lunes, 13 de junio de 2016

¿Será verdad la maldición del centro europeo?




 
Francisco Louça
¿No hubo debate en el congreso del PS portugués?  Puede que haya habido poco, pero sería una exageración decir que no hubo ideas.  Entre las varias intervenciones con ideas (no las escuche todas), resalte una: la de Ferro Rodrigues.
Fue citada en la prensa por dos razones: una, que el "consenso de Washington" lamentablemente había reemplazado al "consenso keynesiano en Europa" y dos, que el PS debe hacer de la defensa del "estado de bienestar" una "línea roja".  Ambas son importantes, pero a mí me interesó aún más el diagnóstico que el orador presentó del fracaso de los partidos socialistas en Europa, que fue apenas mencionado por la prensa y los comentaristas, y si algo se dijo de él fue para quitarle importancia al tema.
La explicación del Presidente del Parlamento Ferro Rodrigues es más importante que las dos constataciones que sugirió y aún más provocativa, porque nadie se puede limitar a constatar que el "consenso de Washington", es decir, que el neoliberalismo, triunfa, sin preguntarse por qué los partidos socialistas apoyaron esa orientación, a través de la tercera vía y de otras maneras.  Por otra parte, al definir los servicios públicos, como el alfa y omega de la política del PS, el orador no podía dejar de preguntarse por qué tantos partidos socialistas aceptan o promueven una austeridad que debilita los servicios públicos.  Fue precisamente por hacer estas preguntas que su intervención destacó entre muchas otras.
En este sentido, Ferro Rodrigues ofrece una constatación y propone una explicación.  La constatación es que muchos partidos socialistas están cayendo electoralmente porque han sido infieles a sus electores (el resumen es mío, la intervención no fue transcrita por ningún periódico o página web).
Comenzó por un hecho: sigue cayendo.  Ver los dos gráficos (ambos son deThe Economist ), que tratan de los partidos de la familia socialista y socialdemócrata en Europa (no confundir con el PSD portugués, porque en Portugal tenemos el sino de tener muchos nombres intercambiados entre los partidos)
El primer gráfico muestra la evolución de los resultados electorales ponderados por el tamaño del electorado en un índice que resume la evolución de todos los partidos socialistas y socialdemócratas, a partir del año de referencia de 1970 (que es igual a 100 en este gráfico).  Como se ve, hubo aumentos hasta 1985 (alcanzó 110) y luego cayeron 30 puntos hasta el año 2015. El gráfico muestra algunos de los grandes momentos de este viaje.  ¿Cuándo se inicia la gran caída, que no parece detenerse?  Precisamente cuando empieza la austeridad en Europa y cuando Merkel gana una posición hegemónica, en particular con el apoyo del Partido Socialdemócrata alemán, de Gabriel y también del mismo Schultz que vino a saludar al Congreso del PSP.
El segundo gráfico muestra el mapa de estos resultados.  El rojo más oscuro son los mejores resultados desde 1986 y cada diez años en Europa Occidental, y el color va palideciendo a medida que los resultados son peores.  Conclusión: los partidos socialistas y socialdemócratas están dejando de ser, en algunos países, la bisagra electoral.  El centro se está reduciendo.
Para todo esto Ferro Rodrigues tiene una explicación, y no voy a abundar en ella por el riesgo de sesgar la interpretación de sus palabras, pero todo se resume, en definitiva, en la idea de que desilusionaron a sus votantes y seguidores.  Análisis de congresista: esto no sucede con el PSP porque se negó a facilitar un gobierno de la derecha y ha alcanzado acuerdos inéditos a izquierda.
El PS tiene su historia, como los otros partidos.  De hecho, en Portugal y hasta Passos Coelho, los gobiernos del PS habían sido siempre más privatizadores que los partidos de la derecha, el PSD y la CDS.  El acuerdo con la troika y el infame PEC4 antes de él, y el programa electoral del PS en 2011, previo a ambos, incluían las privatizaciones (CTT, TAP -que este gobierno quería revertir en parte-, las concesiones de transporte de Lisboa y Oporto -que este gobierno ha revertido por completo), o los recortes en los servicios públicos: congelación de las pensiones, la subida de impuestos sobre el trabajo, los recortes en el SNS, que hoy Ferro Rodrigues podría rechazar en nombre de su "línea roja".  Se ha producido, por lo tanto, un cambio porque tenía que haberlo.  Y también hay un discurso que identifica esa voluntad de cambio.
Conclusión por tanto de Ferro Rodrigues: si otros partidos socialistas cayeron por infidelidad, el portugués se mantuvo por lealtad.  La historia es, por supuesto, un poco más complicada, el PS aceptó retirar de su programa el "despido de conciliación" o la congelación de las pensiones en virtud de los acuerdos con la izquierda y, posiblemente, hubiera aplicado esas medidas liberales si hubiera tenido una mayoría para hacerlo.  Pero en política se aprende que los hechos son tercos, por lo que la declaración del Presidente del Parlamento en la tribuna de su Congreso debe ser tenida en cuenta.  Como António Costa reafirmó también más tarde, el cumplimiento de estos acuerdos es el rumbo del que el gobierno no puede desviarse.
Sólo que tenemos un problema a bordo.  Ese problema es la Comisión Europea -y el Partido Popular  Europeo no es el único que solicita sanciones contra Portugal, también algunos socialistas europeos, como Dijsselbloem y bastantes otros.  El gobierno francés es un poco más discreto, ya que tiene su patio trasero ardiendo, pero los socialistas del Norte y Centro de Europa sonschaublistas cabales.
Por lo tanto, incluso si el centro pierde fuerza, es cada vez más radical y agresivo y Europa es su santo y seña.  Y en la Comisión Europea y el BCE es donde se encuentran los cuarteles generales de la austeridad y, en particular, donde se establece el gran objetivo que es desbordar esas "líneas rojas" de la defensa de los servicios públicos de la democracia.  Es decir, el problema del PS es realmente el núcleo de su identidad desde hace muchos años: ser un buen alumno de Europa.
Que Ferro Rodrigues no pueda creer en esa fábula, si he entendido bien sus palabras, y que António Costa esté dispuesto a rechazar las sanciones, eso sí que es una buena noticia: un pequeño paso para el gobierno y un paso importante para Portugal.  También espero que ambos sepan que la amenaza de sanciones, que se concretizarán dificilmente, es un mero pretexto para aumentar la presión sobre el próximo presupuesto.

catedrático de economía de la Universidad de Lisboa, ex parlamentario y miembro del Bloco de Esquerda, actualmente es Consejero de Estado.
Fuente:
Público (Portugal), 6 de junio 2016
Traducción:G. Buster

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