciendo los gastos ineficientes". Entre dichos gastos, Medvedev incluye, por ejemplo, la indexación de las pensiones con el costo de vida. Por lo tanto, se propone eliminar completamente la indexación para los trabajadores pensionistas (14,9 millones) y limitar las subidas a un 4 por ciento (cuando la inflación se espera oficialmente que sea al menos del 10 por ciento). El aumento de la edad de jubilación a los 65 es una de las medidas indicadas para luchar contra el déficit presupuestario. Sin embargo, la aplicación práctica de esta medida ha sido pospuesta por razones obvias hasta después de las elecciones legislativas, o de hecho de las elecciones presidenciales (el número total de pensionistas en la Rusia actual se sitúa en 41,4 millones, casi un tercio de la población total).

El mecanismo de indexación de los salarios en el sector privado no está desarrollado en el derecho laboral en Rusia y, de hecho, tiene el carácter de una "recomendación" (a decidir en los convenios colectivos, que sólo existen en las empresas más grandes). En los últimos dos años, ​​los trabajadores del sector público no se han beneficiado de la indexación de los salarios. Es significativo que el aumento de salarios para este sector (que ni siquiera puede compensar la pérdida causada por la inflación) este prevista para el otoño de 2016, y, obviamente, será utilizado con fines de propaganda en la víspera de las elecciones legislativas.

Aunque la austeridad es la principal característica del presupuesto de 2016, con recortes de gastos significativos en la educación y la salud, pocos meses después de su adopción se redujo otro 10 por ciento. La estructura misma de los ingresos del gobierno - en el que las ganancias de la exportación de petróleo y gas son esenciales (hasta el 70 por ciento) - significa que habrá recortes continuos en el futuro.

4. Al parecer, la élite de Putin no tiene un plan a largo plazo para rescatar a la economía nacional. Las "medidas anticrisis" que se toman apuntan más bien a preservar el status quo social hasta que haya un aumento de los precios del petróleo, por ejemplo. El cinismo sin límites de la élite rusa se acompaña de una manera espectacular de una fe casi mística en "la mano invisible del mercado", que la salvará, más o menos como en la década del 2000, cuando los altos precios del petróleo parecían ser un verdadero regalo del destino. En diciembre de 2014, justo después del "Martes Negro" (cuando el rublo se desplomó en 15 puntos), Vladimir Putin, fue bastante sincero al afirmar que "el crecimiento es inevitable, en particular debido a que el entorno económico externo va a cambiar."

La lógica de los "megaproyectos" - programas prioritarios con responsabilidad personal de quienes los ejecutan y plazos limitados, concentran los recursos y los esfuerzos del aparato burocrático (por ejemplo, los Juegos Olímpicos de Invierno de Sochi, la integración de Crimea, la construcción del cosmódromo Vostochny [oriental] etc.) es un rasgo característico de Putinismo. Los grandes proyectos de construcción, desde mediados de la década de 2000, exigen grandes inversiones presupuestarias, y se presentan como la manera de orientar socialmente los beneficios extraordinarios del petróleo: cada proyecto implica la creación de puestos de trabajo y la inversión en infraestructura, y debe suponer un efecto económico positivo. De hecho, los beneficios de este tipo de obras de gran volumen acaban en las grandes empresas, que reciben órdenes estatales y garantías bancarias. En cuanto a los "puestos de trabajo" creados, han demostrado rápidamente ser una trampa para los trabajadores que, bajo la presión de sus empleadores y la maquinaria burocrática del Estado, no pueden defender sus derechos (lo que ha sido evidente con el engaño de los trabajadores durante la construcción de las instalaciones para los Juegos de Sochi y el cosmódromo Vostochny).

En resumen, el concepto de megaproyectos, presentado por el Estado ruso como un medio de redistribución de los ingresos del petróleo en beneficio de la gente, resulta ser en realidad una herramienta para enriquecer rápidamente a una élite microscópica a expensas de la población. Sin embargo, los propagandistas logran centrar la atención en el "éxito" de estos proyectos (gracias a la autoridad de su principal patrocinador, el Presidente de la Federación de Rusia) y hacen caso omiso de su perversidad catastrófica. Por lo tanto las acciones "anti-crisis" del gobierno están determinadas principalmente por el deseo de garantizar a toda costa la reelección de Vladimir Putin en 2018. Sin embargo, ¿qué pasará? Por el momento, a nadie le preocupa.

Al mismo tiempo, otra lógica, neoliberal, aparece claramente detrás de todo esto: usan la recesión económica y el empobrecimiento de la población para promover "reformas estructurales" que recortan radicalmente los derechos sociales y el coste de la mano de obra. Por lo tanto, de acuerdo con estimaciones de los expertos del banco estatal Vnesheconombank, la indexación incompleta y la continua caída de los ingresos de la población significará que, en 2017-2018, el porcentaje de los beneficios brutos superará el porcentaje total de los salarios y el país volverá a ser atractivo para los inversores.

Las discusiones acerca de la posible privatización de los grandes activos públicos del Estado, como los ferrocarriles o Sberbank, el banco más grande de Rusia, están relacionados con está lógica neoliberal. No es casualidad que, con la continuación de las sanciones, la misión conjunta del FMI y el Banco Mundial, reunida en Moscú en marzo de este año, alabara el curso "anti-crisis" del gobierno ruso. El reciente nombramiento de Alexei Kudrin al Consejo Económico del Presidente es parte de esta tendencia.

