jueves, 23 de marzo de 2017

Banana





Jorge Bezares



Desde que la Comisión Gestora tomó el mando el PSOE, allá por el mes de octubre, no ha parado de beneficiar a Susana Díaz, que de facto ha sido la que ha mandado en el partido, con Mario Jiménez como brazo ejecutor y Javier Fernández como figura decorativa.

Así las cosas, por orden de la lideresa andaluza, se ha pinchado al PSC –este es el término utilizado por el susanismo-, que se quedará reducido a la mitad o menos de los 19.000 militantes de cara a las primarias. De la segunda pasa a ser la cuarta federación socialista. Todo, claro está, para minimizar la victoria que Pedro Sánchez obtendrá en Cataluña.

Asimismo, la dirección interina está respaldando las afiliaciones afines y torpeando las de Pedro Sánchez, que es el enemigo a batir. Porque Patxi López más que el hombre de la unidad es ya un aliado de Susana Díaz, que le ha encargado como misión histórica dividir el voto pedrista para facilitarle el triunfo en las primarias. Es decir, un ‘divide y vencerás’ a cambio de ‘salvar el pellejo’.

Que hay trato se vio meridianamente claro en el frente común que formaron para torpedear el crowdfunding de Pedro Sánchez. La Comisión Gestora, con Mario Jiménez –el secretario de Organización interino merece más adelante una mención especial- al frente, intentó ejecutar, según adelantó El País, una orden de esas que se sustentan en la testiculina y que se saltan a la torera la legalidad. Aunque Pedro Sánchez, que tiene hasta el Tribunal de Cuentas a su favor, aguantó la dentellada y seguirá recaudando entre militantes y simpatizantes.

Pero ya puestos a saber quién paga qué, pues no estaría mal conocer las cuentas de los dos años de gira conspirativa permanente que ha mantenido Susana Díaz hasta llevarse por delante a Pedro Sánchez. Tanto AVE, tanta cena, tanta mamandurria… ¿Telefonica, CaixaBank (lésae Fundación Caja Pulido) y otras empresas patrióticas que apoyaron a Susana Díaz para que facilitara la investidura de Mariano Rajoy han acoquinado para descabezar a Pedro Sánchez o van a acoquinar para elevarla a los altares de Ferraz?

Otra cuestión en aras de la transparencia y la curiosidad: ¿El entusiasmo susanista de la mayoría de los medios de comunicación punteros de este país tiene alguna relación con el importante gasto publicitario de la Junta y empresas afines?

Quizás, conociendo la verdad con cifras, en dinero contante y sonante, podamos hacernos una idea del grado de limpieza democrática que tendrán las primarias, sobre todo mediáticamente.

De entrada, aparte de todo lo dicho, que Mario Jiménez, máximo favorito para suceder a Susana Díaz en la presidencia de la Junta y en la secretaría general del PSOE, sea el árbitro principal de las primarias no parece muy de recibo.

Y me explicó: su futuro político va a depender muy mucho de los resultados que obtenga Susana Díaz. Si gana, posiblemente San Telmo; si pierde, caminito de Moguer por interpretar el papel de malo hasta en el recreo. Así de simple.

Margarita Robles, presidenta de la Comisión de Justicia del Congreso y estrecha colaboradora de Pedro Sánchez, ha pedido con razón que Marino Jiménez no organice la previa de las primarias al considerar que “la apariencia de imparcialidad es muy importante” en este caso y el susodicho no tiene ni por asomo al ser el portavoz de la lideresa en Andalucía.

Así de claro, aunque Micaela Navarro y Miguel Ángel Heredia la descalificaran por no ser militante. ¡Vamos, vamos, que para identificar públicamente una mamarrachada como una mamarrachada enteramente hay que ser militante y estar al corriente de pago en el PSOE y la UGT! De premio. Para tirarles caramelos.

Además, con el 70% del aparato del PSOE, un ejército de barones, cargos públicos y dirigentes provinciales y regionales a sus pies, ¿para qué necesita Susana Díaz trampear tanto el proceso con comisariados y acciones tan dudosamente democráticos?

Por cierto, otra pregunta: ¿El nivel de entrega de los cargos públicos como agentes electorales va a influir en la concesión de subvenciones y ayudas pendientes, en promociones internas? Lo digo porque a ver si vamos a tener que llamar a las fuerzas de intervención de la ONU para que se interponga entre ellos y los militantes.

Sí, porque eso es lo que pueden conseguir estos artistas del alambre con esta política de empujones y presiones, que los militantes se divorcien de dirigentes y cargos institucionales por lo civil o por lo criminal y voten lo les de la real gana, claro. Incluido muchos alcaldes, que se están pasando con armas y bagajes al pedrismo o se ponen de perfil empujados por su militancia.

Por último –y es lo más sorprendente de esta última hora socialista-, me puede explicar alguien qué carga moral tiene que el presidente de la Comisión Gestora, Javier-Autoridad-Fernández, vaya por ahí contando que el PSOE no puede ni abstenerse ni apoyar los Presupuestos del Gobierno del PP porque perjudicaría a Susana Díaz.

¿Queeeeé?

Vamos a ver, ¿dónde está la responsabilidad superresponsable que llevó a Fernández y a Susana Díaz a imponer en el Grupo Parlamentario Socialista la abstención para coronar a Rajoy en contra de la opinión mayoritaria de militancia y votantes del PSOE?

¿Dónde ha quedado ese patriotismo socialista, tan coincidente con el empresarial, por cierto, que sirvió para justificar una de las mayores traiciones electorales que se recuerdan en nuestra democracia?

¿Dónde ha quedado esa España de supercoalición de facto?

Parece ser que ahora toca oponerse a Rajoy por tierra, mar y aire hasta las primarias, ¿no?

Susana Díaz, con un problema de imagen pública del copón por la izquierda –por la derecha está divina-, cada vez que pueda se va a echar el fusil a la cara y le va a disparar al líder del PP como si ella no lo hubiera puesto donde está.

Rajoy aparentará estar enfadado y amenazará con convocar elecciones. Eso sí, en la intimidad, mientras se fuma otro habano, se partirá el culo de risa con esta banana, con esta banana socialista que le ha regalado Susana Díaz.
Fuente: Público.es

¿Qué pasaría si Washington renunciara a la yihad?



por Thierry Meyssan

La voluntad del presidente Trump de combatir a Daesh y acabar con el terrorismo internacional resulta extremadamente difícil de concretar porque perjudica a los países que lo organizaron e implica una reorientación de la política internacional. El nuevo presidente estadounidense no parece en condiciones de ordenar a sus tropas el paso a la ofensiva mientras no logre establecer nuevas alianzas.

La oposición que el presidente Donald Trump está teniendo que enfrentar es tan fuerte que el plan de lucha contra el Emirato Islámico (Daesh), cuya presentación debía tener lugar el 22 de marzo en una cumbre de la coalición prevista en Washington, todavía no está listo. Su línea política sigue siendo poco clara. El único objetivo confirmado es la erradicación del yihadismo, pero no se ha resuelto ninguna de sus implicaciones.

El general Joseph Votel, jefe del CentCom, sigue sin presentar las opciones existentes en el terreno. Al parecer ya no habrá de hacerlo hasta el mes de abril.

En el terreno, todo se limita por tanto a un intercambio de información entre los estadounidenses, de un lado, y rusos e iraníes del otro. Para mantener la situación, estas 3 potencias han acordado evitar un enfrentamiento entre los turcos y los kurdos y se están realizando intensos bombardeos aéreos contra al-Qaeda, en Yemen, y contra el Emirato Islámico, en Irak. Pero no se ve nada decisivo. Se mantiene el compás de espera.

Quien se ocupa del manejo del terrorismo internacional por cuenta de Londres y Washington es la Liga Islámica Mundial, que ha venido haciéndolo desde 1962. La Liga Islámica Mundial abarca simultáneamente la Hermandad Musulmana –que se compone de árabes– y la Orden de los Naqchbandis –cuyos miembros son fundamentalmente turco-mongoles y caucásicos.

Hasta el inicio de la guerra de Yemen, el presupuesto militar de la Liga Islámica Mundial era más alto que el del ejército de Arabia Saudita, lo cual quiere decir que la Liga es el primer ejército privado del mundo, sobrepasando ampliamente al tristemente célebre Academi/Blackwater. Aunque es una fuerza estrictamente terrestre, resulta particularmente eficaz en la medida en que su logística depende directamente del Pentágono y porque dispone de numerosos combatientes suicidas.

Fue la Liga Islámica Mundial –o sea, la familia real de Arabia Saudita– quien garantizó a Londres y a Washington el personal que organizó en 2011 la segunda «Gran Rebelión Árabe», siguiendo el modelo de la que tuvo lugar en 1916, pero respondiendo esta vez a la denominación de «primavera árabe». En ambos casos, el objetivo era apoyarse en los wahabitas para redefinir las fronteras regionales en interés de los anglosajones.

Por consiguiente, ahora no se trata simplemente de abandonar el arma que constituye el terrorismo sino también:
- de romper la alianza entre Londres y Washington tendiente a garantizar el control del Medio Oriente Ampliado;
- de privar a Arabia Saudita y Turquía del arma que habían venido desarrollando por cuenta de Londres y de Washington durante más de medio siglo;
- de decidir el futuro de Sudán, Túnez y Libia.
Por otro lado, hay que llegar también a un acuerdo con Alemania y Francia, países que desde 1978 acogieron dirigentes de la Hermandad Musulmana y financiaron la yihad.

