Mostrando entradas con la etiqueta Putin. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Putin. Mostrar todas las entradas

jueves, 13 de octubre de 2016

¿Habría que juzgar a Vladimir Putin?

Francois Hollande y Vladimir Putin, hace un año.


por Thierry Meyssan


Los neoconservadores estadounidenses e israelíes consideran a Vladimir Putin responsable del resurgimiento de Rusia y desde 2001 tratan de detenerlo, juzgarlo ante una jurisdicción internacional y condenarlo. Fiel servidor de esa estrategia, el presidente francés Francois Hollande acaba de sugerir públicamente que su homólogo ruso debe ser considerado responsable de los crímenes de los yihadistas en Siria.


Durante la Segunda Guerra Mundial, el Jefe del Estado Francés que abolió la República Francesa y colaboró con la ocupación nazi, Philippe Petain, juzgó y condenó a muerte en ausencia a quien anteriormente había sido considerado su casi seguro sucesor, Charles De Gaulle, para entonces convertido en jefe de la Francia Libre.

Siguiendo el mismo esquema, el actual presidente de la República Francesa, Francois Hollande, acaba de mencionar la posibilidad de abrir un procedimiento judicial internacional por los crímenes de guerra cometidos en Siria y juzgar no sólo al presidente de la República Árabe Siria, Bachar al-Assad, sino también al presidente de la Federación Rusa, Vladimir Putin [1]; palabras de las que se hizo eco –aunque con mucha más prudencia– el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon.

Esas declaraciones llegan en momentos en que Canadá, Estados Unidos, Francia, Holanda y el Reino Unido apoyan a los yihadistas que ocupan barrios del este de Alepo luchando allí contra el Hezbollah, Irán, Rusia y Siria [2].

No es nuevo este deseo de condenar a Vladimir Putin. Ya pudo verse durante la segunda guerra de Chechenia, en relación con en el tema de Ucrania y ahora en el marco de la cuestión siria. Es una idea recurrente de los neoconservadores estadounidenses e israelíes. Durante la campaña electoral rusa de 2012, Estados Unidos llegó incluso a proponer al entonces presidente ruso Medvedev ayudarlo a presentarse como candidato en contra de Vladimir Putin, financiar su campaña electoral y garantizarle pleno acceso a los círculos de los dirigentes del planeta si se comprometía a entregarles a Vladimir Putin. Lo cual, evidentemente, Medvedev no hizo .

El 29 de julio de 2015, los neoconservadores se las arreglaron para hacer llegar hasta el Consejo de Seguridad de la ONU un texto de Victoria Nuland –la esposa del líder republicano Robert Kagan, convertida entonces en portavoz de la hoy candidata demócrata a la presidencia, Hillary Clinton, en aquella época secretaria de Estado (Victoria Nuland es actualmente asistente del secretario de Estado a cargo de Europa y Eurasia) [3]. Aquel texto proponía la creación de un Tribunal Internacional Especial para juzgar a los autores de la catástrofe del vuelo MH17, derribado sobre Ucrania, incidente que costó la vida a 298 personas. La proposicion mencionaba una Comisión Investigadora Internacional en la que Rusia figuraba oficialmente como miembro pero cuyos demás miembros la habían excluido, lo cual hacía posible endilgar la responsabilidad a Rusia así como juzgar y condenar a Vladimir Putin.

Rusia mostró que era absurdo crear un Tribunal Internacional para ocuparse de algo que era más bien un hecho criminal de crónica roja, al tiempo que mostraba igualmente el carácter tendencioso de aquel procedimiento y recurrió al veto. La prensa occidental minimizó aquella maniobra de Occidente.

Washington considera, con toda razón, a Vladimir Putin como el arquitecto de la reconstrucción de Rusia posterior a la disolución de la URSS y al periodo de saqueo que marcó la era de Boris Yeltsin (cuyo gobierno “ruso” fue conformado en las oficinas de la NED [4]). En Washington se imaginan, erróneamente, que si sacan a Putin del juego será posible rebajar nuevamente a Rusia a lo que fue hace 20 años.

El presidente francés Hollande hizo saber a su homólogo ruso que no lo acompañaría en la inauguración de la nueva catedral ortodoxa de París, prevista para el 19 de octubre, que se limitaría a recibirlo en el Palacio del Elíseo, sede de la presidencia de Francia, y que la conversación con él tendría que abordar obligatoriamente la situación en Siria.

El presidente Putin simplemente decidió posponer sine die su viaje a Francia. Su vocero declaró que el presidente ruso está dispuesto a viajar a París cuando su homólogo francés «se sienta cómodo», reacción que recuerda la manera de actuar de un adulto ante el capricho de un niño malcriado.

El actual desencuentro entre el presidente Hollande y la Federación Rusa tiene que ver simultáneamente con el tema de Ucrania (rechazo ruso del golpe de Estado nazi en Kiev, reincorporación de Crimea a la Federación Rusa y respaldo ruso a la República del Donbas) y con la cuestión de Siria (rechazo del intento yihadista de golpe de Estado y respaldo a la República Árabe Siria). Es poco probable que ese desacuerdo se resuelva antes de que termine el mandato presidencial de Hollande o con su sucesor –si resultara electo Alain Juppé, como parecen indicar actualmente los sondeos. Tanto Hollande como Juppé han vinculado sus destinos personales con Washington, a expensas de las vidas de miles de sirios.

Oficialmente favorable a la proposición de Francia, el ministro británico de Exteriores, Boris Johnson, llamó a los súbditos de Su Graciosa Majestad a realizar manifestaciones ante la embajada de Rusia en Londres, en una especia de respaldo a la campaña anti-rusa que en realidad prefigura una retirada del Reino Unido de los problemas vinculados al tema de Siria.

NOTICIERO DEL CAMBIO DE ORDEN MUNDIAL #9
Red Voltaire
Voltaire, edición Internacional
Artículo bajo licencia Creative Commons

La Red Voltaire autoriza la reproducción de sus artículos a condición de que se cite la fuente y de que no sean modificados ni utilizados con fines comerciales (licencia CC BY-NC-ND).

martes, 9 de febrero de 2016

Espectros de Lenin



Dicaprio y Lenin
 
Àngel Ferrero

La eterna cuestión del entierro del líder de la URSS y la posibilidad de un 'biopic' protagonizado por el actor estadounidense potencian en Rusia el debate en torno al fundador de la III Internacional a un año del centenario de la Revolución de Octubre.