5. Es importante hacer hincapié en que la búsqueda de nuevas fuentes de ingresos del Estado en el contexto de la profundización de la crisis y de la caída de los precios de los hidrocarburos conducirá a una mayor militarización de la economía, y, en consecuencia, a una política exterior más agresiva. En los últimos años, las inversiones a gran escala en la producción de armas han sido una de las principales prioridades del gobierno: en 2016 el presupuesto militar ha llegado al 4 por ciento del PIB (0,8 por ciento más que el año anterior). Más allá de sus objetivos de política exterior, la intervención en Siria ha cumplido con claridad la tarea de dar a conocer las últimas innovaciones militares. Por lo tanto, uno de sus resultados han sido los pedidos y compras de la India, Argelia y otros países, por un total de  7 mil millones de dólares, de los bombarderos y helicópteros militares rusos.

Tanto la agresión "híbrida" en Ucrania y las operaciones militares en Siria no están relacionadas exclusivamente con razones geopolíticos y la lucha para hacer valer la posición de Rusia contra Occidente. También están directamente vinculadas a la crisis, cada vez más profunda, de todo el sistema político y económico del capitalismo ruso. Las opciones militaristas hacen que sea posible reforzar la legitimidad del gobierno dentro del país, tanto ante la población general, como la élite.

6. Uno de los principales componentes del "consenso patriótico", hasta hace poco, ha sido la criminalización de cualquier descontento político o social. La masiva propaganda anti-ucraniana que ha llenado los medios de comunicación gubernamentales desde principios de 2014, ha subrayado sistemáticamente la relación entre las protestas a gran escala y la inevitabilidad del caos y el empobrecimiento general. El argumento conservador clásico de la "inutilidad" de hacer concesiones sociales [2], según el cual satisfacer los deseos de las masas al final sólo conduce a un empeoramiento de la situación social, se ha empleado desde el principio. La otra cara de la misma argumentación es denunciar el carácter externo de todos los conflictos sociales: detrás de cada uno de ellos se oculta la ambición de fuerzas extranjeras de desestabilizar la situación y provocar, en última instancia, un cambio de régimen que tendría consecuencias catastróficas para la independencia nacional del país. Toda huelga o movimiento social local ha sido acusado de inmediato de intentar "organizar una nueva Maidan". Además, la nueva retórica "post-Crimea" del Kremlin ha consolidado la posición de la oligarquía estatal y empresarial local. Para conservar el poder, sólo necesitan denunciar cualquier competidor político como un agente de las fuerzas revolucionarias subversivas. Sólo hacia finales de 2015 estas fórmulas de propaganda comenzaron a perder su fuerza.

Las protestas, en relación con las diferentes manifestaciones de la crisis y la política "anti-crisis" del gobierno, son cada vez más numerosas, aunque están todavía muy lejos de formular su propio programa alternativo, o de coordinarse a nivel nacional.

La más importante ha sido la acción de protesta de los camioneros que comenzó en noviembre de 2015 [3]. Desde el principio, el gobierno tomó una posición inequívoca: no haría concesiones sobre los impuestos que tienen que pagar. La fuerte presión política del gobierno, pero también la ausencia de una organización fuerte de los conductores de camiones capaz de coordinar su protesta en una situación difícil, llevaron a la extinción gradual de su movimiento.

Desde 2015, el número de protestas de los trabajadores se ha incrementado, tanto las acciones espontáneas o las organizadas por los sindicatos independientes contra los despidos, los recortes en los salarios o los retrasos en el pago de los salarios. Así, el año pasado el número de protestas aumentó en un 40 por ciento en comparación con 2014. Entre las personas que participan en huelgas (huelgas de un día o paradas de trabajo), destacan los trabajadores de las grandes empresas del sector productivo, los trabajadores del sector público (hospitales, los empleados municipales), los que trabajan en el sector de los servicios e incluso las fábricas de armamento.

Los partidos de la oposición pertenecientes al "consenso patriótico", el PCFR y "Rusia Justa", desempeñan un papel cada vez mayor en la desorientación de los participantes en estas acciones hasta ahora dispares. No existe ninguna organización poderosa decidida a participar en el combate de los que luchan; por lo tanto, buscan intermediarios políticos entre quienes tienen recursos y están, evidentemente, integrados en el sistema, pero que son capaces de trasladar sus reivindicaciones. Esta función de "válvula de seguridad", que era habitual de los "comunistas" de Rusia en la década de 1990, se traslada cada vez más al Kremlin y es incorporada de manera orgánica en la lógica de la campaña electoral legislativa.

Por su parte, la oposición liberal, que normalmente se encuentra fuera del sistema político institucional y que hace hincapié en la necesidad de su democratización radical, permanece aislada de la creciente indignación social. En primer lugar, esto se debe a su tradición política y su carácter social. Siguiendo a los "reformadores liberales" de la era Yeltsin, líderes como Mikhail Kasyanov y Alexei Navalny consideran que la clave del cambio radica es el creciente descontento de algunos sectores del capital mediano y grande. Además, Kasyanov - al igual que el exiliado político Jodorkovski - reconoce la posibilidad de un trabajo conjunto en una futura "Rusia libre" con representantes del "ala liberal" del establishment de Putin, como el ex ministro de Finanzas, Alexei Kudrin, la actual jefa del Banco Central, Elvira Nabiullina y el director del banco estatal Sberbank, German Gref. Las exigencias de "purga" de funcionarios corruptos y de democratización del sistema son combinadas, por parte de la oposición liberal radical, con el reconocimiento de la necesidad de "reformas estructurales" y el "fin de la confrontación con Occidente." Creen que el desmantelamiento del régimen personal [de Putin] debería ser más bien una transformación en la parte superior, en colaboración con la presente élite, y consideran que los movimientos de protesta extraparlamentarios solo pueden ser un factor secundario de presión.

7. La izquierda radical, que no es parte ni de la oposición del "consenso patriótico" ni de la liberal, debe encontrar una conexión con este creciente movimiento de protesta social, que aún no está estructurado organizativa o políticamente. El problema, sin embargo, es que esta izquierda radical está ella misma en decadencia. Algunos de sus portavoces más conocidos, como Sergei Udaltsov y Alexei Gaskarov, siguen en prisión. Los acontecimientos en Ucrania también han provocado una profunda división en la izquierda, parte de la cual ha apoyado de manera activa la intervención rusa.

