Mostrando entradas con la etiqueta Tercera Guerra Mundial. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Tercera Guerra Mundial. Mostrar todas las entradas

miércoles, 19 de octubre de 2016

El precio de la pérdida de rango

El águila calva, símbolo de los Estados Unidos de América.

por Thierry Meyssan


Washington trata de no perder terreno sin tener que desatar la Tercera Guerra Mundial para conservarlo, lo cual parece un objetivo imposible de alcanzar. Moscú le ofrece una puerta de escape en Siria y en Yemen. Pero si Estados Unidos opta por esa vía, tendrá que abandonar a algunos de sus aliados.


Desde que se rompió en Siria el cese de hostilidades del Aid, ha surgido un abismo entre el ambiente de despreocupación que las sociedades occidentales se empeñan en mantener y la grave preocupación de las sociedades rusa y china.

En Moscú, la televisión transmite imágenes sobre los refugios antiatómicos y juegos de equipos en campos de obstáculos para entrenamiento militar. Mientras tanto, en Washington se burlan de la paranoia de los rusos que creen posible el estallido de una Tercera Guerra Mundial.

Sin embargo, los Dos Grandes se envían entre sí mensajes que ponen los pelos de punta. A raíz de las amenazas estadounidenses de ataques aéreos contra Siria, Moscú suspendió el acuerdo sobre la limitación de los volúmenes de plutonio e hizo disparos de pruebas con 3 misiles intercontinentales para hacer ajustes en su sistema de lanzamiento de armas nucleares. El vocero de las fuerzas armadas rusas advirtió al Pentágono anunciando que el armamento de la Federación Rusa es capaz de destruir cualquier objetivo aéreo estadounidense, ya sean misiles de crucero o aviones, e incluso sus aeronaves “furtivas”. El jefe del estado mayor de las fuerzas terrestres de Estados Unidos respondió afirmando orgullosamente que en caso de guerra abierta las fuerzas aéreas y marítimas rusas y estadounidenses se neutralizarían rápidamente entre sí y que Washington ganaría durante las operaciones terrestres. Su discurso marcial no impresionó a los rusos, pero sí inquietó enormemente a los miembros del Congreso de Estados Unidos, al extremo que 22 congresistas escribieron al presidente Obama pidiéndole que se comprometa a no iniciar él una guerra nuclear recurriendo al arma atómica antes que el adversario. Por otra parte, Moscú dio instrucciones a sus diplomáticos en los países miembros de la OTAN para que sus familias regresen a Rusia, instándolos además a estar listos a repatriarse ellos también en cualquier momento.

Los romanos de la Antigüedad tenían un principio muy claro: Si vis pacem, para bellum, o sea «Si quieres paz, prepárate para la guerra». Eso quiere decir que, en caso de desacuerdo internacional, quien prevalece, sin guerra, es aquel que parece capaz de imponerse por las armas.

El hecho, en definitiva, es que la población rusa se prepara para la guerra –por ejemplo, esta semana 40 millones de rusos participan en ejercicios de evacuación de inmuebles y de lucha contra incendios– mientras que en Occidente la gente sigue con las narices pegadas a las vitrinas de los centros comerciales.

Por supuesto, siempre podemos esperar que el sentido común acabe imponiéndose para evitar la guerra mundial. En todo caso, las exhibiciones de músculo de unos y otros indican que lo que está en juego desde hace 5 años aquí, en Siria, no es lo que todos creen. Si lo que el Departamento de Estado buscaba al principio era concretar su plan de «primavera árabe» –o sea, el derrocamiento de los regímenes laicos de la región y su sustitución por la Hermandad Musulmana–, Rusia y China llegaron rápidamente a la conclusión de que el mundo no puede seguir bajo el control de Estados Unidos y de que ese país no puede seguir conservando un poder de decisión sobre la vida y la muerte de los pueblos de todo el planeta.

Al cortar el trayecto histórico de la Ruta de la Seda a través de Siria, y posteriormente también la nueva ruta de la seda a través de Ucrania, Washington detuvo el desarrollo de China y Rusia. Pero con eso también empujó a los dos países a establecer una alianza. La imprevista resistencia del pueblo sirio ha obligado a Estados Unidos a poner en juego su predominio mundial. El mundo, que se había hecho unipolar en 1991, con la operación «Tormenta del Desierto», está a punto de sufrir un nuevo cambio y hacerse nuevamente bipolar, incluso es posible que posteriormente se vuelva multipolar.

