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domingo, 31 de enero de 2016

La rivalidad entre Rusia e Irán remodela el mercado del gas en Eurasia

Estación de extracción de Gas

 

Nazanín Armanian

Mientras EEUU y la UE mantienen las sanciones contra el gas ruso, liberan a Irán de un largo embargo, intentando empujarles a una cruenta batalla por los mercados energéticos del mundo. Embarazosa situación para dos Estados que hasta hoy han mantenido una cordial desconfianza y cooperación forzadas por el dolor común de ser víctimas de la prepotencia del Occidente.
Sin embargo, Rusia podrá estar tranquila. A pesar de que Irán es la primera reserva mundial de gas (el 18,2% del total) no podrá competir, a corto plazo, con los eslavos por los siguientes motivos:
.Su escasa producción: 172,6 mil millones de metros cúbicos (mc) en 2014.
.La elevada demanda interna, por lo que Irán incluso importa 10 mil millones de mc de gas al año de Turkmenistán.
.Su insignificante papel en el comercio mundial de gas: tan sólo un 1% del total (2014).
.Instalaciones deficientes. Irán necesitará al menos 100 mil millones de dólares de inversión extranjera para renovar sus equipos y construir nuevos gaseoductos.
.La dificultad de extraer el 60% de su gas por encontrarse en el yacimiento de Pars Sur —el más grande del mundo—, que está en las profundidades de las aguas del Golfo Pérsico, donde justamente trabajan las dos gigantes compañías rusas: Lokoil y Gasprom. Desde este campo, Teherán pretendía construir el gaseoducto Irán-Irak-Siria para enviar su gas a Europa, e impedirlo es uno de los objetivos de la guerra de Arabia, Israel y la OTAN contra Siria.
.Las presiones de EEUU, Arabia Saudí e Israel a posibles clientes del gas iraní como Bahréin, Omán, Kuwait, Irak, Pakistán o India, para que congelasen los proyectos negociados con Teherán.
La cooperación de los rivales
Las relaciones ‘gasíferas’ ruso-iraníes se remontan al año 1971, cuando la Unión Soviética construyó el primer gaseoducto iraní en Astará, para recibir el gas iraní en la República Socialista de Azerbaiyán.
Después de sufrir —ambos— una inesperada metamorfosis en sus sistemas políticos durante décadas, Moscú y Teherán pusieron en marcha El Foro de Países Exportadores de Gas (FPEG) que integra a 18 Estados que suman el 62,3% de las reservas mundiales de gas.
Desde FPEG acuerdan los precios para influir sobre el mercado global de energía, y coordinan sus estrategias. Así, congelaron sus disputas sobre las enormes reservas de hidrocarburo marino del Mar Caspio. Rusia e Irán forzaron la suspensión del ‘proyecto occidental’ de gaseoducto submarino Trans-Caspio, que planeaba conectar Turkmenistán —la cuarta reserva mundial del gas—, con Europa desde Azerbaiyán, atravesando las aguas del Caspio. El motivo oficial: “el Mar Caspio carece de un estatus jurídico”.
Europa, la línea roja de Moscú
Para la República Islámica, tener a Europa de cliente no sólo significará ganar muchos euros, sino también garantizar su seguridad nacional. Sin embargo, los iraníes deben de superar unas difíciles barreras para conseguirlo:
1. Poder utilizar el territorio turco para sus gasoductos. Aunque, este país es el feudo del gas ruso, y a pesar de las fechorías anti-rusas de Erdogan —como derribar el avión Su-24—, los castigos de Vladimir Putin no incluyen el suministro de gas a este país. Además, los turcos no van a contribuir al expansionismo iraní, todo lo contrario: han creado una alianza estratégica con Arabia Saudi para impedir el avance de Irán en Irak y en Siria. El atentado contra el avión ruso sucedió justo un día después de la visita de Putin a Irán, el 24 de noviembre del 2015, que fue considerada por Teherán como “la visita más importante en la historia de la República Islámica”. Allí trazaron sus estrategias tanto para Siria como para el mercado de gas. Ahora el Sultán turco busca desesperadamente nuevos proveedores en Qatar, Turkmenistán e incluso en el enemigo azerbaiyano, al negarse Irán a venderle más gas, quizás por falta de capacidad tecnológica.
2. Poder inyectar gas en las tuberías azerbaiyanas con destino a Europa es una cuestión para ser estudiada.
3. Poder acortar el tiempo de renovar sus instalaciones para exportar servicios de Gas Natural Comprimido (CNG), abastecer a Europa de Gas Natural Licuado (GNL), y así superar la inseguridad de las rutas de transito de las tuberías.
Hasta entonces, Teherán planea vender su gas barato desde el estratégico puerto de Chah Bahar en el Golfo Pérsico, por donde pasará la Nueva Ruta de Seda china. Además, terminará de diseñar su política para convertirse en el referente gasístico de Oriente Próximo y del resto de Asia; y de paso, crear un hub gasístico.
Moscú no podía quedarse atrás: ha anunciado incrementar sus producciones en un 40% hasta el 2035, con el fin de hacerse también con el mercado asiático. El disgusto de Irán no podía ser mayor: Rusia recoge el proyecto del gaseoducto Turkmenistán-Afganistán-Pakistán-India (TAPI), el mismo proyecto que fue uno de los principales motivos de la guerra líquida de la OTAN en Afganistán y de su ocupación.
Así, tumbaron el plan del gaseoducto Irán- Pakistán- India que iba a elevar la posición geopolítica de Irán en la región y que había sido desmontado por EEUU en 2009. Los rusos han ofrecido a Nueva Delhi ejecutar el plan, y además financiarlo. Compañías ruso-chinas ya explotan el crudo de la provincia afgana de Sar-e Pul. ¿Será por eso que EEUU amplía el ‘Arco de Crisis’ a Asia Central?
La entrada de Irán en el comercio de energía, al principio, afectará al mercado del petróleo, pero no al de gas. Aun así, ante la nueva situación, Moscú emprende una nueva política: busca más proyectos para exportar su gas, su tecnología y su conocimiento para encontrar el gas oculto. Está dirigiendo, por ejemplo, la explotación del gas del ‘campo israelí’ de Leviatán (nombre de la bestia marina bíblica).
Ahora, la duda de Teherán es considerar a Rusia como un rival o mimarle como un socio vecino —es, a su vez, su margen de seguridad—; o bien, considerarla como una amiga en el Consejo de Seguridad de la ONU, con capacidad de impedir un ataque militar de EEUU, Israel o Arabia a Irán.
Y, si una superpotencia de gas como Irán no podrá sustituir a Rusia en Europa, ¿por qué España sueña con hacerlo?

Nazanín Armanian
Fuente: Público.es

martes, 9 de diciembre de 2014

EL PACHÁ ERDOGÁN


  

Putin deja patidifusos a Obama y a los dirigentes europeos con el acuerdo-sorpresa de gas