En esta situación, debemos comenzar a desarrollar un amplio programa de cambio, basado en la exigencia de una revisión de las relaciones de propiedad existentes, que tienen su origen en las privatizaciones de Yeltsin y Putin. La consecuencia natural de esta revisión es la demanda de desmantelar todo el sistema político engendrado por la Constitución ultra-presidencial de 1993, que debe ser reemplazada por una república parlamentaria. Este programa debe garantizar el reconocimiento del valor de la democracia política no como un instrumento, sino como un principio fundamental del poder popular, esencial para la realización coherente de las aspiraciones de igualdad social.

La profundización de la crisis y el debilitamiento constante de la magia del "consenso patriótico" ofrecen nuevas oportunidades para promover políticas democráticas y socialistas. Las tácticas para la acción de la izquierda en la situación actual tendrán que ser desarrolladas sobre la base del análisis y los objetivos estratégicos que aquí se recogen.

Notas:

[1]http://anticapitalist.ru/%20Documents/%20rezolyuczii%20/politicheskaya_rezolyucziya_vi_sezda_rsd.html

[2] Su argumento se basa en la observación selectiva de los efectos de la agitación social: por ejemplo, ya que después de la revolución en Ucrania, el poder fue nuevamente tomada por un puñado de miembros de la élite anti-popular, esto se repetirá en todos futuros levantamientos: de esta manera todos los intentos de transformación social se declaran sin sentido e incluso perjudiciales. Para demostrar la inutilidad del cambio, siempre se toman como ejemplo esas revoluciones que terminan en restauración reaccionaria. Los efectos positivos del cambio social nunca se mencionan. (Nota que acompaña al texto de la resolución publicada por el RSD).

[3] Este fue un movimiento contra el impuesto sobre el kilometraje, fijado en 3,73 rublos por kilómetro, impuesto a los vehículos de más de 12 toneladas desde el 15 de noviembre de 2015. Conocido como "Platón", una abreviatura de "Platit za Tonu" (impuesto por tonelada), este impuesto es recaudado por RT-Invest transportnye Systemy, creado a tal efecto por Igor Rotenberg, hijo de un amigo de Putin, y la corporación nacional de Rusia Rostec (que emplea a 900.000 personas). RT- Invest transportnye Systemy invirtió 29 mil millones de rublos, de los cuales 27 mil millones corresponden a un préstamo concedido por el banco público Gazprombank, dirigido por gente cercana a Putin.

Movimiento Socialista de Rusia Organización de la izquierda alternativa de Rusia.