En 1990-1991, el cambio de orden mundial se concretó sin guerra –la invasión de Irak no fue la causa de ese cambio sino una de sus consecuencias. Pero el precio de aquel cambio fue el derrumbe interno de la Unión Soviética. El nivel de vida de los pueblos ex soviéticos se desplomó drásticamente, sus sociedades se vieron profundamente desorganizadas, sus riquezas nacionales fueron saqueadas en aras de la sacrosanta privatización y su esperanza de vida descendió en más de 20 años. Después de haber creído que estábamos asistiendo a la derrota del sistema soviético, hoy en día sabemos que el derrumbe de la Unión Soviética fue –probablemente en primer lugar– resultado del sabotaje de la CIA contra la economía soviética.

En todo caso, aquel proceso demostró que un reequilibrio mundial no tiene que provocar fatalmente un enfrentamiento generalizado. Y, en un esfuerzo por evitar la guerra mundial, la discusión entre John Kerry y Serguei Lavrov, se desplazó ahora de la batalla de Alepo a un alto al fuego general para toda Siria y también Yemen. En efecto, acaba de anunciarse una tregua de 8 horas en Alepo y de 72 horas en Yemen.

El problema es que la caída de Estados Unidos de un primer lugar que nadie le discutía –plaza que se apropió y que tan mal utilizó– a una situación de igualdad con Rusia, tendrá obligatoriamente para Washington –o para sus aliados– su correspondiente precio.

Los cinco países árabes, así como Turquía e Irán, que Kerry y Lavrov invitaron el sábado a Lausana, salieron del encuentro extrañamente satisfechos, a pesar de que era su destino lo que estaba decidiéndose. Ninguno de ellos parece pensar que tengan que rodar cabezas, como rodaron en el pasado las de los dirigentes del Pacto de Varsovia. En la actual situación, es posible evitar tener que barrer con una parte de la Humanidad, pero la importancia del retroceso estadounidense será directamente proporcional al número e importancia de los aliados que Washington va a sacrificar.

NOTICIERO DEL CAMBIO DE ORDEN MUNDIAL #11, Thierry Meyssan

Fuente original:  Al-Watan (Siria)
Fuente: Red Voltaire
Thierry Meyssan
Thierry Meyssan Intelectual francés, presidente-fundador de la Red Voltaire y de la conferencia Axis for Peace. Sus análisis sobre política exterior se publican en la prensa árabe, latinoamericana y rusa. Última obra publicada en español: La gran impostura II. Manipulación y desinformación en los medios de comunicación (Monte Ávila Editores, 2008).

Artículo bajo licencia Creative Commons

La Red Voltaire autoriza la reproducción de sus artículos a condición de que se cite la fuente y de que no sean modificados ni utilizados con fines comerciales (licencia CC BY-NC-ND).

lunes, 18 de abril de 2016

Romper el silencio: ha empezado una guerra mundial







John Pilger

Counterpunch

Traducción del inglés para Rebelión de Carlos Riba García

He estado filmando en las islas Marshall, que están en medio del océano Pacífico, al norte de Australia. Cada vez que le digo a alguien dónde he estado me preguntan “¿Dónde es eso?”. Si doy una clave diciendo “Bikini”, dicen “Ah, el traje de baño”.

Pocas personas parecen estar enteradas de que el bañador llamado bikini tiene ese nombre para celebrar las explosiones nucleares que destruyeron el atolón de Bikini. Entre 1946 y 1958, Estados Unidos hizo estallar 66 artefactos nucleares –el equivalente a 1,6 bombas de Hiroshima cada día durante 12 años– en las islas Marshall.

Hoy día Bikini está en silencio, transformado y contaminado. Las palmeras crecen formando una extraña cuadrícula. Nada que se mueva, No hay pájaros. Las lápidas del viejo cementerio son focos vivos de radiación. El contador Geiger aplicado a mis zapatos marcaba “peligro”.