Que hable Turquía
Mike Whitney
CounterPunch


El 1 de diciembre, el Presidente ruso Vladimir Putin cerró un revolucionario acuerdo con el Presidente turco Tayyip Erdogan que reforzará los lazos económicos entre las dos naciones y ha hecho de Turquía el principal receptor en la región del gas ruso. En función de los términos del acuerdo, Rusia bombeará gas adicional a las poblaciones del centro de Turquía y a un “enclave en la frontera turco-griega” que en última instancia va a facilitarle a Putin un acceso por la puerta trasera al lucrativo mercado de la UE, sirviendo Turquía de fundamental intermediario. La medida crea de facto una alianza ruso-turca que podría cambiar decisivamente el equilibrio regional del poder a favor de Moscú, dando así otra formidable estocada a la estrategia del “pivote hacia Asia” de Washington. Aunque los medios están describiendo el cambio en los planes (Putin ha abandonado el proyecto del gasoducto de la Corriente del Sur que habría transportado gas al sur de Europa) como una “derrota diplomática de Rusia”, parece ser que la realidad es todo lo contrario. Putin le ha ganado de nuevo la partida a EEUU tanto en el frente energético como en el geopolítico, añadiéndola a su larga lista de triunfos políticos. Aquí expongo un breve resumen del artículo de Andrew Korybko en Sputnik News:
“Rusia ha dejado atrás el conflictivo proyecto de la Corriente del Sur y lo ha sustituido ahora por Turquía. Esta trascendente decisión indica que Ankara ha optado por rechazar el euroatlantismo y abrazar la integración euroasiática.
En lo que posiblemente constituya el movimiento más importante hasta ahora hacia la multipolaridad… Turquía ha puesto fin a sus antiguas aspiraciones euroatlánticas. Nadie hubiera podido prever esto hace un año, pero el absoluto fracaso de la política de EEUU hacia Oriente Medio y la política energética de la UE han posibilitado este impresionante cambio en menos de tal período. Todavía se espera que Turquía tenga algunas relaciones privilegiadas con Occidente, pero la naturaleza global de la relación ha cambiado para siempre mientras el país se compromete oficialmente con una multipolaridad pragmática.
Los dirigentes de Turquía dieron un paso importante al sellar un acuerdo tan colosal con Rusia en un ambiente político extremadamente sensible, y es posible que la vieja amistad no pueda restaurarse de nuevo… Las repercusiones serán verdaderamente globales.” (“Cold Turkey: Ankara Buckles Against Western Pressure, Turns to Rusia”, Sputnik News)
Korybko parece hallarse solo en la comprensión de la magnitud de lo que sucedió ese lunes en Ankara, aunque –si juzgamos por el silencio de la administración Obama ante los hechos- la gravedad de la transacción está empezando a calar. El reciente movimiento del Gran Maestro Vlad ha cogido desprevenidos a los mandamases estadounidenses, dejándoles sin palabras. Es este un escenario que nadie había previsto y, como no se maneje de forma correcta, puede convertirse en una verdadera pesadilla. Veamos la conferencia de prensa de Russia Today:
“Putin dijo que Rusia está preparada para construir un nuevo gasoducto que satisfaga la creciente demanda de gas por parte de Turquía que va a incluir un núcleo especial de distribución en la frontera turco-griega para los clientes del sur de Europa.
Por ahora, el suministro de gas ruso a Turquía alcanzará los tres mil millones de metros cúbicos a través del gasoducto ya operativo Corriente Azul… Moscú reducirá también el precio del gas a los clientes turcos en un 6% a partir del 1 de enero de 2015, según manifestó Putin.
‘Estamos preparados para reducir los precios del gas además de la puesta en marcha de nuestros proyectos conjuntos a gran escala’, añadió.” (“Putin: Russia forced to withdraw from S. Stream Project due to EU stance”, Russia Today)
¿Cómo ha podido suceder esto? ¿Cómo puede Putin dirigirse tan campante hacia Ankara, garabatear su nombre en unas pocas hojas de papel y escaparse con un aliado clave de EEUU justo bajo la nariz de Washington? ¿No hay nadie en la Casa Blanca que fuera suficientemente inteligente como para prever un escenario como este o es que todos han sido reemplazados por camorristas como Susan Rice y Samantha Powers?
La administración Obama ha hecho cuanto estaba en su poder para controlar el flujo del gas del este al oeste y socavar la integración económica rusa en la UE. Ahora parece que el astuto de Putin ha encontrado una vía para evitar las sanciones económicas (Turquía se negó a suscribir las sanciones a Rusia), sortear las coacciones y chantajes de EEUU (utilizados con Bulgaria, Hungría y Serbia) y evitar la inacabable beligerancia y hostilidad de Washington, al tiempo que consigue sus objetivos. Pero, -de nuevo-, ¿no es eso lo que Vd. esperaría de un astuto aficionado a las artes marciales como Putin?
“No quiero pegarte”, dice Vlad el malo. “Voy a dejar que tú mismo te atices”.
Y eso es lo que ha sucedido. Sólo tienen que preguntarle al aturdido de Obama quién ha quedado por encima de quién en cualquiera de sus encuentros con Putin.
Pero, ¿por qué el silencio? ¿Por qué la Casa Blanca no ha emitido un comunicado sobre el gran acuerdo gasístico ruso-turco del que todo el mundo está hablando?
Les voy a contar por qué. Porque aún no saben que el infierno ha acabado por alcanzarles, esa es la razón. El anuncio les ha pillado totalmente por sorpresa y no pueden comprender muy bien lo que todo ello implica para las cuestiones que están en lo alto de su agenda política exterior, como el pivote hacia Asia, las guerras en Siria y Ucrania, el tan cacareado gasoducto que iba desde Qatar a la UE y que se suponía que tenía que atravesar –sí, acertaron- Turquía. ¿Está todavía en marcha ese plan o la alianza Putin-Erdogan ha dado al traste también con esa joya? Seamos realistas, esta vez Putin les ha sacado del campo. El equipo de Obama está claramente fuera de la liga y no tiene ni idea de lo que está pasando. Si Turquía se vuelve hacia el este y se une al bloque ruso en ascenso, los políticos estadounidenses van a tener que descartar la mejor parte de sus planes estratégicos para el siglo que viene y volver a la Casilla 1. ¡Qué dolor de cabeza!
Hay un buen artículo en el New York Times del miércoles que resume perfectamente la ambivalencia de Washington hacia el gasoducto Corriente del Sur. He aquí el siguiente extracto:
“Rusia lleva mucho tiempo presentando el proyecto, propuesto en 2007 con buen sentido empresarial porque iba a proporcionar una nueva ruta para que el gas ruso llegara a Europa. Washington y Bruselas se han opuesto al proyecto sobre la base de que era una vía para cimentar la influencia rusa sobre el sur de Europa y por circunvalar Ucrania, cuyas disputas con Gazprom a causa de los precios interrumpieron dos veces los suministros hacia Europa en los últimos años.” (“Putin’s Surprise Call To Scrap South Stream Gas Pipeline Leaves Europe Reeling”, New York Times).
Este ha sido el argumento desde el principio, que vender gas a la UE refuerza de alguna forma el control maniaco de Putin sobre el continente. ¡Qué mentira! ¿Estaría Vd. dispuesto, querido lector, a apagar la calefacción, a romper su factura energética y morir de frío en la oscuridad para demostrarle a su compañía de gas que no está dispuesto a capitular ante su dominio tiránico?
Desde luego que no, porque la idea es ridícula. Al igual que bloquear la Corriente del Sur es ridícula. Putin está vendiendo gas, no tiranía. No pretende que la gente se ponga a taconear y marche al trabajo a paso de ganso. Eso es solo la propaganda de los tipos de la industria petrolera que han perdido en la competición por el suministro de combustible a la UE. Llámenlo frustración si quieren, porque eso es lo que es. Su gasoducto fracasó (Nabucco) y Putin ganó. Fin de la historia. Se llama capitalismo. Lidien con él.
Y aquí va otra cosa: Los países a los que habría servido la Corriente del Sur no tienen un suministrador sustituto para satisfacer sus crecientes necesidades de gas. Por tanto, por marchar tras las huellas de Washington, se han disparado a sí mismos en el pie. Los analistas dan por sentado que cualquier sustituto del gas ruso será probablemente un 30% más caro que si se lo hubieran pagado a Gazprom.
¡Hurra por EEUU! ¡Hurra por la estupidez!
EEUU estaba decidido a sabotear la Corriente del Sur desde el mismo principio, sobre todo porque Washington quiere que sus corporaciones y bancos controlen el flujo del gas hacia el mercado de la UE a través de gasoductos de propiedad privada en Ucrania. De esa forma pueden amontonar mayores beneficios aún en los monederos de sus accionistas. Sin entrar en demasiados detalles sobre los diversos métodos que EEUU ha utilizado para torpedear el proyecto, hay una historia que merece contarse y que apareció en Zero Hedge:
“… dos meses antes de que el gobierno de Ucrania fuera derrocado, el primer ministro de Bulgaria, Plamen Oresharski, ordenó detener los trabajos en la Corriente del Sur por recomendación de la UE. La decisión la anunció tras conversaciones con senadores estadounidenses.
‘En este momento hay una petición de la Comisión Europea, tras la que he ordenado suspender los actuales trabajos’, dijo Oresharski a los periodistas tras reunirse con John McCain, Chris Murphy y Ron Johnson durante su visita a Bulgaria el domingo. ‘Una vez consultemos con Bruselas, se adoptarán otras medidas’.
En aquel momento, McCain, al comentar la situación, dijo que ‘Bulgaria debería resolver los problemas de la Corriente del Sur en colaboración con sus colegas europeos’, añadiendo que en la actual situación querrían ‘menor implicación de Rusia’ en el proyecto.
‘EEUU ha decidido que quiere colocarse en una posición donde excluya a cualquiera que no le guste en los países donde crea que puede tener intereses, y no hay racionalidad económica alguna en esto’, dijo Ben Aris, editor de Business New Europe a RT.” (“Europe Gives Bulgaria A Bank System Lifeline As Battle Over ‘South Stream’ Pipeline Heats Up”, Zero Hedge).
A ver si lo entiendo: ¿El loco de McCain fue a darse una vuelta e inmediatamente empezó a ordenar a la gente que dijera que quiere “menos implicación rusa” y eso fue suficiente como para interrumpir la Corriente del Sur? ¿Es eso lo que me están diciendo?
Pues sí. Parece que es eso.
¿Les ayuda a ver lo que está realmente sucediendo? No se trata de Putin. Se trata del gas y de quién va a sacar beneficios de ese gas y en qué moneda se van a emitir las facturas de ese gas. De eso se trata. El resto de las tonterías sobre la “implicación rusa” o el terrorismo o los derechos humanos o la soberanía nacional es como hablar en chino. A la gente que dirige este país (como McCain) se le da una higa todo eso. Lo que les preocupa es el dinero; dinero y poder. Eso es.
Por tanto, ¿qué van a hacer ahora? ¿Cómo van los grandes supermachos de Washington a expresar su rabia ante esta nueva amenaza creada por Putin y Erdogan?
No hace falta ser un genio para imaginárselo, después de todo ya lo hemos visto antes un millón de veces.
Van a ir como fieras a por Erdogan. Es lo que hacen siempre, ¿no es cierto?
La única razón de que no hayan ido ya es porque están tratando de aclararse y eso les lleva normalmente un día o dos. Pero tan pronto como se organicen empezarán a cargarse poco a poco al viejo Recep con descalificaciones humillantes. Erdogan va a ser el nuevo Hitler y la mayor amenaza para la humanidad que el mundo ha visto. Pueden apostar por ello.
La denunciante Sibel Edmonds piensa que Washington se la tiene jurada a Erdogan desde hace tiempo, que la historia se remonta a una bronca que tuvo con la CIA unos cuantos años atrás. En cualquier caso, da buena cuenta de lo que podemos esperar ahora que Erdogan está en la lista de los enemigos de Washington. He aquí un extracto de su escrito en Boiling Frogs:
“Todos sabemos lo que sucede con esos títeres cuando acaban alejándose de la CIA. ¿No es verdad? La ruptura conlleva siempre expiración. Una vez que se considera que un títere está acabado, he ahí entonces que de repente empieza la inversión propagandística: Se sacan todos los esqueletos de lo profundo del armario y se filtran a los medios. Sus violaciones de los derechos humanos anteriormente pasadas por alto son sometidas a escrutinio bajo microscopio. La carta terrorista entra asimismo en la ecuación. Y la lista continúa…
Todos los regímenes y títeres instalados por el Imperio deben comprometerse con los mandamientos del Imperio… No violarás los mandamientos imperiales. Porque si lo haces entonces te vas a ver humillado, expuesto, desinstalado y puede que incluso te maten. Todo lo que tienen que hacer es mirar la historia del siglo pasado. Vean lo que sucede cuando un títere instalado se confía demasiado, se vuelve arrogante y hace caso omiso de uno o más mandamientos. Entonces es cuando renace convertido en dictador, déspota, torturador y, sí, terrorista. Y se ponen a excavar en los patios traseros hasta encontrar unos cuantos gramos de armas de destrucción masiva…
Lo miren por dónde lo miren, los días de Erdogan están contados… Cualquiera que se atreva a ser temerario será castigado y convertido en ejemplo para el resto de títeres instalados…” (“Turkish PM Erdogan: The Speedy Transformation of an Imperial Puppet”, BFP)
Ahí lo tienen. Eso es lo que pueden esperar a finales de semana cuando los medios empiecen a demonizar a toda máquina a Erdogan, el hombre que se atrevió a actuar con independencia y puso los intereses de su propio pueblo por encima de capos mafiosos. Como les diría cualquiera que haya seguido la política exterior estadounidense durante los últimos sesenta años: ¡Eso no se hace!