A nadie, o casi nadie, que fuese educado en la Unión Soviética se le han olvidado estas palabras: “¡Lenin vivió, Lenin vive, Lenin vivirá!”. El lema era, en realidad, un fragmento de Komsomólskaya (1927), un poema de Vladímir Mayakovski. “Llevado al mausoleo / una partícula de Lenin, su cuerpo / pero no lo acepta / tampoco la tierra, ni las cenizas”. Vladímir Ílich Uliánov, mundialmente conocido como Lenin, murió el 21 de enero de 1924, pero su memoria se resiste a ser sepultada, y recientemente ha retornado, de manera inesperada, al debate público.
Durante una reunión en el Kremlin del Consejo Presidencial para la Ciencia y la Educación, el presidente del Instituto Kurchátov para el estudio de la energía nuclear, Mijaíl Kovalchuk, sacó a colación una cita de Borís Pasternak sobre Lenin (“dominó el pensamiento, y con él, el país”). A su turno, el presidente ruso, Vladímir Putin, contestó que ese dominio del pensamiento condujo en última instancia al desplome de la Unión Soviética. “Puso una bomba atómica bajo el edificio que llamamos Rusia, y luego explotó”, dijo Putin, “no nos hacía falta una revolución mundial”. ¿A qué se refería Putin? Unos lo interpretaron como una suerte de declaración preventiva ante la posibilidad de una nueva ola de protestas sociales causadas por la crisis económica y la caída de los precios del petróleo. Otros, como parte del relato nacional simplificado por el que Lenin “traicionó” a Rusia, Stalin la “recuperó”, Gorbachov la volvió a “perder” y Putin a “recuperar”.
Para atajar las especulaciones sobre el significado de sus declaraciones, Putin aclaró lo dicho en el foro del Frente Popular ─movimiento político-social próximo al Kremlin─ celebrado en Stávropol el pasado 25 de enero. Según el presidente ruso, en el debate sobre la cuestión nacional que tuvo lugar en el primer tercio del siglo XX, Lenin se equivocó al querer conceder a las repúblicas integrantes del Estado el derecho a la secesión “y eso fue una bomba atómica bajo el edificio de nuestro Estado”. En un reciente artículo para RBK, Aleksandr Ráznik sostiene que Putin probablemente busque mantener vivo el recuerdo de la desintegración de la URSS ─a la que se refirió como “la mayor catástrofe geopolítica del siglo XX” en 2005─ como una amenaza velada de lo que le podría pasar a la Rusia moderna, y utilizarlo como argumento moral contra potenciales adversarios.
“Me gustaban y gustan mucho todavía las ideas comunistas y socialistas”, añadió Putin, quizá como concesión retórica. "Las ideas son buenas, entre ellas la igualdad, la fraternidad, la felicidad, pero la realización de estas ideas admirables en nuestro país distaba mucho de lo que predicaban los socialistas utópicos". El primero en responder a las declaraciones de Putin fue, obviamente, el presidente del Partido Comunista de la Federación Rusa (PCFR), Guennadi Ziugánov. "Sólo el genio de Lenin y la voluntad política de los bolcheviques permitieron reunir el país en un nuevo formato, el formato soviético de un Estado de repúblicas", afirmó Ziugánov.
El entierro de Lenin no está en la agenda
No fue la única vez que Putin se refirió a Lenin en menos de una semana. En Stávropol Putin fue preguntado, una vez más, por la cuestión del entierro del autor de El Estado y la revolución. “Creo que deberíamos aproximarnos a esta cuestión con cuidado para no tomar pasos que no comparta nuestra sociedad”, respondió. El portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, añadió que esta cuestión “no está en la agenda”.
Las autoridades rusas saben que la sepultura de Lenin podría tener lecturas simbólicas, que irían más allá del hecho en sí. Irónicamente, el propio Lenin dejó dispuesto ser enterrado junto a su madre en el cementerio Volkov de Petrogrado (actual San Petersburgo). La versión oficial soviética mantenía que la afluencia de visitantes a la capilla ardiente, instalada en la Plaza Roja de Moscú frente a las murallas del Kremlin, obligó al embalsamamiento de Lenin y a la construcción de una instalación permanente para alojar su cuerpo, depositado en un sarcófago diseñado por el arquitecto Konstantín Melnikov. Otros autores, como el teórico marxista Maximilien Rubel, sostienen que fue Stalin quien tomó personalmente la decisión, en contra tanto de la voluntad de Lenin como de su esposa, Nadezhda Krupskapya, como parte de una estrategia que legitimase su ascenso en el partido y el nuevo sistema político-social que estaba gestándose.
El embalsamiento y el mausoleo estuvieron, en cualquier caso, rodeados de polémica desde el comienzo. El edificio fue originalmente diseñado por el arquitecto Alekséi Shchusev y construido en madera. A partir de este primer diseño se construyó el mausoleo actual, utilizando como materiales mármol, granito, pórfido y labradorita. El diseño de Shchusev, que mezclaba elementos constructivistas con los de mausoleos de la Antigüedad como la pirámide escalonada de Zoser, en Egipto, y la tumba del rey Ciro, en Irán, fue criticado por sus colegas del grupo LEF (Frente de Izquierdas de las Artes) como una "muestra de barbarismo asiático", "indigna de un marxista".
Boris Groys ha ofrecido en Obra de arte total Stalin la que quizá sea la interpretación más interesante de lo que simbolizó el mausoleo de Lenin durante la etapa soviética. Según Groys, los críticos de LEF fueron “ciegos a la originalidad de la nueva cultura estalinista que estaba tomando cuerpo ante sus ojos”. “Las momias de los faraones y otros gobernantes de la Antigüedad”, escribe Groys, “estaban enmuralladas en pirámides y escondidas a los mortales. […] Lenin estuvo, desde el comienzo, simultáneamente enterrado y expuesto al público. […] Mientras las momías tradicionalmente se vestían en ropajes que marcaban la transición del mundo terrenal al otro mundo, la apariencia externa de Lenin ha sido reconstruida 'de modo realista', hasta el último detalle, a como era 'en vida'. […] Podría decirse que, antes, el cuerpo de los fallecidos era honrado por su absoluta otredad, porque pertenecía a un mundo que era alternativo al nuestro terrenal y -como en el judaísmo y el cristianismo- porque ofrecía la esperanza de resurrección. El cuerpo de Lenin es reverenciado porque el fallecido lo ha abandonado irremediablemente”.
En otras palabras, continúa Groys, “ya no corresponde a una realidad espiritual. En este sentido, el cuerpo de Lenin era venerado y dispuesto como una prueba del hecho de que se había marchado para siempre del mundo, como un testimonio de que ha abandonado su encarnación en éste sin dejar ninguna huella y que, en consecuencia, su espíritu o su 'causa' estaba disponible para la 'encarnación' en los subsiguientes líderes soviéticos” los cuales, recuerda, dos veces al año, se subían a lo alto del mausoleo para presidir los desfiles del Día Internacional de los Trabajadores y el aniversario de la Revolución de Octubre.
