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viernes, 2 de junio de 2017

Trump adelanta sus peones

La OTAN fue concebida para luchar contra la Unión Soviética pero Donald Trump está reorientándola. Aunque su objetivo siga siendo rivalizar con Rusia, la alianza atlántica dedicará en lo adelante la mitad de sus recursos a la`lucha contra el yihadismo.


por Thierry Meyssan

Thierry Meyssan observa como actúa el presidente Trump para convencer a sus aliados y socios de que deben abandonar a los yihadistas a los que respaldan, arman y dirigen. A pesar de las afirmaciones de la prensa internacional y de sus adversarios políticos, la Casa Blanca sigue tratando de aplicar, desde hace 4 meses, una política antiimperialista que comienza a dar sus primeros frutos: el proceso de cese del apoyo de Arabia Saudita a la Hermandad Musulmana, el fin de la coordinación de los yihadistas a través de la OTAN y el proceso destinado a cortar el financiamiento occidental a la Hermandad Musulmana.

Durante todo el tiempo transcurrido entre la 3ª Conferencia de los “Amigos de Siria” –celebrada en París, el 6 de julio de 2012– y la investidura del presidente estadounidense Donald Trump –el 21 de enero de 2017–, Estados Unidos, Francia y el Reino Unido se dedicaron constantemente a organizar la guerra contra Siria mientras fingían negociar una salida política a ese conflicto.

Durante los 16 últimos meses, y sobre todo durante la campaña electoral que lo llevó a la Casa Blanca, Donald Trump se presentó como contrario al imperialismo. Contrariamente a lo que afirman sus detractores, su condición de millonario no menoscaba sus convicciones políticas.

Desde que llegó a la Casa Blanca [1], el presidente Trump ha estado luchando contra su propia administración –estructura en la que 98% de sus funcionarios votaron por Hillary Clinton– además de tener que luchar también contra los gobiernos aliados de su predecesor.

Durante los 4 últimos meses, el presidente Trump ha seguido tratando de imponer su voluntad de liberar a su país y al mundo a través de una serie de acciones que sus adversarios deforman y presentan como simples contradicciones.

Durante la cumbre realizada con los Estados arabo-musulmanes, en Riad el 21 de mayo, Donald Trump exhortó a sus interlocutores en general –y a Arabia Saudita en particular– a poner fin a todo vínculo con la Hermandad Musulmana [2]. Consciente que esta instando al rey Salman de Arabia Saudita a renunciar a su principal ejército, le ha garantizado un enorme arsenal cuyo valor ascenderá a 110 000 millones de dólares.

A pesar de los constantes asaltos de amabilidad del rey saudita y de su corte, al final de la cumbre Arabia Saudita publicó una declaración sin someterla a la aprobación de los demás participantes [3]. Ese documento puede interpretarse como el anuncio de la creación de una «Coalición militar islámica» que amplía la «Fuerza Común Árabe», cuyo accionar ya hemos podido ver en Yemen. Pero también puede servir en el futuro para justificar una ocupación saudita en regiones de Siria, Irak y de otros países después de ser liberadas de Daesh.

En la cumbre de la OTAN, celebrada el 25 de mayo en Bruselas, Donald Trump obligó a sus aliados a congregarse ante un pedazo del muro de Berlín y otro de una de las Torres Gemelas, destruidas durante los hechos del 11 de septiembre de 2001. Y, recordándoles que –en virtud del Artículo 5 del Tratado del Atlántico Norte– habían aceptado el principio mismo de la lucha contra el terrorismo luego de los atentados del 11 de septiembre, los forzó a reorientar los objetivos de la alianza [4]. Por supuesto, la OTAN conservará su función anti-rusa, pero se compromete en lo adelante a participar en la erradicación de los mismos yihadistas cuyas acciones había venido coordinando desde su base en Izmir (Esmirna), en territorio turco. Trump también comprometió a los participantes en la cumbre de la OTAN a compartir la información que posean sobre las organizaciones terroristas en el marco de un grupo de coordinación en materia de inteligencia.

En la cumbre del G7, reunido el 26 de mayo en Taormina, Donald Trump arrancó a sus aliados una declaración «contra el terrorismo y el extremismo violento» [5]. En realidad, sus socios se comprometieron solamente a evitar que el terrorismo desborde las zonas donde ellos mismos lo organizan, lo financian y hasta lo dirigen e impedir que se extienda a Occidente. En todo caso, el G7 dio inicio a un proceso tendiente a poner fin no sólo al financiamiento del terrorismo sino también al del extremismo violento, lo cual apunta a la Hermandad Musulmana, matriz del terrorismo islamista.

Esta última declaración sólo fue posible en el contexto del atentado perpetrado en Manchester, el 22 de mayo, por el hijo de un agente doble del MI6 –simultáneamente ex miembro de los servicios de seguridad de Muammar el-Kadhafi y de al-Qaeda [6]. Pero es evidente que los británicos no tienen intenciones de renunciar a utilizar la Hermandad Musulmana.

En cambio, sí parece posible que Francia y Alemania inicien un proceso de “limpieza” en sus servicios de inteligencia, lo cual les llevará tiempo. El propio Donald Trump no ha logrado realizar esa “limpieza” en el seno de su propia administración. Y basta con citar un ejemplo: el 20 de mayo, el Pentágono hizo llegar al puerto saudita de Jedda un nuevo cargamento de armas destinado a los yihadistas, en cumplimiento de un contrato que data de los últimos días de la transición presidencial estadounidense [7]. Esos nuevos envíos de armamento incluyen lanzacohetes múltiples y blindados búlgaros OT-64 SKOT.
Thierry Meyssan

Fuente
Al-Watan (Siria)


[1] “Discurso de investidura de Donald Trump”, por Donald Trump, Red Voltaire , 21 de enero de 2017.

[2] “Donald Trump’s Speech to the Arab Islamic American Summit”, por Donald Trump, Voltaire Network, 21 de mayo de 2017.

[3] “Riyadh Declaration”, Voltaire Network, 23 de mayo de 2017.

[4] “Remarks by Donald Trump at NATO Unveiling of the Article 5 and Berlin Wall Memorials”, por Donald Trump, Voltaire Network, 25 de mayo de 2017.

[5] “G7 Taormina Statement on the Fight Against Terrorism and Violent Extremism”, Voltaire Network, 26 de mayo de 2017.

[6] «Manchester, el MI6, al-Qaeda y los Abedi», Red Voltaire, 25 de mayo de 2017.

[7] «El Pentágono continúa los envíos de armas a los yihadistas pactados por la administración Obama», Red Voltaire, 28 de mayo de 2017.
Thierry Meyssan
Artículo bajo licencia Creative Commons

La Red Voltaire autoriza la reproducción de sus artículos a condición de que se cite la fuente y de que no sean modificados ni utilizados con fines comerciales (licencia CC BY-NC-ND).

Fuente : «Trump adelanta sus peones», por Thierry Meyssan, Al-Watan (Siria) , Red Voltaire , 30 de mayo de 2017, www.voltairenet.org/article196489.html

martes, 21 de febrero de 2017

El secuestro de la Conferencia de Seguridad de Munich

A las 23 horas del 18 de enero de 2017, se celebra la cena de Estado de la Conferencia de Seguridad de Munich

por Thierry Meyssan

La Historia lo demuestra: cada vez que un sistema se derrumba, sus dirigentes no lo perciben hasta que la tempestad los arrastra. Es por eso que los responsables políticos de la Unión Europea reunidos en la Conferencia de Seguridad de Munich, se sintieron sorprendidos de oír al ministro ruso de Exteriores Serguei Lavrov hablar de un orden mundial post-occidental. Esos dirigentes no acaban de darse cuenta de que el mundo sobre el que están parados está derrumbándose bajo sus pies: los pueblos árabes resisten tenazmente frente a guerras y falsas revoluciones, mientras que el pueblo estadounidense acaba de poner en la Casa Blanca a un político que no es parte del establishment y que se ha pronunciado contra el sistema imperialista. Sin embargo, los organizadores de la Conferencia de Seguridad de Munich se niegan a ver esas realidades: ellos siguen defendiendo los intereses del Estado profundo estadounidense, en contra de la administración Trump.

La Conferencia de Seguridad de Munich tuvo lugar del 16 al 19 de febrero [1]. Como cada año, acudieron al encuentro más de 500 ministros y parlamentarios europeos, así como diversos invitados extranjeros. Se trata del encuentro internacional más importante que se realiza en Europa en materia de política exterior y de defensa.

Hace 10 años, en 2007, Vladimir Putin provocó gran conmoción en ese foro al subrayar que el interés de los europeos no reside en marchar tras las huellas del Pentágono en sus aventuras militares sino en actuar de manera independiente. [2]. Y también recordó entonces que Rusia, aunque la hayan excluido de la Unión Europea, es también un Estado europeo. En 2007, los demás participantes se rieron de él y de sus pretensiones, manteniéndose todos bajo las faldas de la OTAN.

Este año fue Serguei Lavrov quien provocó revuelo al llamar a un orden mundial post-occidental. Si se es realista, el hecho es que la OTAN ha perdido su superioridad en materia de guerra convencional –aunque sigue disponiendo de mayores medios en el plano nuclear. También es un hecho que, al cabo de 15 años de guerra constante en el «Medio Oriente ampliado», el milagro de un rediseño regional tendiente a dividir esa área geográfica en varios micro-Estados de menos de 10 millones de habitantes y el intento de acabar con los Estados laicos para favorecer la dictadura de la Hermandad Musulmana han fracasado estrepitosamente.

Pero, de manera extremadamente sorprendente, los europeos se obstinan en querer alcanzar ese objetivo, un objetivo que Washington les impuso inicialmente pero que el Pueblo estadounidense y el presidente Donald Trump ya no quieren aplicar. Así que los europeos apoyan ahora al Estado profundo estadounidense –o sea, al Gobierno de Continuidad de Raven Rock Mountain que orquestó los atentados del 11 de septiembre de 2001. Sus dirigentes políticos se dedican ahora a la constante denuncia –preventiva– del racismo y la islamofobia atribuidos a Donald Trump, a pesar de que ellos mismos aplaudieron a George W. Bush y Barack Obama mientras estos últimos mataban más de 3 millones de personas en el «Medio Oriente ampliado». Y su prensa insulta constantemente a Donald Trump presentándolo como un aturdido, fantasioso e incapaz [3].