Mike Whitney vive en el Estado de Washington. Colaboró en el libro “Hopeless: Barack Obama and the Politics of Illusion” (AK Press). Hopeless también existe en una edición Kindle. Contacto

Traducido del inglés para Rebelión por Sinfo Fernández.



miércoles, 3 de septiembre de 2014

LA GUERRA MUNDIAL DEL GAS

Nazanín Armanian

 

 

 

TODO POR EL GAS

 

Los yihadistas en el Despacho Oval y los gaseoductos de Eurasia

 

 

Fue en 1985 cuando el mulá Omar y su equipo Yihadista-Taliban-Al qaedista fueron invitados por Ronald Reagan a la Casa Blanca para tomar té y negociar la construcción del gaseoducto transafgano (Turkmenistán-Afganistán-Pakistán-India, “ TAPI”) sobre las ruinas del espacio soviético. Después del 11 de septiembre, y para no herir sensibilidades, esos encuentros con la ultraderecha  islamista, financiada por la CIA,  se trasladaron a las bases del Pentágono en el Golfo Pérsico: de allí es de donde salen los “rebeldes”  afganos, chechenos, libios, yemeníes, sirios, iraquíes, chinos, entre otros, con la misión de cortar cabezas y provocar el llamado “caos creativo” —o lo que es lo mismo, guerras—, en los países rivales y/o productores de hidrocarburo.

gas detalle

El actual “Gran Juego” entre las potencias grandes y medianas del mundo, que discurre en Eurasia agitando la bandera negra yihadista sigue girando en torno a los gaseoductos. En esta partida, la ofensiva del intrépido Obama contra China—su principal obsesión—, pasa por el control sobre el gas de Rusia y de Irán, principales reservas mundiales del “Oro Azul”, con el fin de impedir la llegada de energía a las venas de la económica del gigante asiático.

La recesión económica de los principales clientes del gas ruso, la inseguridad provocada por las guerras y la fuerte entrada de EEUU como productor de gas esquisto —y el uso de la técnica de fracturación hidráulica y perforación horizontal que han hecho posible la explotación del conocido como “tight gas” (el gas de arenas compactas), del “shale gas” (el gas de arcillas) y el petróleo de esquisto—, no solo han cambiado el lugar de los vendedores y compradores de energía, sino que han convertido en obsoletas las instalaciones de los tradicionales productores. Gazprom, Total y Statoil, por ejemplo, han suspendido el gran proyecto iniciado en 2007 en el yacimiento de gas del Shtokman en el Mar Barents: el cliente interesado, EEUU, ya no lo necesita; que este país dejase de comprar el 40% del gas de Qatar ha hecho que el sultanato buscara nuevos clientes, aunque por ello tuviera que contratar a los matones del Estado Islámico para arrasar Siria e Irak allanando el camino del gaseoducto árabe.

Demasiado “fracking”, demasiados excedentes del gas, han hecho bajar los precios y la quiebra de muchas pequeñas empresas, por lo que las compañías han empezado a exportarlo, sin que el Congreso levantara la prohibición que pesa sobre las exportaciones de hidrocarburo desde 1975: el primer barco zarpó hacia Corea del Sur.
La supuesta “autosuficiencia energética” de EEUU puede tener unas inesperadas consecuencias: sus antiguos proveedores dejarán de almacenar dólares, mientras Rusia pedirá rublo o yuan a cambio de sus productos, introduciendo en el sistema monetario mundial los términos “petrorublo” y “petroyuan” con todo lo que ello podría acarrear.

Rusia: “arena movediza”

Uno de los objetivos de la actual ofensiva militar y económica lanzada contra Rusia por EEUU es forzar a Gazprom Germania, la empresa estatal de gas ruso con sede en Berlín, suspender unos 25 proyectos que estaba desarrollando en Europa, y que le iba a convertir en la mayor compañía estatal de gas natural del mundo. La respuesta de Vladimir Putin fue firmar con China un mega acuerdo para suministrarle gas a partir de 2018 durante las próximas tres décadas, fortaleciendo la Organización de Shangai y también el BRICS, y de paso aumentar la entrada del capital chino en la economía rusa.

La guerra de gas también explica parte de las razones del respaldo del Kremlin a Bashar Al Asad. Mientras él esté en el poder, no permitirá la construcción del gaseoducto árabe, ni los qataries y saudíes permitirán a Irán poner en marcha el gaseoducto Irán-Irak-Siria (IIS) firmado en 2011, y que iba a ser inaugurado en 2016. EEUU, que busca el declive de político de Moscú y desmantelar la Federación Rusa, con las sanciones lo que ha hecho es empujar a la alza los precios de gas —que pueden llegar hasta el 50%—, ¡y así compensarle por la pérdida en ventas debido a las sanciones!

Rusia con sus gaseoductos South y North Stream enterró el proyecto deNabucco —financiado por EEUU, Turquía, Reino Unido, Francia e Israel— y luego comprando el gas de Turkmenistán y Azerbaiyán para las próximas décadas, mantiene su dominio casi absoluto sobre el gas y las tuberías en Eurasia. En esta guerra de gas, solo Bulgaria y Serbia se han descolgado de la tubería South Stream.

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Los dirigentes europeos que anteponen los intereses de las empresas de EEUU a los de sus pueblos, no tienen ningún sustituto al gas ruso: perdieron a Libia, hoy sumida en el caos, al tiempo que los “amigos americanos” impedían la puesta en marcha del gaseoducto Irán-Turquía-Europa (ITE), cuyo protocolo fue firmado en 2008, y si tienen que esperar el esquisto de EEUU, mejor que lo hagan sentados: no llegará a tiempo ni será suficiente. Que se conformen con que la OTAN haya ganado en Ucrania, y que paren este conflicto que puede terminar en una guerra total.