Pero ya estamos viendo que el Reino Unido no está muy conforme con todo eso. Ahora resulta que fue el GCHQ –o sea, el servicio británico que se dedica a la intercepción satelital– la entidad que garantizó la escucha de las comunicaciones de la Trump Tower durante la campaña electoral estadounidense y el posterior periodo de transición. Por su parte, según la agencia jordana de noticias Petra, Arabia Saudita financió en secreto un tercio de la campaña electoral de Hillary Clinton contra Donald Trump.

Es por eso que el presidente Trump parece estar en busca de nuevos aliados cuyo respaldo le permita imponer el cambio.

Trump está organizando ahora un encuentro con el presidente chino Xi Jinping, durante el cual podría planificar la adhesión de Estados Unidos al banco chino de inversiones. Con esa jugada, Trump pondría a sus aliados ante el hecho consumado: si Estados Unidos participa en la construcción de las rutas de la seda, será imposible para el Reino Unido, Arabia Saudita, Turquía, Alemania y Francia continuar la yihad en Irak, Siria y Ucrania.

Thierry Meyssan
Fuente: Al-Watan (Siria)
Red Voltaire
Voltaire, edición Internacional
Artículo bajo licencia Creative Commons

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Fuente : «¿Qué pasaría si Washington renunciara a la yihad?», por Thierry Meyssan, Al-Watan (Siria) , Red Voltaire , 21 de marzo de 2017, www.voltairenet.org/article195670.html

miércoles, 22 de marzo de 2017

Volquetes de putas para todos

 Prostíbulos del barrio rojo de Ámsterdam


 JUAN CARLOS ESCUDIER

Lo del volquete de putas que iban prometiendo como recompensa algunos dirigentes del PP nos ha creado muy mala fama en Europa, especialmente en Holanda, donde el acceso de camiones al barrio rojo de Amsterdam está seriamente restringido. Jeroen Dijsselbloem, holandés y todavía presidente del Eurogrupo, es de los que creen que aquí, y en general en el sur de Europa, somos muy de volquete y de gin tonic, y que con personas así, que piensan que todo el monte es orégano y hasta orgasmo, no se puede ser solidario. Dicen que Dijsselbloem es socialista, con lo que el temor a que la extrema derecha se hiciera con el poder en su país estaba plenamente justificado. Si la izquierda es tan retrógrada y machista, la ultraderecha holandesa debe ser de pesadilla.

Sin descartar algún resentimiento por los Tercios de Flandes y sus picas, la opinión del sujeto no dista mucho de la que se ha alentado en el norte de Europa, capital Berlín, donde arraigó rápidamente la idea de que el Mediterráneo está llenos de parásitos, cigarras ‘vivalavirgen’ que culpan de sus males a las abnegadas hormigas calvinistas que les abastecen de grano, en vez de arremeter contra los políticos corruptos que vaciaron sus despensas.

Se trata, en realidad, de la expresión de un mayúsculo fracaso, el del proyecto europeo, el de una Unión que, ante el vendaval de la crisis financiera, se demostró incapaz de guarecer a sus ciudadanos más débiles, y que se vanaglorió incluso de imponerles condiciones insoportables. Exportadas desde Alemania, las proclamas en contra de que los ahorros alemanes u holandeses sirvieran para financiar el desenfreno de los golfos sureños han contribuido decisivamente al resurgir de los nacionalismos y de la xenofobia.

Ese mismo desprecio fue el que acuñó el acróstico PIGS para referirse a los países más golpeados por la tormenta, aunque en la denuncia sobre los excesos cometidos se olvidaran algunos hechos relevantes. Nos excedimos en comprar Mercedes y BMW y en pagar sin rechistar el coste de la reunificación alemana que se llevó 50.000 millones de los fondos europeos sin condiciones. Nos excedimos al aceptar ese dinero barato que llegaba del BCE para relanzar la maltrecha economía de las hormigas teutonas, y que fue la principal causa de nuestra burbuja inmobiliaria, sin que nadie hasta el momento haya pedido por ello disculpas. Tras sanar de sus heridas, Alemania y la institutriz que oficia de canciller ignoraron pronto que para ser la locomotora de Europa no bastaba con estar delante sino que debían tirar de los vagones.

A otras cosas, nos resignamos. Por ejemplo, a aceptar que Holanda sea lo más parecido a un paraíso fiscal en el corazón de Europa, a que miles de millones de euros transiten por su territorio hacia sus Antillas o hacia Jersey -en lo que se ha dado en llamar, el sándwich holandés-, a que sus ventajas fiscales a no residentes sean los pilares de una de sus principales ‘industrias’ y a que numerosas multinacionales eludan sus impuestos gracias a la hospitalidad de estos anfitriones tan generosos con el maldito sur.

La economía holandesa es envidiable. En términos per capita es la tercera más prospera de la UE. Exporta fundamentalmente a Europa, y esas cigarras que son Italia y España son respectivamente su sexto y séptimo cliente. En el caso español, el saldo comercial es negativo, es decir, que compramos a los señores de los tulipanes mucho más de lo que les vendemos.

Dijsselbloem es un cretino que ha ejercido en el Eurogrupo de lacayo del ministro alemán de Finanzas, Wolfgang Schäuble. Presumió de haber impuesto en el rescate a Chipre quitas en los depósitos bancarios y ha tenido una especial fijación con los incumplimientos de España en sus objetivos de déficit, quizás porque nuestro ministro de Lehman, Luis de Guindos, le disputó la canonjía. Tras la estrepitosa derrota de su partido en las elecciones holandesas le quedan dos telediarios al frente del Eurogrupo, cargo para el que parece que Guindos vuelve a postularse. No habrá volquetes de putas en la celebración de su partida. De eso puede estar seguro.

Fuente: Público.es

lunes, 20 de marzo de 2017

Yo me voy de España, yo me voy de Europa




ANÍBAL MALVAR

Ya me ha dicho mi psiquiatra que es porque estoy gilipollas. Pero yo me siento totalmente de acuerdo con Artur Mas. Me quiero ir de España y no me importa que me echen de Europa. Y, cuando me condenan en juicio sumarísimo, me sale una sonrisa calcárea, pues, en lugar de reo, yo me siento juez cada vez que me condenan por vindicar la libertad de expresión. O cualquier otra libertad, que hay muchas y muy desconocidas.

Considero, desde mi simpática estulticia, que se le ha dado escasa importancia al papel de Europa en el proceso secesionista catalán. Y no hablo del procés, tan político, tan hastiado de siglas y de tantos por ciento. Hablo del sentimiento secesionista de un pueblo sin corbata, catalán, castellano, andaluz, vasco, asturiano, maño, manchego o de otros acullás. Del asco que dan esta España y esta Europa. No quiero más mirar los muros de esta Europa, de esta España mía, que cantaban Cecilia y Quevedo. Mi patria, tal y como van las cosas, es un terruño ignoto llamado secesión y que no tiene bandera ni enemigos.

Me he puesto tan grandilocuente, aun a costa de mis principios estéticos, porque me hacen mucha gracia los españolistas que quieren que los catalanes se queden en un país donde:

–Uno de cada tres niños –vuestros hijos, almas de cántaro– están en riesgo de pobreza o exclusión social.

–El 20% de la población activa no tiene trabajo.

–40.000 personas viven en la calle (según Cáritas, esa máquina tragaperras de la que maman buenasvoluntades los curas pederastas; según el Banco de España, superan de largo las 300.000).

–El presidente de la nación es también presidente de una organización mafiosa con cerca de mil imputados por corrupción.

–Nunca ganamos eurovisión.

También me despiertan breve carcajada los europeístas que no se quieren fugar de la Europa que:

–Vende armas en Siria mientras deplora la guerra Siria.

–Compra un país (Turquía) para que sirva de gueto a los refugiados.

–Admite el nazismo como animal de compañía (incluso en Alemania, donde, a mediados de este enero, el Tribunal Constitucional rechazó ilegalizar a los neonazis de NPD porque “no hay indicios de que puedan llevar adelante sus propósitos inconstitucionales”.

–Esta Europa que nunca ha hecho nada por la igualdad.

–Por la fraternidad.

–Por la libertad.

Yo he dicho siempre, como Serrat, que prefiero los caminos a las fronteras y un buen polvo a un rapapolvo. Ni el jardín que me vende España, ni el que me vende Europa, me parece el de las delicias volterianas. Y por tanto soy secesionista, como los catalanes. Cierto que no sé hacia dónde irme, pero quiero irme. Quiero mi frontera que me aparte del hedor de esta España y esta Europa.

Mis queridos trolls, con sus lindos espumarajos en la boca, me recomendarán que me expatríe a Cuba o Venezuela. Pero es que uno que no tiene ni quiere patria no puede expatriarse. Europa fue un sueño tan hermoso que nos dormimos en él y dejamos que lo conquistaran los despiertos, los que nunca duermen, los que nunca follan, los que nunca sueñan. Ahora no nos extrañemos de que Europa, la íntima, se quiera escapar con Zeus.