De pie en la playa veía caer el agua verde esmeralda del Pacífico por la pendiente de un enorme agujero negro. Se trata del cráter dejado por la bomba de hidrógeno a la que llamaron “Bravo”. La explosión envenenó a las personas y el medio ambiente en cientos de kilómetros, posiblemente para siempre.

En el viaje de regreso, hice escala en el aeropuerto de Honolulu; en el puesto de la prensa, vi la revista estadounidense Women’s Health (La salud de la mujer). En la portada, una sonriente mujer en bikini y el titular: “Tú también puedes tener un cuerpo bikini”. Unos días antes, en las Marshall, yo había entrevistado a mujeres que tenían muy diferente “cuerpo bikini”. Todas ellas habían sufrido cáncer de tiroides y otros cánceres posiblemente mortales.

Al contrario de la mujer que sonreía en la revista, todas ellas eran pobres: las víctimas y cobayas de una superpotencia rapaz que en estos momentos es más peligrosa que nunca.

Relato esta experiencia a modo de advertencia y para poner fin a una distracción que tantos de nosotros hemos consumido. El creador de la propaganda moderna, Edward Bernays, describía este fenómeno como “la manipulación consciente e inteligente de los hábitos y opiniones” de las sociedades democráticas. Él llamaba a esto “gobierno invisible”.

¿Cuántas personas tienen conciencia de que ha empezado una guerra mundial? Hoy en día, se trata de una guerra de propaganda, de mentiras y distracción, pero esto puede cambiar en cualquier momento, con la primera orden equivocada o el primer misil.

En 2009, el presidente Obama se presentó ante una multitud en actitud de adoración en el centro de Praga, en el corazón de Europa. Se comprometió a construir “un mundo libre de armas nucleares”. La gente lo ovacionó y algunos lloraban. Los medios derramaron un torrente de lugares comunes. Después de esto, a Obama se le concedió el Premio Nobel de la Paz.

Todo era una patraña. Obama estaba mintiendo.

Su administración ha construido más armas nucleares, más ojivas nucleares, más sistemas de lanzamiento de armas nucleares, más fábricas de armas nucleares. Solo el gasto en cabezas nucleares aumentó más durante el gobierno de Obama que con cualquier otro presidente de Estados Unidos. En 30 años se ha gastado más de un billón de dólares –un millón de millones, es decir, un 1 seguido de 12 ceros–.

Hay planes para la construcción de una bomba nuclear en miniatura; se la conoce como la B61 modelo 12. Nunca ha habido nada parecido. El general James Cartwright, ex vicepresidente del Estado Mayor Conjunto, dijo: “La miniaturización nuclear [hace que el uso de esta] arma sea más posible”.

En los últimos 18 meses, la mayor concentración de tropas desde la Segunda Guerra Mundial –comandada por Estados Unidos– se está desplegando a lo largo de la frontera occidental rusa. Desde la invasión de la Unión Soviética por los ejércitos de Hitler, ninguna fuerza militar extranjera ha montado semejante amenaza demostrable contra Rusia.

Ucrania –una vez integrante de la Unión Soviética– se ha convertido en un parque temático de la CIA. Después de haber orquestado un golpe de Estado en Kiev, Washington controla de hecho a un régimen que está al lado de Rusia y es hostil a ella. Un régimen literalmente plagado de nazis. Las figuras parlamentarias prominentes de Ucrania son descendientes políticos de los conocidos grupos fascistas OUN [Organización de Nacionalistas Ucranianos] y UPA [Ejército Insurgente Ucraniano]. Elogian públicamente a Hitler y llaman a la persecución y expulsión de la minoría rusohablante.

Esta noticia casi no existe en Occidente, o es tergiversada para quitarle la carga de verdad.

En Letonia y Estonia –países vecinos de Rusia– el poder militar de Estados Unidos está desplegando fuerzas de combate, tanques y armamento pesado. Esta provocación extrema de la que es objeto la segunda potencia nuclear del globo es recibida en Occidente sin que se haga oír una sola voz.

Lo que constituye una perspectiva de guerra nuclear todavía más peligrosa es una campaña paralela contra China.