Horrorizados ante las declaraciones en las que Donald Trump calificó a la OTAN de «obsoleta», los dirigentes europeos sintieron alivio al escuchar a los enviados del nuevo presidente estadounidense… quienes de hecho les dijeron lo mismo: la OTAN, bajo su actual configuración, ya no tiene razón de ser; hay que transformarla en una alianza defensiva y, quienes quieran seguir formando parte de ella, tendrán que dedicar el 2% de su PIB a sus presupuestos militares.

Obcecados por su propio delirio imperialista, los europeos sintieron espanto ante un posible abandono de sus inversiones anti-rusas en Ucrania y en Siria. Y también se sintieron más tranquilizados al respecto por una serie declaraciones que en realidad no podían ser más imprecisas. Los ministros de Trump presentes en Munich les dijeron que en Ucrania no cederán ningún interés vital… de Estados Unidos, y que seguirán buscando una «solución política en Siria».

Entonces, ¿cómo entendieron los europeos que el pueblo de Estados Unidos tiene intereses vitales en las márgenes del Dniéper y que una «solución política en Siria» significa reemplazar la República por la Hermandad Musulmana? Simplemente porque ese fue el guión que les enseñó la administración Obama, cuya sucesora designada –Hillary Clinton– fue rechazada por el Pueblo estadounidense.

Por supuesto, ya es evidente el forcejeo que actualmente existe en Washington entre la administración Trump y el «Gobierno de Continuidad». Tembló la tierra cuando Donald Trump excluyó a la CIA y al Estado Mayor Conjunto de las reuniones del Consejo de Seguridad Nacional [4]. Todos pudieron observar que, en represalia, la CIA negó a 6 consejeros del presidente la autorización que debía darles acceso a documentos y encuentros vinculados a la seguridad nacional, acusó al consejero de Seguridad Nacional del presidente de ser un espía ruso –forzando así su renuncia– y mantiene la persecución contra otros 4 responsables del equipo presidencial. Pero perder algunas batallas no significa que se pierda la guerra y da lástima ver como los europeos –desde hace mucho sometidos– no parecen tener conciencia de ello. ¿Cómo puede creer alguien que Donald Trump iba a barrer en unos días el poderosísimo «Estado profundo» estadounidense? ¿Y cómo puede alguien creer también que los primeros tropiezos lo harán renunciar? [5]

Durante los últimos años, esta Conferencia de Seguridad fue simplemente para Alemania una manera de servir de correa transmisora entre Estados Unidos y sus socios europeos. Este año, su único objetivo fue obligar a los dirigentes europeos a confirmar su sumisión ante el Estado profundo estadounidense, ignorando la voluntad que el Pueblo de Estados Unidos ya ha expresado y el cambio de equipo en la Casa Blanca.

Los participantes recibieron un documento preparatorio, redactado por los organizadores alemanes de la conferencia, documento que la prensa puso extremo cuidado en no mencionar. En ese documento aparece un artículo de Volker Perthes, el autor alemán del plan Feltman de capitulación total e incondicional de la República Árabe Siria [6]. Este eminente «experto» expresa en el artículo su visión del «Medio Oriente ampliado», o más bien la visión del «Gobierno de Continuidad estadounidense» [7].

[Aunque no se logró rediseñarla,] esta región no saldrá indemne de las guerras y de la «primavera árabe». [O sea, no habremos hecho todo esto inútilmente.]
El conflicto entre Arabia Saudita e Irán se ha convertido en un conflicto sectario entre sunnitas y chiitas [que sirve para esconder nuestras ambiciones geopolíticas].
Mientras que todos están inmersos en ese conflicto religioso, nadie se ocupa de la situación de los palestinos [para el mayor beneficio del Estado colonial israelí].
Mientras los europeos están unánimemente cansados de todo el derramamiento de sangre lejos de sus países y desean que por fin triunfe la Hermandad Musulmana, en el Medio Oriente ampliado nadie se da todavía por vencido.
Durante la guerra en Siria, han sido constantes el surgimiento y la desaparición de alianzas en el plano regional, siendo la más reciente la que une a Rusia, Turquía e Irán, la cual no debería [felizmente] durar mucho más que las otras.
Siria e Irak sólo podrán vencer el terrorismo y recobrar la paz aceptando la formación de «gobiernos inclusivos» [léase, aceptando que al-Qaeda y el Emirato Islámico (Daesh) estén representados en sus gobiernos].
La única manera de poner fin a todo esto, para el conjunto de poblaciones del Medio Oriente ampliado, será una gran conferencia internacional en la que los occidentales decidirán el futuro de esas poblaciones, exactamente como en el Congreso de Viena –realizado en 1814– donde la Cuádruple Alianza decidió el futuro del resto del mundo.
Decididamente, a pesar del voto del Pueblo estadounidense y de la resistencia de los Pueblos árabes, los dirigentes europeos no cambiarán el rumbo. Sólo los Pueblos europeos podrán modificar el curso de los acontecimientos… sacándolos del poder.

Thierry Meyssan
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[1] Münchner Sicherheitskonferenz, sitio web oficial de la conferencia.

[2] «Querer regentar el mundo de manera unipolar es ilegítimo e inmoral», por Vladimir Putin, Red Voltaire, 11 de febrero de 2007.

[3] «Contra Donald Trump, la propaganda de guerra», por Thierry Meyssan, Red Voltaire, 7 de febrero de 2017.

[4] “Presidential Memorandum: Organization of the National Security Council and the Homeland Security Council”, Donald Trump, Voltaire Network, 28 de enero de 2017.

[5] «La OTAN suspende sus operaciones en Siria», Red Voltaire, 16 de febrero de 2017.

[6] «Alemania y la ONU contra Siria», por Thierry Meyssan, Al-Watan (Siria) , Red Voltaire, 28 de enero de 2016.

[7] «No order, no hegemon. The Middle East in flux», Volker Perthes, Security Challenges (Germany), Voltaire Network, 16 de febrero de 2017.

Thierry Meyssan
Thierry Meyssan Intelectual francés, presidente-fundador de la Red Voltaire y de la conferencia Axis for Peace. Sus análisis sobre política exterior se publican en la prensa árabe, latinoamericana y rusa. Última obra publicada en español: La gran impostura II. Manipulación y desinformación en los medios de comunicación (Monte Ávila Editores, 2008).
Red Voltaire
Voltaire, edición Internacional
 Artículo bajo licencia Creative Commons

La Red Voltaire autoriza la reproducción de sus artículos a condición de que se cite la fuente y de que no sean modificados ni utilizados con fines comerciales (licencia CC BY-NC-ND).

Fuente : «El secuestro de la Conferencia de Seguridad de Munich», por Thierry Meyssan, Red Voltaire , 21 de febrero de 2017, www.voltairenet.org/article195338.html

jueves, 12 de enero de 2017

¿Puede Turquía ponerse del lado de Rusia?

Lo que John Kerry hace de día, Victoria Nuland lo deshace de noche.

por Thierry Meyssan

Aunque Rusia tiene históricamente un pasado difícil en su relación con Turquía, y a pesar de que no olvida el papel que el actual presidente Erdogan desempeñó contra ella en la primera guerra de Chechenia, una posible salida de Ankara de la OTAN resulta muy interesante para Moscú. En el bando contrario, el Estado profundo estadounidense, que mantiene su ambición imperial a pesar de la elección de Donald Trump, está dispuesto a todo para mantener a Turquía en la alianza atlántica.

Para garantizar su supervivencia personal, el presidente turco Recep Tayyip Erdogan ha desatado una gran purga contra todos los elementos pro-estadounidenses de Turquía, purga que se suma a la lucha que ya había emprendido contra Siria, contra el PKK [1] y, ahora, contra los mercenarios de Daesh, anteriormente bajo sus órdenes.

La destrucción de la influencia de Estados Unidos en Turquía se inició primeramente con la erradicación del movimiento Hizmet de Fethullah Gulen, el predicador islamista que trabaja para la CIA desde su exilio estadounidense en Pensilvania. Y ahora prosigue con la destitución –y frecuente arresto– no sólo de todos los militares turcos vinculados a Estados Unidos, sino de los militares laicos en general. ¡La prudencia nunca está de más!

El resultado es que 450 de los 600 oficiales superiores turcos destacados en la OTAN recibieron desde Ankara órdenes de regresar a Turquía. Más de 100 de esos militares han preferido solicitar asilo político en Bélgica, país sede de la OTAN.

La primera consecuencia de esa purga anti-laica es que el ejército turco queda decapitado por un largo periodo. En 5 meses, un 44% de los generales turcos han sido separados de sus cargos. Pero anteriormente, el 70% de los oficiales superiores ya fueron destituidos, arrestados y encarcelados en el marco del escándalo Ergenekon. Sin oficiales superiores capaces de garantizar su dirección, la operación turca «Escudo del Éufrates» se ha estancado.

Eso implica que Erdogan se ve obligado a revisar sus ambiciones militares para los próximos años, renunciando incluso a buena parte de ellas, ya sea en Siria, en Irak o en Chipre –3 países donde actualmente ocupa territorios. Eso lo llevó a abandonar el este de Alepo, en Siria, aunque no Idlib, y ahora se dispone a retirar sus tropas de Bachiqa, en Irak.

Desde la perspectiva de Washington, la posibilidad de que Turquía salga de la OTAN, o al menos del Mando Integrado de la alianza atlántica, ya provoca sudores fríos a la facción imperialista del poder estadounidense. En cantidad de efectivos, el ejército turco es el segundo más grande de la OTAN, después del ejército de Estados Unidos.

Sin embargo, también en Washington, la eventual salida turca de la alianza atlántica suscita más bien alivio entre los miembros de la facción del presidente electo Donald Trump, quien estima que Turquía es un país a la deriva.