Lenin y DiCaprio
“De todas las artes, el cine es para nosotros la más importante”, le señaló Lenin al primer comisario de Educación de la URSS, Anatoli Lunacharski. Poco podía imaginar que algún día se convertiría en objeto de interés del star system de Hollywood. En una entrevista a comienzos de enero con el diario Die Welt, Leonardo DiCaprio expresó su interés en interpretar, entre otros, a Putin y a Lenin. “Creo que debería de haber más películas sobre la historia rusa. Tiene muchas historias dignas de Shakespeare”, dijo el actor.
El estudio Lenfilm en San Petersburgo no tardó más de un día en ofrecerle al actor estadounidense la posibilidad de protagonizar una película sobre el dirigente bolchevique. "Leo se parece al joven Lenin y es a menudo comparado a él. Tenemos suficientes decorados y accesorios para recrear la época prerrevolucionaria", indicó el portavoz de Lenfilm, Valeri Karpov, citado por la agencia Sputnik. El director Vladímir Bortko, miembro del PCFR, se ofreció a dirigirla. "DiCaprio es un buen actor. Puede desempeñar cualquier rol. Me gustaría rodar una película con él, si Leo me invita como director. ¿Cuál de los mencionados proyectos tendrá más éxito?, eso depende del guión", comentó.
Pero no todo el mundo está tan entusiasmado con la idea. "Enviamos hoy una carta a Lenfilm expresando que si ellos le dan la posibilidad (a DiCaprio de interpretar el papel de Lenin), se realizarán protestas y acciones de desobediencia junto a la entrada de Lenfilm, y no les dejaremos entrar", afirmó a la agencia RIA Novosti Serguéi Malinkovich, miembro del Comité Central del PCFR. Según Malinkovich, cuyo sentimiento dijo que muchos militantes del partido compartían, el actor estadounidense "no tiene ninguna base moral para interpretar a Lenin después de que fuese interpretado por actores como Uliánov, Schukin, como Kiril Lavrov".
La indignación del PCFR ─convertido en (y acaso limitado a) guardián de las esencias de la extinta Unión Soviética─ tiene raíces históricas. Como han observado diferentes autores, el comunismo soviético se desarrolló en unas condiciones históricas particulares que acabaron creando una identidad político-cultural diferenciada de la del socialismo europeo, y esa identidad en no pocas ocasiones entroncó con el milenarismo cultural ruso. Ya la vanguardia soviética invitó a convertir el rincón del hogar reservado a los iconos ortodoxos (krasny ugol) en el espacio donde instalar la nueva propaganda roja (krasny ugolok).
Más adelante, durante el estalinismo, como notaron André Gide y otros, los iconos ortodoxos fueron sustituidos por los retratos de los dirigentes soviéticos, y hay incluso quien atribuye la idea de este desplazamiento al propio Stalin, quien se educó en un seminario ortodoxo. El trato reverencial que se llegó a dispensar a estos retratos hizo que muchos zek (prisioneros e internos en campos de trabajo) se los tatuasen en el pecho creyendo que así evitarían su ejecución ante un pelotón de fusilamiento. Sólo con la desintegración de la URSS la imagen de Lenin pudo ser tratada por los artistas y cineastas con mayor libertad, y aunque la primera reacción a las directrices estéticas anteriores fue sobre todo la parodia o la ironía, años después permitió obras como Taurus (2011) de Aleksandr Sokurov, en la que Leonid Mozgovoi da vida al Lenin gravemente enfermo y en silla de ruedas de sus últimos días.
De llegar a filmarse la película con DiCaprio, no será la única cinta sobre Lenin llamada a la controversia. El novelista Vladímir Sorokin anunció el pasado mes de mayo que había terminado de redactar un guión sobre la vida del fundador de la IIIª Internacional. Según RIA Novosti, el director estadodunidense Steven Soderbergh mostró inicialmente interés en dirigirla, pero finalmente renunció para concentrarse en su trabajo para televisión. También se le ofreció el guión al director de La vida de los otros (2006), Florian Henckel von Donnersmarck, que declinó igualmente la oferta. Sorokin ya tuvo que enfrentarse en 2002 a un pleito judicial de la organización juvenil pro-Kremlin 'Caminando juntos' por “difusión de pornogafía” por su novela Salo azul, por lo que la película, cuyo estreno está previsto para marzo de 2017, no dejará previsiblemente a nadie indiferente.
Cuenta atrás para el centenario
En 2017 se conmemora el centenario de la Revolución de Octubre, uno de los hechos que indiscutiblemente cambió la historia de la humanidad. A diferencia de lo que ocurre con la Gran Guerra Patria (1941-1945), la Rusia post-soviética sigue teniendo problemas para encajar este episodio en su relato histórico, como demuestra el reciente debate en torno al legado de Lenin.
En mayo de 2015, el ministro de Cultura, Vladímir Medinski, planteó la posibilidad de celebrar el aniversario en clave de reconciliación. “Esta revolución, el intento del pueblo de construir una sociedad justa, cambió el mundo. El resultado fue un Estado con orientación social. Pero dividió a la sociedad y siguió dividiéndola”, dijo Medinsky. “Es necesario condenar el terror, pero hemos de mostrar respeto a los héroes de todos los bandos: los rojos, los blancos y, quizá, los verdes”, explicó al referirse a las milicias campesinas que lucharon por igual contra el Ejército Rojo y el Ejército Blanco durante la guerra civil (1917-1922).
La idea de Medinski pasa por construir un monumento en Sebastopol que represente al barón Piotr Nikolayevich Wrangel, comandante del Ejército Blanco, al comandante del Ejército Negro, Nestor Majnó, y a Mijaíl Frunze, quien, al mando del Ejército Rojo, expulsó a los dos anteriores de Ucrania, así como a los nacionalistas de Simón Petliura. Aunque hay quien ha querido comparar la propuesta de Medinski con la rehabilitación parcial del almirante Aleksandr Kolchak ─el último representante del gobierno blanco─, es evidente que los tres protagonistas, que se combatieron ferozmente entre sí, hubieran considerado la mera idea poco menos que una afrenta.
Lo cierto es que, a un año del centenario, nadie sabe todavía cómo será la conmemoración de la Revolución de Octubre. El 7 de noviembre de 1917, a las 09.45, el crucero Aurora, atracado en el río Neva, anunció con la señal convenida, el disparo de un cañón, el asalto al Palacio de Invierno. Cien años después ese disparo aún reverbera. Por lo menos, y por ahora, en el debate intelectual.