Casi no pasa un día en el que no se coloque a China en el estatus de “amenaza”. Según el almirante Harry Harris, comandante estadounidense de la zona Pacífico, China está “levantando un gran muro de arena en el mar de China Meridional”. Se refiere a la construcción de pistas de aterrizaje en las islas Spratly, que son objeto de disputa con Filipinas, una disputa que pasó desapercibida hasta que Washington presionó y sobornó al gobierno de Manila, y el Pentágono lanzó una campaña propagandista llamada “libertad de navegación”.

¿Qué significa esto en realidad? Significa que los barcos de guerra estadounidenses tengan libertad para patrullar y dominar el litoral marítimo chino. Trate usted de imaginar cuál sería la reacción de Estados Unidos si buques de guerra chinos hiciesen lo mismo frente a las costas de California.

Yo rodé una película llamada The War You Don’t See (La guerra que usted no ve) en la que entrevisté a distinguidos periodistas de EEUU y Gran Bretaña: reporteros como Dan Rather, de CBS; Rageh Omar, de la BBC; o David Rose, de The Observer. Todos ellos dijeron que si los periodistas y presentadores de radio y TV hubiesen hecho su trabajo y cuestionado la propaganda que sostenía que Sadam Hussein poseía armas de destrucción masiva; si los periodistas no hubiesen amplificado las mentiras de George W. Bush y Tony Blair y no se hubieran hecho eco de ellas, la invasión de Iraq en 2003 posiblemente no habría ocurrido, y cientos de miles de hombres, mujeres y niños hoy estarían vivos.

En principio, la propaganda que está preparando el terreno para una guerra contra Rusia y/o China no es muy diferente. Que yo sepa, ningún periodista de los medios de “la corriente dominante” occidental –un equivalente a Dan Rather, digamos– pregunta por qué China está construyendo aeródromos en el mar de China Meridional.

La respuesta saltaría a la vista. Estados Unidos está rodeando a China con una red de bases militares, misiles balísticos, unidades de combate, aviones de bombardeo que transportan bombas nucleares. Este mortífero arco, que comprende Australia, las islas del Pacífico, las Marianas y Guam, Filipinas, Thailandia, Okinawa, Corea del Sur y, ya en Eurasia, también Afganistán e India. Estados Unidos ha puesto un dogal en el cuello de China. Pero esto no es noticia. Silencio mediático; guerra mediática.

Con mucho secretismo, en 2015, Estados Unidos y Australia realizaron los mayores ejercicios aeronavales de los últimos años, fueron conocidos como ‘Sable talismán’. Su finalidad era mejorar los planes de guerra aeronaval y de bloqueo de corredores marítimos –como los estrechos de Malaca y de Lombok– para cortar el acceso de China al petróleo, al gas y a otras materias primas de Oriente Medio y África.

En el circo conocido como la campaña presidencial estadounidense, Donald Trump aparece como un loco, un fascista. Ciertamente, es detestable, pero también es alguien que odia a los medios. Esto solo ya despertaría nuestro escepticismo.

Los puntos de vista de Trump sobre la inmigración son grotescos, pero no mucho más que los de David Cameron. Trump no es el Gran Deportador de Estados Unidos; sí lo es el ganador del Premio Nobel de la Paz, Barack Obama.

Según un gran comentarista liberal, Trump está “desencadenando las fuerzas oscuras de la violencia” de Estados Unidos. ¿Desencadenándolas? Este es el país donde los bebés le disparan a su madre y la policía está empeñada en una guerra asesina contra los estadounidenses negros. Este es el país que ha atacado y tratado de derribar a más de 50 gobiernos, muchos de ellos elegidos democráticamente, y bombardeado desde Asia a Oriente Medio, provocando la muerte y la miseria de millones de personas.

Ningún país puede igualar este sistemático récord de violencia. La mayor parte de las guerras de Estados Unidos (casi todas ellas contra países indefensos) no han sido iniciadas por presidentes republicanos sino por demócratas liberales: Truman, Kennedy, Johnson, Carter, Clinton, Obama.

En 1947, una serie de directivas del Consejo de Seguridad Nacional (NSC, por sus siglas en inglés) describieron los principales objetivos de la política exterior de Estados Unidos como [la construcción de] un mundo sustancialmente hecho a nuestra propia imagen”. La ideología era mesianismo estadounidense. Todos éramos estadounidenses. U otra cosa. Los herejes serían convertidos, subvertidos, comprados, difamados o aplastados.