De ahí el forcejeo de los neoconservadores por traer a Turquía de regreso en el «sentido de la Historia», léase el del «Nuevo Siglo Americano». Para lograrlo, Victoria Nuland, secretaria de Estado adjunta, está tratando de ofrecer Chipre al presidente Erdogan, un proyecto que la propia señora Nuland concibió después de las elecciones de 2015, cuando el presidente Barack Obama ordenó la eliminación del presidente turco.

Chantajeando al presidente chipriota Nikos Anastasiadis, la señora Nuland lo “incitó” a aceptar su «plan de paz» para Chipre: según ese plan la isla sería reunificada y desmilitarizada –en otras palabras, Chipre se quedaría sin ejército– y la OTAN desplegaría allí sus propias tropas, concretamente… tropas turcas. O sea, el ejército turco completaría su conquista de Chipre sin disparar un tiro. Si se negara a aceptar ese absurdo arreglo, el presidente Anastasiadis se vería enjuiciado ante un tribunal de Nueva York por su implicación como abogado en los negocios de la firma Imperium de su amigo ruso Leonid Lebedev que pusieron en juego 2 000 millones de dólares.

Resumiendo, una ruptura con la OTAN le costaría a Turquía el noreste de Chipre, que actualmente ocupa, mientras que quedarse en la alianza atlántica le aportaría el control de toda la isla.

Por supuesto, dentro de unas semanas el futuro secretario de Estado Rex Tillerson, ya nominado por Trump, podría sacar a Victoria Nuland del Departamento de Estado. Pero eso no quiere decir que el grupo que ella representa perdería todo acceso al poder. La señora Nuland es miembro de la familia de los fundadores del «Proyecto para un Nuevo Siglo Americano», que participó en la planificación de los hechos del 11 de septiembre de 2001. Su suegro, Donald Kagan, del Hudson Institute, instruyó a los neoconservadores y a los discípulos de Leo Strauss en la historia militar de Esparta. Su cuñado, Frederick Kagan del American Entreprise Institute, se ocupó de las relaciones públicas de los generales David Petraeus y John R. Allen. Su cuñada, Kimberly Kagan, creó el Institute for the Study of War. Su marido, Robert Kagan, percibe actualmente un salario pagado por el ex emir de Qatar en la Brookings Institution. Cuatro individuos, 5 tanques pensantes… una sola ideología.

Victoria Nuland, por su parte, fue sucesivamente embajadora de Estados Unidos ante la OTAN, portavoz de Hillary Clinton y organizadora del golpe de Estado de Kiev, en febrero de 2014. Ayudó al hoy presidente de Ucrania Petro Porochenko y a Erdogan a crear oficialmente la «Brigada Islámica Internacional» que ha perpetrado importantes sabotajes en Rusia y todo indica que el Estado profundo estadounidense dará continuación a su acción contra la futura administración Trump.

Quien prosigue la guerra en Siria es el grupo que está detrás de los Kagan, y su único objetivo es ahora mantenerse en el poder. El presidente Barack Obama no sólo no logró sacarlos de su administración sino que además una personalidad como Victoria Nuland, considerada figura de proa de la administración Bush, no encontró obstáculo para escalar posiciones en la administración demócrata y organizar una ola de rusofobia. Después de haber trabajado en perfecta armonía con Hillary Clinton, la señora Nuland nunca dejó –junto a su amigo Jeffrey Feltman, el verdadero mandamás de la ONU– de sabotear la diplomacia del secretario de Estado John Kerry.

Conocedor del carácter voluble de Erdogan, personaje siempre capaz de cambiar bruscamente de estrategia, Moscú tendrá que arreglárselas para tranquilizar al angustiado presidente chipriota Anastasiadis, o para proponerle a Ankara algo más interesante y lograr que se mantenga a medio camino entre Estados Unidos y Rusia.
Fuente: Al-Watan (Siria)
[1] El PKK (Partido de los Trabajadores del Kurdistán) es el partido de los kurdos de Turquía. Nota de la Red Voltaire.

Thierry Meyssan
Thierry Meyssan Intelectual francés, presidente-fundador de la Red Voltaire y de la conferencia Axis for Peace. Sus análisis sobre política exterior se publican en la prensa árabe, latinoamericana y rusa. Última obra publicada en español: La gran impostura II. Manipulación y desinformación en los medios de comunicación (Monte Ávila Editores, 2008).

Red Voltaire

Artículo bajo licencia Creative Commons

La Red Voltaire autoriza la reproducción de sus artículos a condición de que se cite la fuente y de que no sean modificados ni utilizados con fines comerciales (licencia CC BY-NC-ND).

Fuente : «¿Puede Turquía ponerse del lado de Rusia?», por Thierry Meyssan, Al-Watan (Siria) , Red Voltaire , 10 de enero de 2017, www.voltairenet.org/article194880.html

viernes, 9 de diciembre de 2016

La campaña de la OTAN contra la libertad de expresión


por Thierry Meyssan

Es una historia que comenzó hace 15 años. La OTAN trató primero de silenciar a los ciudadanos que querían saber la verdad sobre los atentados del 11 de septiembre de 2001. Luego arremetió contra los que cuestionan la versión oficial de las «primaveras árabes» y de la guerra contra Siria. Como una cosa lleva a la otra, después atacó a quienes denunciaban el golpe de Estado en Ucrania. Ahora, la OTAN se inventa una seudo ONG para que acuse como agentes rusos a todo el que haya hecho campaña por Donald Trump.
Logo del Centro de Comunicación Estratégica de la OTAN


Después de los atentados del 11 de septiembre de 2001 vinieron, simultáneamente, un estado de emergencia permanente y una serie de guerras. Como escribí en aquel momento, la teoría según la cual todo fue concebido y organizado por un puñado de yihadistas desde una cueva en Afganistán no resiste el más mínimo análisis. Todo hace pensar, por el contrario, que los atentados del 11 de septiembre fueron organizados por una facción del complejo militaro-industrial.

De ser cierto este análisis, los subsiguientes sucesos sólo podían conducir a la represión en Estados Unidos y en los países aliados de esta potencia.

Quince años después, la herida que abrí en aquel momento sigue sin cerrarse, incluso se abrió aún más a raíz de nuevos acontecimientos. Al Acta Patriótica y las guerras por el petróleo se sumaron las «primaveras árabes». La mayoría de la población estadounidense no sólo ha dejado de creer en lo que le dice su gobierno desde el 11 de septiembre de 2001 sino que, al votar por Donald Trump, acaba de expresar su rechazo al Sistema posterior al 11 de septiembre.

Resulta que yo abrí el debate mundial sobre los atentados del 11 de septiembre, que fui miembro del último gobierno de la Yamahiriya Árabe Libia y que tengo la oportunidad de relatar –desde el lugar de los hechos– lo que está sucediendo en la guerra contra Siria. Al principio, la administración estadounidense creyó que podía detener el incendio acusándome de escribir cualquier cosa por dinero y atacándome donde duele, o sea el portamonedas. Pero mis ideas han seguido extendiéndose.

En octubre de 2004, cuando 100 personalidades estadounidenses firmaron una petición reclamando que se reabriera la investigación sobre los atentados del 11 de septiembre, Washington empezó a inquietarse [1]. En 2005, reuní en Bruselas más de 150 personalidades del mundo entero –entre las que se hallaban invitados sirios y rusos, como el general Leonid Ivashov, ex jefe del Estado Mayor de las fuerzas armadas de la Federación Rusa– para denunciar a los neoconservadores mostrando que el problema estaba alcanzado proporciones globales [2].

Bajo el mandato de Jacques Chirac, los servicios de la presidencia de la República Francesa se preocuparon por mi seguridad. Pero en 2007, la administración Bush solicitó mi eliminación física al nuevo presidente francés Nicolas Sarkozy. Cuando un amigo personal, oficial y miembro del estado mayor, me advirtió sobre la respuesta positiva de Sarkozy, supe que no tenía más camino que el exilio. Otros amigos –en aquel momento llevaba 13 años como secretario nacional del Partido Radical de Izquierda– acogieron mi decisión con incredulidad, mientras que la prensa me acusaba de paranoia. Pero nadie vino públicamente a prestarme ayuda. Encontré refugio en Siria y viajo por el mundo evitando cuidadosamente los territorios de la OTAN, además de haber escapado a numerosos intentos de asesinato o de secuestro. A lo largo de 15 años, he abierto debates que se han generalizado. Siempre me han atacado cuando estaba solo. Pero cuando mis ideas han encontrado eco, han sido miles las personas que se han visto perseguidas por haberlas compartido y desarrollado.

Fue en aquella misma época cuando Cass Sunstein –el esposo de la embajadora de Estados Unidos en la ONU, Samantha Power [3]– redactó con Adrian Vermeule un trabajo, destinado a las universidades de Chicago y Harvard, sobre cómo luchar contra las «teorías de la conspiración» [4], y así designan el movimiento que inicié. En nombre de la «Libertad» ante el extremismo, los autores de aquel trabajo definen en su texto todo un programa destinado a liquidar la oposición:

«Podemos imaginar fácilmente una serie de respuestas posibles.

El gobierno puede prohibir las teorías de la conspiración.
El gobierno pudiera imponer una especie de gravamen, financiero o de otro tipo, a quienes difundan esas teorías.
El gobierno pudiera implicarse en un contra-discurso para desacreditar las teorías del complot.
El gobierno pudiera comprometer a partes privadas creíbles para que se impliquen en un contra-discurso.
El gobierno pudiera implicarse en la comunicación informal con las terceras partes y estimularlas» [5].
La administración Obama dudó en asumir públicamente esa opción. Pero, en abril de 2009, propuso en la Cumbre de la OTAN organizada en Strasbourg-Kehl la creación de un servicio de «Comunicación Estratégica». Incluso expulsó de la Casa Blanca al célebre abogado Anthony Jones, en 2009, por haberse expresado sin rodeos sobre ese tema [6].

El proyecto de creación del servicio de comunicación estratégica de la OTAN estuvo engavetado hasta que obtuvo el apoyo del gobierno letón. Y finalmente ese servicio se instaló en Riga, bajo la dirección de Janis Karklins –por demás responsable en la ONU de la Cumbre Mundial sobre la Sociedad de la Información y del Foro sobre la Gobernanza de Internet. Concebido por los británicos, ese servicio cuenta con la participación de Alemania, Estonia, Italia, Luxemburgo, Polonia y el Reino Unido. Al principio, se limitó a incrementar los estudios sobre el tema.