Fuente original: http://www.internationalviewpoint.org/spip.php?article4666

Traducción: G. Buster

Fuente: SinPermiso



lunes, 30 de mayo de 2016

Francia: la primavera de los indignados. Dossier


Los vientos en contra convierten a Francia en un mar tempestuoso

Léon Crémieux

Enric Bárcena, Xavi Ferrer

Guillermo Almeyra

Léon Crémieux
Desde principios de marzo, Francia ha entrado en una nueva situación. La anterior se caracterizaba por la polarización política provocada por el Frente Nacional y el aumento paralelo de la obsesión por la seguridad tras los ataques de enero y noviembre de 2015.
Ninguno de ellos ha desaparecido y habría que estar ciego para pensar que han desaparecido con el movimiento actual.
Pero el acontecimiento político clave de las últimas semanas es que, a pesar precisamente estos dos elementos que pesan sobre la vida política y social, se ha desarrollado una movilización multiforme, pero que ya es comparable a las grandes movilizaciones de los trabajadores y los jóvenes de los últimos 15 años: los de 2003, 2006 y 2010.
Hasta marzo, se podían detectar los primeros signos de una confrontación social. Primero, por la importante corriente de simpatía con la movilización de los empleados de Air France con el episodio de la camisa en octubre de 2015 [1]. En el mismo periodo, el número de paros y huelgas en las empresas, especialmente las pequeñas y medianas, había tomado una fuerza considerable, incluso sobre cuestiones de salarios durante las negociaciones anuales obligatorias. Del mismo modo, la fuerza de la movilización en relación con la reunión COP21 sobre el cambio climático. Pero los ataques terroristas en noviembre y el establecimiento del estado de excepción permitieron al Estado romper el impulso de las movilizaciones callejeras. Las grandes manifestaciones contra el aeropuerto de Notre-Dame-des-Landes [2] y el establecimiento de redes de apoyo a los inmigrantes también han sido el resultado de la movilización de decenas de miles de jóvenes y activistas, coordinados por asociaciones y redes sociales.
La primera lección de estas reacciones, de estas movilizaciones, es que la gestión de los intereses capitalistas por parte de la socialdemocracia, la débil oposición política a la izquierda del PS y el letargo de las direcciones de los sindicatos no eran sinónimo de una parálisis y de una deriva equivalente de todo el cuerpo social, sobre todo de muchos trabajadores y la juventud, muy afectada por las políticas de desempleo y austeridad. La situación ya mostraba, por contra, el distanciamiento y el descrédito profundo de los partidos institucionales, que comparten los resultados de las gestiones de gobierno de las dos últimas décadas. Es ese descrédito, en ausencia de luchas sociales, lo que promovió el constante aumento de la abstención y el voto a FN en las clases más humildes en los últimos años.
En el ámbito social, desde el comienzo del quinquenio Hollande, muchos de las exigencias de la MEDEF (la patronal) en relación con el derecho laboral se han aplicado mediante las leyes Macron y Rebsamen, continuando el recorte de derechos iniciado por la ley Fillon en 2008. La adopción por los gobiernos socialistas del discurso patronal sobre los "costes laborales" fue el preludio del Acuerdo Nacional interprofesional que estableció los acuerdos de competitividad (ANI), con el objetivo de igualar a Francia con otros países europeos en términos del cuestionamiento de los derechos sociales.
La ley El Khomri, detonador social
La ley El Khomri, cuyo objetivo es invertir la jerarquía de las normas [3], se ha convertido en un detonador social. Obviamente, debido a su contenido, que acaba con el principio de favor, además de muchos otros ataques, pero sobre todo a causa de todos los otros elementos del contexto, la Ley El Khomri ha sido un verdadero catalizador.
Este no es lugar para trazar el panorama inmediato y es demasiado pronto para hacer un balance de este movimiento que puede conducir a una gran confrontación y crisis política, pero también puede frenarse por los muchos frenos existentes.
Pero varios elementos pueden ya destacarse:
• Su aparición, en primer lugar. Había una gran cantidad de trabajo preparatorio realizado sobre el informe Combrexelle y el proyecto Badinter por las redes militantes, entre ellas la Fundación Copérnico y los sindicatos CGT y Solidaires [4]. Sin embargo, la causa de la movilización, su catalizador y el llamamiento del 9 de marzo lo han hecho clara y directamente las redes sociales con la dicha petición "Caroline De Haas" [5].
• Lo qué es revelador es el tono de la petición, que exige claramente la retirada de la ley, que califica como un ataque frontal, en comparación con la declaración de 23 de febrero de las direcciones de los sindicatos. Estas, no sólo no exigieron la retirada de la ley, sino solo de algunas medidas, se quejaron especialmente de la falta de diálogo y concluyeron en la necesidad de una reunión con el gobierno ... Sin ningún tipo de llamamiento a la movilización.
• Del mismo modo, el llamamiento a la primera manifestación, que también fue la ocasión de numerosas llamadas a la convocatoria de huelga, provenía de un grupo de redes sociales, que fueron apoyadas muy rápidamente por los iniciadores de la petición.
• Hay que insistir en esto, porque lo que puede parecer trivial es indicativo de una orientación general, de la pasividad de las direcciones confederales de los sindicatos (la posición de Solidaires no se puede asimilar). Esta surge, obviamente, de la sensación de pesimismo actual en muchos equipos del sindicato tras el fracaso de la última gran movilización de 2010 (fracaso que también puede achacarse a la política de las direcciones de los sindicatos), pero es el resultado de una orientación general en relación a las políticas de austeridad presente desde 2012, cuando se negó a interferir demasiado con las políticas de un gobierno de izquierdas.
Además, los líderes sindicales no han intentado, antes del anuncio de la presente ley, preparar a sus equipos para llevar a cabo una campaña de explicación, de información, de sensibilización de los trabajadores ... por no hablar de un trabajo de preparación más política, hacer un balance de 2010 y defender la necesidad de un movimiento general, una huelga general para hacer retroceder al gobierno. Dos meses más tarde, la ausencia de este trabajo se hace sentir de nuevo. Es muy necesario para una la clase obrera y los sectores populares que han acumulado más de 30 años de numerosas derrotas en el campo social, tras los múltiples ataques liberales.
Los elementos de la movilización
Sin embargo, están presentes otros elementos contradictorios y es en estos los en los que se apoya la movilización:
