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jueves, 21 de julio de 2016

Puerto Rico: la hora de la verdad

Puerto de Santurce, San Juan de Puerto Rico

Ricardo Alarcón de Quesada
Rebelión


A mediados del pasado siglo la diplomacia estadounidense se anotó uno de sus mayores triunfos. Hizo creer al mundo que Puerto Rico había dejado de ser una colonia para transformarse en un ente extraño al que nombraron “Estado Libre Asociado (ELA)”. Se dijo entonces que la isla después de alcanzar plenamente su autonomía decidió suscribir con su antigua metrópolis un pacto libremente convenido entre iguales.
En su momento el engendro fue presentado como punto de referencia, como modelo a seguir por otros. El territorio fue invadido por capitales norteños que se beneficiaron de privilegios y exenciones impositivas y exhibió índices de crecimiento notables. Se hablaba incluso del “milagro” económico puertorriqueño.

La realidad profunda iba por otros caminos. Las producciones autóctonas -la agricultura, la industria, los servicios- fueron aplastadas por las del poderoso “socio”. Para muchos emigrar a Estados Unidos fue la única salida mientras su tierra se extranjerizaba sin remedio. El incesante éxodo muestra cifras elocuentes, quedan en la isla alrededor de 3 millones de habitantes mientras ya son 5 millones los que malviven en la Norteamérica que los discrimina y desprecia.

Para imponer ese modelo Washington persiguió con saña a los nacionalistas e independentistas. La “vitrina democrática” negaba al pueblo su derecho inalienable a la libertad y para ello recurrió a todos los métodos entre los que no faltó la violencia represiva

Los patriotas no cesaron nunca en su lucha por la independencia y se empeñaron por desenmascarar la farsa colonial y alcanzar la indispensable solidaridad internacional. Lo hicieron con tenacidad admirable en la Organización de Naciones Unidas desde que la ONU, en 1960, proclamó el derecho de todos los pueblos a la autodeterminación e independencia. Consiguieron desde 1973 que el Comité de Descolonización favoreciera su reclamo año tras año.

Entretanto el diseño económico del ELA entró en una crisis cada vez más profunda y encara hoy la bancarrota y la insolvencia. Las autoridades locales -el Gobernador y la Asamblea Legislativa- trataron de encontrar soluciones imaginando que tenían potestad para hacerlo y que podrían contar con el apoyo de quien se suponía era su “socio”.

La verdad, sin embargo, se impuso de modo sorprendente y brutal. En pocos días, casi al mismo tiempo, el Tribunal Supremo de Estados Unidos, el Congreso Federal y el Presidente Obama lo dijeron alto y claro para que todos lo entiendan: Puerto Rico carece de soberanía propia, no es más que un territorio colonial y está completamente sometido a las decisiones de su dueño. Y para que nadie se confunda promulgaron una ley creando la Junta de Control Fiscal. Sus siete miembros, designados por Washington, se encargarán de administrar y dirigir la colonia.

La indignación generalizada estalló con fuerza este verano en la sesión del Comité de la ONU. Allá fueron decenas de representantes de todas las tendencias y todos los sectores de la sociedad incluyendo al Gobernador García Padilla.

El Comité además de aprobar una vez más la Resolución que sostiene el derecho a la independencia de Puerto Rico, dio un paso adelante y por unanimidad decidió encargar a su Presidente que promueva un diálogo entre Washington y los boricuas para lograr la descolonización de la isla. De ese modo se ofrece una salida constructiva que Obama debería aprovechar. Habiendo reconocido que engañó al mundo y que Puerto Rico es aun la principal colonia del planeta, Estados Unidos tiene la obligación ineludible de poner fin a una situación violatoria del Derecho Internacional que ha durado ya demasiado tiempo.

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

miércoles, 18 de mayo de 2016

Sanders respalda a Puerto Rico


 
 
 
 
 
Una deuda de EE.UU.



El precandidato demócrata Bernie Sanders se ganó ayer a miles de puertorriqueños al oponerse al “colonialismo” de Estados Unidos, reclamar la libertad de Oscar López, rechazar la junta de control fiscal, abogar por despenalización de la marihuana y proponer abiertamente un rescate de la isla.

“Hace ocho años, el Congreso y la Reserva Federal actuaron con un fuerte sentido de urgencia para rescatar a las firmas financieras de Wall Street que fueron consideradas ‘demasiado grandes para caer’”, recordó ayer Sanders en uno de los tres actos públicos programados en San Juan, en los que estuvo acompañado de su esposa. En aquel rescate, “el Tesoro de Estados Unidos ofreció 700.000 millones de dólares para cada una de las mayores instituciones financieras” y la Reserva Federal les facilitó 16 billones de dólares “prácticamente sin intereses”. “Si la Reserva Federal pudo rescatar a Wall Street, también puede ayudar a 3,5 millones de estadounidenses de Puerto Rico a mejorar su economía y sacar a sus hijos de la pobreza”, apuntó el demócrata, quien instó al banco central a hacer uso de sus poderes especiales para facilitar una reestructuración ordenada de la deuda.

En su primer viaje a Puerto Rico como postulante a candidato demócrata para las elecciones presidenciales de noviembre, Sanders respondió con creces a la gran espectación que había generado su visita, especialmente entre los jóvenes, al abordar con contundencia algunos de los temas que más preocupan a nivel local.

Así, no dudó en atacar directamente a los “fondos carroñeros” de Wall Street y su “moralmente repugnante” intento de sacar el máximo provecho de la crisis que vive Puerto Rico, donde en 10 años se han destruido el 20 por ciento de los empleos, el 60 por ciento de los adultos no trabajan y el 56 por ciento de los niños viven en la pobreza.

Igualmente, insistió en el derecho universal a una educación pública de calidad y calificó de “insostenible” la deuda de 70.000 millones de dólares que acumula este Estado Libre Asociado a Estados Unidos y de “inaceptable” que haya fondos buitre que obtengan rentabilidades del 34 por ciento por los bonos de la isla,

Por ello, abogó por una reestructuración “drástica” de la deuda, que suponga un importante recorte en la cantidad pendiente de pagar e incluso por realizar una auditoría independiente de la deuda para determinar si parte de ella viola la Constitución y, si así fuera, eliminarla.

Su reclamo de que los puertorriqueños reciban las mismas ayudas en planes de salud pública que el resto de estadounidenses e incluso su defensa de la despenalización de la marihuana fue recibida con gran éxito. “Nunca olviden por un segundo que Estados Unidos es el país más rico en la historia del mundo, pero casi todos los ingresos van al 1 por ciento de quienes están más arriba”.

Dijo que si gana las elecciones, en su primer año de mandato favorecerá un referéndum vinculante que permita a los puertorriqueños decir si quieren ser independientes, anexionarse a Estados Unidos como el 51º Estado o reformar el actual estatus de Estado Libre Asociado.

Fuente: http://www.pagina12.com.ar/diario/elmundo/4-299486-2016-05-17.html 
 
Fuente: Rebelión

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