Pero todo cambió en 2014, cuando el think tank de la familia Khodorkovsky, el Institute of Modern Russia (Instituto sobre la Rusia Moderna), con sede en Nueva York, publicó un análisis de los periodistas Peter Pomerantsev y Michael Weiss [7]. Según ese informe, Rusia ha desplegado en el exterior un vasto sistema de propaganda. Pero, en vez de tratar de construirse una imagen favorable –como en tiempos de la guerra fría–, Moscú ha decidido ahora inundar Occidente con «teorías conspirativas» para sembrar confusión. Los autores del trabajo afirman que esas «teorías» ya no abordan solamente el tema del 11 de septiembre sino también la cobertura periodística de la guerra contra Siria.

En un esfuerzo por reactivar el antisovietismo de la guerra fría, ese informe marcaba el inicio de una inversión de valores. Hasta entonces, la clase dirigente estadounidense sólo trataba de disimular el crimen del 11 de septiembre atribuyéndolo a unos cuantos barbudos sin importancia. Ahora se trata de acusar a un Estado extranjero de ser responsable de los nuevos crímenes que Washington ha cometido en Siria.

En septiembre de 2014, el gobierno británico creó la 77ª Brigada: una unidad encargada de contrarrestar la propaganda extranjera. Esa 77ª Brigada británica se compone de 440 militares y más de un millar de civiles provenientes del ministerio británico de Exteriores, así como del MI6, del organismo de cooperación externa y de la Stabilisation Unit. Y no se conocen sus objetivos. Esa brigada trabaja con la 361st Civil Affairs Brigade del Ejército de Estados Unidos, con bases en Alemania e Italia. Ambas unidades militares estaban siendo utilizadas para sabotear los sitios web occidentales que tratan de dar a conocer la verdad sobre el 11 de septiembre y sobre la guerra contra Siria.

A principios de 2015, Anne Applebaum –esposa del ex ministro de Defensa de Polonia Radosław Sikorski– creó en el Center for European Policy Analysis (Centro de Análisis de la Política Europea), con sede en Washington, una unidad designada como Information Warfare Initiative (Iniciativa sobre la Guerra de la Información) [8]. Su objetivo inicial era contrarrestar la información rusa en el centro y el este de Europa. La señora Applebaum puso esa iniciativa en manos del ya mencionado Peter Pomerantsev y de Edward Lucas, uno de los jefes de redacción de la conocida publicación The Economist.

Aunque Pomerantsev es a la vez coautor del informe del Institute of Modern Russia y uno de los dos principales responsables de la Information Warfare Initiative, ahora resulta que ya no habla del 11 de septiembre y que tampoco considera ya la guerra contra Siria como un tema central sino sólo como un tema recurrente que permite “percibir” la acción del Kremlin. Este personaje concentra sus ataques sobre el canal de televisión Russia Today y la agencia de prensa Sputnik, dos órganos de prensa públicos rusos.

En febrero de 2015, le llega a la Fondation Jean Jaures –think tank del Partido Socialista francés y contacto de la National Endowment for Democracy (NED)– su turno de publicar una Nota titulada Conspirationnisme, un état des lieux [9]. Pasando por alto todo lo sucedido alrededor de Rusia, esa Nota toma el debate en el punto donde lo había dejado Cass Sunstein y propone simple y llanamente prohibir que los «conspiracionistas» puedan expresarse. Por su parte, la ministra de Educación de Francia organiza talleres en las escuelas para advertir a los alumnos en contra de los «conspiracionistas».

El 19 y el 20 de marzo de 2015, el Consejo Europeo pide a la Alta Representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, Federica Mogherini, que prepare un plan de «comunicación estratégica» para denunciar las campañas de desinformación de Rusia sobre Ucrania. El Consejo no mencionaba ya ni el 11 de septiembre, ni la guerra contra Siria sino que cambiaba de objetivo para concentrarse en Ucrania

En abril de 2015, la señora Mogherini crea un Servicio Europeo para la Acción Exterior (EEAS, siglas en inglés) que no es otra cosa que una unidad de Comunicación Estratégica dentro de la Unión Europea [10]. Esa estructura está bajo la dirección de un británico agente del MI6, Giles Portman, y distribuye a numerosos periodistas europeos, dos veces por semana, toda una argumentación que supuestamente demostraría la mala fe de Moscú, argumentos que posteriormente aparecen publicados en los medios de difusión europeos.


El 20 de agosto de 2015 se inaugura en Riga el Centro de Comunicación Estratégica de la OTAN, bajo la dirección de Janis Sarts. Participan en la ceremonia el senador estadounidense John McCain, director de una de las dos ramas de la NED, quien conversa en la foto con la presidente de Lituania, Dalia Grybauskaite.
Foto: Gatis Diezins


A partir de su creación, el Centro de Comunicación Estratégica de la OTAN se vincula a un servicio del Atlantic Council: el Digital Forensics Research Lab. La OTAN redacta un Manual de Comunicación Estratégica, cuyo objetivo es coordinar y reemplazar todo el dispositivo anterior en materia de Diplomacia Pública, de Relaciones Públicas (Public Affairs), de Relaciones Públicas Militares, de Operaciones sobre los Sistemas Electrónicos de Comunicación (Information Operations) y de Operaciones Sicológicas.

Bajo la inspiración de la OTAN, Anna Fotyga, la ex ministra de Exteriores de Polonia, ahora convertida en eurodiputada, lleva al Parlamento Europeo una resolución –adoptada el 23 de noviembre de 2016– sobre «la comunicación estratégica de la Unión [Europea] tendiente a contrarrestar la propaganda dirigida contra ella por terceros» [11]. Obsérvese que existe un nuevo desplazamiento del blanco: ya no se trata de contrarrestar el cuestionamiento sobre el 11 de septiembre –asunto de hace 15 años–, ni tampoco el cuestionamiento de la guerra contra Siria sino de crear una mescolanza entre la impugnación de los acontecimientos en Ucrania y el discurso del Emirato Islámico (Daesh). Y se vuelve así al punto inicial: quienes cuestionaban el 11 de septiembre trataban, según la OTAN, de rehabilitar a al-Qaeda; quienes le hacen el juego a Rusia tratan de destruir a Occidente, como lo hace Daesh. Pero no importa que la OTAN esté apoyando a al-Qaeda en el este de Alepo.

Dado a conocer el 24 de noviembre de 2016 en un sonado artículo del Washington Post [12], un misterioso grupo llamado Propaganda or Not? ha elaborado una lista de 200 sitios web –entre ellos Voltairenet.org– a los que el Kremlin supuestamente ha confiado la tarea de repercutir la propaganda rusa y confundir a la opinión pública estadounidense hasta el extremo de llevarla a votar por Donald Trump.

Propaganda or Not? no publica los nombres de sus responsables, pero dice reunir en su seno a 4 organizaciones: Polygraph, The Interpreter, el Center for European Policy Analysis y el Digital Forensic Research Lab.
- Polygraph es un sitio web de la Voice of America [13], la radio y televisión pública de Estados Unidos bajo control de la Broadcasting Board of Governors.
- The Interpreter es la revista del Institute of Modern Russia, ahora difundida por la Voice of America.
- El Center for European Policy Analysis es un apéndice de la National Endowment for Democracy (NED) dirigido por Zbigniew Brzezinski y Madeleine Albright.
- Digital Forensic Research Lab es un programa del Atlantic Council.

En un documento divulgado por Propaganda or Not?, esta falsa ONG nacida de varias asociaciones financiadas por la administración Obama señala al enemigo: Rusia. Y acusa a ese país de haber dado origen al movimiento a favor de la verdad sobre los atentados del 11 de septiembre y de los sitios web de apoyo a Crimea y Siria.

El 2 de diciembre de 2016, el Congreso de Estados Unidos votó un ley que prohíbe toda cooperación militar entre Washington y Moscú. En pocos años, la OTAN ha reactivado el maccarthysmo.

Thierry Meyssan

[1] «100 personalidades impugnan la versión oficial sobre el 11 de septiembre», Red Voltaire, 25 de noviembre de 2004.

[2] «Axis for Peace», Red Voltaire.

[3] «La cara oculta de la administración Obama», por Thierry Meyssan, Red Voltaire, 10 de noviembre de 2015.

[4] También llamadas indistintamente «teorías del complot», «teorías conspirativas», «teorías conspiracionistas» o «teorías complotistas». Nota del Traductor.

[5] «Conspiracy Theories », Cass R. Sunstein y Adrian Vermeule, Harvard Law School, 15 de enero de 2008.

[6] «11 de septiembre: Obama se separa de uno de sus consejeros», Red Voltaire, 14 de septiembre de 2009.

[7] «The Menace of Unreality: How the Kremlin Weaponizes Information, Culture and Money», Peter Pomerantsev & Michael Weiss, The Interpreter/ Institute of Modern Russia, 2014.

[8] Information Warfare Initiative, sitio web oficial.

[9] «El Estado contra la República», por Thierry Meyssan, Red Voltaire, 9 de marzo de 2015.

[10] «La propaganda de la Unión Europea contra Rusia», Red Voltaire, 5 de julio de 2016.

[11] «Resolución del Parlamento europeo sobre la comunicación estratégica de la Unión para contrarrestar la propaganda de terceros en su contra», Red Voltaire , 23 de noviembre de 2016.

[12] “Russian Propaganda Effort Helped Spread ’Fake News’ During the Election, Experts Say”, Craig Timberg, The Washington Post, 24 de noviembre de 2016

[13] El autor se refiere a La Voz de los Estados Unidos de América, también conocida en español como La Voz de América o La Voz de las Américas. Nota de la Red Voltaire.

Thierry Meyssan
Thierry Meyssan Intelectual francés, presidente-fundador de la Red Voltaire y de la conferencia Axis for Peace. Sus análisis sobre política exterior se publican en la prensa árabe, latinoamericana y rusa. Última obra publicada en español: La gran impostura II. Manipulación y desinformación en los medios de comunicación (Monte Ávila Editores, 2008).