Yo, el otro jueves, hice un referéndum secesionista en casa y salió que sí, que me iba, y ningún juez ordenó ponerme las esposas. Debe ser que soy insignificante. Si se hiciera un referéndum en Cataluña, yo no les preguntaría a los catalanes si se quieren ir o no. Les preguntaría por qué se quieren ir. Por qué nos queremos ir. Sería más verdadero. Más útil. Más bello. Más fácil.
Fuente: Público.es

Reino de España: Los salarios sufren la mayor caída desde 2013



Carlos Sánchez 18/03/2017

Malos tiempos para los sueldos. La Encuesta de Coste Laboral ha revelado una caída del 0,8% en 2016, lo que supone el mayor descenso desde el primer trimestre de 2013

La recuperación de la actividad económica —el PIB crece a un ritmo anual del 3%— sigue pasando de largo por los salarios. Lo dice la Encuesta de Coste Laboral que realiza trimestralmente el Instituto Nacional de Estadística (INE), que revela el mayor descenso de los salarios desde el primer trimestre de 2013, cuando caían a un ritmo del 1,4%. Es decir, desde el comienzo de la recuperación económica tras un quinquenio en recesión.

En concreto, los salarios —sin incluir otros costes— descendieron un 0,8% en el último trimestre de 2016 en términos anuales. Eso significa dos trimestres consecutivos con tasas negativas. Si se incluyen otros costes, como las indemnizaciones por despido, los pagos por incapacidad o por desempleo, el resultado es elocuente. Los costes laborales acumulan cuatro trimestres consecutivos con crecimiento anual en negativo.



Del coste total por trabajador y mes en el que incurre un empleador por la utilización del factor trabajo, 2.010 euros corresponden a salarios y 588 euros a cotizaciones obligatorias a la Seguridad Social. El resto corresponde a indemnizaciones o prestaciones sociales pagadas por el empleador.

Los datos del INE contrastan con los que ofrece la estadística de convenios colectivos, que refleja que los salarios subieron el año pasado un 1,1%. Es decir, hay una distancia de nada menos que 1,8 puntos entre ambos indicadores.

La causa de esta discrepancia tiene que ver con la diferente metodología utilizada. Mientras que la Encuesta de Coste Laboral registra, a través de una muestra, el sueldo de todos los asalariados por los que haya existido la obligación de cotizar a la Seguridad Social al menos un día durante el mes de referencia, con independencia de su modalidad de contrato y de su jornada de trabajo, el ámbito de información de los convenios es muy inferior. Según los datos de Empleo, algo más de 7,9 millones de trabajadores pactaron sus relaciones laborales en 2016, lo que supone cerca del 50% de los asalariados.



En todo caso, la encuesta de salarios es la que utiliza Eurostat, la agencia estadística de la UE, para hacer comparaciones homogéneas y elaborar el índice armonizado. Es, por lo tanto, el indicador de referencia. Esto es así porque las autoridades económicas pretenden analizar con la encuesta si la convergencia en términos reales se está produciendo entre estos países y, en especial, si se tiende a una equiparación de los costes laborales por unidad de trabajo en Europa.

Coste por hora trabajada

La información del INE detalla, igualmente, el salario por hora trabajada. Y en este caso, el resultado es también distinto. El coste laboral por hora crece a un ritmo anual del 0,6%. Este aumento, precisa Estadística, contrasta con el descenso del coste por trabajador, y la explicación que ofrece para aclararlo es que la discrepancia se debe a la bajada del 1,4% en el número de horas efectivas de trabajo. De hecho, si se elimina este efecto y el de distinto calendario laboral, el descenso estimado del coste por hora trabajada se sitúa en un 0,6%.

Hay que tener en cuenta que durante el cuarto trimestre de 2016 la jornada semanal media pactada en las empresas, incluyendo tiempo completo y tiempo parcial, fue de 34,2 horas. De estas, se pierden de media 5,1 horas a la semana, la mayoría de ellas debido a las vacaciones y fiestas disfrutadas (3,5). Si se añaden las horas extra y se restan, como dice el INE, las horas perdidas, la jornada se reduce a 29,3 horas efectivas de trabajo.

No todos los sectores han visto evolucionar sus salarios de forma homogénea. Al contrario. En la industria, destaca el crecimiento de todos los componentes del coste laboral, a excepción de las otras percepciones no salariales (indemnizaciones por fin de contrato, pagos compensatorios, pequeño utillaje, ropa de trabajo, selección de personal, etc.). La construcción, como sostiene el INE, presenta el mayor descenso del coste laboral total, especialmente del salario ordinario. En los servicios, con un mayor peso en el conjunto de la ocupación, el coste laboral total baja a un ritmo del 1% en tasa anual. En este sector destaca la disminución de los otros costes, en especial, las indemnizaciones por despido.

La horquilla salarial por regiones fluctúa entre los 2.385 euros que percibe al mes, como media, un trabajador en Madrid, y los 1.647 euros de Extremadura.

Carlos Sánchez Periodista económico, director adjunto de El Confidencial. Es autor de "Los Nuevos Amos de España" y "Dinero Fresco".
Fuente: SinPermiso -
http://www.elconfidencial.com/economia/2017-03-16/salarios-encuesta-convenios-indemnizaciones-despidos-hora-trabajada-ine-contratos-temporal-tiempo-parcial_1349860/



jueves, 16 de marzo de 2017

El Pentágono de Roberta Pinotti

Roberta Pinotti

por Manlio Dinucci

Después de Francia, Italia concentrará sus servicios de dirección militar en una especie de Pentágono local. Poco a poco se insta a los miembros de la OTAN a organizarse localmente siguiendo el modelo del “Hermano Mayor”: Estados Unidos. Este cambio transforma profundamente las misiones de los ejércitos… en violación de la Constitución de Italia.

La ministra de Defensa de Italia, Roberta Pinotti, acaricia un sueño: tener un Pentágono italiano, una estructura única que concentre la dirección de todos los servicios de las fuerzas armadas, una copia en miniatura del Pentágono estadounidense. Ese sueño está a punto de convertirse en realidad.

La nueva estructura, según anuncia la ministra en entrevista a La Repubblica, está ya en su fase de concepción y una primera asignación de fondos se ha previsto en el presupuesto de la Ley de Estabilidad. El proyecto se realizaría en la zona aeroportuaria de Centocelle, en Roma, donde existe espacio para la construcción de edificios e infraestructuras.

En Centocelle, adonde se trasladó también la Dirección General del Armamento, con un equipo de 1 500 personas, se encuentra ya el Mando Operativo de Jefaturas Interarmas, mediante el cual el jefe del Estado Mayor de la Defensa dirige todas las operaciones de la fuerzas armadas, sobre todo las que se desarrollan en el extranjero: Italia participa actualmente en 30 operaciones militares en 20 países, desde Kosovo hasta Irak y Afganistán, pasando por Libia, Somalia y Mali. Como en cada una de esas misiones participan componentes de las diferentes armas, según explica la ministra, se necesita un mando único interarmas, que tendría su sede en Centocelle.

De esa manera se da por aceptado, sin que se haya discutido en el Parlamento, el proyecto de ley sobre la aplicación del Libro Blanco para la Seguridad Internacional y la Defensa, que el Consejo de Ministros presentó el 10 de febrero.

En otras palabras, ya está en marcha el golpe de Estado blanco que, silenciosamente y sin que nadie levante su voz en contra, subvierte las bases constitucionales de la República Italiana, convirtiéndola en una potencia que interviene militarmente en las áreas adyacentes al Mediterráneo –en el norte de África, el Medio Oriente y los Balcanes– en apoyo a sus propios «intereses vitales» económicos y estratégicos; y en cualquier lugar del mundo donde estén en juego los intereses de Occidente, representados por la OTAN, que a su vez responde a las órdenes del mando estadounidense.

Y para eso se necesita armamento nuevo, como los 2 primeros aviones Gulfstream 550 modificados que Italia acaba de recibir de Israel –a un costo de alrededor de 1 000 millones de dólares–, verdaderos puestos de mando voladores, dotados de los medios electrónicos más avanzados, para misiones de ataque de largo alcance.

También se necesitan profesionales de la guerra capaces de utilizar las nuevas tecnologías y de combatir en países lejanos y en las condiciones ambientales más diversas. «Necesitamos soldados jóvenes», explica la ministra Pinotti, para afirmar seguidamente:

«La clave es el reclutamiento de personas de 19 o 20 años, para ofrecerles un importante paquete de formación de 7 años de sus vidas, con aprendizaje de idiomas y de una profesión. Si salen al mercado [laboral] a los 26 0 27 años, no les será difícil hallar otro empleo, incluso porque nosotros nos comprometemos a crear nuevas posibilidades de trabajo con recorridos legislativos.»

En medio de un panorama de desempleo e inestabilidad laboral, se ofrece así a la juventud una vía para ganarse la vida con un empleo seguro: la guerra. Y a los profesionales de la guerra, a las órdenes del Pentágono italiano, se les confía, en el proyecto de ley, la «salvaguardia de las instituciones libres» con «tareas específicas en caso de necesidad extraordinaria y de urgencia», una oscura formulación que se presta para la adopción de medidas autoritarias y de estrategias subversivas.

Todo eso tiene su precio. Italia, anuncia la ministra Pinotti, aunque no está en condiciones de elevar los gastos de «defensa» al 2% del PIB que exige la OTAN, está aumentando ese gasto. «Este año alcanzamos el 1,18% del PIB, equivalente a unos 23 000 millones», dice la ministra. Y nos informa así que Italia gasta en la «defensa» un promedio de 63 millones de euros al día, a lo cual se agregan los gastos de las misiones militares y de los principales armamentos, inscritos en los presupuestos de otros ministerios.