Irán, desaprovechado y aislado

Las negociaciones nucleares entre Occidente e Irán sufren altibajos debido a la incertidumbre y tensión en el escenario político de la región: a Europa le urge el regreso de Irán al mercado de energía, no así a los republicanos de EEUU, Israel, Arabia y Qatar.

Las amenazas militares, las sanciones, los yihadistas del Estado Islámico y también los peculiares rasgos de la teocracia gobernante han convertido a este gigante energético y ubicado en un lugar privilegiado en un importador neto de productos petrolíferos: recibe el gas turcomano.

EEUU, además de impedir la construcción de TAPI , ha evitado que Pakistán e India construyeran el gaseoducto IPI, para recibir el gas iraní desde el Golfo Pérsico. India se ha quedado sin el gas “transafgano” y sin el iraní: a cambio Washington le ha “banqueado” su ilegal arma nuclear y puede que reciba un escaño en el Consejo de Seguridad. Cierto, la desgracia india beneficia a China.

A pesar de que Teherán ha cedido en su programa nuclear, Barak Obama ha renovado la Ley de Emergencia Nacional sobre Irán, manteniendo las sanciones contra la industria energética iraní.

El “gaseoducto árabe”

Los 3 mil millones de dólares que Qatar ha invertido en el terrorismo yihadista en Siria e Irak no es para restaurar el Islam mahometano, sino que busca destruir los gobiernos de ambos países, impidiendo así la construcción del gaseoducto IIS, para después levantar el suyo.

Qatar, que comparte con Irán el dominio sobre Campo del gas “Pars del Sur”, uno de los más grandes del mundo descubierto en 1990 en el Golfo Pérsico, tiene dos proyectos: “Qatar- Arabia Saudi-Kuwait-Irak-Turquía” y “Qatar- Arabia-Jordania- Siria-Turquía”. Assad en 2009 había rechazado la propuesta por su alianza con Moscú y Teherán y hay dudas razonables que consiga llevarlos a cabo.

Erdogan: “Aquí, el que no corre, vuela”

Turquía, uno de los principales respaldos del terrorismo yihadista, planea levantar un gaseoducto que le conecte a la Región Autónoma de Kurdistán Iraquí. ¡Mal negocio en el medio de interminables conflictos! Ankara aún no se ha recuperado de las billonarias pérdidas por la invasión dirigida por EEUU a Irak en 2003, que destruyó el oleoducto iraquí-turco, ni del disgusto de la pérdida del proyecto Nabucco.

Quizás debería conformarse con el contrato firmado con Moscú en 2011 para el transporte de parte del gas de South Stream y con lo que Irán le manda para su consumo interno. Teherán no quiere contribuir en el fortalecimiento de un miembro de la OTAN en sus fronteras, quien además intenta derribar a su aliado en Damasco y en Bagdad.
Al Occidente tampoco le gusta que Erdogan tenga el monopolio sobre el tránsito del hidrocarburo del Caspio o del Pérsico a Europa: podría utilizar esta ventaja para presionar a la UE, que le quiere como un peón en el mapa europeo.

China, sin inmutarse

“Acupuntura en vez de los ataques quirúrgicos” de EEUU, sigue siendo la política de Pekín, contra las guerras líquidas de EEUU. Tras inaugurar en 2009 el mayor gaseoducto del mundo que transporta el gas de Turkmenistán hasta Xinjiang, China se puso a construir otras cinco tuberías que unen su vasto territorio con Asia Central.

Los intentos de Washington de estrangular su economía a través del control sobre el Estrecho de Malaca, presionar a Myanmar (como regalar un Nobel de la Paz a la opositora Aung San Suu Kyi), para que dejase de construir las tuberías de transporte de hidrocarburo a China, sancionar a Irán suspendiendo el “contrato del siglo” de la venta del gas durante 25 años, que Teherán firmó con Pekín en 2004, o desalojarle del puerto pakistaní de Gwadar, en el océano índico, han sido parte de las travesuras de la Casa Blanca contra China.

EEUU, que ha abandonado a Pakistán al caos total, está barajando “independizar” la provincia de Beluchistán —un mar de gas, además de grandes minas de piedras preciosas, con gentes viviendo en la absoluta miseria—, porque China planea colocar un gaseoducto desde esta provincia pasando por la cordillera de Karakoram hasta a Xinjiang.

El desgarrado Oriente Próximo aún puede ir a peor: los yihadistas no son más que un pretexto e instrumento para una gran guerra por gas que tiene a Irán en su punto de mira.

Fuente: Publico.es

lunes, 7 de abril de 2014

Ucrania: laboratorio neonazi, gas y petróleo



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lunes, 31 de marzo de 2014
La clave ucraniana

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Del Maidan de Kiev a la crisis mundial 



"Primero vinieron a buscar a los comunistas, y yo no hablé porque no era comunista.
Después vinieron por los socialistas y los sindicalistas, y yo no hablé porque no era lo uno ni lo otro.
Después vinieron por los judíos, y yo no hablé porque no era judío.
Después vinieron por mí, y para ese momento ya no quedaba nadie que pudiera hablar por mí."
Martin Niemoeller
Pastor protestante, 1892-1984.

“Todo tiene sus límites, y en el caso de Ucrania nuestros socios occidentales se han pasado de la raya, se han comportado de manera grosera, irresponsable y poco profesional”… “San Petersburgo fue la cabeza de Rusia, Moscú su corazón, pero Kiev la madre”.
Vladimir Putin
Discurso sobre Crimea, 2014



Por: Víctor Wilches
Agropolis


Los tambores que anuncian el inicio de una gran guerra mundial continúan repicando en Ucrania. La injerencia a fondo por parte de EE.UU./UE/OTAN en la desestabilización de Ucrania entraña unas connotaciones geopolíticas que van más allá del golpe de estado inducido para instalar un régimen/laboratorio neonazi a las puertas de Europa. Los acontecimientos conducen a conjeturar que con esta agresión se busca alterarle el rumbo al orden internacional multipolar gestado en la última década e impedir su consolidación, y en su lugar imponer un orden internacional hegemónico, opresor, militar/mercenarizado y violento capitaneado por la plutocracia de EE.UU.

La agresión político-militar desplegada por EE.UU./UE/OTAN para forzar un nuevo orden internacional que responda a los intereses de EE.UU. está develando que inevitablemente todos los caminos conducen finalmente a una guerra frontal con China. Para llevar a cabo este arriesgado sueño imperial, Washington y Bruselas tienen que controlar/derrotar tres lugares emblemáticos: La Plaza Maidan, la Plaza Roja, y la Plaza Tiananmen. Tarea no fácil, pero el desespero puede llevar a cualquier demencial aventura, así ésta sea una pugna intercapitalista.

Esta peligrosa jugada por parte de EE.UU./UE/OTAN es producto de la pérdida de influencia y de poder global de EE.UU., cuyo declive acelerado viene acompañado de una profunda crisis económica y energética sin retorno. El modelo capitalista de producción depredó, destruyó y agotó los recursos naturales y energéticos, y contaminó todos los ecosistemas del planeta en su afán de acumulación. El crecimiento económico es cosa del pasado. Sin energía es imposible crecer. Para crecer económicamente se requiere aumentar el consumo de energía, y a la inversa, sin aumento del consumo de energía es imposible crecer económicamente. Por lo tanto, si un sistema basado en el crecimiento económico infinito no puede crecer está abocado a un colapso societal. El modelo capitalista ha llegado a su punto límite y ha comenzado su implosión arrastrado por una crisis multidimensional inherente al propio modelo. “La decadencia y caída del imperio global de Estados Unidos es el hecho más importante de la geopolítica en el mundo de hoy” (1), el colapso está en camino y su impacto es de grandes proporciones telúricas a nivel global. Ucrania acusa ser un revelador síntoma para evitar que el sistema colapse. Esta encrucijada hace que los apetitos imperiales de Estados Unidos en su huida hacia adelante por el control de territorios y de los recursos que quedan conduzcan a una guerra mundial nuclear.

El sistema capitalista estocado de muerte en el alma hegemónica imperial ha entrado de lleno en un giro geopolítico de eje geográfico/Asia/ acelerado. Los acontecimientos internacionales están testificando que la transición de paradigma post imperial-USAmericano se precipita a empellones, dejando a su paso profundas y graves crisis económicas, sociales, ecológicas, políticas, culturales, éticas y humanitarias. Ninguna transición y disolución imperial hegemónica puede ocurrir sin crisis, violencia, ni guerras, así ese escenario sea el menos deseado por la mayoría de la humanidad. Lo ideal sería que ésta fuera pacífica, pero un poder hegemónico erigido a base de violencia y de destrucción no va dar el paso al lado de manera pacífica para que otros llenen este vacío.