• La situación francesa va todavía por detrás de la experimentada por otros países europeos en los que el rodillo compresor capitalista ha hecho mucho más daño. Existe una amplia conciencia de los mucho que todavía hay que preservar, que no se puede perder en el campo de los servicios públicos, la seguridad social, las normas de empleo, las leyes laborales. Desde este punto de vista, la revolución cultural neoliberal del PS afronta muchos obstáculos, incluso en lo que le queda de redes de apoyo y base social electoral. Las reacciones de los que se rebelan y de los iniciadores de la petición traducen este reflejo de supervivencia de los círculos cercanos al PS o al Frente de Izquierda.
• Los militantes del movimiento social, en general, mantienen la memoria de las derrotas, pero también de las fuertes movilizaciones de los trabajadores y la juventud. Francia ha conocido hasta el año 2010, regularmente, enfrentamientos frontales: los trabajadores contra la reforma de las pensiones en 1995, 2003 y 2010, un gran movimiento de jóvenes educados en 2006 que permitió la victoria contra el CPE (Contrato de Primer Empleo ). También hay que destacar la victoria de 2006 contra el gobierno Villepin, después de que el gobierno aprobase su legislación a través del artículo 49-3 (por encima de la Asamblea Nacional). La lección es, obviamente, para recordar, ya que el gobierno está llevado a cabo el mismo proceso, que durará hasta finales de junio (con un paso obligado por el Senado y el retorno a la Asamblea Nacional). [6]
• Muchos jóvenes y menos jóvenes de los barrios populares también guardan la memoria de la revuelta urbana dirigida por los jóvenes de los barrios populares durante cuatro semanas en octubre - noviembre de 2005, después de la muerte de Zyed y Bouna en Clichy-sous-Bois. En esa revuelta, los jóvenes experimentaron una fuerte ruptura con los partidos y movimientos sociales, a excepción de algunas organizaciones de extrema izquierda (LCR). Esa ruptura con los barrios populares, estigmatizados por Sarkozy, especialmente por lo que se refiere a  los jóvenes árabes y negros, objetivo de todas las campañas de seguridad, también las primeras víctimas del desempleo y la inseguridad en el empleo, se ha mantenido en los últimos años y se ha agravado por la ola de islamofobia que se ha extendido desde enero de 2016. Esta ruptura es también visible en el movimiento actual, mientras que, paradójicamente, estos jóvenes habían sido muy activos en el movimiento de 2006, y unos meses más tarde contra el CPE.
• El estallido de las estructuras de resistencia social, sindicales y políticas. Hasta finales de la década de 1990 (a finales del siglo XX...), el movimiento obrero, y los partidos, formaban un tejido con muchas tramas, un tejido con muchos girones, pero que mantenía algunas referencias comunes históricas y sus "grandes" combates.
Los años 2000 y el retorno de la socialdemocracia han consolidado los profundos desgarros anteriores. Esto se traduce, en particular, en que las nuevas generaciones de activistas, a menudo radicales, parte de la lucha por los inmigrantes, contra el fascismo, en muchos sectores sindicales, sobre todo entre los precarios, no viven su lucha como parte en un "movimiento obrero" extinto. Contradictoriamente, mientras que las viejas generaciones de activistas, absorbidos por la política institucional, han abandonado sus esperanzas revolucionarias, las nuevas generaciones, que no tienen el mismo bagaje tradicional, a menudo tienen una fuerte conciencia de los males de la barbarie capitalista y son más receptivos a los argumentos políticos sobre la necesidad de una transformación revolucionaria. Esta toma de conciencia suele ir acompañada de una fuerte demanda de democracia real, del rechazo de la delegación representativa, como balance de la herencia del estalinismo y la gestión socialdemócrata. Sigue habiendo una profunda falta de cohesión de estas generaciones más jóvenes (no hay una juventud, hay jóvenes ...). Se trata de divisiones sociales, por supuesto, que agravan la ruptura de los jóvenes de los barrios populares, que el racismo social divide en negros, árabes y musulmanes. Todos los jóvenes no son Charlie ... El movimiento actual puede superar muchas de estas divisiones, pero aún no lo ha hecho.
• La reestructuración del tejido económico, en la industria y los servicios, provoca obviamente formidables dificultades para la organización y el surgimiento de la conciencia. A los elementos de desintegración política del movimiento obrero se añaden las desestructuraciones objetivas (subcontratación, desaparición de las categorías laborales ...) cuyos efectos no han sido combatidos de verdad por los sindicatos. Las dificultades de expansión de la movilización en muchas áreas son, evidentemente, parte de esta realidad, que debilita aún más la conciencia de pertenecer a la misma clase.
Crisis política
Las últimas semanas también han puesto de manifiesto el nivel de la crisis política. Sobre todo, obviamente, de los partidos institucionales. El repudio permanente del gobierno y el Partido Socialista se refleja en el bloqueo que sufre el gobierno, al que no votan ni sus propios parlamentarios para apoyar sus políticas (sea cual sea el resultado final del debate parlamentario sobre la ley El Khomri). Este descrédito también se refleja en las encuestas, la tendencia es innegable y hace que este gobierno y la pareja Hollande-Valls sufra un fuerte rechazo en las encuestas, probablemente el mayor desde el comienzo de la Vª República. El corolario de esta crisis es, obviamente, la crisis interna del PS, puesta de relieve por los debates grotescos de las primarias de la izquierda - que han acentuado la crisis del PCF - y el papel de Emmanuel Macron. Incluso el proyecto de Valls de hacer evolucionar rápidamente al PS para convertirlo en la contraparte transalpino del partido de Matteo Renzi está perdiendo su sustancia, desbordado por su derecha.
Esta crisis tiene su lado simétrico en la crisis de Les republicains ... [7]) por las mismas causas.
Hoy, todos los partidos dominantes en Europa sufren los cambios impuestos por la globalización y las reformas liberales radicales desde 2008. Después de Grecia, Italia y el Reino de España, Francia se une a su manera a este descrédito alarmante. Obviamente, esto plantea la necesidad para la burguesía de reestructurar su aparato político, rompiendo fronteras que parecen obsoletas.
En Francia, esta crisis puede convertirse rápidamente en una crisis más profunda de las instituciones del propio sistema político. Las instituciones de la Vª República se forjaron para un sistema dominado por un solo partido; lo mismo el Senado, la Asamblea y el Elíseo en torno a un régimen fuerte y un presidente fuerte. Con la crisis del gaullismo y del bipartidismo dominante, fue necesaria la reforma de 2001, que estableció un sistema presidencial, soldando la mayoría parlamentaria al Presidente. Esa fue la solución de excepción para superar los caprichos de la cohabitación. [8] Pero, de nuevo, esto significaba mantener una supremacía de los partidos dominantes.