Red Voltaire
Voltaire, edición Internacional
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Fuente : «La campaña de la OTAN contra la libertad de expresión », por Thierry Meyssan, Red Voltaire , 5 de diciembre de 2016, www.voltairenet.org/article194331.html

miércoles, 14 de septiembre de 2016

El 11-S y los nueve objetivos de la ocupación de Afganistán



Nazanín Armanian
Público


La verdad es la primera víctima de las guerras. ¿Cuáles fueron las mentiras de la guerra contra Afganistán? ¿Por qué los ciudadanos volvemos a caer una y otra vez en la trampa de las falsedades que nos cuentan nuestros gobiernos tanto en la política exterior como en las cuestiones nacionales?

Nos dijeron que el motivo de la invasión a Afganistán por 34 países equipados con las armas más mortíferas de la humanidad era capturar al socio de la CIA, el príncipe saudí Osama Bin Laden. Durante los 21.000 ataques aéreos de los primeros días, aplicaron a los desarrapados afganos un criminal e ilegal castigo colectivo: les lanzaron 20.000 bombas provocando decenas de miles de muertos, heridos y mutilados y la huida de dos millones de almas de sus hogares en aquel duro invierno. Y aquí unas preguntas:

¿Cómo no pudieron encontrarle, si a Muammar al Gaddafi, con los medios que disponía como jefe de un poderoso estado, le localizaron para asesinarle tan sólo un día después de la visita de Hillary Clinton a Libia?

¿Era necesario ocupar Afganistán con 300.000 soldados, si EEUU tiene suficiente experiencia en asesinatos selectivos y golpes de estado?

La desclasificación de parte de los secretos del 11-S el pasado mayo implica a Arabia Saudí en el atentado. ¿Por qué entonces invadieron a Afganistán y dejaron sin castigo a uno de los verdaderos patrocinadores del terrorismo?

¿Cómo es que los servicios de inteligencia paquistaní sabían que Bin Laden había muerto años atrás (quizás en 2002), como revela Benazir Bhutto en 2007, y aun así EEUU mantuvo el mito de su fantasma para mantener el negocio de la guerra contra el terror? Un mes después, Bhutoo fue asesinada.

¿Por qué el presidente Obama se ríe del mundo en 2011 en un asalto chapuza a Abbotabad para matar a un hombre al que llama Bin Laden? Lo único que consiguió fue perder a Pakistán para beneficio de China.

¿Por qué Obama prometió varias veces salir de Afganistán a sabiendas de que nunca iba a hacerlo?

Sin ruborizarse, Washington y sus aliados volvieron a mentir al mundo para ocupar Irak: sabían perfectamente y por los informes de Hans Blix que en Irak no había armas de destrucción masiva.

Sabían que quien enviaba los sobres con esporas de ántrax en EEUU era Bruce Ivins, el asesor del FBI (que se suicidó, supuestamente, en 2008), y no Saddam Husein como aseguraba Colin Powell mientras sujetaba un botecito lleno de detergente o cal. Pues, los verdaderos motivos por los que EEUU derrocó a Saddam Husein eran otros.

Volviendo a Afganistán, ahora, Zbigniew Brzezinski, exasesor de Seguridad Nacional de Jimmy Carter revela otra de las mentiras oficiales de EEUU, que afirmaba que la CIA patrocinó a los muyahidines sólo para expulsar al Ejército Rojo de Afganistán. Brezezinski confiesa: Carter firmó la orden de ayudar a los opositores del Gobierno prosoviético de Kabul el 3 de julio del 1979, seis meses antes de la entrada de los soviéticos, con el objetivo de provocar una respuesta militar rusa y convertir a Afganistán en su particular Vietnam.

¿Por qué la OTAN sigue ocupando Afganistán?

Entre los numerosos objetivos de la ocupación de EEUU en el país asiático, como inyectar dinero a las empresas de armas como Lockheed Martin que multiplicó por 15 el precio de sus acciones en la Bolsa y recibió el mayor contrato militar de la historia: 200.000 millones entre 2001-2002, destacan:

.Reaccionar ante la creación de la Organización de Cooperación de Shanghái (OCS) liderada por China y Rusia en agosto del 2001.

.Ocupar el corazón de Asia Central e instalar bases militares en las cercanías de China, Rusia, India (los tres pilares de BRICS) e Irán, la primera reserva mundial del gas y la tercera de petróleo.

.Acceder a los recursos naturales (petróleo, gas, oro, cobre y diamantes) y los mercados de esta región recién independiente de la URSS.

.Impedir la reunificación de las repúblicas ex soviéticas bajo el paraguas de Moscú.

.Hacerse con el oro afgano. La financiera J.P. Morgan Chase firmó un acuerdo con el gobierno cliente de Kabul para llevarse 3,4 toneladas del metal apreciado.

.La construcción del gasoducto de Turkmenistán (cuarta reserva mundial del gas) hasta el Océano Índico a través de Afganistán y Pakistán, por la compañía estadounidense de Unocal. Los talibanes fueron incapaces de establecer la seguridad en la ruta por donde iba a pasar. De hecho, en julio del 2001 los representantes de G. Bush les dieron un ultimátum en una reunión con los Talibán en Berlín: o acaban con la inseguridad integrando a los opositores en el gobierno o estarán acabados. Tras recibir la negativa de los integristas, EEUU lanzó una campaña mediática para demonizarlos y así preparar la opinión pública para ir a “salvar a las mujeres del burka” entre otras falsedades. El 9 de septiembre, Ahmad Shah Masud, el héroe nacional afgano, quizás el único que podía organizar una gran resistencia a la ocupación de la OTAN, fuese asesinado.

.Restaurar el cultivo de la adormidera, prohibido por los talibanes, que había provocado una gran crisis en el mercado mundial de la droga y también en algunos bancos, cuya parte de liquidez proviene del narcotráfico. El precio del opio en 2002 fue casi 10 veces mayor que en 2000. El Afganistán del 2001, dominado por la inmensa tropa de la OTAN, se convirtió en el principal productor de opio y heroína mundial. Los carteles internacionales no sólo matan a miles de personas por la adicción, sino que obligan a los agricultores afganos a producir opio en vez de trigo y patatas. Muchos lo mastican para matar el hambre, el dolor, lo suministran a los bebés para que dejaran de llorar. La adicción de casi la totalidad de la población y las deudas contraídas con los traficantes, empujan a miles de padres  a entregar a sus hijas para saldar sus deudas, creando el fenómeno de las ‘novias de droga’.

.La rentable campaña de la guerra contra el terror dirigida por la banda criminal del gobierno de la extrema derecha de G. Bush, que presumía por ser el ‘excepcionalísimo de EEUU’ para secuestrar y torturar a los ciudadanos de cualquier país del mundo, pretendía ocultar bajo su escudo militar-capitalista, el principal problema de la humanidad que era y es el terrorismo de la pobreza que mata cada día a 60.000 personas.

.Anular a la ONU sustituyéndole por la OTAN para resolver los conflictos del mundo haciendo de bombero pirómano.

Con la marcha de Obama de la Casa Blanca se abandonará su Doctrina de regreso a Asia para contener a China. EEUU, que hoy comparte el dominio sobre el país con los terroristas talibanes que “no son enemigos de EEUU”, afirma John Kerry, difícilmente podrá mantenerse en un país sin acceso al mar, donde además depende de la gentileza de Rusia y Pakistán, dos países nada amigos, para enviar equipos militares y alimentos a sus tropas en aquella ratonera.

Fuente: http://blogs.publico.es/puntoyseguido/3531/11-s-y-nueve-objetivos-de-la-ocupacion-de-afganistan/

martes, 12 de julio de 2016

La reunión de la OTAN en Varsovia: la cumbre de la tensión




Àngel Ferrero

Los jefes de Estado y de gobierno de los 28 Estados miembro de la OTAN se reúnen hoy y mañana en Varsovia en una cumbre que ha generado expectativas como no ocurría desde hacía tiempo. Las cumbres de la OTAN, a diferencia de las reuniones a nivel ministerial, no se celebran con regularidad. Su carácter extraordinario se explica por su objetivo: establecer las líneas estratégicas de la Alianza Atlántica, invitar a otros Estados a unirse y reforzar la colaboración con los países que no son miembros.

La agenda de esta cumbre que hoy arranca se centrará en cuestiones relativas a la seguridad y defensa de los Estados miembro, como el terrorismo transnacional –representado sobre todo por Estado Islámico–, la crisis humanitaria de los refugiados en Europa y la inestabilidad política en el Magreb y Afganistán. Pero son las tensas relaciones con Rusia las que han acaparado la atención.

Rusia ocupó un espacio destacado en la rueda de prensa que ofreció el lunes el secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, en Bruselas para presentar la cumbre. Stoltenberg afirmó que la Alianza ha llevado a cabo en los últimos años el refuerzo más importante de la defensa colectiva desde la guerra fría, pero añadió que era insuficiente. “Por eso en la cumbre de Varsovia acordaremos mejorar nuestra presencia militar en la parte oriental de la Alianza”, dijo. El secretario general de la OTAN anunció el despliegue de batallones multinacionales en Estonia, Letonia, Lituania y Polonia, y de una brigada multinacional en Rumanía, así como mejoras en la ciberdefensa, la respuesta civil y la defensa contra misiles balísticos, de la que forma parte el sistema Aegis Ashore instalado en Rumanía, Polonia y España, popularmente conocido como “escudo antimisiles”.

Stoltenberg también manifestó la voluntad de estrechar vínculos con las antiguas repúblicas soviéticas de Moldavia, Georgia y Ucrania. Precisamente antes de ir a Polonia, el secretario de Estado de EEUU, John Kerry, visitó Tblisi y Kiev para reunirse con los presidentes georgiano, Guiorgui Kvirikashvili, y ucraniano, Petro Poroshenko, para mantener reuniones bilaterales y firmar acuerdos de cooperación. No obstante, al mismo tiempo Stoltenberg señaló que la OTAN estaba “abierta a dialogar con Rusia”, enfatizando que las medidas en el llamado flanco oriental tienen un carácter defensivo y que no se busca en ningún caso un conflicto con Rusia. Finalmente, agradeció el incremento de la contribución al presupuesto de la OTAN por parte de los miembros europeos y Canadá, que este año se espera aumente hasta el 3% de su PIB. Ayer la canciller alemana, Angela Merkel, defendió los planes de la OTAN de desplegar tropas en Polonia y las tres repúblicas bálticas, pero instó a mantener el diálogo abierto con Rusia. “La seguridad duradera en Europa solo puede conseguirse con Rusia, no contra Rusia”, dijo.