Pero en Roma, donde el debate político a la moda es el impacto medioambiental de un nuevo estadio, nadie se preocupa por el impacto social del nuevo Pentágono italiano.

Manlio Dinucci
Fuente:  Il Manifesto (Italia)
Manlio Dinucci
Red Voltaire
Voltaire, edición Internacional

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Fuente : «El Pentágono de Roberta Pinotti», por Manlio Dinucci, Il Manifesto (Italia) , Red Voltaire , 

Ni un paso atrás en los puertos



Imagen del puerto de Algeciras




JUAN CARLOS ESCUDIER


Liberalizar es una palabra de una musicalidad extraordinaria. Uno escucha el término y fantasea con sus bondades, aunque sea el más engañoso de los vocablos. Formalmente, liberalizar implica dar la libertad pero en economía representa el sometimiento tiránico al yugo del mercado. Se liberalizó el mercado eléctrico y el de las telecomunicaciones, que rápidamente pasaron a convertirse en oligopolios. Se liberalizó el comercio, y la desregulación de horarios hundió a los pequeños establecimientos, que libremente se arruinaron. Con la excusa de cumplir la normativa europea, el Gobierno quiere ahora liberalizar los puertos y ya se sabe cómo termina el cuento.

Igual de bien suena modernizar. Moderno es privatizar, abaratar y recortar. Moderno es suprimir las conquistas laborales que ahora se llaman privilegios. Moderno es someter a un colectivo bien estructurado y sindicalizado, y precarizarlo. Moderno es trabajar más por el mismo precio. Liberalización y modernidad es el futuro que se planea para los trabajadores portuarios, a los que se lleva sometiendo en los últimos tiempos a un acoso implacable porque son uno de los últimos focos de resistencia y porque sus salarios son, sencillamente, decentes.

En último extremo, se está sembrando el campo para que las multinacionales recojan la cosecha. La batalla del Gobierno con los estibadores discurre paralela a una reordenación de los principales operadores portuarios. La antigua Dragados, rebautizada como Noatum, líder del sector, está hoy bajo el control de esos benefactores de la humanidad llamados JP Morgan, que se hicieron con la empresa en 2010 por 720 millones de euros. La reforma del estiba facilitaría el pelotazo de estos filántropos financieros, y la china Cosco Shipping, la misma que se adjudicó el puerto griego de El Pireo, es firme candidata a quedarse con el negocio. De eso, claro, apenas se habla.

Para que la operación sea rentable hay que desmantelar un sistema que se dice arcaico pero que en 2016 hizo ganar a Puertos del Estado 217 millones de euros, un 7.9% más que el año anterior. Fomento ha afirmado que “no está prevista” la privatización, una manera elegante de decir que se venderá al mejor postor cuando sea necesario si el déficit lo aconseja y Bruselas lo ordena, tal es la costumbre.

Para que todo encaje es preciso desarmar a los trabajadores y sus Sociedades Anónimas de Gestión de Estibadores Portuarios (Segad), en las que obligatoriamente deben participar las empresas de estiba y que son en realidad una bolsa de empleo a las que han de recurrir para la contratación de profesionales. Y ya de paso, dinamitar la Coordinadora de Trabajadores del Mar, que agrupa a la inmensa mayoría de los 6.200 operarios que prestan su actividad en los 46 puertos españoles.

El plan es acabar con la estabilidad laboral y reducir “costes”. Así, el Estado se haría cargo de prejubilar a los mayores de 50 años con un 70% del salario medio y el resto se subrogaría en las distintas empresas de estiba. Un convenio del sector regularía las nuevas condiciones laborales, en el que se pretende recortarlos pluses y aumentar la jornada laboral, el más por menos ya citado. El argumento es el de siempre: los costes laborales representan el 50% de la carga y descarga de buques y ello repercute en el precio final de lo descargado. Si los trabajadores ganan menos los precios bajarán, una coña marinera.

El decreto del Gobierno se sometía hoy a votación en el Congreso y su no convalidación, un caso extraño en los 40 años de democracia, es una primera victoria de los trabajadores, que no determina el resultado de la guerra. La liberalización es música para algunos oídos y la orquesta de intereses, como la del Titanic, seguirá tocando. Los derechos laborales suelen reposar en el fondo del mar.

JUAN CARLOS ESCUDIER

uente: Público.es

Escenario 3: una integración diferenciada para la Unión Europea

El presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker (izq), conversa con el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk (d). EFE


Durante el Consejo Europeo de diciembre de  2017 los Estados miembros deberán   tomar posiciones sobre la Unión Europea que desean. Hay demasiado en juego

Mariola Urrea Corres


El 14 de septiembre, como cada año por esas mismas fechas, el presidente de la Comisión Europea compareció ante el Parlamento Europeo para pronunciar su Discurso sobre el Estado de la Unión. Una oportunidad perfecta para hacer balance sobre los logros conseguidos y plantear los retos de futuro. En esta ocasión, Juncker no quiso restar importancia a la situación de profunda crisis por la que atraviesa la Unión y, en un ejercicio de realismo y honestidad, no dudó en afirmar que "nunca antes había visto tanta fragmentación, tan pocas cosas en común en nuestra Unión".

Desde este planteamiento, se preguntaba, a continuación, si queremos dejar que nuestra Unión se desintegre ante nuestros propios ojos o si, por el contrario, ha llegado el momento de ponerse manos a la obra para avanzar hacia una Europa mejor. Un proyecto que, a su juicio, pasa por profundizar en "una Europa que proteja, una Europa que preserve el modo de vida europeo, una Europa que empodere a nuestros ciudadanos, una Europa que vele por su seguridad y una Europa que asuma responsabilidades". En definitiva, una Europa más justa, más solidaria, más democrática, más atractiva y más comprensible.

Resulta difícil no compartir el diagnóstico expuesto o no estar de acuerdo con el propósito señalado por el presidente de la Comisión en torno a la necesidad de construir una Europa mejor. Sin embargo, nada de lo dicho hasta el momento responde a la pregunta clave: ¿cómo abordamos en los próximos 12 meses el fortalecimiento de esta Europa con ciertas garantías de éxito en el empeño?

Para inspirar la solución y contribuir al debate, la Comisión Europea ha preparado un documento con el que aporta su reflexión particular a la Cumbre que tendrá lugar en Roma, el próximo 25 de marzo, en la que se conmemora el sexagésimo aniversario de un proyecto de integración que debe hacer frente a nuevos desafíos dentro de las posibilidades que le ofrece el actual marco jurídico-institucional previsto en los Tratados, dado que la opción de una reforma de los mismos, aunque necesaria, está obviamente descartada.

En este sentido, el citado Libro Blanco sobre el futuro de Europa de la Comisión Europea describe cinco escenarios posibles hacia los que, a su juicio, puede evolucionar la Unión Europea hasta 2025. A saber,  Seguir igual (escenario 1), Solo el mercado único (escenario 2), Los que deseen hacer más, hacen más (escenario 3), Hacer menos pero de forma más eficiente (escenario 4) y Hacer mucho más conjuntamente (escenario 5).

De los cinco escenarios descritos por la Comisión Europea, en tres de ellos se aprecia un preocupante escaso nivel de compromiso con la filosofía que ha inspirado desde su nacimiento el proyecto europeo (escenarios 1, 2 y 4). Más aún, parece claro que mientras el escenario 1 incorpora, incluso, un potencial riesgo de involución sobre lo ya logrado, el escenario 2 proyecta una verdadera mutación de la actual Unión Europea hacia una modesta zona de libre cambio. Más ambiguo resulta la descripción del escenario 4, cuyos pretendidos resultados, para que sean positivos, demandan unos consensos previos que difícilmente pueden hoy asegurarse.

Parece claro, por tanto, que sólo los escenarios 3 y 5 descritos en el Libro Blanco presentan, realmente, un nivel de ambición política digna de ser tomada en consideración por quienes aspiran a  garantizar la viabilidad futura de Europa. De los dos escenarios señalados, el escenario 5 responde al modelo de Unión federal que ha estado presente desde los documentos fundacionales, si bien no parece una agenda realista para una Europa a 27 trufada de importantes desencuentros. En consecuencia, el impulso que precisa la Unión requiere asentarse, al parecer, sobre la  integración diferencia que expone, con acierto, el escenario 3.

Conviene tener presente que la conveniencia de introducir elementos de diferenciación temporal, espacial o material en el proceso de construcción europea, para hacer compatible el progreso de la Unión con la capacidad y la voluntad de los distintos Estados miembros, no es ninguna novedad. De hecho, fue Willy Brandt quien formuló por primera vez esta idea ante el Congreso del Movimiento Europeo celebrado en París en 1974.

Desde entonces, la búsqueda de fórmulas flexibles de integración con creativas formulaciones semánticas (Europa "varias velocidades", Europa como "núcleo duro", Europa a "geometría variable", Europa de "círculos concéntricos", Europa a "la carta"…) ha sido un recurso habitual, dentro y fuera de los Tratados, para materializar la Unión Económica y Monetaria, el Espacio de Libertad, Seguridad y Justicia o la Carta de Derechos Fundamentales de la Unión, entre otras políticas.