Àngel Ferrero
miembro del Comité de Redacción de SinPermiso
Fuente:
http://www.publico.es/internacional/putin-fantasma-lenin-dicaprio.html

El nuevo delfín del zar

El meteórico ascenso de Alexéi Diumin tras ser guardaespaldas de Putin

El presidente ruso, Vladímir Putin, con Alexéi Diumin (izquierda), el pasado día 2 al nombrarlo gobernador de la provincia de Tula (Alexei Druzhinin/spootnik/kremli - EFE)

La espectacular promoción del joven general de 43 años desata los rumores de que podría ser su delfín
 
Gonzalo Aragonés, Moscú. Corresponsal

El meteórico ascenso de Alexéi Diumin tras ser guardaespaldas de Putin


 
Pocos rusos de a pie habían oído hablar de Alexéi Diumin. Pero de la noche a la mañana, este joven general, de 43 años, se ha convertido en “el héroe de la semana”, como le bautizaban ayer las páginas salmón del económico moscovita Védomosti. La responsabilidad de este baño de popularidad, “totalmente inesperado” para el protagonista, recae sobre el Kremlin, que en pocos meses le ha creado una meteórica carrera política. Pero también sobre los mentideros políticos de Moscú y la prensa, que asombrados por el rápido ascenso, le han metido en el grupo de quienes podrían convertirse en el futuro en el sucesor del presidente de Rusia, Vladímir Putin.
El pasado 2 de febrero el jefe del Kremlin sentó a su mesa al empresario Vladímir Grúzdiev, que dejaba “por razones personales” el puesto de gobernador en la provincia de Tula, y a su sucesor, Alexéi Diumin, quien en 2014 fue ascendido al grado de comandante-general y que desde hace apenas dos meses era viceministro de Defensa a las órdenes de Serguéi Shoigú, uno de los íntimos de Putin en el Gobierno.
Tras el nombramiento, fuentes anónimas de varios estamentos del poder y del Ejército han comenzado a filtrar a la prensa una biografía de Alexéi Diumin que antes con dificultad podría haber llenado un párrafo. Hasta su irrupción en la política, toda su carrera ha estado vinculada a los estamentos de la seguridad estatal. Comenzó en el prestigioso Servicio de Seguridad del Presidente. Primero fue un simple oficial de este cuerpo. Pero en el 2007, cuando Putin nombró primer ministro a Víktor Zubkov, Diumin pasó a formar parte de su seguridad personal.
Un año después, el propio Putin se convirtió en jefe del Gobierno y Diumin volvió a ascender y se convirtió en uno de los ayudantes personales del primer ministro, encargado entre otras tareas de su seguridad personal.
Otro aspecto de la biografía oculta del “hombre de la semana” es su “heroísmo”. Se ha destacado estos días que participó en las operaciones que concluyeron con la anexión de la península de Crimea a Rusia, en marzo del 2014, y según ha publicado Kommersant, dirigió la operación para sacar con urgencia de su país al expresidente ucraniano Víktor Yanukóvich el 23 de febrero del 2014, después de perder el poder como consecuencia de la revolución ucraniana de Maidán. Desde entonces, Yanukóvich vive exiliado en Rusia.
Putin otorgó a Diumin el título honorífico de Héroe de la Federación Rusa por su valor y fue ascendido en el escalafón militar al rango de comandante-general.
Todos estos acontecimientos han levantado el rumor de que el propio Putin está preparando al joven general para un papel que no pocos han identificado con el de sucesor. Entre ellos, el director y presentador de la radio Govorit Moskvá, Serguéi Dorenko, quien públicamente ha apostado, “sin duda, por Diumin”.
Las discusiones sobre la sucesión al Kremlin son raras en Moscú. Putin, de 63 años, tiene que decidir dentro de poco si opta a un nuevo mandato en el 2018 o si maniobra para colocar a una persona de confianza en su puesto.
Entre los nombres que se han oído como sucesores están el primer ministro, Dimitri Medvédev, quien ya ocupó el sillón presidencial entre el 2008 y el 2012, y el gobernador de la región de Moscú, Andréi Vorobiov.
El nombramiento de Diumin se interpreta como una decisión del Kremlin para que adquiera experiencia política antes de optar a cargos más importantes.

Gonzalo Aragonés | Gonzalo Aragones
Gonzalo Aragonés Corresponsal en Moscú. Corresponsal
Fuente: La Vanguardia

miércoles, 30 de septiembre de 2015

Es "Putin el Grande"

 

Resultado de imagen de fuerza aérea rusa 2015

Pepe Escobar

CounterPunch

Traducido del inglés para Rebelión por Germán Leyens

Es el drama de suspense geopolítico fundamental de la temporada: ¿Terminará por decidir el presidente de EE.UU. Barack Obama reunirse con el presidente ruso Vladimir este viernes o durante la Asamblea General de las Naciones Unidas la semana próxima en Nueva York?

El elemento de cambio real de Rusia en Siria –no solo la entrega de armas sino la perspectiva de una verdadera intervención de la Fuerza Aérea Rusa– hizo tambalear a Washington.

El ministro de Exteriores sirio Walled Muallem puso de manifiesto a RT que la participación rusa directa en la lucha contra EI/ISIS/ISIL/Daesh y esos “moderados” (denominación neoconservadora estadounidense) de Jabhat al-Nusra, también conocida como al-Qaida en Siria, es aún más importante que la entrega de armas.

Washington, mientras tanto, se mantiene enzarzado en un agujero negro geopolítico en lo que a la estrategia de Putin se refiere. La reacción del Gobierno de Obama dependerá de cómo se reciba en el mundo el discurso de Putin en la ONU y de cómo se comporte la frenética diplomacia relacionada con el teatro de guerra sirio.

Es ingenuo interpretar el fortalecimiento militar ruso como una simple muestra de fuerza, una invitación a los estadounidense a sentarse finalmente y discutir todo, desde el sudoeste de Asia hasta Ucrania.

También es ingenuo interpretar la acción como desesperación de Moscú por algún tipo de diálogo, cualquier diálogo. No existe ninguna ilusión en el Kremlin. Obama y Putin intercambiaron unas palabras en Pekín el año pasado y eso es todo; ninguna visita oficial, ninguna reunión detallada.

Lo que es seguro es que la última jugada de ajedrez de Putin conlleva el potencial de romper en pedazos la “estrategia” post-Maidan del Gobierno de Obama de aislar a Rusia. De ahí el predecible temor, la aversión y la paranoia que invaden Washington.

Los antiguos hábitos de la Guerra Fría 2.0 tardan en morir, si mueren. Washington puede extender el proverbial “apoyo financiero” al Estado fallido en bancarrota de Ucrania y permanecerá la presión sobre la UE para mantener las sanciones durante todo 2016. El “Mundo de los think tanks sigue perorando frenéticamente que el Gobierno de Obama “no está listo” para llegar a un trato con Rusia.

Bueno, por lo menos la Casa Blanca y el Departamento de Estado parecen haber terminado por comprender que esos Sukhois y misiles tierra-aire que ahora están en Siria, se encuentran allí para proteger la base aérea Latakia. El Pentágono tuvo que explicar a un desorientado John Kerry, son para “protección de fuerza”.

El nuevo envío incluye 4 jets de combate de múltiple uso Su-30SM, 12 jets de ataque terrestre Su-24 y seis posibles helicópteros de ataque Ka-52. Según IHS Jane’s, estos proveen “una capacidad significativa de atacar a rebeldes opuestos al Gobierno sirio y de asegurar Latakia, la tierra natal del presidente Bashar al-Asad”.

La aclaración tuvo lugar después de que el jefe supremo del Pentágono Ash Carter y el ministro de Defensa ruso Sergei Shoigu tuvieran una conversación telefónica de 50 minutos. El hecho de que haya sido su primera conferencia telefónica en más de un año dice todo lo que se necesita saber sobre la capacidad “diplomática” del Gobierno de Obama.