La respuesta de Rusia

El Kremlin ha comunicado ya su intención de responder asimétricamente el aumento de tropas de la OTAN en sus fronteras. El ministro de defensa ruso, Serguéi Shoigú, describió la situación en una reciente reunión de altos cargos en el Ministerio de Defensa. “La OTAN y EEUU han desplegado 1.200 piezas de equipamiento militar, incluyendo 30 aviones de combate y más de un millar de soldados en los territorios de Europa oriental, de manera rotativa. Embarcaciones de la armada de EEUU y naves militares de otros miembros de la OTAN entran con regularidad en el mar Báltico y el mar Negro”. Según Shoigú, “estos movimientos de nuestros socios conducen a la erosión de la estabilidad estratégica de Europa y nos fuerzan a tomar medidas de respuesta, ante todo en el teatro de operaciones occidental”. Entre las medidas aprobadas figura la creación de tres divisiones militares. Según The Moscow Times, Rusia también estudia instalar sistemas de radares en el Báltico.

Días atrás, el portavoz del Ministerio de Defensa ruso, Igor Konashenkov, lamentó que la OTAN esté “creando intencionadamente pánico y manteniendo la imagen de un enemigo que actúa a traición”. Moscú ha denunciado en reiteradas ocasiones la existencia de una campaña de comunicación que busca, en su opinión, demonizar Rusia y justificar así los elevados gastos militares del Pentágono y la OTAN.

El dividendo por la paz perdido

La cumbre de la OTAN prácticamente ha coincidido con el 25º aniversario de la disolución del Pacto de Varsovia, el tratado de defensa colectiva entre la Unión Soviética y siete países del antiguo campo socialista. Cuando el entonces presidente de Checoslovaquia, Václav Havel, declaró el 1 de julio de 1991 nulo aquel pacto, el mundo esperaba que con la desaparición de la política de bloques un “dividendo por la paz”, producto de la reducción de los presupuestos militares, facilitase la coexistencia pacífica con la URSS y, posteriormente, Rusia. El presidente de la URSS, Mijaíl Gorbachov, llegó incluso a proponer la construcción de una “casa común europea”, un ambicioso proyecto de cooperación que abarcase desde Lisboa hasta Vladivostok. En 25 años el mundo ha cambiado mucho. La ampliación oriental de la OTAN ha hecho que la Alianza llegue hasta las fronteras con Rusia, un desarrollo que Moscú considera como parte de una estrategia de contención de su influencia. El dividendo por la paz se perdió y parece que tardará mucho en volver.

Àngel Ferrero
es miembro del Comité de Redacción de SinPermiso
Fuente: SinPermiso -
http://www.elpuntavui.cat/politica/article/17-politica/985582-cimera-de-tensio.html
Traducción:
Àngel Ferrero

lunes, 11 de julio de 2016

El ocaso de la OTAN

Resultado de imagen de La OTAN

por Thierry Meyssan

La historia de la OTAN y sus actividades de hoy permiten entender cómo construye Occidente sus mentiras y por qué es actualmente prisionero de ellas. Ciertos elementos mencionados en este artículo pueden resultar chocantes, pero nadie puede negar los hechos. Ante la realidad, lo más que pueden hacer los atlantistas es aferrarse a las mentiras y seguir cerrando los ojos.

Estambul, 13 de mayo de 2015. Al final de un festín, al parecer copiosamente regado con alcohol, los dirigentes de la OTAN, en una especie de burla a los cretinos que todavía toman al pie de la letra sus discursos sobre la paz, no encuentran nada mejor que entonar a coro “We are the World”. En este indecente video aparecen el general estadounidense y entonces jefe supremo de las fuerzas de la OTAN en Europa Philip Breedlove, el secretario general de la alianza Jens Stoltenberg, la responsable de Relaciones Exteriores de la Unión Europea Federica Mogherini y numerosos ministros de Defensa.

La cumbre de jefes de Estado y de gobierno de la OTAN acaba de desarrollarse en Varsovia, los días 7 y 8 de julio de 2016. Esta cumbre, que debería ser una especie de triunfo de Estados Unidos sobre el resto del mundo, en realidad ha marcado el inicio de la debacle.

Recordemos, primero que todo, qué es la OTAN.

Lo que fue la OTAN


Después de la Segunda Guerra Mundal, las élites europeas, llenas de pánico ante la idea de que los partidos comunistas lograsen alcanzar el poder, se apresuran a guarecerse, en 1949, bajo el “paraguas” estadounidense. Se trataba, ante todo, de ponerse en condiciones de amenazar a los soviéticos para que no apoyaran a los comunistas occidentales.

Los países del oeste de Europa extendieron paulatinamente su alianza. Incorporaron a ella a los alemanes del oeste de Alemania (RFA), que habían sido autorizados, en 1955, a restaurar su propio ejército. Preocupada por las capacidades de la OTAN, la URSS respondió creando el Pacto de Varsovia, 6 años después de la fundación de la OTAN.

Pero, con la guerra fría, las dos alianzas evolucionan de manera imperial: por un lado, la OTAN se ve dominada por Estados Unidos y, en menor medida, por el Reino Unido; del otro, el Pacto de Varsovia se encuentra bajo el dominio de la Unión Soviética. De hecho, incluso se había hecho imposible salir de ambas estructuras: la OTAN no vacila en utilizar el Gladio para organizar golpes de Estado y perpetrar asesinatos políticos preventivos mientras que el Pacto de Varsovia invade abiertamente Hungría y Checoslovaquia, países que habían mostrado tendencias a independizarse.

La Unión Soviética puso fin a ce sistema, incluso antes de la caída del muro de Berlín. Mijaíl Gorbatchev permitió que cada miembro del Pacto de Varsovia recuperara su independencia, en lo que llamó ironicamente su «Doctrina Sinatra», en referencia a la célebre canción My Way. Cuando se produjo el derrumbe final de la Unión Soviética, sus aliados simplemente se dispersaron y fueron necesarios varios años de estabilización antes de que apareciera la actual Organización del Tratado de Seguridad Colectiva (OTCS), basada esta última –en respuesta a los errores del pasado– en una estricta igualdad entre los países que la componen.

Es necesario precisar aquí que, como organizaciones, tanto la OTAN como el disuelto Pacto de Varsovia contradicen la Carta de las Naciones Unidas ya que los países miembros perdían su independencia al aceptar poner sus tropas bajo los mandos de Estados Unidos o de la URSS.

Contrariamente al caso de Rusia, Estados Unidos siguió siendo un imperio y sigue utilizando la OTAN para obligar a sus aliados a actuar según los intereses estadounidenses. El objetivo inicial de la OTAN –presionar a los soviéticos para que no ayudaran a los comunistas occidentales a llegar al poder– ya no tiene razón de ser. Sólo subsiste la sumisión a la tutela estadounidense.

En 1998, la OTAN libró su primera guerra, contra un Estado minúsculo –la actual Serbia– que no representaba ningún tipo de amenaza para ningún miembro de la OTAN. Estados Unidos fue creando poco a poco las condiciones para el conflicto, entrenando a la mafia kosovar en la realización de actos de terrorismo –en la base turca de Incirlik–, organizando una campaña de terror en Serbia y, posteriormente, acusando al gobierno serbio de haber desatado una represión desproporcionada contra los autores de los actos terroristas. Cuando el yunque aplastó la mosca, en las cancillerías de los países miembros de la alianza atlántica se dieron cuenta de que la OTAN en realidad era un organismo demasiado pesado y muy poco eficaz. Comenzaron entonces toda una serie de profundas reformas.

La OTAN posterior al 11 de septiembre de 2001


Al desaparecer la URSS ya no quedaba en el mundo ningún Estado capaz de rivalizar con Estados Unidos en el plano militar y, por ende, aún menos con la OTAN. Esta última tenía que haber desaparecido en aquel momento. Pero, no fue eso lo que sucedió.

Primero, surgió un nuevo enemigo: el terrorismo. Y el terrorismo enlutó varias capitales de países miembros de la OTAN, obligando a los Estados de la alianza atlántica a respaldarse entre-sí.

Por supuesto, no hay ningún tipo de comparación posible entre lo que fue el Pacto de Varsovia y lo que realmente podían hacer una banda de barbudos desde una cueva en Afganistán. Pero los Estados miembros de la OTAN actúan como si creyeran –en verdad el amo de la alianza atlántica no les deja otra opción– que la única manera de garantizar la protección de sus poblaciones es firmar los comunicados de la OTAN, repetir a coro el discurso único.

A pesar de que existe una abundante literatura histórica, los occidentales siguen sin entender que la OTAN fue creada por sus clases acomodadas para utilizarla contra sus propios pueblos y que hoy Estados Unidos la utiliza las élites occidentales. La situación es muy poco diferente para los países bálticos y Polonia, que entraron recientemente en la alianza atlántica y aún se encuentran en la primera etapa del proceso: la del temor de las élites antes los comunistas.

La zona geográfica casi ilimitada que abarca la OTAN


Si la OTAN fuese realmente una alianza defensiva se limitaría a garantizar la defensa de sus Estados miembros. Pero, en vez de ello, sigue ampliando su zona geográfica de intervención. La lectura del comunicado final emitido en Varsovia permite comprobar que la OTAN se inmiscuye en todas las regiones del mundo, incluyendo la península de Corea –donde Estados Unidos nunca firmó la paz con la República Democrática– y África –donde el Pentágono sigue empeñado en instalar su AfriCom. La única región del mundo donde no se mete la OTAN es Latinoamérica, considerada como la zona reservada de Washington, en virtud de la «Doctrina Monroe». En lo tocante a todas las demás regiones del mundo, los vasallos del Pentágono reciben órdenes de enviar tropas para defender los intereses del amo.