La actual ofensiva geopolítico puesta en marcha en Ucrania por EE.UU./UE/OTAN para remodelar el orden internacional -aparte de sus peligros, costos y desenlace final- ha dejado al descubierto dos líneas relevantes interrelacionadas que deben ser analizadas con atención: instauración de un régimen/laboratorio neonazi en Kiev; y una gran crisis energética en especial gas y el petróleo.

¿Por qué Ucrania es centro de rivalidad?

Ucrania juega un rol estratégico en los intereses y en las aspiraciones hegemónicas de EE.UU. desde siempre en su afán por controlar el mundo. Estas tendencias vienen desde tiempo atrás. A inicios del siglo XX la teoría del “Heartland” de Halford Mackinder sostiene que “Quien gobierne en Europa del Este dominará el Heartland; quien gobierne el Heartland dominará la Isla-Mundial; quien gobierne la Isla-Mundial controlará el mundo." Y más concretamente quien domina el “Heartland”, domina el mundo, especialmente si controla Ucrania.

La particular situación geopolítica de comienzos del siglo XXI revive y da un nuevo impulso y valor funcional a la región euroasiática como segmento espacial a controlar para dominar el mundo, lo cual choca frontalmente con las visiones geopolíticas del euroasianismo ruso y de la alianza sino-rusa de revivir la Ruta de la Seda. Este nuevo impulso en “occidente” vendrá de las pretensiones imperiales delineadas por el estratega de seguridad de EE.UU. Zbigniew Brzezinski, quien enfatiza la doctrina que el Estado que domine este vasto continente, el cual constituye un eje geopolítico, de hecho controlaría dos de las tres regiones económicas más productivas y avanzadas del mundo, subordinaría a África y tornaría el hemisferio occidental y Oceanía geopolíticamente periféricos. En Eurasia, vive el 75% de la población mundial y están depositadas 3/4 de las fuentes de energía conocidas en todo el mundo. Y más en concreto afirma que “Rusia sin Ucrania deja de ser un imperio, pero Rusia con Ucrania sobornada y luego subordinada, automáticamente se convierte en un imperio”. Estos parámetros expuestos muestran por qué EE.UU./UE/OTAN están dispuestos a jugar sus últimas cartas en una aventura bélica en Ucrania; y además, por qué en sus propósitos de alcanzar sus metas de dominio y control de Eurasia no existe parámetros de ninguna especie que les impida acudir a los métodos y alianzas execrables, como el apoyo a grupos neonazis y extremistas violentos de derecha.

En el complot dirigido y patrocinado por EE.UU./UE/OTAN para derribar el gobierno de Viktor Yanukóvich y empotrar un régimen neonazi en Kiev, hace gala de la combinación de una serie de elementos entrelazados que deben ser analizados.

Laboratorio neonazi en Kiev

En Ucrania no se empleó el típico golpe de estado blando sustentado en el modelo “revolución de colores” del Albert Einstein Institution, de Gene Sharp, en este caso se recurrió a la aplicación de diferentes instrumentos para llevar a cabo el golpe de estado. Estos van desde la utilización de la protesta social pacífica hasta métodos abiertamente radicales, en los que prevalecen formas de violencia extrema apuntaladas con grupos neonazis y extremistas nacionalistas y mercenarios-francotiradores.

Cambios y variantes al modelo de Gene Sharp ya se habían visto en Egipto, Libia, Siria. Allí se acude abiertamente a yihadistas islámicos como complemento central. En el actual complot en Ucrania por su importancia geoestratégica se sincronizan, se actualizaron y se ejecutan nuevos mecanismos. Por un lado tenemos el modelo de “golpe de estado blando” con toda su parafernalia: la mass media corporativa de “occidente” acusando de lo peor y demonizando hasta el paroxismo al gobierno de Yanukóvich, a Rusia y en especial a Putin (Nota: aquí el autor de ninguna manera está afirmando que Yanukóvich y Putin sean unos santos, se está es analizando el desarrollo de los acontecimientos de rivalidad intercapitalista); las ONGs actuando a tope para velar por los “derechos humanos” y las “libertades civiles y democráticas”. Además, ahora encontramos que las cancillerías, embajadas, parlamentos e instituciones de EE.UU., Unión Europea, Canadá, OTAN, OSCE, tienen una nueva misión diplomática participar abiertamente y en masa en las revueltas de la Plaza Maidan de Kiev, abrazados de partidarios de la neonazi Svoboda de Stepan Bandera y del Sector Derecho.

Por otro lado, esto va acompañado con la participación de multinacionales como Chevron orientadas a la apropiación del gas esquisto de región oriental de Ucrania –en cualquier análisis con relación a Ucrania es básico ver el papel que juegan las multinacionales en la crisis-. La firma de un acuerdo de 10 mil millones de dólares para la producción compartida de gas esquisto entre el gobierno ucraniano y Chevron, es tomado desde Washington como un paso en dirección de la independencia energética de Rusia, y en la tradición de unir los intereses de las corporaciones multinacionales bajo el paraguas y pretexto de la seguridad nacional de EE.UU. Al respecto el International Business Times afirmó que “el acuerdo de Chevron con Ucrania fue apoyado por USA como parte de su estrategia de seguridad nacional para ayudar a reducir la dependencia energética de Europa y de Kiev de Rusia.”  A la par de esto, la multinacional Cargill apunta al control de la producción de los alimentos fortaleciendo la posición comercial de la corporación en uno de los negocios al invertir más de 200 millones de dólares en las acciones de UkrLandFarming (Financial Times, enero 12, 2014). Esta empresa ucraniana que posee 500 mil hectáreas de tierra, es la octava cultivadora de tierra más grande del mundo y el segundo mayor productor de huevos. Cargill también tiene en Ucrania negocios en plantas de procesamiento y terminales de exportación en el Mar Negro. Seguramente necesitaba un puerto para aumentar el grado de control sobre el mercado. No se debe olvidar la importancia mundial agrícola de Ucrania y de la franja de tierra de gran fértil que abarca la mayor parte de las llamadas "tierras negras" o chernozem, al centro y oeste del país. Y para completar el cuadro, Monsanto, la empresa de semillas transgénicas más grande del mundo, también está ganando espacio en Ucrania donde ya controla el 40% del mercado de semillas. Jugada comercial de control agrícola que busca cerrarle espacio a China en el mercado ucraniano. Lo cual se puede inscribir dentro de las guerras por las tierras fértiles y la alimentación desatada a nivel mundial.

Esto se complementa con las medidas que el gobierno neonazi títere de Kiev ha comenzado a tomar para preparar al país para “que afronte las dolorosas pero necesarias reformassociales y económicas” impuestas por la medicina del FMI. Una de los primeros requerimientos del FMI es que los subsidios al gas de los hogares se reduzcan en un 50%. Otros requisitos onerosos del IMF incluyen recortes a las pensiones, en el empleo estatal y la privatización de los activos y propiedad del gobierno (traducción: que las corporaciones occidentales puedan comprar a precio de regalo los bienes públicos); así como otras reducciones en los programas de gastos sociales en Ucrania (Voice of Russia: Ukraine's economic crisis: Who benefits? Who pays?).

El laboratorio neonazi/neofascista de Kiev no es un mero hecho coyuntural para Ucrania o para ciudadanos de tercera o cuarta clase. Ese es el modelo que UU.EE., la Unión Europea, Canadá y en los países del autoproclamado “occidente” vienen adecuando y refinando para implantar en sus propios países. La pérdida y la restricción continuada de las libertades civiles, políticas, sociales y derechos democráticos avanzan a pasos agigantados. Las demandas sociales y políticas son acalladas. Nada de esto existe mientras no esté en la falsimedia corporativa. La protesta ciudadana es criminalizada y penada severamente. El desmonte del estado de bienestar es a marchas forzadas y a golpe de decreto. Todo lo público y los bienes comunes son saqueados. El control e interceptación de todas las fuentes de información y a todos los ciudadanos, pese a ser uno de los más aberrantes ataques a la libertad, no es otra cosa que el miedo de estas plutocracias y sus amos. Las legislaciones nacionales del autoproclamado occidente se están ajustando a un modelo neofascista en ciernes para ser aplicado a sus ciudadanos. Por ello, EE.UU./Obama, el gobierno de Canadá y los gobiernos de Europa salieron presurosos a afirmar y ratificar que el gobierno títere neonazi montado en Kiev tras el golpe de estado es un “gobierno legítimo”. Ese experimento puesto en escena en Kiev es todo un laboratorio neonazi/neofascista que esperan trasladar depurado a sus propias naciones. Un ejemplo palmario de lo que puede pasar en inmediato futuro es la destitución del periodista finlandés Jari Sarasvuo (ver:http://rawnata.blogspot.se, Känd finsk programledare Jari Sarasvuo fick sparken; y enHelsingin Sanomat www.hs.fi/) y el cierre fulminante de su programa por entrevistar al catedrático de la Universidad de Helsinki, Johan Beckman, quien exigió la liberación de Europa de la "junta fascista" ucraniana y acusó al canciller de Finlandia de apoyo a los nazis.