Inevitablemente, Kerry tuvo que cambiar el tono. Las armas ya no provocan “serias preguntas”. Ahora Kerry dice esencialmente que Moscú tiene derecho a fortalecer su impulso por la paz en Siria y la Casa Blanca ya no fastidia sobre la partida de Asad, mientras haya una “transición”,

Atención al tablero de ajedrez

Se espera que Putin presente algo sensacional en la ONU. Pensad un momento en las "marionetas" de la política exterior del Gobierno de Obama, incluyendo la célula neoconservadora en el Departamento de Estado. Putin, bajo la atención de la opinión pública global, colocará la derrota total de EI/ISIS/ISIL/Daesh como el tema geopolítico clave de estos tiempos, comprometerá a Rusia en este sentido y propondrá que “Occidente” se sume al esfuerzo.

Escenario 1: Washington y sus acólitos de la UE deciden apoyar la acción rusa, o por lo menos hacer que la coalición dirigida por EE.UU. de sórdidos oportunistas trabajen codo con codo con Rusia e Irán. Esto significa ayudar a Damasco a ganar una verdadera guerra contra el terror (del “Califato”). “Asad debe irse” puede incluso suceder posteriormente. Pero se irá como vencedor. El Gobierno de Obama –así como Erdogan, Catar y la Casa de Saud– serán considerados responsables en todo el mundo de prolongar una tragedia que podría haberse resuelto en 2012. Y se reconocerá a Rusia como la máxima defensora de la civilización contra la barbarie.

Escenario 2 : Washington y sus acólitos de la UE se niegan a actuar codo con codo con Rusia y siguen basándose en el desastroso desempeño de la coalición de los sórdidos oportunistas, por ejemplo, como en los bombardeos de los kurdos y no del EI por Erdogan y los franceses realizando insignificantes ataques aéreos invocando la “autodefensa” (no lo estoy inventando, es la versión oficial del Palacio del Elíseo). Todo el mundo lo interpretará como lo que es: el combo OTAN-CCG no está realmente interesado en destruir a los salafi-yihadistas. Imaginad el catastrófico efecto diplomático/geopolítico de cinco años de apoyo de OTAN-CCG a yihadistas de la línea dura.

Y por supuesto existe la coda: si el empuje del Ejército Árabe Sirio y de los militares rusos contra el EI tiene éxito, adivinad quién se llevará el mérito.

Por lo tanto Putin gana en ambos escenarios. Olvidad la despiadada demonización, los memes sobre el nuevo Hitler-Stalin. “Putin el Grande” no será nada menos que el Perseo eslavo, el exterminador de la Medusa yihadista.

Vuelve la gran potencia

Pero hay mucho más. Sea cual sea el escenario, 1 o 2, Putin simultáneamente planea una jugada final respecto a Ucrania, que involucra el fin de sanciones, probablemente en 2017. Las naciones que realmente cuentan en la UE quieren eliminarlas. Y lo harán si Putin hace lo que ellos no pueden hacer, destruir el “Califato” que está enviando oleadas de refugiados hacia la Fortaleza Europa.

Aquí deduje que cualquier paz posible en Siria se deberá a Putin. Ahora imaginad las consecuencias. Rusia de vuelta como la verdadera nación indispensable en Oriente Próximo y más allá. Y Rusia de vuelta como gran potencia, punto y aparte.

Algunos signos de vida inteligente en la UE lo anticipan. Aparece Helene Carrère d’Encausse, historiadora experta en Rusia y miembro de la venerable Académie Française desde 1990, de la cual es secretaria perpetua. Madame d’Encausse entiende claramente que Putin se ve heredero de Pedro el Grande, un gran modernizador.

E incluso mientras reconoce que Europa ya no es el centro del mundo. Putin no es un adversario de Europa. No obstante cree firmemente que para los estadounidenses y los europeos Rusia es un país al que se puede tratar con desdén. Es imperativo revertir esa situación.

El proyecto de "Putin el Grande" es hacer que Rusia recupere su status de gran potencia. Cuando fue elegido a la presidencia en el año 2000 –lo recuerdo bien, estuve en Moscú cubriendo el evento– Rusia se encontraba en un caos total, perpetrado por el neoliberalismo desbocado. Putin devolvió a Rusia a su estado anterior.

Lo que quiere sobre todo –contrariamente a las estupideces superficiales que reinan en el mundo de los think-tanks de EE.UU.– no es rehacer el imperio ruso o soviético, sino liberarse para siempre de la humillación de los años 90 –la década de los saqueos– y devolver su orgullo a la nación. Basta con ver su nivel de popularidad: el 85 % de los rusos –y siguen aumentando– están de acuerdo.

Este artículo apareció primero en RT.

Pepe Escobar es el corresponsal itinerante de Asia Times/Hong Kong, y analista para RT y TomDispatch .

Fuente: http://www.counterpunch.org/2015/09/25/live-from-new-york-its-putin-the-great/ – Rebelión

viernes, 5 de junio de 2015

El New York Times reconoce la «victoria diplomática» de Putin, de Minsk-2 al encuentro de Sochi



















12 de mayo de 2015. El secretario de Estado John Kerry viajó hasta Sochi
 para presentar excusas al presidente ruso Vladimir Putin.

  «El que mucho abarca, poco aprieta», dice la sabiduría popular. Después de haber querido negociar con Irán, destruir el «Medio Oriente ampliado» y Ucrania, arruinar a Rusia, cercar y amenazar a China y preparar nuevas guerras en Latinoamérica –todo al mismo tiempo–, Washington se ve obligado a retroceder un poco. En aras de apaciguar a sus vasallos europeos, el emperador Obama envió a su fiel John Kerry a retomar el diálogo con el jefe rebelde Vladimir Putin, a quien desde hace un año no quería ni mirar. Se decidió retomar los contactos sobre todos los problemas pendientes, anular las sanciones europeas –cuando las transnacionales estadounidenses hayan terminado de servirse–, dejar la Novorossia tranquila y formar un gobierno de transición en Siria.