Donald Trump es un síntoma de esta actitud, pero también es un disidente. Dice que la invasión de Iraq fue un crimen; él no quiere entrar en guerra con Rusia y China. Para nosotros, el peligro no es Trump sino Hillary Cliton. Ella no es una disidente. Ella personifica la resiliencia y la violencia de un sistema cuyo cacareado “excepcionalismo” es totalitario con un ocasional rostro liberal.

Según se acerque el día de las elecciones, Clinton será saludada como la primera mujer en la Oficina Oval, sin que importen sus crímenes y mentiras; tal como fue alabado Barack Obama por ser el primer presidente negro, y los progresistas se tragaron sus tonterías sobre la “esperanza”. Y las bobadas continúan.

Descrito por el columnista de The Guardian Owen Jones como “divertido, encantador, con una falta de formalidad de la que escapan prácticamente todos los políticos”, al día siguiente Obama envió unos drones para asesinar a 150 personas en Somalia. Acostumbra a matar los martes, según el New York Times, cuando le entregan una lista de candidatos a ser asesinados por medio de drones. Es un tío muy legal.

En 2008, en su campaña presidencial, Hillary Clinton amenazó a Irán con “destruirlo completamente” con armas nucleares. Como secretaria de Estado en el gobierno Obama, ella participó en el derribo del gobierno democrático de Honduras. Su contribución en la destrucción de Libia, en 2011, fue casi jubilosa. Cuando el líder libio, el coronel Gaddafi, fue sodomizado en público con un cuchillo –un crimen que solo fue posible gracias a la logística estadounidense–, Clinton se regodeó diciendo: “Nosotros llegamos, lo vimos y él murió”.

Una de las más estrechas aliadas de Clinton es Madeleine Albright, la ex secretaria de Estado, que ha atacado a algunas jóvenes mujeres por no apoyar a “Hillary”. Es la misma Madeleine Albright que celebró infamemente por la televisión la muerte de medio millón de niños iraquíes diciendo “valió la pena”.

Entre los más grandes apoyos de Clinton están los grupos de presión israelíes y las empresas fabicantes del armamento que alimenta la violencia en Oriente Medio. Ella y su marido han recibido una fortuna proveniente de Wall Sreet. Aun así, ella está a punto de ser consagrada candidata de las mujeres para deshacerse del maligno Trump, el demonio oficial. Entre las seguidoras de Hillary hay distinguidas feministas: como Gloria Steinem, de Estados Unidos, y Anne Summers, de Australia.

Hace una generación, una corriente de pensamiento postmoderno ahora conocido como “política identitaria” hizo que muchas personas inteligentes y de mente progresista se inhibieran de analizar las causas y las figuras que ellas apoyaban –los impostores de Obama y Clinton; los falsos movimientos progresistas como Syriza, en Grecia, que traicionaron al pueblo de ese país y se aliaron con sus enemigos.

La autoabsorción –una especie de exaltación de mí mismo– se convirtió en el nuevo Zeitgeist (tiempo del espíritu) en las privilegiadas sociedades occidentales y marcó la desaparición de los grandes movimientos contra la guerra, la injusticia social, la desigualdad, el racismo y el sexismo.

Hoy en día, la larga siesta podría estar acabando. La juventud está volviendo a despertar. Poco a poco. Los miles de jóvenes que en Gran Bretaña apoyaron a Jeremy Corbyn como líder laborista forman parte de este despertar, al igual que aquellos que acudieron para apoyar al senador Bernie Sanders.

No obstante, la semana pasada, en Gran Bretaña, el aliado más cercano a Jeremy Corbyn, su tesorero en la sombra John McDonnell, implicó a un gobierno laborista en la cancelación de la deuda de la banca pirata y, de hecho, en la continuación de la llamada austeridad.

Y en Estados Unidos, Bernie Sanders prometió apoyar a Clinton en el caso de que sea nominada. Él, también, ha votado por el empleo de la fuerza contra algunos países cuando, según su parecer, sea “correcto”. Dice que Obama ha hecho “un gran trabajo”.