De hecho, difícilmente se habrían obtenido tales avances si hubieran estado sometidos a las exigencias que impone la integración unitaria. Desde una concepción positiva de la idea de integración diferenciada, el Tratado de Ámsterdam dio un paso más al regular la cláusula de cooperación reforzada imponiendo condiciones y limitaciones para su uso que las reformas de Niza y Lisboa han ido modulando con acierto. Este mecanismo jurídico, cuya utilización hasta la fecha ha sido testimonial, permite, a aquellos Estados que lo deseen, poder seguir avanzando en la integración, dentro de las instituciones europeas y de acuerdo a los procedimientos de la Unión, sin que sus pretensiones puedan verse limitadas por aquellos otros Estados que no deseen acompañar el proceso. Una fórmula, sin duda, ingeniosa que, en breve, puede dar importantes resultados en el ámbito de la defensa, a través de la puesta en marcha de una cooperación estructurada permanente.

Durante el Consejo Europeo de diciembre de  2017 los Estados miembros deberán   tomar posiciones sobre la Unión Europea que desean y apuntar los compromisos que están dispuestos a asumir para hacerla realidad. En este debate, todavía abierto, creo firmemente que la integración diferenciada puede ser una opción adecuada por tratarse de un método que permite, de una parte, administrar  con cierta armonía intereses contrapuestos de los Estados y, de otra, preservar la concepción de la Unión como una federación supranacional de corte asimétrico.

No es una aspiración de máximos, pero su consolidación en un momento de extrema debilidad política para la Unión podría representar, sin duda, un escenario claramente esperanzador. Este es, en realidad, el desafío político más importante al que se enfrenta la Unión en el momento de celebrar su sesenta aniversario. Convendría acertar con la propuesta. Hay demasiado en juego.
Fuente: eldiario.es

miércoles, 15 de marzo de 2017

El debate sobre la UE pone a todo el Hemiciclo en contra de la política económica de Rajoy

El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, durante su intervención ante el pleno del Congreso donde expone las conclusiones del último Consejo Europeo EFE/Chema Moya

Los portavoces socialista, de Podemos y de Ciudadanos critican la actitud española en Bruselas y el triunfalismo que manifiesta el Gobierno cuando las cifras del desempleo y de la precariedad laboral son las más altas de la UE

Juncker asegura que la UE a varias velocidades no será un nuevo 'telón de acero'
Rajoy respalda la Europa de varias velocidades que proponen Merkel y Hollande
La UE exigirá a Londres 57.000 millones de euros por el 'brexit'

MADRID JUAN ANTONIO BLAY

El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, se ha visto sorprendido sin duda esta mañana en el Congreso de los Diputados cuando todos los portavoces de los grupos parlamentarios de la oposición han manifestado duras críticas a las políticas económicas de su Gobierno y el triunfalismo que proclama ante sus socios europeos.

Rajoy comparece durante este miércoles ante la Cámara baja para explicar los acuerdos del Consejo Europeo de la UE del pasado día 9 en Bruselas y de la reunión informal del día siguiente ya sin el Reino Unido. Para el presidente del Gobierno, la cita fue “un paso adelante” para superar las actuales dificultades a raíz del Brexit y de la contestación interna en varios países que cuestionan el futuro de la UE.

“La UE es la historia de un éxito”, ha proclamado Rajoy frente a quienes quieren que no siga por ese camino. Y en esa línea se ha proclamado impulsor de lo que a su juicio deben ser las medidas adecuadas para profundizar en el proyecto futuro de la UE: insistir en el desarrollo de la UE, apostar por una defensa de los ciudadanos y sus derechos y avanzar en la unión fiscal y económica.

Las manifestaciones de Rajoy, que apenas ha empleado media hora para explicar los contenidos del Consejo Europeo y su posición, han sido calificadas como “triunfalistas” por el portavoz del grupo socialista, Antonio Hernando. “Su tono inicial de complacencia no se corresponde con la crisis europea y el informe de la OCDE sobre España”, ha dicho Hernando, para quien “las resoluciones del Consejo Europeo utiliza la típica jerga que aleja a los ciudadanos de las instituciones europeas”.
El portavoz del Grupo Socialista en el Congreso, Antonio Hernando, durante el pleno del Congreso donde el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, expone las conclusiones del último Consejo Europeo EFE/Mariscal

“¿Qué ha hecho usted para bajar las altas tasas de paro en España?” le ha preguntado tras denunciar “la falta de concreción en las medidas de su Gobierno para estimular el empleo y fomentar el crecimiento económico sostenible”. Según Hernando, “la mejora de los datos macroeconómicos no llegan a todos los ciudadanos, sobre todo a las víctimas de la crisis”, ha proclamado tras denunciar su incumplimiento del compromiso de acoger a los refugiados. “¿Por qué no cumple?”, ha preguntado.

El líder de Podemos, Pablo Iglesias, ha sido el portavoz que ha empleado los más ácidos argumentos frente al presidente del Gobierno: ”Señor Rajoy, la UE no es un éxito, es un fracaso, un completo fracaso”, le ha espetado. “Habla de éxito cuando el Reino Unido se marcha, hay una crisis con la inmigración y los discursos que llegan son reaccionarios”, ha insistido para definir una situación que nació “por los intereses de Estados Unidos junto a Francia e incluso de la Alemania Federal frente al bloque del este”.

Tras recordar que la estructura actual, sobre todo financiera en torno al euro, nació en Maastricht , Iglesias insistió en que los ciudadanos rechazaron el proyecto de Constitución en Francia y en Holanda como prueba de que no responde a los intereses de la gente, como lo demostró la crisis inmobiliaria en Irlanda y, sobre todo, en España.

El líder de Podemos, Pablo Iglesias, antes de su intervención ante el pleno del Congreso donde el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, expone las conclusiones del último Consejo Europeo EFE/Chema Moya


“Los intereses de nuestra patria, de España, no son los de Alemania”, ha proclamado ya con un verbo más encendido que el inicial. Iglesias ha finalizado su intervención, que ha compartido con portavoces de las convergencias, emplazando a Rajoy a cumplir con el compromiso de acoger a 18.000 refugiados haciéndole una pregunta: ¿Qué es para usted la soberanía?”.

Por su parte, Albert Rivera, líder de Ciudadanos, formación que respaldó la investidura de Rajoy, no se ha quedado corto a la hora de lanzar reproches al presidente del Gobierno. “Si no queremos dar alas a los populismos –ha dicho Rivera al tiempo que era abucheado desde la bancada de Podemos -… ahora nos toca a nosotros. Ya hemos hecho La Tuerka en streaming y ahora vamos nosotros”, ha dicho dirigiéndose a la bancada morada (…). “Tenemos que reconstruir el proyecto, no hay que ser inmovilista”, le ha reprochado a Rajoy.

Y ha insistido: “No se puede sacar pecho con la desgracia poerque somos campeones en desempleo, en la precariedad laboral e incluso en el fracaso escolar. ¡Haga reformas!, señor Rajoy. Solo nos queda renovar o morir”, ha exclamado rivera ante la mirada un tanto incrédula de Rajoy, muy solo en medio de una bancada popular prácticamente vacía.
El líder de Ciudadanos, Albert Rivera, conversa con el portavoz de su grupo, Juan Carlos Girauta, tras su intervención ante el pleno del Congreso donde el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, ha expuesto las conclusiones del último Consejo Europeo. EFE/Mariscal


Joan Tardá, portavoz del grupo parlamentario de ERC, fiel a su estilo contundente, ha iniciado sus palabras destacando una coincidencia: “Mientras usted acudía al Consejo europeo de Bruselas los jueces españoles perpetraban el mayor ataque contra las libertades del pueblo catalán”. “Pero vamos avanzando – ha añadido -, el último dirigente catalán que fue juzgado acabó peor (en referencia a Lluis Companys). Pero nosotros confiamos en Europa”.

El diputado de PDeCAT Francesc Homs, durante su intervención en el pleno del Congreso de los Diputados donde se celebró la sesion del control al Gobierno.A la derecha, el portavoz del Grupo Socialista, Antonio Hernando.EFE/Mariscal


Francesc Homs, del PDeCAT, recientemente juzgado en el Tribunal Supremo por un presunto delito de desobediencia al tribunal Constitucional por el 9-N, se ha dirigido a Rajoy de forma irónica: “celebro que esté usted hoy aquí, señor Rajoy. Y lo digo porque ahora se juzga por desacato al Tribunal Constitucional y su Gobierno ha incumplido 34 sentencias del alto tribunal”.

Fuente: Público.es

Trump: la aclaración

Luego de haber hecho declaraciones a todas luces apresuradas sobre diversos temas militares, el presidente Donald Trump está ateniéndose a las opiniones de su secretario de Defensa, el general James Mattis, en materia de cuestiones estratégicas y tácticas. La Casa Blanca decidirá sobre objetivos y medios políticos mientras que el Pentágono tendrá carta blanca en cuanto a la aplicación. Esta diferenciación entre política y acción militar no existía bajo la administración Obama: en aquella época, el Pentágono sometía toda acción letal a la aprobación de la Casa Blanca.

por Thierry Meyssan

Dos meses después de su llegada a la Casa Blanca, el presidente Donald Trump tendrá que aclarar su posición en relación con el plan de rediseño del Medio Oriente ampliado que sus predecesores trataron de imponer. Y si realmente quiere poner fin al yihadismo, tendrá que reconocer la resistencia de la República Árabe Siria y reposicionar tanto al Reino Unido como a Arabia Saudita y Turquía.