por Alfredo Jalife-Rahme

 De todos los grandes medios de prensa «occidentales» bajo la férula israelo-anglosajona, sólo The New York Times (NYT) se atrevió a reconocer la «victoria diplomática» (sic) de Rusia, 4 días después de la inopinada visita del secretario de Estado John Kerry a la ciudad de Putin: Sochi, destino vacacional del Mar Negro donde el presidente ruso invirtió mas de 50 000 millones de dólares para realizar los Juegos Olímpicos de invierno [1]: ¡El peso de los símbolos! Según David Herszenhorn, la visita de Kerry ha sido «ampliamente interpretada» como «una señal de rendición de Estados Unidos». Y agrega que se trata de «una rama de olivo de Obama y su aquiescencia a que Rusia y su líder son sencillamente muy importantes para ser ignorados»". El punto de vista retardado del NYT coincide con el que yo mismo había expresado... 4 días antes [2]. Estamos lejos de la teórica apoteosis de Obama, cuando se jactaba de haber puesto de rodillas la economía rusa y a su infatuado líder (sic) mediante el desplome del precio del petróleo, la fuga de capitales, la devaluación del rublo y las sanciones europeas [3]. Vacuidad de la verborrea. Hoy Putin cesó de ser el Hitler de Hillary y, según Obama, el tercer mayor peligro de la humanidad detrás del ébola y los yihadistas. Kerry ni siquiera se atrevió a tocar el contencioso de la superestratégica península de Crimea, que ya parece cedida definitivamente a su propietario histórico. ¿Se perfila el abandono de la parte occidental de Ucrania, usurpada por el golpe de Estado de Victoria Nuland, la pugnaz israelo-estadounidense subsecretaria de Estado? El aislador global Obama quedó aislado con la magnificente parada militar en Moscú donde se escenificó la estratégica asociación, y no alianza militar, entre Rusia y China, sin perder de vista a la India y a dos potencias medianas con relevancia geoestratégica: Kazajstán y Egipto. Según David Herszenhorn, «Obama encabezó la carga de Occidente para castigar a Putin, por su intervención en Ucrania, al expulsar a Rusia del G-8». En su mero estilo de cinta negra de yudo y gran ajedrecista geoestratégico, Vladimir Putin asimiló los ataques devastadores de Estados Unidos y sus aliados europeos, cuando «ha demostrado empecinadamente su importancia en el escenario global». A mitad de diciembre Estados Unidos puso toda su maquinaria financierista en función de arrodillar a Rusia y debilitar su moneda, el rublo, lo cual pudo haber sido paliado gracias a la ayuda, por debajo de la mesa, de las colosales finanzas de China, según filtró el británico Alastair Crooke, del think tank Conflicts Forum [4]. En 2008, cuando Rusia sugirió doblegar el dólar, que atravesaba entonces su mayor crisis, China tampoco siguió aquel consejo, lo cual denota que Pekín no desea, en esta nueva fase tripolar geoestratégica, ser antiestadounidense, cuando los chinos se posicionan como emergentes triunfadores. Según David Herszenhorn, el «supremo líder» Putin «ha confundido consistentemente a sus adversarios, sean foráneos o domésticos», y «una vez más parece emerger en la cúpula, si no como el vencedor incontestado en su más reciente confrontación con Occidente, seguramente como un héroe nacional, erguido, firmemente en control y sin haber cedido nada, sobre todo a Crimea, su más preciada presea». ¡Leer para creer! Cita al rusófobo Matthew Rojansky, director del Instituto Kennan –que, a mi juicio, no entiende nada de la legendaria sapiencia de George Kennan–, con sede en Washington, quien insiste en que la «aparente posición fortalecida de Putin puede ser ilusoria» (sic), ya que la economía de Rusia «se encuentra en recesión y permanece peligrosamente ligada a las fuentes de energía» cuando la «mayor parte de los analistas dice que la perspectiva a largo plazo para los precios del petróleo y el gas es desoladora». ¡Wishful thinking de vulgar reduccionismo economicista/financierista! A mi juicio, los novatos geoestrategas de Estados Unidos apostaron demasiado a la guerra financiera/económica, que hubiera podido pulverizar a un país bananero, pero no a Rusia, una superpotencia nuclear. ¿De qué sirve que ahora el New York Times admita que las «sanciones económicas de Occidente parecen haber fracasado»? ¿Se adelantó Kerry a la fronda de la granja rebelde de la Unión Europea que anhela poner fin a sus contraproducentes sanciones? Cronos y el antigravitatorio cretense Ícaro se coaligaron en la parte occidental de Ucrania y han puesto al borde de la debacle al régimen golpista neonazi de Kiev de la dupla del presidente Poroshenko, vendedor de chocolates (no es broma) instalado por Alemania, y el pueril premier Yatseniuk, marioneta de la amazona Vicky Nuland, a quien le fallaron sus cálculos cuando la guerra financiera contra Rusia aniquiló en primer lugar a Ucrania. ¡Sucedió todo lo contrario de lo que esperaba Nuland! A juicio de David Herszenhorn, «el giro sutil de Obama refleja el reconocimiento pragmático de que la política de aislar a Rusia, económica y diplomáticamente, está fracasando». Y cita a Viktor A. Kremenyuk, vicedirector del relevante think tank Instituto de EEUU/Canadá, vinculado a la prestigiosa Academia de Ciencias de Rusia, quien comenta que el Kremlin «resistió las sanciones e introdujo contrasanciones». Cuando nunca cesó Vladimir Putin de colaborar con Estados Unidos en los contenciosos acuciantes de Irán, Siria, Corea del Norte y Yemen –con la salvedad de algunos amagos de retirarse de las negociaciones sobre armamento convencional y nuclear–, al extremo que Kerry los utiliza ahora como hoja de parra para justificar su visita a Sochi. Asistente de la Secretaría del Tesoro en tiempos del presidente Ronald Reagan, Paul Craig Roberts enuncia que «Estados Unidos envió a John Kerry a Rusia como un suplicante» [5]. ¿A cambio de qué habrá soltado Obama a Ucrania? ¿Dónde quedan Alemania y Francia, relegados por Estados Unidos de Minsk-2 a Sochi? David Herszenhorn no lee ni su propio rotativo: no está enterado de la advertencia geoestratégica de Vladimir Putin en su histórica conferencia en Munich, hace 8 años [6]. Ya había yo advertido aquí el desastre de toda la política de amateurs del gabinete Obama cuando el máximo geoestratega estadounidense de todos los tiempos, George Kennan, había avisado sobre el grave error que es tratar de asfixiar a Rusia, una superpotencia nuclear [7]. A mi juicio, el grave problema en Estados Unidos es que su política exterior se encuentra en manos de neófitos proclives a bravatas de taberna mientras que sus anteriores geoestrategas se encuentran en vías de extinción y en su cuarta edad: Kissinger (91 años), Brent Scowcroft (90), Brzezinski (87) y el texano James Baker III (86 años). El más imprudente de todos es el rusófobo Brzezinski. Hoy la política exterior de Estados Unidos está secuestrada por los medios de prensa israelo-anglosajones y sus locuaces payasos nocturnos, en los talk shows, que ni conocen siquiera el significado de una multiojiva nuclear colocada en un misil intercontinental ruso Topol-M, capaz de acabar con la sonrisa de la humanidad. En Moscú no deben estar tranquilos con la retirada táctica de Obama en Ucrania cuando los aliados de Victoria Nuland en los Balcanes, encabezados por el megaespeculador George Soros –presunto títere de los banqueros esclavistas Rothschild–, incitan a la revuelta islámica en Macedonia: nuevo frente israelo-anglosajón contra Rusia.