La OTAN está implicada hoy en todos los campos de batalla. La OTAN coordinó la destrucción de Libia, con diferentes niveles de participación de sus diferentes miembros, cuando el comandante estadounidense del AfriCom, el general Carter Ham, se negó a entregar armas a al-Qaeda para derrocar a Muammar el-Kadhafi. Y es también la OTAN la que coordina la guerra contra Siria desde la instalación del Allied Land Command, en 2012, en la ciudad turca de Esmirna (Izmir).

Poco a poco, varios Estados no europeos han sido integrados a la OTAN, con diferentes niveles de participación. Los más recientes son Bahréin, Israel, Jordania, Qatar y Kuwait, que incluso ya tienen cada uno su propia oficina en la sede de la OTAN, desde el 4 de mayo de 2016.
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La nueva sede, recientemente inaugurada, de la OTAN en Bruselas. ¿Su módico costo? Un millón de millones de dólares.

¿Qué es la OTAN hoy en día ?


Cada Estado miembro de la OTAN está siendo exhortado a armarse para participar en las próximas guerras y dedicar a ello un 2% de su PIB, aunque esto es todavía sólo una parte de lo que se les pide. Como el armamento debe corresponder a las normas de la OTAN, también se les exhorta a que lo compren en Estados Unidos.

Por supuesto, todavía quedan producciones nacionales de armamento en varios países de la OTAN. Pero no será por mucho tiempo. Durante los últimos 20 años, la OTAN ha estimulado sistemáticamente los Estados miembros de la alianza a desmantelar sus propias industrias aeronáuticas militares, exceptuando las de Estados Unidos. El Pentágono anunció la creación de un avión de guerra multipropósito –el F-35 Joint Strike Fighter– a un precio súper ventajoso. Todos los países miembros de la OTAN hicieron pedidos para adquirir esa maravilla y cerraron sus propias fábricas.

Veinte años más tarde, el Pentágono todavía no está en condiciones de fabricar ni un solo ejemplar de ese avión maravilloso capaz de hacer cualquier cosa y sigue presentando en las ferias de armamento los mismos F-22 más o menos modificados. Ahora Estados Unidos pide constantemente a los “clientes” que ayuden a financiar el desarrollo del dichoso F-35 mientras que, en Washington, el Congreso estadounidense se plantea reiniciar la producción de aviones viejos porque lo más probable es que el F-35 nunca llegue a fabricarse.

Conclusión: la OTAN funciona como una vulgar sucursal de la mafia, el que no paga se expone a ser víctima de atentados terroristas.

Estados Unidos ha hecho todo lo posible para que sus aliados dependan de la industria militar estadounidense… y dejó de perfeccionarla. Mientras tanto, Rusia reconstruyó su propia industria militar y China está a punto de disponer de su propia estructura industrial militar. Ya en este momento, las fuerzas armadas de la Federación Rusa han dejado atrás al Pentágono en materia de guerra convencional. Rusia ha desplegado en el oeste de Siria, en el Mar Negro y en Kaliningrado, un conjunto de medios técnicos que le permiten desactivar los sistemas de observación y mando de la OTAN, al extremo que la alianza atlántica ha tenido que renunciar a vigilar la actividad de las fuerzas armadas rusas en esas regiones. Y en el campo de la aeronáutica, Rusia ya está produciendo aviones multipropósito capaces de hacer palidecer de envidia a los pilotos de la OTAN. Y de aquí a 2 años, China también pudiera dejar atrás a la OTAN en materia de guerra convencional.

Así que los miembros de la OTAN están siendo testigos de la decadencia de la alianza atlántica, que constituye de hecho su propia decadencia. Pero no reaccionan ante esa nueva situación, con excepción del Reino Unido.

El caso de Daesh


Después de la histeria sobre al-Qaeda que caracterizó los años 2000, ahora nos encontramos bajo la amenaza de un nuevo enemigo: el Emirato Islámico en Irak y el Levante, también conocido como Daesh [1]. Todos los Estados miembros de la OTAN fueron exhortados a unirse a la «Coalición Mundial» (sic) para vencerlo. Los participantes en la cumbre de Varsovia se felicitaron por las victorias obtenidas en Irak e incluso en Siria, incluso a pesar de «la intervención militar de Rusia, de su importante presencia militar, de su respaldo al régimen» que constituyen una «fuente de riesgos y [de] desafíos adicionales para la seguridad de los Aliados» (sic) [2].

Ya todo el mundo entendió que el Emirato Islámico fue creado en Irak por Estados Unidos en 2006. Pero ahora nos dicen que esa organización terrorista se volvió en contra de su creador –obsérvese que eso fue lo mismo que ya nos dijeron sobre al-Qaeda. Sin embargo, el 8 de julio de 2016, mientras el Ejército Árabe Sirio luchaba contra varios grupos terroristas –entre los que se hallaba el Emirato Islámico– al este de Homs, aviones de la US Air Force aportaron apoyo aéreo a esos terroristas durante 4 horas, lo cual permitió a los terroristas de Daesh preparar y efectuar la voladura de un importante tramo del gasoducto que conecta Siria con Irak e Irán. Otro hecho revelador es que en los atentados registrados el 4 de julio en Arabia Saudita (incluso frente al consulado de Estados Unidos en Yeddah, del otro lado de la calle), el Emirato Islámico utilizó explosivos militares de alta tecnología, disponibles únicamente en los arsenales del Pentágono. Así que no resulta difícil entender que, con una mano, el Pentágono combate el Emirato Islámico en ciertas zonas mientras que, con la otra mano, sigue entregándole armas y garantizándole apoyo logístico en otras zonas.

El ejemplo ucraniano


El otro espantajo que la OTAN sigue agitando es Rusia. Sus «acciones agresivas (…) incluyendo sus actividades militares provocativas en la periferia del territorio de la OTAN y su demostrada voluntad de alcanzar objetivos políticos mediante la amenaza o el uso de la fuerza, constituyen una fuente de inestabilidad regional, representan un desafío fundamental para la Alianza» (sic).

La OTAN reprocha a Rusia la anexión de Crimea, lo cual es cierto, negando el contexto en que se produjo: el golpe de Estado orquestado por la CIA en Kiev y la entronización de un gobierno ucraniano plagado de nazis. Dicho de otra manera, los miembros de la OTAN tienen derecho a hacer cualquier cosa… pero Rusia… Rusia viola los acuerdos que había concluido con la alianza atlántica.

La cumbre de Varsovia


La cumbre de la OTAN en Varsovia no permitió a Washington reparar las grietas que aparecen en la alianza. El Reino Unido, que al decidir su salida de la Unión Europea acaba de poner fin a su «relación especial» con Estados Unidos, se negó a incrementar su participación en la OTAN para compensar el esfuerzo que está cancelando en el seno de la Unión Europea. Londres se escudó tras su próximo cambio de gobierno para evadir las preguntas sobre el tema.

La cumbre atlántica sólo pudo tomar dos decisiones: instalar bases permanentes en la frontera rusa y desarrollar el escudo antimisiles. Como la primera decisión contradice los compromisos de la OTAN, se implementará desplegando tropas según un sistema rotativo, de manera que no habrá un contingente permanente, aunque siempre habrá soldados presentes. La segunda decisión consiste en utilizar el territorio de los aliados europeos para desplegar allí soldados estadounidenses y un sistema de armamentos. Para no incomodar a las poblaciones europeas cuyos territorios se verán así sometidos a una nueva ocupación militar, Estados Unidos aceptó no conservar el mando directo del escudo antimisiles sino ponerlo bajo el mando de la OTAN.

Pero se trata de un cambio puramente cosmético ya que el Comandante Supremo de la alianza atlántica, actualmente el general Curtis Scaparrotti, es obligatoriamente un oficial estadounidense designado directamente por el presidente de Estados Unidos.

Thierry Meyssan
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[1] También se le designa indistintamente como Estado Islámico (EI) o por siglas como EIIL, ISIS o ISIL.

[2] «Communiqué du Sommet de l’Otan à Varsovie», Réseau Voltaire, 9 de julio de 2016.

Thierry Meyssan
Thierry Meyssan Intelectual francés, presidente-fundador de la Red Voltaire y de la conferencia Axis for Peace. Sus análisis sobre política exterior se publican en la prensa árabe, latinoamericana y rusa. Última obra publicada en español: La gran impostura II. Manipulación y desinformación en los medios de comunicación (Monte Ávila Editores, 2008).
Fuente: Red Voltaire

Artículo bajo licencia Creative Commons

Cuatro hipótesis sobre el atentado de Turquía

Atentado de Turquía. Foto elperiodico.com.do


Nazanín Armanian

A pesar de que el Gobierno de Tayyip Erdogan haya atribuido la masacre del día 28 de junio en el Aeropuerto Internacional de Atatürk a los terroristas del Estado Islámico (EI), no ha explicado por qué el mosntruo que ha patrocinado desde el 2013 ahora le traiciona. En el contexto de la región, los motivos pueden ser los siguientes:

1. Que el grupo islámico o una de sus facciones haya roto realmente su alianza con el Gobierno turco. El motivo sería la venganza por la disminución de ayuda que recibía de Ankara para derrocar a Bashar al-Assad y destruir a las izquierdistas Unidades kurdas de Defensa Popular. El EI ha incumplido su misión. Es más, hoy los kurdos, con el apoyo de EEUU, Francia y Rusia se han hecho con gran parte de la frontera turco-siria. Un Erdogan atrapado, ahora se enfrenta a dos enemigos armados en casa: los kurdos y el grupo terrorista.

2. El interés de un sector del Pentágono para empujar a Turquía hacia el infierno y seguir avanzando en el proyecto del Nuevo Oriente Próximo. La desastrosa política del presidente turco contra la izquierda kurda, los periodistas y los juristas, los simpatizantes de la poderosa organización de Gulán y el ala pro estadounidense del Partido de Justicia y Desarrollo representada por el destituido primer ministro Ahmed Dawood Oglu, sus pretensión para arrastrar a la OTAN a un enfrentamiento con Rusia, y sus imprevisibles movimientos han convertido al líder turco en un personaje peligroso. Washington le busca sustituto.