Desde la nominación del general James Mattis como nuevo secretario de Defensa, el presidente estadounidense Donald Trump solicitó al general la preparación de planes para liquidar definitivamente a los yihadistas en vez de limitarse a moverlos de un lugar a otro ni a conservar algunos para seguir utilizándolos.

En su discurso del 28 de febrero de 2017 ante el Congreso de Estados Unidos, Trump confirmó que su objetivo es acabar con el «terrorismo islámico radical». Y, para evitar errores de interpretación, recordó que las víctimas de ese terrorismo son tanto musulmanas como de confesión cristiana. Trump muestra así que no está en contra del islam sino contra una ideología política que recurre a referencias musulmanas.

Todo parece indicar que la cadena de mando estadounidense está siendo objeto de un proceso de corrección ya a punto de terminar. Cuando el presidente Trump haya fijado el objetivo y designado los medios a utilizar para alcanzarlo, los militares podrán concretar la operación como lo crean más conveniente. Y las responsabilidades estarán compartidas: al Pentágono le tocará asumir la responsabilidad por los errores de actuación o los «daños colaterales» mientras que la Casa Blanca asumirá las derrotas.

Es por eso que conviene precisar lo más rápidamente posible la posición de Estados Unidos frente a la República Árabe Siria. Esa posición debería anunciarse en Washington, el próximo 22 de marzo, en una reunión de los países miembros de la coalición anti-Daesh que debe contar con la participación del secretario de Estado, Rex Tillerson. Lo menos que puede decirse es que, por el momento, nada ha cambiado en ese sentido: en el Consejo de Seguridad de la ONU, la embajadora estadounidense Nikki Haley incluso respaldó recientemente un enésimo proyecto de resolución franco-británico contra Siria, que se estrelló contra el sexto veto chino y el séptimo veto ruso.

Por su parte, el embajador sirio Bachar Jaafari denunció que tras la maniobra franco-británica consistente en acusar sin pruebas –basándose en supuestos testimonios de los grupos empeñados en agredir a la República Árabe Siria– se escondía un intento de justificar un «cambio de régimen» y de absolver a Israel, país culpable de posesión de armamento atómico y por tanto violador del Tratado de No Proliferación.

Acabar con el yihadismo equivaldría a renunciar al plan conjunto de Londres y Washington tendiente a rediseñar el Medio Oriente ampliado y a instalar en el poder a la Hermandad Musulmana en todos los países de esa región. Sería también reconocer que las «primaveras árabes» sólo fueron la reedición –Made in CIA y MI6– de la «Revuelta Árabe» de 1916. Eso obligaría al Reino Unido a renunciar a una carta que desde hace un siglo había venido construyendo pacientemente; forzaría a Arabia Saudita a desmantelar la Liga Islámica Mundial, que desde 1962 coordina a los yihadistas; compelería a Francia a renunciar a su delirio de obtener un nuevo mandato sobre Siria, mientras que Turquía se vería obligada a dejar de apadrinar las organizaciones políticas de los yihadistas. No se trata, por tanto, de una decisión únicamente estadounidense sino que implicaría como mínimo a otros 4 Estados.

A pesar de las apariencias, esta decisión va mucho más allá del ámbito sirio. Pudiera incluso convertirse en el posible fin de la política imperial anglosajona, lo cual tendría múltiples consecuencias en el campo de las relaciones internacionales. Se trata, en efecto, del programa electoral de Donald Trump, pero nadie sabe si realmente podrá aplicarlo, debido a la extraordinaria oposición que ha encontrado en las élites estadounidenses.

Por su parte, el general Joseph Dunford, jefe del Estado Mayor Conjunto de Estados Unidos, tuvo una reunión en Ankara con sus homólogos de Rusia y Turquía. El objetivo de ese encuentro era evitar que los militares de cada uno de esos países, presentes en el terreno, interfieran a los de los otros dos Estados en este conflicto caracterizado por la presencia de múltiples actores. Irán no fue invitado a Ankara ya que, en contraste con el Hezbollah– sus militares desde hace tiempo se limitan a defender solamente a las poblaciones chiitas.

Mientras que el Ejército Árabe Sirio liberaba nuevamente la ciudad de Palmira, el contingente militar de Estados Unidos ilegalmente presente en suelo sirio aumentó sus efectivos a 900 hombres y atravesó el norte de Siria haciéndose lo más visible que pudo.

La cuestión práctica más importante es saber en qué tropas se apoyaría Estados Unidos para atacar la ciudad siria de Raqqa, actualmente en manos del Emirato Islámico (Daesh). La prensa internacional sigue afirmando que el Pentágono cuenta con los kurdos del YPG, pero otras fuentes mencionan la posible aplicación de un esquema similar al de Mosul, en Irak, donde consejeros estadounidenses dirigen las acciones del ejército nacional iraquí.

En la reunión de Ankara, el general Dunford pareció preocupado ante la posibilidad de enfrentamientos entre los soldados turcos y los milicianos kurdos, sobre todo teniendo en cuenta que parte del YPG ha decidido ponerse bajo la protección de Damasco, ante el anuncio de un posible avance turco-mongol.

En el mejor de los casos, tendremos que esperar hasta el 22 de marzo para saber si el presidente Trump finalmente reconoce que la administración Obama perdió su guerra contra Siria y si él mismo es verdaderamente serio cuando dice querer erradicar el yihadismo. ¿Qué pasará entonces con quienes han sido, a lo largo de medio siglo, los fieles ejecutores de la política británica?

Thierry Meyssan
Thierry Meyssan Intelectual francés, presidente-fundador de la Red Voltaire y de la conferencia Axis for Peace. Sus análisis sobre política exterior se publican en la prensa árabe, latinoamericana y rusa. Última obra publicada en español: La gran impostura II. Manipulación y desinformación en los medios de comunicación (Monte Ávila Editores, 2008).

Red Voltaire
Voltaire, edición Internacional

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Fuente : «Trump: la aclaración», por Thierry Meyssan, Red Voltaire , 14 de marzo de 2017, www.voltairenet.org/article195609.html

jueves, 9 de marzo de 2017

El porqué del declive electoral del PSOE: los entramados de sus equipos económicos



Vicenç Navarro
Catedrático de Ciencias Políticas y Políticas Públicas. Universidad Pompeu Fabra, y ex Catedrático de Economía. Universidad de Barcelona

A primera vista, parece sorprendente que sea tan difícil para la dirección del PSOE comprender por qué la socialdemocracia en España (y en Europa) ha ido perdiendo apoyo electoral desde ya hace años, pérdida que se acentuó de una manera muy marcada en los últimos años de gobierno del PSOE, que fueron los años del inicio y desarrollo de la Gran Recesión. La explicación más común que dan voces de esta dirección (y columnistas próximos a tal partido) a este descenso del apoyo electoral es que la estructura social del país ha ido cambiando, de tal manera que la clase trabajadora (que tradicionalmente había sido la base electoral más sólida y leal de dicho partido) ha ido desapareciendo o se ha ido transformando en clase media, que ha pasado a ser la mayoría de la población. Esta explicación continúa apareciendo de una manera explícita o, más frecuentemente, de una manera implícita, en las declaraciones de dirigentes de tal partido, justificando así su pérdida de apoyo electoral.

La evidencia que podría avalar tal argumento, sin embargo, no existe, tal como he indicado en mi reciente artículo “Las consecuencias del poder de clase: el subdesarrollo social de España (parte I)” (Público, 23.02.17). Los datos existentes muestran que hay más personas en España que se autodefinen como clase trabajadora que como clase media, situación que, por muy paradójico que parezca, ocurre en la mayoría de países capitalistas a los dos lados del Atlántico Norte. En realidad, la explicación de tal descenso electoral no radica en los cambios del electorado, sino en los cambios en las direcciones y aparatos de dicho partido, habiendo éstos incorporado, en sus políticas económicas, elementos clave de la ideología liberal (que se conoce en la narrativa popular como neoliberal) enraizados en la cultura económica dominante, configurada por los poderes económicos y financieros, que ejercen un enorme dominio en la configuración del conocimiento económico que se expresa no solo en las revistas económicas académicas y en los think tanks (como Fedea, sostenidos y financiados todos ellos por dichos poderes económicos y financieros), sino también en las páginas de los espacios económicos de los mayores medios de comunicación y persuasión del país. La gran mayoría de los “gurús” económicos en tales medios (como Sala i Martín en los medios públicos de la Generalitat de Catalunya -TV3 o Catalunya Ràdio-, o José Carlos Díez, promocionado en El País o en La Sexta) son (y se definen a sí mismos como) liberales.