Hoy en día, el aumento de la abstención y el ascenso del Frente Nacional, el descrédito del PS y de Les republicains debilitan el edificio. También hay que señalar que Francia, a pesar de los "valores de la República" es, con el Reino Unido, el país europeo con el sistema electoral más arcaico, con la elección en circunscripciones uninominales y sin proporcionalidad. Francia es aún peor que el Reino Unido, porque la elección por sufragio universal de un presidente que goza de un fuerte poder político hace que sea el único país en realidad dirigido directamente por un “monarca” en la Unión Europea.
Valls y Hollande han intentado en las últimas semanas frenar la crisis política de diversas maneras.
En primer lugar, tratando de amordazar al Partido Socialista y su grupo parlamentario. El uso del art. 49.3 para la aprobación en primera lectura de la ley El Khomri obviamente busca acortar un debate público que debilita aún más al gobierno. Pero también trata de controlar a la minoría de "disidentes" del PS, obligados a escoger entre someterse o romper la disciplina y abrir el paso a una moción de censura. De hecho, durante un tiempo, la oposición interna del PS eludió la cuestión. Sólo 28 miembros del PS (de más de 40 “disidentes”) han apoyado la presentación de una moción de censura. El texto de una moción de censura debe reunir el apoyo de 10% de los parlamentarios para ser sometida a voto. La moción de la izquierda sólo consiguió 56 diputados de los 58 necesarios ... En cualquier caso, el PS entra en su crisis.
Además, aunque debilitado políticamente, el gobierno pretende hacer valer su autoridad con más represión. Las últimas semanas han visto un in crescendode la violencia policial, la afirmación del poder de la razón de estado, fortalecida por la extensión del estado de excepción dirigido directamente contra los movimientos, las huelgas y las manifestaciones. Los medios de comunicación, en manos del gobierno y los grandes grupos empresariales, sirven de propaganda para enmascarar la violencia policial, la orquestación de una campaña contra los "violentos", y se busca criminalizar al movimiento.
Este autoritarismo tiende a enmascarar la debilidad del gobierno y del PS. Debilidad de sus filas, debilidad en la Asamblea y debilidad en su propia base social.
Como último elemento característico de este movimiento, especialmente en los debates de Nuits debout, es la profunda brecha entre las exigencias de democracia, la toma de decisiones por la base y no por responsables incontrolables, y la realidad del sistema y sus instituciones. Ello pone de manifiesto que el sistema político es profundamente antidemocrático y también que el poder real está claramente fuera de las asambleas elegidas. Los bancos y las multinacionales, los centros del poder capitalista no sólo hacen las leyes, sino que se exoneran de cumplirlas.
El rechazo del sistema financiero, las opciones energéticas, el cierre de fronteras, el desempleo y la precariedad son los ingredientes que alimentan un rechazo al sistema político, pero también al sistema capitalista. Esto está latente en la sociedad y su expresión evidente es las Nuits debout.
Así que este movimiento tiene muchos puntos fuertes y débiles a la vez. En las próximas semanas se verá cuales prevalecen.
Necesidad y ausencia de una representación política de los explotados y oprimidos
Todo ello pone de relieve la necesidad y la ausencia de un partido político con un discurso y una acción unificadores, que amalgame estas diferencias en torno al motor y el objetivo común: la lucha general contra un sistema político que produce los Papeles de Panamá, Calais y los miles de emigrantes muertos en el Egeo, el cambio climático, la inseguridad y la miseria social ...
El creciente movimiento pone en cuestión tanto los objetivos como las estructuras del sistema económico y social capitalista, denuncia la realidad del poder y las reglas anti-democráticas de la vida política y la toma de decisiones.
Plantea la cuestión de la representación política de los explotados y oprimidos y de un proyecto social a la altura de las reivindicaciones del movimiento. Las luchas sociales de los últimos meses (inmigrantes, cambio climático, Notre-Dame-des-Landes, El Khomri, muchas huelgas) representan todos los elementos de resistencia al sistema, sus reivindicaciones, reclamos y pergeñan las vías de una sociedad dirigida a la realización de las necesidades sociales, capaz de proporcionar herramientas políticas para lograr estos objetivos, herramientas de democracia real, de elección, de debate y toma de decisiones. Las luchas sociales y perspectivas políticas (la política no electoral) se mezclan constantemente. Todos estos elementos de combate, de resistencia chocan con una sociedad de clases, brutal, decidida a mantener y aumentar la explotación, capaz de reestructurar sin fin las instituciones nacionales y europeas para que sean un lugar de poder sin control, dedicadas enteramente a mantener el sistema, crecientemente al margen de todo control democrático y popular. La experiencia griega, el rechazo de los inmigrantes, los Papeles de Panamá, el TTIC han revelado en menos de un año, muchos elementos del funcionamiento real de esta sociedad. El debate sobre estos temas es esencial entre los activistas de los movimientos sociales. Es esencial para la generación más joven que, por diferentes caminos, se plantea los mismos problemas estratégicos.
Cosa rara, las cuestiones institucionales se discuten en las calles y en los círculos de activistas. Las instituciones francesas actuales aparecen abiertamente como un obstáculo frente a la gente. La necesidad de decidir se acompaña de la urgencia de disponer de herramientas de decisión democráticas que permitan la expresión real de las opciones populares. Del mismo modo, la experiencia griega muestra que a nivel europeo, las instituciones capitalistas imponen sus decisiones contra la voluntad de todo un pueblo. En este sentido, la idea de un "candidato adecuado para un buen programa" es la antítesis de los debates actuales. Así como lo ilusorio de toda estrategia institucional basada en victorias electorales que busquen la aplicación, desde el respeto a las instituciones, de una política opuesta a los capitalistas. Una fuerza anticapitalista sólo puede basar su fuerza en el movimiento social, su acción y la movilización política, la única manera de afrontar realmente el sistema. Esto requiere de reivindicaciones "de transición" que ataquen al corazón del sistema de explotación capitalista, la opresión social que estructura y también a las instituciones y las reglas antidemocráticas del sistema político; reivindicaciones de transición que abran el camino a una sociedad libre de la explotación capitalista y capaz de eliminar la opresión.
Inprecor, nº627-628, mayo-junio 2016
Oui, nous pouvons!
Enric Bárcena, Xavi Ferrer