3. Se trata de un ataque terrorista a un país de la OTAN, por lo que podría ser utilizado por la Alianza para intervenir en Siria en víspera de las elecciones presidenciales de EEUU si Assad se niega a retirarse.

4. Que el divorcio entre el EI y Ankara fuese simulado y el presidente patrocinador de un terrorismo tan brutal y aislado, a nivel regional e internacional, pretenda ahora presentarse como la víctima del terrorismo. Se trataría de un cambio en la táctica y no en su estrategia: la contención de los kurdos ahora desplaza la tarea de eliminar a Assad a un segundo plano. Utilizará el atentado para incrementar el Estado policial y recrudecer la lucha anti kurda, mientras reorienta su diplomacia para impedir que Kurdistán se convierta en el estado número 195 de la ONU:

.Ofrece el permiso de residencia a miles de refugiados árabes-sunitas sirios, instalándoles en las regiones kurdas, y así cambiar su composición étnica.

.Recupera los lazos con Rusia, pidiéndole disculpas por el derribo del Su-24 el pasado invierno. Pretende así influir sobre las decisiones de Moscú para Siria y poder vigilar la oficina de representación kurda, abierta recientemente en Moscú. Kremlin, que teme una mayor radicalización de Erdogan (tiene desplegados misiles de Patriot en su país, dirige el segundo contingente militar más grande de la OTAN y no suele dudar en utilizarlo), le perdona: Turquía puede romper el bloqueo occidental y enviar a Rusia productos agrícolas por el valor de cien mil millones de dólares anuales, entre otras ventajas que tiene este país tan estratégico.

.Se acerca al general Al-Sisi de Egipto, a pesar de su dura política contra los Hermanos Musulmanes y otras organizaciones rivales.

.Hace las paces con Israel, también con magníficas relaciones con los kurdos, siendo por otro lado, aliados en contener a Irán (que pretende instalar una base militar en la frontera siria-israelí) y luchar contra el Estado sirio. Ankara se compromete a controlar a Hamas evitando tensiones en Gaza, a cambio, Israel pagará 20 millones de dólares de indemnización a las familias de las víctimas de la flotilla libertad, permitirá que las empresas turcas participen en la reconstrucción de la Franja y cooperen en el proyecto del transporte de gas al Mediterráneo. Ankara, sin rubor, archiva la condición de ‘levantar el bloqueo a Gaza’ para restablecer contactos con Tel Aviv. Habrá un aumento en la cooperación militar y de inteligencia, en calidad de contactos diplomáticos públicos.

Sin embargo, las consecuencias de los errores del presidente turco son irreversibles, y no sólo para millones de sirios cuyas vidas se han perdido para siempre. La estabilidad del peso pesado de Eurasia está gravemente amenazada y el país puede sucumbir en una mayor violencia dentro y, también, en sus fronteras.
Fuente: Público.es

domingo, 29 de mayo de 2016

La guerra contra la Historia, una campaña de la OTAN a largo plazo


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La OTAN es una alianza que existe desde tiempos inmemoriales, que liberó Europa del nazismo y nos protege del aterrador oso ruso. Al menos eso es lo que quieren hacernos creer. Como la verdad histórica es muy diferente, la alianza atlántica trata de reescribirla. Tarea a largo plazo y de oscuras consecuencias.




Alerte: Cuando ya habíamos publicado este artículo en otros idiomas, su autor fue encarcelado, según indica el coordinador de los servicios secretos de Polonia.

Varsovia acogerá la cumbre de jefes de Estado y de gobierno de la OTAN, que realizarán una reunión del Consejo del Atlántico Norte los días 8 y 9 de julio de 2016. Esta 25ª cumbre de la alianza atlántica desarrollaría el acuerdo concluido en 2014 en Newport. Se tratará principalmente de instalar en el este de Europa la Fuerza de Acción Rápida para defender el flanco oriental de la alianza. El ministro polaco de Relaciones Exteriores, Witold Waszczykowski, ya anunció que durante esa cumbre se anunciará la instalación de bases militares permanentes de Estados Unidos y la OTAN en territorio polaco.
Se prevé la presencia de 2 500 participantes y de 1 500 periodistas extranjeros. El estadio nacional, en pleno centro de Varsovia, ha sido puesto al servicio de este acontecimiento. Se han reforzado todas las medidas de seguridad, tanto para enfrentar posibles amenazas terroristas como para evitar las manifestaciones anunciadas por varios partidos que se oponen a la realización de esa cumbre.
Paralelamente a la preparación de ese encuentro, se ha desarrollado una intensa campaña de prensa cuyo principal objetivo es exacerbar el miedo a las acciones y planes supuestamente agresivos de Rusia. La guerra contra la memoria forma parte de esta campaña a largo plazo. Es importante reconocer aquí que la reevaluación de los hechos históricos y la negación del papel de la Unión Soviética en la gran victoria de 1945 tienen cierto basamento histórico en los países bálticos y Rumania. Es por eso que los autores de la «historia» de la OTAN se refieren, lo más a menudo posible, directamente a los movimientos locales que colaboraron con la ocupación nazi, presentando sus acciones como ejemplos de la «lucha por la independencia» contra la Unión Soviética.
Esto se ve de manera muy diferente en Polonia, donde resulta bastante difícil encontrar respaldo para la tesis que afirma que la liberación no salvó al pueblo polaco del genocidio hitleriano. La revisión de la historia moderna se ha coordinado aquí con organismos públicos como el «Instituto Polaco de la Memoria Nacional». Todas estas actividades apuntan a evitar la disonancia cognitiva, de tal manera que la población del este de Europa no pueda ver los monumentos que recuerdan que el Ejército Rojo liberó esa parte del continente de la ocupación nazi. El objetivo es imponer la idea de que es Rusia el eterno enemigo y agresor.
La revisión de la percepción misma de los hechos históricos es parte de esa guerra a largo plazo, constituye un proyecto bastante complejo y es un objetivo imposible de alcanzar en sólo los 2 meses que preceden la celebración de la cumbre de la OTAN. Pero es posible realizar otros esfuerzos en ese sentido.
En el marco de la guerra mediática, los medios de difusión del este de Europa publican constantemente documentos sobre el despliegue de armamento nuclear en la región de Kaliningrado y presentan la existencia de esa región como territorio de la Federación Rusa como si representara una amenaza para la existencia misma de los países vecinos. Un papel similar le otorgan esos medios, en el flanco sur, al territorio conocido como Transnistria. O sea, utilizan a Kaliningrado para atemorizar a los pueblos bálticos y a los polacos y hacen lo mismo con la Transnistria para espantar a los rumanos y, en menor medida, a los búlgaros en la escalada de percepción de la supuesta amenaza rusa.
La guerra mediática se desarrolla de forma sistemática y profesional. Todo comenzó con la necesidad de preparar a la opinión para el despliegue de sistemas [estadounidenses] de «defensa» antimisiles en el este de Europa.
Con el proceso de normalización de las relaciones entre Occidente e Irán, los responsables de las relaciones publicas de la OTAN se han visto finalmente obligados a reconocer que sus sistemas de misiles están destinados exclusivamente a enfrentar la imaginaria «amenaza rusa».
Polonia está tratando de desempeñar un papel de primer plano en la carrera armamentista emprendida en las zonas del norte y del Báltico, del este de Europa. Por su parte, Rumania trata de tomar la iniciativa alrededor del Mar Negro. Pero eso le resulta especialmente difícil en la medida en que Turquía ha estado actuando allí como jefe de la coalición anti-rusa desde hace un semestre. Y se trata de la misma Turquía que ya ha mostrado ciertas ambiciones geopolíticas.
Bucarest está tratando, sin embargo, de utilizar la total ausencia de confianza de Washington hacia Recep Tayyip Erdogan para prestar otros servicios al Pentágono. La iniciativa planteada por el ministro rumano de Defensa, Mihnea Motoc, para crear en el Mar Negro una flota militar con la participación de la OTAN, que estaría representada en esa fuerza naval por Estados que no son aún miembros de esa alianza –Ucrania y Georgia–, forma parte de esa maniobra.
La preparación de la cumbre ha sido cuidadosamente supervisada por el Departamento de Estado estadounidense. El adjunto de John Kerry, Anthony Blinken, visitó cierto número de países del este de Europa y las conversaciones que sostuvo con sus colegas de esos países giraban alrededor de un solo punto: los antiguos miembros del bloque del este deberían apoyar sin reservas la posición de Washington durante la cumbre, en particular en lo tocante al dispositivo que la OTAN está construyendo en su flanco oriental y su financiamiento por los presupuestos nacionales.
Blinken afirmó que Rusia tiene intenciones de provocar a las fuerzas de la OTAN antes de la cumbre. Como prueba de su afirmación mencionó las patrullas de la fuerza aérea rusa sobre el Mar Báltico. Pero evitó mencionar que lo que dio lugar al patrullaje ruso es la presencia allí de navíos de guerra estadounidenses que probablemente violan el Tratado INF [1]. Según los estadounidenses, es mejor no mencionar ese punto en el marco de la guerra mediática.
Blinken ha arreglado las cosas de manera tal que el presidente de Estados Unidos se sienta a gusto en la capital polaca. Para crear el mejor ambiente posible para la cumbre, Varsovia ha prohibido la realización de cualquier tipo de manifestación durante ese encuentro, agitando para ello –claro está– el argumento antiterrorista.
Todo eso se ha hecho para garantizar la comodidad del amo de la nueva Europa proestadounidense. Pero los gastos oficiales del ministerio polaco de Defensa vinculados a la organización de esa cumbre se elevarán a 40 millones de dólares, información que podría convertirse en fuente de malestar y llevar al pueblo polaco a acrecentar la tensión durante la cumbre.
[1] «Escalada nuclear en Europa», por Manlio Dinucci, Il Manifesto (Italia) ,Red Voltaire, 20 de abril de 2016.
Mateusz Piskorski
Mateusz PiskorskiDirector del Centro Europeo de Análisis Geopolítico (Varsovia).


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