Que nadie se llame a engaño. Alguien puede imaginarse a EE.UU., la Unión Europea, Canadá, la OTAN, entregándole 5000 millones de dólares a unos grupos ucranianos sin saber quiénes eran éstos (dinero confirmado por la misma la Secretaria de Estado adjuntaVictoria Nuland). Ni quiénes son los que conforman esos grupos, y mucho menos darse por enterados quiénes son sus líderes. Naturalmente que todos sabían que sus pupilos/marioneta encargados del golpe eran miembros de grupos neonazis y de extrema derecha. Este monto económico aportado no es una bicoca, ni tampoco gratis. Ante la magnitud de los objetivosoccidentales se podría pensar que es mucho más dinero. La infraestructura y los niveles de coordinación entre los interesados en el caos y el complot contra el gobierno de Yanukóvich y el control de Ucrania pueden ser mucho más oscuros de lo que cualquier mente pueda imaginar. La apuesta de EE.UU./UE/OTAN es una jugada geopolítica temeraria, pero ante la crisis multidimensional por la que están atravesando los conduce inevitablemente a esa aventura.

Crisis energética: Gas y petróleo
La crisis económica mundial galopante desde 2007/2008, y en especial, en los países desarrollados (mal-desarrollados es la mejor definición), se debe a la escasez y el declive de los hidrocarburos. Al no poder disponer de ingentes cantidades de energía en el mercado, fundamentalmente de petróleo, hace que el complejo sistema industrial y tecnológico, sustentado en esta fuente de energía, no pueda funcionar y mucho menos crecer. Por consiguientemente, el sistema al no poder continuar con su crecimiento y su consumo sin límites entra en crisis. El sistema ha chocado con un mundo que es finito, realidad física de la cual no se puede escapar: el cenit del petróleo.

El cenit del petróleo que ya hemos pasado, y que la propia Agencia Internacional de la Energía en su informe anual de 2010 (World Energy Outlook 2010) finalmente reconoce, y afirma que éste tuvo lugar en 2006. Además, muchos expertos y estudios señalan que el cenit de los hidrocarburos más el uranio tendrá lugar en 2018, de ser así estamos ante un problema muy grueso. Estas gráficas de diferentes reportes lo ratifican: el de la izquierda es de Energy Watch Group: Fossil and Nuclear Fuels, the Supply Outlook 2013. Y el otro tomado de The Future.

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Esto cambia el panorama y le da un vuelco total a las políticas de seguridad y a relaciones internacionales de los países de las economías (mal)desarrolladas, pues en su afán de garantizar el acceso, disposición, transporte y control de los recursos energéticos chocan frontalmente con los intereses de otros países y poderes que también están compitiendo por los mismos escasos recursos. Por ello, EE.UU./UE/OTAN han estado involucrados en la última década en cantidad de agresiones e invasiones a países que cuentan todavía con recursos como gas y petróleo, o con abundante agua dulce y tierras fértiles.

En la actual situación internacional de crisis, Ucrania es una puerta crucial en la búsqueda del control de los hidrocarburos de Rusia y de las regiones del Mar Caspio y de Asia Central. Ucrania es una zona geoestratégica que juega un papel central en la estrategia de EE.UU. en sus ansias de hegemonía global. Con esta arremetida Washington, en primer lugar, busca sacar a Rusia de Ucrania y a su vez, quitarle la posibilidad de acceso al Mar Negro y a las aguas del Mediterráneo. Segundo, correr las fronteras de la OTAN si es posible al centro de la Plaza Roja. Tercero, desmembrar a Rusia para controlar sus hidrocarburos y su vasto territorio. Cuarto, tratar de estrangular a China por sus flancos norte y occidental como refuerzo de la llamada política del “pivote Asia-Pacífico” de Obama, para entrar a asestarle de golpe de gracia.

Por lo tanto, nadie se puede auto-engañar o dejarse engañar. Aquí todo tiene que ver con petróleo y gas: energía. Petróleo es casi sinónimo de poder. La trama ucraniana de EE.UU./UE/OTAN obedece al acceso y control del petróleo y el gas de Rusia, Mar Caspio y Asia Central. Sin energía y sin petróleo no hay posibilidad de sostener la máquina de dominio y es imposible parar la caída del imperio. Sin petróleo el dólar chatarra es eso chatarra, pues no hay fuerzas armadas, ni misiles amenazantes que lo impongan como moneda global.

La “aparente sensación de empate” que se presenta en la crisis ucraniana encierra muchos peligros escondidos. Esto no para ahí. Por un lado, porque EE.UU. y sus aliados europeos aunque estén contentos con su gobierno-títere neonazi en Kiev, no se van a quedar satisfechos con lo logrado. Y por el otro lado, Rusia no duerme tranquila pese a la rápida adhesión de Crimea tras el masivo referendo autodeterminación.

El forzoso alto en la marcha al que se vio obligado EE.UU./UE/OTAN, tras la rápida jugada del Kremlin al consolidar su posición en Crimea y de un control seguro de la base militar de Sebastopol, es un simple interregno para preparar los siguientes pasos. Mientras tanto, la obscura realidad es maquillada con sanciones y expulsiones de organismos que ya no juegan un papel preponderante en el contexto internacional.

La pregunta que surge es ¿qué obligó a EE.UU./UE/OTAN a hacer este alto en la marcha de conquista? Respuesta, la carencia y garantía de insumos energéticos (gas y petróleo) suficientes y seguros que permitan seguir a delante con la agresión.

Por tal motivo, petróleo y gas y su garantía de abastecimiento es el tema recurrente en actual la crisis ucraniana por parte de las élites gobernantes europeas y de EE.UU., asunto que contiene dos vertientes centrales: 1) que los países de Europa no disponen de gas y petróleo, y 2) que Europa en gran parte depende las importaciones de gas y de petróleo de Rusia.

Esta baza a favor de Rusia y el hecho de que Moscú pueda cortar el suministro de energía hace que las agresiones se detengan un momento, mientras se resuelve cómo garantizar el abastecimiento para que la economía europea no se vea comprometida y paralizada. Ante esta circunstancia han surgido las más variadas soluciones y respuestas. Estas van desde acudir a la supuesta abundancia e independencia energética de EE.UU. para usarla como arma energética estratégica contra Rusia, hasta llegar a plantearse el supuesto abastecimiento energético con gas del norte de África.

Ninguna de estas alternativas son reales, ni tampoco fáciles de concretar, por más que sus líderes las den como ciertas. En cuanto al gas procedente del norte África, surge una inquietud, si esa vía puede abastecer con tanto gas a Europa por qué no se ha puesto en marcha de tiempo atrás. Y súmele a esto que Europa no cuenta con gasoductos, ni con plantas de licuefacción de gas en Europa. Ni con plantas de almacenamiento de grandes cantidades. Por lo tanto, esto para tranquilizar a los ciudadanos puede estar bien, pero con  meros deseos no basta para garantizar la seguridad energética de un continente que no cuenta con petróleo y gas.

Con relación a la abundancia de gas y de petróleo de EE.UU. encontramos argumentaciones de que Washington podría suplir las necesidades de gas de Europa o, como afirma Angela Merkel que “El gas estadounidense podría ser una opción”. Sabrá Merkel lo que esconde la historia del gas esquisto, que no existe tal abundancia que permite exportar, y que esto no es más que una gran burbuja energética más parecida a una pirámide Ponzi. Que el decline del gas esquisto de Estados Unidos ya está en camino como lo señala este artículo de Oil Price.com Shale Bust: North America Natural Gas Production set to Seriously Decline”.Además, Ella debería saber que los inversores están huyendo del negocio por la baja rentabilidad y la oposición de los habitantes de los lugares afectados por el fracking, por los graves problemas de contaminación medioambiental. Ella y los gobernantes europeos podrían consultar el completo estudio sobre el tema: “Baby, Drill, Baby” de David Hughes, para que no especulen con el gas pizarra de EE.UU., ni de Polonia.

Veamos cómo quedan las pretensiones de inundar a Europa con gas estadounidense, escuchemos que dicen al respecto los militares y expertos que se reunieron en la última cumbre de diciembre del Dialogo Transatlántico de Seguridad Energética. Afirma el coronel US Army Daniel Davis: “La producción del gas pizarra de USA ha soportado una meseta en el último año que es poco probable que consiga mantener la sostenibilidad a largo plazo debido al modo impresionante de las altas tasas de declive, y debido a que gran parte de la producción proviene sólo de dos o tres campos.”  