En Australia hay una especie de política de la morgue, en la que se suceden tediosos juegos parlamentarios interpretados por los medios mientras los refugiados y los pueblos originarios son perseguidos y crece la desigualdad, al mismo tiempo que el peligro de una guerra. El gobierno de Malcom Turnbull acaba de anunciar el llamado presupuesto de la defensa de 195.000 millones de dólares, que es un impulso en la dirección de la guerra. El debate no existe. Silencio.

¿Qué ha pasado con la gran tradición de la acción directa popular sin las limitaciones de los partidos? ¿Dónde están el coraje, la imaginación y el compromiso necesarios para iniciar un largo viaje hacia un mundo mejor, justo y pacífico? ¿Dónde están los disidentes en el arte, el cine, el teatro, la literatura?

¿Dónde están aquellos que harán pedazos el silencio? ¿O estamos esperando a que se dispare el primer misil nuclear?

Esta es una versión corregida de un discurso que John Pilger pronunció en la Universidad de Sydney, Australia; su título era ‘Ha empezado una guerra mundial’.

John Pilger es un periodista, cineasta y escritor de origen australiano. Es autor, entre otros, del libro: Freedom Next Time. Sus documentales pueden verse gratuitamente en su página web: http://www.johnpilger.com/

Fuente: http://www.counterpunch.org/2016/03/23/a-world-war-has-begun-break-the-silence/

Esta traducción puede reproducirse libremente a condición de respetar su integridad y mencionar al autor, al traductor y Rebelión como fuente de la misma.