 Alfredo Jalife-Rahme

 Fuente La Jornada (México),Red Voltaire

martes, 9 de diciembre de 2014

EL PACHÁ ERDOGÁN


  

Putin deja patidifusos a Obama y a los dirigentes europeos con el acuerdo-sorpresa de gas

Que hable Turquía
Mike Whitney
CounterPunch


El 1 de diciembre, el Presidente ruso Vladimir Putin cerró un revolucionario acuerdo con el Presidente turco Tayyip Erdogan que reforzará los lazos económicos entre las dos naciones y ha hecho de Turquía el principal receptor en la región del gas ruso. En función de los términos del acuerdo, Rusia bombeará gas adicional a las poblaciones del centro de Turquía y a un “enclave en la frontera turco-griega” que en última instancia va a facilitarle a Putin un acceso por la puerta trasera al lucrativo mercado de la UE, sirviendo Turquía de fundamental intermediario. La medida crea de facto una alianza ruso-turca que podría cambiar decisivamente el equilibrio regional del poder a favor de Moscú, dando así otra formidable estocada a la estrategia del “pivote hacia Asia” de Washington. Aunque los medios están describiendo el cambio en los planes (Putin ha abandonado el proyecto del gasoducto de la Corriente del Sur que habría transportado gas al sur de Europa) como una “derrota diplomática de Rusia”, parece ser que la realidad es todo lo contrario. Putin le ha ganado de nuevo la partida a EEUU tanto en el frente energético como en el geopolítico, añadiéndola a su larga lista de triunfos políticos. Aquí expongo un breve resumen del artículo de Andrew Korybko en Sputnik News:
“Rusia ha dejado atrás el conflictivo proyecto de la Corriente del Sur y lo ha sustituido ahora por Turquía. Esta trascendente decisión indica que Ankara ha optado por rechazar el euroatlantismo y abrazar la integración euroasiática.
En lo que posiblemente constituya el movimiento más importante hasta ahora hacia la multipolaridad… Turquía ha puesto fin a sus antiguas aspiraciones euroatlánticas. Nadie hubiera podido prever esto hace un año, pero el absoluto fracaso de la política de EEUU hacia Oriente Medio y la política energética de la UE han posibilitado este impresionante cambio en menos de tal período. Todavía se espera que Turquía tenga algunas relaciones privilegiadas con Occidente, pero la naturaleza global de la relación ha cambiado para siempre mientras el país se compromete oficialmente con una multipolaridad pragmática.
Los dirigentes de Turquía dieron un paso importante al sellar un acuerdo tan colosal con Rusia en un ambiente político extremadamente sensible, y es posible que la vieja amistad no pueda restaurarse de nuevo… Las repercusiones serán verdaderamente globales.” (“Cold Turkey: Ankara Buckles Against Western Pressure, Turns to Rusia”, Sputnik News)
Korybko parece hallarse solo en la comprensión de la magnitud de lo que sucedió ese lunes en Ankara, aunque –si juzgamos por el silencio de la administración Obama ante los hechos- la gravedad de la transacción está empezando a calar. El reciente movimiento del Gran Maestro Vlad ha cogido desprevenidos a los mandamases estadounidenses, dejándoles sin palabras. Es este un escenario que nadie había previsto y, como no se maneje de forma correcta, puede convertirse en una verdadera pesadilla. Veamos la conferencia de prensa de Russia Today:
“Putin dijo que Rusia está preparada para construir un nuevo gasoducto que satisfaga la creciente demanda de gas por parte de Turquía que va a incluir un núcleo especial de distribución en la frontera turco-griega para los clientes del sur de Europa.
Por ahora, el suministro de gas ruso a Turquía alcanzará los tres mil millones de metros cúbicos a través del gasoducto ya operativo Corriente Azul… Moscú reducirá también el precio del gas a los clientes turcos en un 6% a partir del 1 de enero de 2015, según manifestó Putin.
‘Estamos preparados para reducir los precios del gas además de la puesta en marcha de nuestros proyectos conjuntos a gran escala’, añadió.” (“Putin: Russia forced to withdraw from S. Stream Project due to EU stance”, Russia Today)
¿Cómo ha podido suceder esto? ¿Cómo puede Putin dirigirse tan campante hacia Ankara, garabatear su nombre en unas pocas hojas de papel y escaparse con un aliado clave de EEUU justo bajo la nariz de Washington? ¿No hay nadie en la Casa Blanca que fuera suficientemente inteligente como para prever un escenario como este o es que todos han sido reemplazados por camorristas como Susan Rice y Samantha Powers?
La administración Obama ha hecho cuanto estaba en su poder para controlar el flujo del gas del este al oeste y socavar la integración económica rusa en la UE. Ahora parece que el astuto de Putin ha encontrado una vía para evitar las sanciones económicas (Turquía se negó a suscribir las sanciones a Rusia), sortear las coacciones y chantajes de EEUU (utilizados con Bulgaria, Hungría y Serbia) y evitar la inacabable beligerancia y hostilidad de Washington, al tiempo que consigue sus objetivos. Pero, -de nuevo-, ¿no es eso lo que Vd. esperaría de un astuto aficionado a las artes marciales como Putin?
“No quiero pegarte”, dice Vlad el malo. “Voy a dejar que tú mismo te atices”.
Y eso es lo que ha sucedido. Sólo tienen que preguntarle al aturdido de Obama quién ha quedado por encima de quién en cualquiera de sus encuentros con Putin.
Pero, ¿por qué el silencio? ¿Por qué la Casa Blanca no ha emitido un comunicado sobre el gran acuerdo gasístico ruso-turco del que todo el mundo está hablando?
Les voy a contar por qué. Porque aún no saben que el infierno ha acabado por alcanzarles, esa es la razón. El anuncio les ha pillado totalmente por sorpresa y no pueden comprender muy bien lo que todo ello implica para las cuestiones que están en lo alto de su agenda política exterior, como el pivote hacia Asia, las guerras en Siria y Ucrania, el tan cacareado gasoducto que iba desde Qatar a la UE y que se suponía que tenía que atravesar –sí, acertaron- Turquía. ¿Está todavía en marcha ese plan o la alianza Putin-Erdogan ha dado al traste también con esa joya? Seamos realistas, esta vez Putin les ha sacado del campo. El equipo de Obama está claramente fuera de la liga y no tiene ni idea de lo que está pasando. Si Turquía se vuelve hacia el este y se une al bloque ruso en ascenso, los políticos estadounidenses van a tener que descartar la mejor parte de sus planes estratégicos para el siglo que viene y volver a la Casilla 1. ¡Qué dolor de cabeza!
Hay un buen artículo en el New York Times del miércoles que resume perfectamente la ambivalencia de Washington hacia el gasoducto Corriente del Sur. He aquí el siguiente extracto:
“Rusia lleva mucho tiempo presentando el proyecto, propuesto en 2007 con buen sentido empresarial porque iba a proporcionar una nueva ruta para que el gas ruso llegara a Europa. Washington y Bruselas se han opuesto al proyecto sobre la base de que era una vía para cimentar la influencia rusa sobre el sur de Europa y por circunvalar Ucrania, cuyas disputas con Gazprom a causa de los precios interrumpieron dos veces los suministros hacia Europa en los últimos años.” (“Putin’s Surprise Call To Scrap South Stream Gas Pipeline Leaves Europe Reeling”, New York Times).