Y qué hablar de crear una “unión energética europea”, esto parece más un pomposo discurso para el oído de los ciudadanos europeos. Es algo así como no hace falta el gas ruso, no lo necesitamos. No se preocupen que si vamos a la guerra les garantizamos que no pasarán frio en el invierno. La pregunta es dónde están los hidrocarburos, quizá la UE cuenta con los recursos de otros países.

Asimismo el petróleo esquisto de EE.UU. tampoco inundará a Europa. La abundancia e independencia procedente del boom petróleo esquisto ha tocado las cumbres del pico y comienza su declive acelerado. Contemplemos la relación que presenta BP para el año 2012 con relación a importación/exportación de EE.UU., para ver si de verdad puede enviar petróleo a los sedientos países europeos. EE.UU. produjo 8.9 millones de barriles diarios, consumió 18.5 Mbd e importó 10.5 Mbd. Según la U.S. Energy Information Administration(EIA), en enero de 2014 el consumo fue de 18.89 Mbd y su producción de 8.39 Mbd, lo cual indica que tiene un déficit de 10.5 Mbd, que deben importar. Por lo tanto, en dónde está el petróleo para enviar a Europa y evitar la dependencia de las importaciones europeas procedentes de Rusia.

Al mismo tiempo, encontramos información que corrobora cuál será el devenir del boom energético de EE.UU. en el corto tiempo, y existen muchas preguntas sobre qué va a pasar cuando la burbuja procedente del gas y petróleo pizarra se desinfle. Le Monde de Francia se pregunta Según Washington, el boom del petróleo de esquisto estadounidense alcanza el pico en 2016. ¿Después qué?” Por su parte Christian Science Monitor, enero 21 de 2014, preguntaQué pasará cuando el boom del shale finalice?” Mientras que  Bloomberg, feb. 27 de 2014, se refiere a que El sueño de la independencia del petróleo de USA le tira la puerta por la cara contra los costos del petróleo pizarra. Y Wall Street Journal, enero 28 de 2014, preocupado por los negocios se refiere a que “Las grandes compañías petroleras luchan para justificar los crecientes costos de los proyectos. Y a manera de remate tomemos lo que dice el experto Arthur Berman en una entrevista el 5 de marzo de 2014:Seamos honestos, después de todo. La producción de combustibles pizarra no es una revolución, es una fiesta de jubilación. (Oilprice.com y en Produktionen från Skiffer är inte en Revolution utan ett Pensionärsparty!).

Lo anterior completa el cuadro. Esto sugiere y reitera que la aparente “calma que se presenta” en la crisis ucraniana, post-adhesión de Crimea a Rusia, es un periodo de preparación mientras EE.UU./UE/OTAN resuelven de manara expedita y “segura” el problema central: los energéticos, para poder seguir con los planes de copar a Ucrania, desmembrar a Rusia y continuar la marcha a Pekín.

Aquí en este momento del análisis es que aparece de forma diáfana la pieza del puzle energético que hace falta en toda esta aventura bélica: Venezuela. Los hidrocarburos de Venezuela son los que van a garantizar que EE.UU./UE/OTAN puedan continuar con sus pretensiones de imponer un nuevo orden internacional hegemónico. La desestabilización del gobierno de Nicolás Maduro es parte de la obra geoestratégica. Por lo tanto, lo que viene para Venezuela es un ataque con la combinación de todos los instrumentos posible de parte de Washington para derrocar al gobierno bolivariano, pues ese petróleo es requerido con urgencia. Ese petróleo para EE.UU. es la garantía de que no desaparezca de la escena internacional como imperio. Aquellos países que cuentan con recursos energéticos suficientes y que pueden ser apropiados para los intereses de EE.UU., deben esperar la misma medicina. País que cuente con gas o petróleo será agasajado con “bombardeos humanitarios” y la democracia le llegará con drones.

A manera de conclusión hay que resaltar el selecto gambito Sebastopol Севастóпoль de Putin, de la profiláctica defensa Crimea que acusa extenderse por el flanco oriental, y  que su vez, amenaza por rayos X con su poderosa pareja de alfiles: gasífero y petrolífero, el corazón de la industria y de la economía jadeante europea que no vislumbra signos de recuperación. El Zar prepara enroque corto, mientras se introducirse en las complejas estrategias del weiqi围棋(Go), juego de los eruditos chinos. Todo acontece bajo la atenta mirada de los bric+s, jugadores de un moderno chaturanga. Pero a pesar de tan rápidos movimientos y de las obligadas alianzas defensivas para detener el monstruo, en el tablero global danza amenazantemente una guerra mundial nuclear. En el escenario global, el orden mundial que más probable se percibe es el de un darwinismo social militar-mercenarizado regido bajo dictámenes de un neofascismo social, capitaneado por la plutocracia de EE.UU. y secundado por la Unión Europea e Israel. Si esta seria amenaza a la humanidad no logra ser contenida por los poderes que han venido consolidando el orden internacional multipolar actual, el futuro será demasiado aciago. Y si a la par de esto, los pueblos del mundo y sus luchas no cuentan con la suficiente unidad y fortaleza el futuro de las nuevas generaciones será sombrío. Por ello, todos los esfuerzos y las luchas que se emprendan para detener a la barbarie puesta en marcha son una conquista. Cada segundo que se gane para evitar que el leviatán avance es un tiempo valioso para la humanidad. El aleteo de la mariposa puede desencadenar olas de emancipación social y política a nivel global y la sed de libertad de los pueblos puede derribar imperios

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lunes, 9 de diciembre de 2013