Fuente: Rebelión

miércoles, 17 de febrero de 2016

Rusia advierte que en Siria puede empezar la tercera guerra mundial


Alegoría a la Tercera Guerra Mundial RT



Rómulo Pardo Silva
Rebelión
 
El primer ministro de Rusia, Dmitri Medvedev, alertó hoy contra amenazas de una invasión terrestre extranjera contra Siria con la advertencia de que puede ser el foco inicial de una Tercera Guerra Mundial. Al prevenir en una entrevista al diario alemán Handelsblatt contra planes anunciados por Estados Unidos y Arabia Saudita, el jefe del Ejecutivo ruso llamó a sentar a todas los actores de la guerra civil siria en la mesa de negociaciones "en lugar de comenzar una nueva guerra mundial". [PL]
"Una operación terrestre (en Siria) implicaría a todos los participantes en una guerra. Por lo tanto, los estadounidenses y nuestros socios árabes tienen que considerar si quieren una guerra permanente", asevera Dmitri Medevdev en una entrevista concedida este jueves al diario alemán Handelsblatt. [HispanTv]
Es decir que Rusia sería parte combatiente.
Se trata de una guerra buscada por Occidente.
El secretario de Defensa estadounidense, Ashton Carter, afirmó que la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) podría unirse a la denominada coalición anti-EIIL (Daesh, en árabe), liderada por Washington. [HispanTv]
Francia estima necesaria una ofensiva terrestre de su país y otras naciones árabes para combatir al autodenominado Estado Islámico (EI) en territorio sirio, según el primer ministro, Manuel Valls. [Telesur]
Turquía, Arabia Saudita y otros países árabes sería fuerzas secundarias.
El presidente de Siria, Bashar al-Asad, ha afirmado este viernes que las fuerzas sirias harían frente a una posible intervención militar de Turquía o Arabia Saudí en territorio sirio. "Es una posibilidad que no puedo descartar por la sencilla razón de que (el presidente turco, Recep Tayyip) Erdogan es alguien intolerante, radical y que vive el sueño otomano (…) Ocurre lo mismo con Arabia Saudí. De cualquier manera, tal acción no les sería fácil y nosotros, muy probablemente, le haríamos frente". [HispanTv]
Según el papa Francisco la guerra ya empezó y va por etapas.
"La reunión entre el papa y el patriarca ruso puede evitar la Tercera Guerra Mundial", escribe una columnista danesa.
"El estado de inestabilidad provocado por EEUU en el Oriente Medio y Europa del Este es alarmantemente semejante a los años 1914 y 1939 cuando estallaron las dos Guerras mundiales", destaca Francis Boyle, profesor de derecho internacional de la Universidad de Illinois. [Sputnik]
El momento mundial es de crisis e inseguridad ecológica, económica, financiera, política, civilizatoria.
"El orden mundial atraviesa probablemente el estado más grave desde el final de la Segunda Guerra Mundial", dijo el presidente de la Conferencia Internacional de Seguridad de Múnich, Wolfgang Ischinger. [Sputnik]
El índice bursátil mundial MSCI All-Country World ha caído un 20% desde mayo registrando el mayor descenso desde la crisis de deuda soberana de Europa en 2011 y marcando el inicio de la tendencia 'bajista', informa la agencia Bloomberg, que precisa que cada industria se ha reducido en comparación con la cifra récord del año pasado, con descensos superiores al 25% en las acciones financieras y un 30% en energía y materias primas. Los principales índices regionales han registrado caídas desde sus picos: el índice bursátil de la zona euro, el Euro Stoxx 50, se ha reducido en un 30%; el japonés Nikkei 225 casi en un 25% y el índice en la Bolsa de Shanghái, Shanghai Composite, ha perdido cerca del 50%. [RT]
El origen profundo de esta situación de guerra es el dominio planetario por Estados Unidos y sus socios occidentales. No aceptan convivir pacíficamente con Rusia y China como potencias independientes. Su objetivo es someterlas o destruirlas.
Los medios rusos cada día hablan de su poder militar-tecnológico nuclear para decirles que no podrán sin ser destruidos.
Ellos no detienen su estrategia de supremacía imperial menos ahora que el agotamiento de recursos naturales muestra un futuro de decrecimiento que las corporaciones y los segmentos acomodados de sus poblaciones no quieren vivir en solidaridad igualitaria con la humanidad pobre.
El punto de estallido puede ser cualquiera, se fabrica. Ahora se centra en Siria.
Pero la situación es tan impredecible para Occidente que ha aceptado de momento un acuerdo frágil.
El ministro de Relaciones Exteriores de Rusia, Serguéi Lavrov, su homólogo estadounidense, John Kerry, y el enviado especial del secretario general de la ONU sobre Siria, Staffan de Mistura, han anunciado que el Grupo Internacional de Apoyo a Siria ha acordado implementar en el país árabe un alto el fuego y lograr que su Gobierno y la oposición reanuden el diálogo. [RT]
Por supuesto nada seguro y al parecer táctico. La oposición vinculada a Washington exige que Rusia deje de combatir a los terroristas en retroceso cercados por las fuerzas nacionales. Y según la BBC ‘Washington y Moscú acordaron un plan para buscar un rápido cese al fuego en Siria, pero eso no significa que Rusia detendrá los bombardeos con los que se convirtió en un actor clave del conflicto y de su posible resolución’. [BBC]
Las posibilidades de un estallido son muchas. Un avión invasor de Turquía derribado, la invasión de tropas de la OTAN, Arabia…
Rusia ha dicho a través de Medvedev lo que significaría.
La pregunta es hasta dónde están dispuestas a llegar las corporaciones. Una guerra mundial ahora no será como la primera ni la segunda. En el mejor de los casos sería ir a una época primitiva.
Por un Movimiento para una nueva civilización, sustentable-solidaria.
Blog del autor: www.malpublicados.blogspot.com
Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.
Fuente: Rebelión.org

martes, 16 de febrero de 2016

¿Estamos a las puertas de la Tercera Guerra Mundial?


De los conflictos en marcha, el de Siria es el que más riesgo comporta a corto plazo.