En respuesta a la llamada internacional que se hizo desde #Nuitdebout para un encuentro internacional de activistas (#Globaldebout) el fin de semana del 7 y 8 de mayo, una quincena de activistas viajamos desde Barcelona a París para conocer, para participar y aprender de él.  La referencia del 15M en todos nosotros era importante e ir a París a revivir la plaza una oportunidad ilusionante.
A  primera hora de la mañana al llegar al centro de la plaza de la República, entre un macizo edificio de la administración y la estatua de la Marianne, símbolo de la República y convertida su peana en el templo del dolor y la repulsa a los atentados islamistas, el vacío es la sorpresa.  Ninguna actividad visible, en pié sólo nosotros.
Espectantes observamos desde la terraza de un bar el lento despertar de la plaza. Pequeños grupos empiezan a montar sus carpas y tendales. A media mañana inicia una asamblea de bienvenida a los asistentes internacionales mientras la ocupación de la plaza crece en modo algo anárquico. Se instalan servicios importantes: una cantina, una radio, un plató de televisión…Y a su vez aparecen más allá de los trabajos de las comisiones y la asamblea, múltiples puntos de encuentro y de debate: africanismo, colonialismo,  refugiados sirios, proceso constituyente,  y carpas de colectivos diversos: sindicatos, estudiantes, grupos ecologistas, una coral o un grupo de esperanto…
Cada noche  las carpas se desmontan. Se vuelven a montar de mañana en orden y posición diferente al día precedente.  Es un renacer diario, una sensación de estar en construcción permanente. Así han resistido tantos días y por ello resurgen tras cada represión policial.
No sólo el montaje diario diferencia la ocupación de Republique del 15 M. Su génesis también es diferente. Surge a raíz de la oposición a una ley de reforma laboral y la presencia y participación sindical es importante. También las diferencias entre las organizaciones presentes son más patentes en Francia frente al total consenso anti-partidos que se manifestaba en España.
A pesar de tener un detonante con una dimensión puramente estatal, el movimiento francés conecta con la ola iniciada en 2010 en Túnez, y que ha  pasado por la Plaza Tahrir en Turquía, Egipto y las primaveras árabes, el 15M español, Occupy en Nueva York, o Brasil. Lo ejemplifican  hechos como la repetición de algunas consignas comunes y la ruptura del marco previo a esta oleada de movlizaciones globales. En la exigencia común de democracia y nuevas formas de participación y representación política  se abre un nuevo espacio de confianza ciudadana mútua.  La ocupación de las plazas que desde 2011 se viene ejercitando en múltiples ciudades del mundo supone un ejercicio de construcción identitaria y puede marcar un punto de inflexión en un proceso de toma de conciencia colectivo sobre la fuerza ciudadana articulado alrededor del municipalismo como movimiento capaz de impulsar propuestas transformadoras de las relaciones de poder desiguales existentes. La ciudadanía europea está dando señales de querer escribir otro pacto social con otras formas de representación política. En definitiva, plantea la necesidad de un proceso constituyente de dimensión Europea.
En este sentido #Globaldebout, el encuentro internacional convocado el fin de semana del 7 y 8 de mayo por #Nuitdebout, ha significado un salto cualitativo y una inyección de motivación y obertura de miras.
Representantes de múltiples ciudades de Europa y del resto del mundo han puesto en común la experiencia de gestión de sus espacios en diferentes estadios y contextos. El resultado ha sido un mayor nivel de concreción en los temas tratados en los diferentes debates y talleres, el intercambio de experiencias y la constatación de la necesidad de crear una red internacional.
Este es el último punto es básico. El movimiento francés se abre a su tendencia auto-referencial y empieza a tener consciencia de su rol principal para la consolidación de un movimiento transnacional donde Francia por su peso y posición tiene un papel clave en la conexión norte sur.
Los temas que se tratan tienen un componente bastante retórico que la presencia de activistas extranjeros  ha permitido articular alrededor de experiencias locales concretas: desde un colectivo austríaco que trabaja por una ciudad comestible impulsando  huertos urbanos a la experiencia napolitana de los centros ocupados que trabajan por dar amparo legal a su situación a partir del valor social de los proyectos que desarrollan.
Los procesos municipalistas surgidos en España, con especial énfasis en la cuestión de la relación entre movimientos sociales  e instituciones y su capacidad de transformación, centran la atención de varios debates por su componente novedoso.
Por ello, frente a las iniciales impresiones del que asiste por primera vez a la plaza, los que hemos vivido anteriormente el 15M, no podemos evitar hacer comparaciones apresuradas que alejan una experiencia de la otra.
Pero #Nuitdebout crece, muta, se adapta y aprende mientras se contruye.  Y por ello, también sorprende e ilusiona.
De tarde, pese a los estrictos controles policiales que hay en cada bocacalle de acceso, la plaza rebosa. Crecen los círculos de personas sentadas en el sucio granito escuchando y esperando turno para hablar. Otros tantos deambulan curiosos entre los distintos grupos. Una señora mayor, banquito plegable en mano, agudiza el oído en busca de un tema que le interese. Finalmente, despliega el asiento en uno sobre  comunicación y redes sociales, mientras el conductor explica los gestos que hay que usar para expresarse según el código usado masivamente durante el 15M.
Se ven algunas mujeres con velo. Desde la banlieu que conecta en metro más fácilmente con la plaza, llegan jóvenes preocupados por el precio de la vivienda. Es difícil determinar si esta diversidad es suficiente. En la plaza hay conciencia del reto. De éste y de la necesidad de ir más allá del propio espacio nacional de referencia. Han logrado movilizarse en toda Francia, ahora desean movilizar toda Europa. Por ello en la asamblea, las intervenciones de los grupos llegados del extranjero levantan el ánimo de la plaza.
En este punto una emoción electriza los presentes, mientras revela el sentido de todo aquello que une lo vivido durante los últimos años en España con el #Nuitdebout.
Más allá del origen de la protesta, el sentido y alcance de los debates o la organización en la misma plaza, #Nuitdebout puede representar  un punto de inflexión en Francia. Las personas reunidas en  la calle se reconocen y toman conciencia de su potencial capacidad de transformación, se sienten el sujeto del debate político y plantean alternativas que hasta ahora eran vistas como marginales por  inalcanzables.
#Nuitdebout es un grito ciudadano que empieza a resquebrajar el marco político francés y el de Europa. Es un ¡Sí se puede! que nos conecta profundamente a ellos.
Ya de noche, de camino a casa  una vez se desmonta la plaza, repetimos convencidos: Oui, nous pouvons!
www.sinpermiso.info, 28 de mayo 2016