El dominio del pensamiento liberal en los equipos económicos del PSOE

Este dominio del pensamiento liberal ha sido particularmente acentuado en los equipos económicos de tal partido. Miguel Boyer, Carlos Solchaga, Pedro Solbes, Elena Salgado, Miguel Sebastián, Jordi Sevilla, y muchos más, se definieron todos ellos como liberales. Y todos ellos procedían, antes de aceptar los cargos políticos, de las esferas privadas próximas al mundo empresarial (y especialmente al financiero), o de la administración pública en la regulación de los sectores financieros, estableciéndose un entramado entre esos intereses financieros y económicos, por un lado, y los dirigentes de las políticas económicas del PSOE, por el otro, lo que tuvo un enorme impacto en el desarrollo de las políticas públicas del partido. Rubén Juste acaba de publicar un excelente libro, “IBEX-35, una historia herética del poder en España”, que detalla y documenta extensamente la relación de clara complicidad entre muchos de ellos y las mayores empresas financieras, industriales y de servicios que componen el IBEX-35 (el centro de poder económico del país). En realidad fue Solchaga el economista liberal que, siendo Ministro de Economía, jugó un papel clave en el establecimiento de dicho IBEX-35. Y fue otro economista, también liberal, el sr. Solbes, el que, al terminar su mandato como Ministro de Economía, señaló que la política pública de la cual estaba más orgulloso era “no haber aumentado el gasto público” en España, dicho y hecho en el país de la UE-15 con uno de los menores gastos públicos por habitante (ver entrevista a Pedro Solbes en el diario El País, 22.07.2007). Más tarde, tal ministro pasó a dirigir las políticas de ortodoxia liberal en la Comisión Europea.

Los economistas neoliberales de la época Zapatero

Jordi Sevilla y Miguel Sebastián encajaron perfectamente en la definición de economistas liberales, definiéndose cada uno de ellos como pertenecientes a tal sensibilidad político-económica. El primero, Jordi Sevilla, señaló en más de una ocasión que bajar impuestos era de izquierdas (frase que repitió más tarde el Presidente Zapatero, al cual estaba asesorando), acentuando además que no era necesario un aumento del gasto público en España, señalando que “solo los socialdemócratas tradicionales [la manera amable de decir anticuados] como Vicenç Navarro” están todavía pidiendo un aumento del gasto público, todo ello dicho y hecho en el país que continuaba teniendo uno de los menores gastos públicos sociales en la UE-15 (el grupo de países de similar nivel de desarrollo al español). Y Miguel Sebastián, como bien señala Rubén Juste, siguió la misma filosofía liberal de Solchaga, del cual fue discípulo, dando gran protagonismo al IBEX-35 en la respuesta a la crisis iniciada bajo el mandato del Presidente Zapatero.

¿Por qué los equipos económicos del PSOE son liberales?

 Un hecho llamativo en el PSOE es precisamente el gran dominio de los economistas liberales en los equipos económicos de los distintos gobiernos del PSOE (desde que se estableció la democracia); no solo todos los ministros de Economía, sino también los responsables de otros ministerios de las esferas económicas y financieras del gobierno han sido y se han definido a sí mismos como liberales. El lector se preguntará: ¿por qué han sido todos ellos neoliberales? Y, ahí, la respuesta es también extraordinariamente clara de ver. Su dominio y desarrollo de las políticas económicas es, ni más ni menos, resultado del maridaje y del entramado del poder financiero y económico, por un lado, con el poder político (y también mediático), por el otro. La evidencia de este maridaje y entramado es abrumadora. Existe una larga lista de estudios que documentan su existencia. El último de ellos es el ya citado libro de Rubén Juste.

Y esta situación es fruto de la percepción de la dirección política del PSOE de la necesidad de proveer estabilidad y seguridad a los poderes fácticos financieros y económicos, que podrían estar atemorizados por el discurso socialista y la narrativa movilizadora de su lenguaje político y electoral. De ahí que los presidentes de los gobiernos del PSOE hayan siempre asignado a economistas liberales la dirección de las áreas económicas y financieras, mientras que los economistas más socialdemócratas eran asignados a las áreas sociales. Estas dos sensibilidades han estado siempre presentes en los gobiernos PSOE, relación que no siempre ha sido complementaria pues, en esta bipolaridad, la batuta y el bastón de mando los ha llevado, en la mayoría de los casos (con contadas excepciones), el equipo económico, que es el que ha establecido el marco dentro del cual se desarrollan las políticas sociales. Estas han podido desarrollarse en momentos de expansión económica, pero, en momentos de regresión, como el periodo de la Gran Recesión, el dominio de las políticas liberales definido por el equipo económico ha sido absoluto. No hay que olvidar que las políticas características del neoliberalismo frente a las crisis fueron iniciadas por el gobierno Zapatero. Y es extraordinario que la dirección del PSOE no haya hecho una autocrítica de tales políticas, pues es esta aplicación de tales políticas (la reforma laboral que determinó el gran deterioro del mercado de trabajo, y los enormes recortes del gasto público sociale, como parte de las políticas de austeridad) la que conllevó su enorme descenso electoral.

¿Cambiará el PSOE?

Todas las señales muestran que si el PSOE sigue la dirección iniciada por su gestora y por la candidata a la Secretaría General, la Sra. Susana Díaz, tales políticas continuaran. Y una prueba de ello es que se ha asignado a otro economista que explícitamente se define como liberal para dirigir su programa económico. El economista José Carlos Díez, que es asesor de tal candidata, es el “gurú” económico de El País y lo fue por un periodo de La Sexta. Su propuesta Ponencia 2017 (de la cual ha coordinado la parte económica) tiene un claro estilo empresarial, acentuando la necesidad de mejorar el capital humano de la población laboral, siguiendo las recetas de las escuelas de negocios que consideran al trabajador primordialmente como un instrumento para optimizar y servir al capital, enfatizando más y más reformas laborales que aumenten la competitividad del mundo empresarial, considerando como objetivo del programa del PSOE que los salarios alcancen el nivel del año 2011. El programa critica la reforma laboral del PP pero no dice nada de la reforma laboral del PSOE (que fue la que inició el deterioro del mercado laboral). En cuanto a su política social, esta puede reducirse a políticas asistenciales que atiendan a los pobres para eliminar la pobreza, y a enfatizar políticas que garanticen la igualdad de oportunidades (el eslogan que caracteriza al pensamiento liberal), ignorando que para que exista igualdad de oportunidades entre un niño o una niña de un barrio como Nou Barris (barrio obrero de elevado desempleo) y Pedralbes (barrio burgués) se requiere no solo ayudas a la pobreza sino medidas profundamente redistributivas, no consideradas en el programa Ponencia 2017.

Ni que decir tiene que, aquí y allá, hay propuestas que parecen haber sido añadidas al repertorio liberal por presión de otras sensibilidades, propuestas que podrían dar la impresión que los autores del programa, el Sr. Díez entre ellos, parecen haber cambiado. En este sentido hay una propuesta que merece citarse pues significa un cambio notable de pensamiento de tal personaje.

La osadía (o cara dura) del economista Sr. Díez

Cuando el profesor Juan Torres y yo preparamos para Podemos las líneas estratégicas de lo que debería ser el programa económico de un gobierno progresista, Democratizar la economía para salir de la crisis mejorando la equidad, el bienestar y la calidad de vida. Una propuesta de debate para solucionar los problemas de la economía española, el Sr. Díez, entonces el gurú económico de El País, nos criticó con el sarcasmo e insulto que caracteriza a las derechas liberales de este país. Con un tono predeciblemente condescendiente (también característico de la pomposidad del poder, aupado por las cajas de resonancia mediática que dicho poder les ofrece), escribió en las páginas de tal rotativo que, aun cuando teníamos buenas intenciones, no sabíamos de lo que estábamos hablando, pues cuando proponíamos que el Banco Central Europeo prestara dinero al ICO para que este lo prestara directamente a las pequeñas empresas hacíamos gala de nuestra ignorancia, pues lo que proponíamos ya, según él, existía: el ICO ya recibía tal dinero y hacía lo que estábamos proponiendo. Ni que decir tiene que la gran mayoría de medios reprodujeron su crítica, aunque no nuestra respuesta, que sentimos que era necesaria, pues era él quien no sabía lo que estaba haciendo el ICO, ya que este no estaba haciendo lo que nosotros proponíamos (y que yo había elaborado intensamente en mis escritos). Ni El País ni ningún otro rotativo que había publicitado la crítica de tal personaje publicaron nuestra respuesta.

Ahora bien, lo que representa ya un elevado nivel de osadía (que a nivel popular se diría caradura) es que en las propuestas que tal señor hizo hace unos días en la presentación del programa económico del PSOE, hiciera prácticamente la misma (repito, prácticamente la misma) propuesta que Juan Torres y yo habíamos hecho en nuestro documento, algo que él entonces había señalado, ERRÓNEAMENTE, que el ICO ya hacía. Esto es una muestra de la manipulación que tal señor ejerce.

Las manipulaciones del gurú económico de la gestora del PSOE

Tal desfachatez (manipulación incluida) continuó en otra nota de El País, inspirada por el mismo personaje, donde se me criticó que atribuyera el gran éxito económico del Estado de North Dakota (EEUU) al hecho de que era de los pocos Estados que tenían una banca pública (ver “La banca pública es mejor que la banca privada: el caso de EEUU”, Sistema, 14.10.11). El País intentó ridiculizarme indicando que el gran éxito se debía a la existencia de petróleo en tal Estado. El que lea mi artículo puede ver que no atribuyo al hecho de que tal Estado tuviera una banca pública la única responsabilidad de haber controlado mejor sus finanzas (pues había otros factores), pero no hay duda de que la existencia de dicha banca pública, que gestionó los fondos públicos, tuvo gran influencia en tal éxito. Otros Estados, productores de petróleo y sin banca pública, no han gestionado tan bien sus deudas públicas.