LOS TUBOS DE LA RISA, GAS PETRÓLEO, PODER

 
 Azerbaiján se aleja de Estados Unidos, BAKÚ


Nazarin Armanian
 
La reclamación de Gazprom al gobierno ucraniano para que pague su cuantiosa deuda contraída por el suministro de gas, no explica la profunda tensión que vive el país actualmente. Es posible que Rusia, afectada por la crisis financiera mundial y la caída de los precios de gas, realmente necesite esos 900 millones de dólares, pero también lo es que se baraja una pelea entre las oligarquías energéticas de ambos países, o que Ucrania pretenda exhibir ante la UE su capacidad de tomarle como rehén, tras la negativa de Bruselas de ofrecerle los 160.000 millones de euros que había solicitado para renovar sus infraestructuras y hacer competitivos sus productos.
Pero también es posible que Moscú haya querido impedir el ingreso de Kiev en la UE, debilitar a los sectores pro atlantistas ucranianos y consolidar su influencia sobre otro de los países del espacio exsoviético. Durante varios días retuvo por motivos de «seguridad nacional» a unos 1.000 camiones de carga ucranianos en la frontera, causando importantes pérdidas comerciales a su contrincante. En cambio, si decidiera integrarse en la Unión Aduanera liderada por Rusia, incluso podría disfrutar de ventajas en la compra de gas.
El resultado de este capítulo del pulso entre Moscú y Kiev (y entre Rusia y Occidente) es que Ucrania no se convierte, de momento, en otro de los peones geopolíticos de EEUU, mientras Europa seguirá buscando otras fuentes de suministro y otras rutas de tránsito de energía. Los trabajos de la compañía Chevron en Lituania para extraer gas de esquisto no descartan la puesta en marcha de más reactores nucleares en el suelo europeo para reducir la dependencia de Rusia.
Desde la era soviética, más de un centenar de tubos transportan el 80% del gas natural ruso a Europa a través de Ucrania, a pesar de que Zbigniew Brzezinski sigue recomendando a Washington desestabilizar los países del entorno de Rusia, para interrumpir el flujo de su petróleo y gas al mundo, y así debilitarle como potencia. Los rivales rusos en Europa son Libia y Argelia, además de Qatar -el mayor exportador de gas natural licuado (GNL) del mundo-, que esquiva el tenso Estrecho de Ormuz, vendiendo el 30% de su gas GNL a Europa a través de buques cisterna.
El transporte de gas es más costoso que el de petróleo: debe ir por tuberías que no pueden ser desviadas en caso de conflictos y tensiones políticas. Por ello, los acuerdos entre los compradores, vendedores y los países de tránsito son a largo plazo. Con la inestabilidad de Libia, Nigeria e Irak, Europa necesita más de Rusia, y a pesar de que los países ex socialistas europeos prefieren alejarse de Moscú, Italia o Alemania dan prioridad a su seguridad energética manteniendo buenas relaciones con el Kremlin.
¿Fue una casualidad que Vladimir Putin ofreciera asilo político a Snowden en la reunión del Foro de Países Exportadores de Gas (FPEG) celebrada el 1 de julio? Más allá de la guerra de gas, para EEUU, Ucrania tiene un valor militar: el deseo de completar el cerco militar a Rusia, integrando al país eslavo en la estructura de la OTAN, y, quien sabe, implantar otro escudo anti misil en su territorio (como Polonia), apuntando a Moscú.
A Nabucco no le mató un rayo
Lo mató Rusia; el gaseoducto bautizado con el nombre del rey de Babilonia, quien iba a salvar a los judíos de la esclavitud, no sobrevivió en el intento. Esta conducción, que iba a transportar el gas de Azerbaiyán a través de Turquía y hasta Austria con el objetivo de reducir la dependencia de la UE del gas ruso y también la influencia rusa sobre Asia Central, fracasó por los siguientes motivos:
1. Era una tubería “política”, que no comercial.
2. Pretendía quitar el pan a los rusos, y eso no se hace a un viejo y sólido imperio.
3. Moscú, China e Irán compraron gran parte del gas actual y futuro disponible de Asia Central, dejando a Nabucco sin gas que transportar.
4. Rusia construyó South Stream (Corredor Sur) en 2007 para transportar el gas a Bulgaria, Hungría, Eslovenia e Italia y, para más inri, esquivó a Ucrania por si a EEUU se le ocurría utilizarle contra Moscú. En 2011 trazó el Nord Stream (Corredor Norte) hacia Alemania, desmintiendo la acusación de querer hundir a Europa.
5. La suculenta oferta de Moscú a los azeríes de comprar la totalidad de su gas a buen precio, para así dejar a Nabucco sin la sangre azul en sus venas.
6. Las dudas sobre la capacidad de Azerbaiyán –que también vende su gas a Irán- de poder llenar el conducto con 50 millones de metros cúbicos de gas al año. Ahora sólo produce 27 millones.
En mayo pasado, las petroleras y los políticos de 42 estados se reunieron en Azerbaiyán buscando una solución. El pequeño país subdesarrollado con enormes reservas de gas y petróleo es chiita y socio de la OTAN e Israel.
Y llegó la alternativa; construir el gasoducto TANAP (Trans Anatolian Gas Pipeline) que iría desde Azerbaiyán hasta Turquía. Con la destrucción de Libia y Siria como Estados –a costa de la vida de millones de víctimas, entre muertos, heridos, violadas, desplazados…-, en un levante Mediterráneo otanizado no habría problemas para el transporte seguro y continuo de energía, esquivando además así a Rusia e Irán.
¡Que compren el gas de EUU!
En 2010 el Presidente Obama lanzaba con euforia la Iniciativa Global de Gas de Esquisto; su país afirmaba que iba a competir con Rusia a partir de 2030 y que será la “Arabia Saudita del gas” con reservas para un siglo a base del esquisto. Cierto, pero con matices; esta potencia que hoy importa el 20% de sus necesidades energéticas, produjo en 2012 unos 651 mil millones de metros cúbicos de gas (Rusia unos 653), aunque no ha introducido el factor de la relación inversa entre el número de los pozos de gas y su rendimiento decreciente, ni la contaminación del agua, aire y suelo por el uso de sustancias tóxicas y posibles seísmos que puede provocar este método de extracción. ¿Será rentable? EXXon dice que no.
A más inseguridad en los gaseoductos rusos y de Oriente Próximo, más defensores tendrá el esquisto americano, y más posibilidad de que se aprueben polémicas tuberías como la de Keystone que propone extraer petróleo de las arenas alquitranadas de Canadá. Fue así como algunos republicanos proponían, en agosto pasado y ante la crisis de armas químicas sirias, que se vinculasen dos temas en el debate del Congreso: si Obama quería un Sí al ataque a Siria debía aceptar el proyecto de Keystone. Al final Obama consiguió posponer la decisión sobre ambas cuestiones. Esta quizás sea una respuesta a quienes no encontraban motivo económico para la participación militar de EEUU en el conflicto sirio.
Asia central expulsa al Occidente
Al fracaso del proyecto del gaseoducto transafagano (ver: 11 de septiembre: lo que pasó antes y después y La OTAN confiesa: en Afganistán había petróleo) y del sueño atlantista de apoderarse de los hidrocarburos de esta región, le han seguido la caída del gobierno pro-estadounidense de Kurmanbek Bakíyev en Kirguizistán y el cierre de la base de EEUU en Manas. Pero las cosas podían aun ir a peor: EEUU tuvo que paralizar la exploración de las inmensas reservas de gas iraquí por la inestabilidad del país, aunque su aliado turco no ha perdido tiempo en comprar el gas del Kurdistán, a espaldas de Bagdad y de Washington, reconociendo implícitamente la independencia de la región kurda, provocando la inestabilidad del país y la ira de Irán.
Queriendo estrangular a China
Tras intentar la expulsión a China de las fuentes de energía de Irak, Sudán y Libia, Washington trabaja ahora para desestabilizar el corredor energético euroasiático, con Pakistán en el epicentro, y no solo por la presencia de las empresas chinas en la provincia gasífera y estratégica de Baluchistán, sino también por el giro en la política de Islam Abad hacia su vecino, alejándose de Washington (ver: Pakistán: tirado por EEUU, recogido por China). Enviar al general Musharraf al país forma parte del plan de dividir a la sociedad y debilitar aún más a su gobierno, para luego declararlo Estado fallido. Tras desoír las amenazas de la Casa Blanca de romper el acuerdo del Gaseoducto de Paz con Irán, ahora ambos países barajan llevar la tubería hasta el puerto pakistaní de Gwadar (alquilado por China) donde Beijing planea poner en marcha un gaseoducto que una el Océano Índico con la región de Xinjiang, sin descontar que en un futuro podría construir una ruta desde el norte de Irán hacia China para evitar el estrecho de Ormuz. Además, los trabajos de infraestructura que Irán está realizando en Tayikistán –de habla persa-, facilitan su conexión con China, que también disfruta de la protección iraní en sus trabajos en los campos de hidrocarburo de Irak.
Barak Obama a pesar de aumentar la presencia militar de su país en la zona Asia-Pacífico y rodear a su rival asiático con bases militares, poco ha conseguido. Ni chantajes al gobierno de Myanmar ni la campaña de apoyo a la opositora Suu Kyi han impedido la construcción en 2008 de las tuberías que unen a los dos países vecinos y que permite a los buques chinos transportar el petróleo desde África y Oriente Medio, evitando el Estrecho de Malaca -controlado por EEUU bajo el rentable pretexto de la “lucha contra piratas y terroristas”-.
Además, en pocos años, China será la destinataria de la mayor parte del gas ruso, ya que el modelo de “regionalismo energético” en esta zona ha relegado a las compañías multinacionales y ha terminado por derrotar a EEUU en la “guerra de tuberías” sin utilizar una sola bala. ¿Y por qué EEUU no copia la actitud china? Pues porque el “imperialismo” está incrustado en el sistema capitalista y además la industria militar es uno de los pilares de la economía de este país.
Moscú y Pekín se han unido en bloques económicos y militares con distintos países (Tratado de Cooperación de Shangai y BRICS entre otros) para desafiar la hegemonía occidental. Estos países, junto con Irán, están trazando un nuevo mapa energético en Eurasia y el Caspio, comprando la totalidad de las exportaciones actuales y futuras (para los próximos 25 años) de Turkmenistán, con tres gaseoductos que llevan la materia energética hasta los tres países.
Los persas, además de tejer una alfombra de redes de distribución de gas por toda la zona, construyeron en 2007 una enorme planta de GNL, en la costa del Golfo Pérsico, que le permite el transporte del gas licuado a cualquier zona del mundo.
Pierde Turquía, gana Israel
Al tiempo que los turcos asimilan los golpes recibidos por el fracaso de los Hermanos Musulmanes en los países árabes, así como la suspensión del Nabucco (con ello dejan de percibir millones haciendo de peaje y también se aleja la posibilidad de convertirse en el punto neurálgico de los gaseoductos euroasiáticos), intentan impedir la construcción del gaseoducto Irán-Irak-Siria, a costa de derrocar a Bashar Al Asad e imponer una guerra al pueblo sirio. Objetivo compartido por Israel que así podrá apoderarse de los yacimientos de petróleo y gas –bautizado como Leviatán, nombre de la bestia marina bíblica-, que se ha descubierto en las costas de Chipre, Israel, Líbano, Siria y Palestina.
La invasión militar israelí a la Franja de Gaza a finales de 2008 estaba dirigida a hacerse con el control de Leviatán, militarizar el litoral de Gaza y declarar la soberanía judía sobre esta área. ¿Tiene algo esto que ver con la expulsión de 70.000 beduinos palestinos de sus tierras, que continua hoy con los depósitos de esquisto en el desierto de Naqab?
Israel aprovecha la crisis provocada en Siria y en Líbano, así como la división entre palestinos, para así alterar el equilibrio geopolítico en Medio Oriente, y establecer su hegemonía como potencia energética. Aunque de momento, todo es teoría y planes.
El “Gran Juego” continúa y la guerra del gas hoy es un conflicto que suma cero.

Fuente: publico.es


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