Este ha sido el argumento desde el principio, que vender gas a la UE refuerza de alguna forma el control maniaco de Putin sobre el continente. ¡Qué mentira! ¿Estaría Vd. dispuesto, querido lector, a apagar la calefacción, a romper su factura energética y morir de frío en la oscuridad para demostrarle a su compañía de gas que no está dispuesto a capitular ante su dominio tiránico?
Desde luego que no, porque la idea es ridícula. Al igual que bloquear la Corriente del Sur es ridícula. Putin está vendiendo gas, no tiranía. No pretende que la gente se ponga a taconear y marche al trabajo a paso de ganso. Eso es solo la propaganda de los tipos de la industria petrolera que han perdido en la competición por el suministro de combustible a la UE. Llámenlo frustración si quieren, porque eso es lo que es. Su gasoducto fracasó (Nabucco) y Putin ganó. Fin de la historia. Se llama capitalismo. Lidien con él.
Y aquí va otra cosa: Los países a los que habría servido la Corriente del Sur no tienen un suministrador sustituto para satisfacer sus crecientes necesidades de gas. Por tanto, por marchar tras las huellas de Washington, se han disparado a sí mismos en el pie. Los analistas dan por sentado que cualquier sustituto del gas ruso será probablemente un 30% más caro que si se lo hubieran pagado a Gazprom.
¡Hurra por EEUU! ¡Hurra por la estupidez!
EEUU estaba decidido a sabotear la Corriente del Sur desde el mismo principio, sobre todo porque Washington quiere que sus corporaciones y bancos controlen el flujo del gas hacia el mercado de la UE a través de gasoductos de propiedad privada en Ucrania. De esa forma pueden amontonar mayores beneficios aún en los monederos de sus accionistas. Sin entrar en demasiados detalles sobre los diversos métodos que EEUU ha utilizado para torpedear el proyecto, hay una historia que merece contarse y que apareció en Zero Hedge:
“… dos meses antes de que el gobierno de Ucrania fuera derrocado, el primer ministro de Bulgaria, Plamen Oresharski, ordenó detener los trabajos en la Corriente del Sur por recomendación de la UE. La decisión la anunció tras conversaciones con senadores estadounidenses.
‘En este momento hay una petición de la Comisión Europea, tras la que he ordenado suspender los actuales trabajos’, dijo Oresharski a los periodistas tras reunirse con John McCain, Chris Murphy y Ron Johnson durante su visita a Bulgaria el domingo. ‘Una vez consultemos con Bruselas, se adoptarán otras medidas’.
En aquel momento, McCain, al comentar la situación, dijo que ‘Bulgaria debería resolver los problemas de la Corriente del Sur en colaboración con sus colegas europeos’, añadiendo que en la actual situación querrían ‘menor implicación de Rusia’ en el proyecto.
‘EEUU ha decidido que quiere colocarse en una posición donde excluya a cualquiera que no le guste en los países donde crea que puede tener intereses, y no hay racionalidad económica alguna en esto’, dijo Ben Aris, editor de Business New Europe a RT.” (“Europe Gives Bulgaria A Bank System Lifeline As Battle Over ‘South Stream’ Pipeline Heats Up”, Zero Hedge).
A ver si lo entiendo: ¿El loco de McCain fue a darse una vuelta e inmediatamente empezó a ordenar a la gente que dijera que quiere “menos implicación rusa” y eso fue suficiente como para interrumpir la Corriente del Sur? ¿Es eso lo que me están diciendo?
Pues sí. Parece que es eso.
¿Les ayuda a ver lo que está realmente sucediendo? No se trata de Putin. Se trata del gas y de quién va a sacar beneficios de ese gas y en qué moneda se van a emitir las facturas de ese gas. De eso se trata. El resto de las tonterías sobre la “implicación rusa” o el terrorismo o los derechos humanos o la soberanía nacional es como hablar en chino. A la gente que dirige este país (como McCain) se le da una higa todo eso. Lo que les preocupa es el dinero; dinero y poder. Eso es.
Por tanto, ¿qué van a hacer ahora? ¿Cómo van los grandes supermachos de Washington a expresar su rabia ante esta nueva amenaza creada por Putin y Erdogan?
No hace falta ser un genio para imaginárselo, después de todo ya lo hemos visto antes un millón de veces.
Van a ir como fieras a por Erdogan. Es lo que hacen siempre, ¿no es cierto?
La única razón de que no hayan ido ya es porque están tratando de aclararse y eso les lleva normalmente un día o dos. Pero tan pronto como se organicen empezarán a cargarse poco a poco al viejo Recep con descalificaciones humillantes. Erdogan va a ser el nuevo Hitler y la mayor amenaza para la humanidad que el mundo ha visto. Pueden apostar por ello.
La denunciante Sibel Edmonds piensa que Washington se la tiene jurada a Erdogan desde hace tiempo, que la historia se remonta a una bronca que tuvo con la CIA unos cuantos años atrás. En cualquier caso, da buena cuenta de lo que podemos esperar ahora que Erdogan está en la lista de los enemigos de Washington. He aquí un extracto de su escrito en Boiling Frogs:
“Todos sabemos lo que sucede con esos títeres cuando acaban alejándose de la CIA. ¿No es verdad? La ruptura conlleva siempre expiración. Una vez que se considera que un títere está acabado, he ahí entonces que de repente empieza la inversión propagandística: Se sacan todos los esqueletos de lo profundo del armario y se filtran a los medios. Sus violaciones de los derechos humanos anteriormente pasadas por alto son sometidas a escrutinio bajo microscopio. La carta terrorista entra asimismo en la ecuación. Y la lista continúa…
Todos los regímenes y títeres instalados por el Imperio deben comprometerse con los mandamientos del Imperio… No violarás los mandamientos imperiales. Porque si lo haces entonces te vas a ver humillado, expuesto, desinstalado y puede que incluso te maten. Todo lo que tienen que hacer es mirar la historia del siglo pasado. Vean lo que sucede cuando un títere instalado se confía demasiado, se vuelve arrogante y hace caso omiso de uno o más mandamientos. Entonces es cuando renace convertido en dictador, déspota, torturador y, sí, terrorista. Y se ponen a excavar en los patios traseros hasta encontrar unos cuantos gramos de armas de destrucción masiva…
Lo miren por dónde lo miren, los días de Erdogan están contados… Cualquiera que se atreva a ser temerario será castigado y convertido en ejemplo para el resto de títeres instalados…” (“Turkish PM Erdogan: The Speedy Transformation of an Imperial Puppet”, BFP)
Ahí lo tienen. Eso es lo que pueden esperar a finales de semana cuando los medios empiecen a demonizar a toda máquina a Erdogan, el hombre que se atrevió a actuar con independencia y puso los intereses de su propio pueblo por encima de capos mafiosos. Como les diría cualquiera que haya seguido la política exterior estadounidense durante los últimos sesenta años: ¡Eso no se hace!

Mike Whitney vive en el Estado de Washington. Colaboró en el libro “Hopeless: Barack Obama and the Politics of Illusion” (AK Press). Hopeless también existe en una edición Kindle. Contacto

Traducido del inglés para Rebelión por Sinfo Fernández.



Seguidores