Desde finales de la década de los noventa del siglo pasado hasta el día de hoy, el gasto militar ha crecido de forma muy notoria en todo el mundo, por encima del crecimiento del PIB. Ha habido un pequeño paréntesis de pausa de ese crecimiento durante los años de la crisis, pero desde el 2013 vuelve a repuntar. Los informes de los organismos internacionales como el del SIPRI (Stockholm International Peace Research Institute), alertan, además, del aumento del número de conflictos armados en todo el mundo  así como de la violencia que comportan.  Otro factor que contribuye a este crecimiento en la venta de armas es el aumento de los conflictos internos, los llamados conflictos intermésticos, con las fuerzas armadas implicadas en la lucha contra el narcotráfico en México, o contras las mafias internas como en el caso de Brasil, o contra el terrorismo, en el caso de Francia.  El caso de Francia es significativo, porqué Berlín ya ha dicho que haría la vista gorda si el aumento de déficit correspondía a seguridad y gasto militar. No pasa lo mismo cuando el déficit es generado por gasto social. El gasto militar crece a costa del gasto social en todo el mundo,  una fórmula que alienta las desigualdades y, en consecuencia, los riesgos de nuevos conflictos.  El gasto militar mundial, a la espera de los datos del 2015, continúa encabezado por los EUA, que acapara el 41% del total, con más de 600.000 millones de dólares. La China, con algo más de 200.000 le va a la zaga, y les siguen Rusia, Arabia Saudita, Francia, Gran Bretaña, Japón y Corea del Sur.
¿Responde este crecimiento a una situación coyuntural, o estamos ante un escenario futuro de confrontación de más envergadura? Me inclino a pensar más en la segunda opción que en la primera. En este momento hay en el mundo dos conflictos en marcha que comportan peligro de extensión cerca de Europa,   un tercero que se encuentra en fase de latencia en la zona de Corea, el mar de Japón y en el de la China, además de múltiples enfrentamientos de distinta índole en África. De los conflictos en marcha, el de Siria es el que más riesgo comporta a corto plazo. Siria es un rompecabezas de difícil gestión, con riesgo de enfrentamiento entre los países de la OTAN y Rusia. El derribo de un caza ruso por la fuerza aérea turca el pasado mes de noviembre, el apoyo de los  rusos a los kurdos de Siria para fastidiar a los turcos, las escaramuzas entre kurdos y turcos en la frontera, el apoyo occidental a los kurdos en su lucha contra ISIS, el bombardeo ruso de las zonas de influencia de la oposición a Bashar-al-Asad, la instalación del sistema de defensa antiaérea  S-400 Triumf en una zona a en la que operan aviones de la coalición contra ISIS, principalmente americanos y franceses, el gran número de fuerzas navales rusas, americanas, francesas y turcas ante las costas de Siria y el Líbano, conforman un escenario perfecto para que una simple chispa genere el caos y un conflicto de dimensiones incontrolables. El otro escenario está en Europa,  la guerra de Ucrania, aparentemente una guerra aletargada, pero en una zona de frontera fuertemente militarizada entre los países de la OTAN y Rusia.
El conflicto en Àsia, parece aun remoto, pero el crecimiento militar de la China, las brabuconerías de Corea del Norte, y la fuerte presencia americana y japonesa, no auguran nada bueno. Tanta acumulación de armamento en esa zona, no parece estar destinada a ser lucida sólo en los desfiles o en las maniobras.
En África hay muchos conflictos y no todos responden a la misma dinàmica. La guerra en Somalia, Nigeria, el Congo, Líbia, El Sudan o la república Centroafricana, pueden pasar de ser locales a convertirse en un futuro en escenarios de enfrentamiento entre las grandes potencias. El incremento del gasto militar de muchos países africanos, se explica en clave de política interna,  es una forma de mantener la fidelidad del ejército con su gobierno, pero en realidad es una exigencia de las alianzas estratégicas de esos gobiernos con las potencias neocoloniales. Y esas potencias tienen intereses no siempre coincidentes.
El escenario de lucha bipolar entre los EUA y la Unión Soviética que caracterizó  la Guerra Fría se ha transformado en algo nuevo, sin definir ni acotar, más peligroso en potencia porqué los equilibrios de la mutua destrucción asegurada aun no se han restablecido, porque crece la posibilidad de  conflictos multilaterales, con enfrentamientos cruzados y con un potencial de extensión muy elevado, y todo ello con estados que disponen de armamento nuclear. El incremento del gasto militar es aparentemente una respuesta a esa situación de incertidumbre, pero es también un poderoso aliento a la confrontación. Estamos ante las puertas de una tercera Guerra Mundial? A priori parece un escenario impensable, pero las políticas armamentísticas de los gobiernos, y la situación de desequilibrio mundial fruto del fin de la guerra fría, parecen indicar lo contrario.

Jaume Grau
Fuente: Público.es

Seguidores