Huelgas y poder en Francia
Guillermo Almeyra
Poco a poco, las huelgas y los piquetes están afectando a todos los sectores estratégicos de la economía francesa. El gobierno actualmente está echando mano a las reservas nacionales de combustible (destinadas originalmente a casos de guerra o de catástrofes) para librar la guerra social que mantiene contra la unidad de las centrales sindicales (y particularmente contra la CGT).
Los pretextos del terrorismo de los grupos salafistas y de la amenaza de la extrema derecha para imponer un estado de emergencia han sido dejados de lado. Hollande y la prensa empresarial y la televisión muestran hoy un enfrentamiento de clase y ponen como adversario principal del presidente y de los empresarios a Felipe Martínez, secretario general de la CGT, la más fuerte de las  cinco centrales sindicales que canalizan unidas las protestas.
Pero, aunque es importante la acción de estas centrales, el odio y la represión gubernamentales se concentran sobre todo contra los trabajadores de las refinerías, los portuarios que paralizan la importación de combustibles y los camioneros y obreros del transporte que, circulando muy lentamente, no sólo dificultan el tránsito en ciudades y carreteras sino que también provocan un aumento del consumo del carburante, que cada día es más escaso.
Ahora el dúo Hollande-Valls deberá hacer frente además a una huelga votada en todas las centrales nucleares que dan energía eléctrica a Francia y a países vecinos y a la falta de combustible se suma la reducción del suministro eléctrico.
Incluso en el partido socialista (según su nombre oficial, no según su política) cunden las protestas. En efecto, a la oposición de entre 30 y 40 diputados de la izquierda socialista al proyecto de ley del trabajo que está provocando las huelgas se sumó la propuesta-inmediatamente rechazada por el primer ministro Manuel Valls- de modificar el art.2 del texto formulada por el presidente del bloque mayoritario en la Asamblea  Nacional.
Ahora bien, ese artículo condensa las intenciones de los empresarios que el gobierno “socialista” hace suyas a pesar de la oposición de la inmensa mayoría de los franceses. En efecto, muchos talleres o pequeñas empresas ocupan pocos obreros o ni siquiera tienen presencia de los sindicatos. Por lo tanto, darle carácter legal prioritario  a los acuerdos entre patrones y obreros a nivel de dichas pequeñas empresas donde los trabajadores tienen menos fuerza equivale a facilitar la rebaja de los salarios reales y el empeoramiento legal de las condiciones y horarios de trabajo rompiendo la unidad que hasta ahora existe a nivel de grupo industrial, cuyo contrato nacional- impuesto con la fuerza de la organización en las grandes fábricas- es norma para los pequeños establecimientos. Además, el intento de modificar la cantidad de horas extras y su pago afecta duramente a los transportistas cuyos horarios dependen del clima y de las condiciones de las rutas y el tránsito en Francia y en los países vecinos.
Al mismo tiempo la situación social se tensa ante la violencia de la represión policial no sólo contra los huelguistas sino también a los estudiantes y a las decenas de miles de personas que siguen animando, día tras día, el movimiento Nuit Debout. La causa común –el rechazo a la ley de trabajo- y la defensa de los derechos democráticos, como el de huelga, el de manifestar, la  libertad de desplazamientos, la libertad de palabra e incluso informar lo que sucede, están cimentando la unidad entre vastos contingentes estudiantiles y jóvenes y los trabajadores industriales que con tanta fuerza cambió el panorama francés en 1936 y en 1968.
En Francia el 20 por ciento en la población económicamente activa tiene un empleo estatal y los obreros representan el 24 por ciento. El índice de sindicalización llega sólo al 11 por ciento y la principal Central Sindical -la Confederación General del Trabajo- abarca sólo el 2.58 por ciento de los sindicalizados, mientras el resto se distribuye entre Force Ouvrière, socialista, Solidaires (de izquierda independiente, fuerte en el transporte urbano), Fuerza Sindical Unitaria (con gran influencia en los trabajadores de la Enseñanza), La CFDT, Confederación Francesa de Trabajadores (socialcristiana, aliada al gobierno) y otras menores.
Dada la actual relación de fuerzas que es cada vez más favorable a los trabajadores, que cuentan con el apoyo de la mayoría de la población, es probable que el gobierno sólo pueda hacer aprobar una versión modificada de esta ley El Khoumri sobre el trabajo. Puesto que los sindicatos sólo aceptan su derogación lisa y llana la lucha seguirá durante todo este período anterior a las elecciones presidenciales y tendrá fuertes repercusiones políticas ya que la derecha opositora y el FN lepenista piden al gobierno medidas de excepción, como la prohibición absoluta de toda manifestación.  Eso politizará aún más el conflicto.
Es evidente que la huelga masiva puede cambiar muchas cosas. Pero por sí sola, incluso en el caso de una huelga general nacional indefinida como pide ya la extrema izquierda, no basta por sí misma para dar una solución política a una situación que es política y exige una salida política.
Una debilidad mayor reside en que el movimiento obrero repudia una ley reaccionaria y regresiva pero no tiene una propuesta propia que ofrecer ni, sobre todo, una estrategia política y aunque despliega su doble poder en las calles no pone en cuestión el poder del Estado capitalista. Otra igualmente  grave consiste que ante la crisis de la Unión Europea no se dirige a los trabajadores de los países vecinos, sobre todo a  los belgas que están en una lucha similar, a los italianos- a quienes el gobierno Renzi y la capitulación de la CGIL impusieron casi sin resistencia una ley del trabajo similar al proyecto El Khoumri – y a los alemanes, que acaban de lograr con su presión la rebaja de la edad para jubilarse de 67 a 63 años.
Para triunfar, los huelguistas en Francia deben salir también del Hexágono francés y fijarse objetivos políticos que den perspectivas a los de Grecia, España, Italia, Inglaterra y toda la U.E.
La Jornada, 29 de mayo 2016
Técnico aeronáutico de Air France jubilado, sindicalista de Sud Aérien y militante del NPA.
Militantes de Barcelona en Comú.
Miembro del Consejo Editorial de Sin Permiso.
Fuente:
Varias
Traducción:Enrique García

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