Los economistas liberales, desde El País, constantemente manipulan y tergiversan las propuestas de aquellos a los que quieren destruir. Sin embargo, espero que, como ocurrió con el tema del ICO, los nuevos equipos económicos del PSOE (rama Susana Díaz) evolucionen y terminen apoyando la extensión de la banca pública en España, el país de la UE-15 que tiene uno de los sectores públicos bancarios más reducidos y uno de los sectores privados más hipertrofiados y extendidos. Por desgracia, excepto por la proposición de convertir el ICO en una banca pública, no cuestionan el excesivo protagonismo que la banca privada tiene en España. Y dudo que lo hagan, pues todos ellos son muy cercanos a la banca privada.

De ahí y de otras limitaciones del programa de Díez, concluyo que este programa continuará el declive del PSOE, pues en líneas generales no significaría el cambio profundo que el país necesita. Significará que el PSOE continuará siendo el apoyo del PP (junto con Ciudadanos), intentando ser la hoja de parra (añadiendo una dimensión social) que cubra el cuerpo desnudo liberal del gobierno del PP.

¿Puede cambiar el PSOE? La propuesta de Pedro Sánchez

Hay una alternativa al programa producido por la gestora del PSOE. Es el documento Somos socialistas. Por una nueva socialdemocracia del candidato a la secretaría general del PSOE, Pedro Sánchez, que intenta movilizar a las bases y la militancia del PSOE. Es un programa distinto y con muchos elementos progresistas, claramente inspirado por el programa de Podemos, recogiendo muchas de las propuestas que hizo este partido en las últimas elecciones. La narrativa utilizada en el programa recupera el discurso de la socialdemocracia (cuando esta era socialdemócrata), incluyendo, sin embargo, algunos de los errores de la narrativa de la socialdemocracia, que quedan reflejados en la nota introductoria del programa cuando hace suyo el eslogan (del congreso del Partido Socialdemócrata alemán en 1959, en Bad Godesberg) que proclama que “la socialdemocracia aspira a tanto mercado como es posible, y a tanto Estado como sea necesario”. Esta dicotomía mercado versus Estado, sin embargo (aunque suene muy bien), es errónea, pues mucho de lo que se conoce como mercado no es mercado (como ocurre en el mal llamado mercado energético en España, cuyas limitaciones son resultado de la complicidad del Estado con las empresas energéticas). Y, por otro lado, se pueden tener mercados dentro del sector público de una economía. Lo que ha caracterizado a la socialdemocracia en Europa ha sido la aplicación de políticas que empoderaron a la clase trabajadora, permitiéndole que aumentara sus niveles de exigencia, una clase trabajadora que, en aquellos países en los que había conseguido mayores derechos laborales, sociales y políticos, llegó a cuestionar el enorme poder del capital, poder que limita el poder político. Las reformas Meidner en Suecia fueron un claro ejemplo de ello. Y la crisis de la socialdemocracia se debió precisamente a haber contribuido al maridaje del poder económico con el poder político y mediático, bien definido por Pablo Iglesias recientemente como trama o, como he indicado antes, entramado.

Es la imperativa necesidad de romper con este maridaje a lo que un programa económico de una opción socialista (en realidad, de cualquier opción auténticamente democrática) debería dar prioridad. Y ello incluye no solo el fin de las puertas giratorias entre el mundo financiero y empresarial y el mundo político, sino unas políticas más atrevidas en su enfrentamiento con el poder financiero y económico del país para anular su excesivo poder político y mediático.

La necesidad de romper el entramado

Estas observaciones no tienen como objetivo desmerecer y minusvalorar el programa del candidato Sánchez. Todo lo contrario, considero positivas un gran número de sus propuestas, pero en políticas públicas, cualquier política pública deber evaluarse en el contexto político en el que se desarrolla. Y el problema mayor de la economía española es la excesiva concentración del poder económico y su hipertrofiada influencia sobre el Estado y sobre los medios, tema poco tratado en el programa. Esta influencia no es solo mala para la salud democrática del país, sino también para su eficiencia económica, tal como he señalado en mi artículo “Las consecuencias del poder de clase: el subdesarrollo social de España (parte 1)”. El silencio ensordecedor del programa en este punto clave resta credibilidad a sus propuestas.

Otro problema es que en sus ansias de querer ser políticamente correcto, no toca algunos temas que son igualmente relevantes y que impactan en la calidad de vida de las clases populares. Hoy el mayor problema social y económico del país es el escaso desarrollo de la dimensión social del Estado, viéndose los servicios y transferencias públicos del Estado del Bienestar más como un gasto que no como una inversión. Invertir en escuelas de infancia es mucho más importante no solo para la calidad de vida de las familias, sino para la eficiencia económica del país, que continuar expandiendo el AVE en España. La primera inversión ayuda, además de a crear empleo, a facilitar a la mujer su integración en el mundo del trabajo. Y así miles de ejemplos.

Otro problema es que se le ve el plumero, pues en su intento de ir más allá que Podemos hace una serie de propuestas, como reducir la semana laboral a 30 horas o instaurar una Renta Universal sin establecer un calendario, sin el cual tales proposiciones quedan como “buenas intenciones” sin más.

La necesidad de ser creíble en la alternativa Sánchez

Ahora bien, es un buen paso, y es mucho mejor que el del Sr. Díez. Por cierto, también hace suya la propuesta sobre el ICO que Juan Torres y yo realizamos. Pero las reservas que me genera su plan parten de su credibilidad. No es la primera vez que el PSOE promete mucho y se queda muy corto. En realidad, la lectura de sus propuestas y la no realización de ellas lleva a una frustración, origen del escepticismo sobre tales propuestas. Y no es que dude de la intención sincera de sus autores. Pero hay que ser consciente de que el PSOE siempre ha tenido una izquierda que, por muchas propuestas progresistas que haga, permanece callada cuando sus propuestas no solo no se incluyen en las políticas públicas del partido, sino que se aplican incluso otras contrarias de sentido liberal. ¿Dónde estaban los izquierdistas cuando Zapatero aprobó la reforma laboral, o cuando hizo la reforma del artículo 135 de la Constitución? Solo Josep Borrell protestó; nadie más.

De ahí el escepticismo. Puede que un aspecto más optimista sea que entre sus autores hay personas que proceden del equipo de Borrell, como Manuel Escudero, que es el que dirige el proyecto económico del Sr. Sánchez, economista que en su día nos felicitó a Juan Torres y a mí por el programa económico que propusimos, y que incluso ofreció su apoyo a Podemos. Me alegra saber que un economista con el que tengo grandes acuerdos (aunque también importantes desacuerdos que he reflejado en mi debate en Público sobre la sociedad futura sin trabajo) esté intentando renovar el PSOE, pues considero clave para el futuro del país que el PSOE cambie sus políticas económicas y sociales.

Y me alegra ver que hay una alternativa a la de la gestora del PSOE. Pero el mayor indicador de su credibilidad es definir su relación con Unidos Podemos. Las elecciones en 2015 y 2016 mostraron claramente que el aparato del PSOE vetó que este gobernara en colaboración con Podemos. Esto fue lo que imposibilitó que hubiera un gobierno con mayoría de izquierdas en 2016. El veto que el aparato del PSOE hizo a un gobierno del PSOE con Unidos Podemos es lo que hizo posible que Rajoy gobernara. Tal como detalla Rubén Juste, tanto en las elecciones de diciembre de 2015 como más tarde en las de junio de 2016, los miembros del banco “CaixaBank” fueron los que se movilizaron más para promover la Gran Coalición PP-PSOE-Ciudadanos, a fin de parar a Podemos. Juan Rosell, consejero de La Caixa y presidente de la gran patronal CEOE, tuvo una activa agenda de reuniones con el PSOE y Ciudadanos para presionarlos en esta dirección. Juan Luis Cebrián (presidente del consejo de administración de PRISA, participada por La Caixa, en cuyo consejo está, desde 2007, Alain Minc) y Villar Mir, consejero de Abertis, donde coincidió con Isidre Fainé y Salvador Alemany, estaban también en el entramado presionando para que se estableciera la Gran Coalición. Tampoco se puede olvidar al mismísimo Felipe González, que estaba en Gas Natural, donde coincidió con Fainé de nuevo. Tales presiones, aunque discretas, fueron conocidas por las autoridades del IBEX-35 y, naturalmente, por los dirigentes de los partidos políticos cuya coalición era deseada. Y entre ellos estaba el Secretario General del PSOE en aquel momento, Pedro Sánchez, que sabía de su vulnerabilidad en caso de oponerse a tal coalición, hecho que constató en su entrevista con Jordi Évole en Salvados, sin mencionar, sin embargo, ninguno de los nombres de las personas en el entramado procoalición y que jugaron un papel clave en el golpe dentro del PSOE que lo destituyó. Y ganó así la opción (como Rubén Juste señala en su libro) que había propuesto el IBEX-35, liderado por el presidente de la Fundació Bancària La Caixa, de establecer la Gran Coalición. Y esto tiene que ver con el sujeto de este artículo. El equipo económico del candidato Sánchez de aquel momento se sentía más cómodo con el equipo económico del PP y de Ciudadanos que no con las propuestas económicas de Unidos Podemos, a las cuales consideró “extremistas”, excesivamente “utópicas” o cualquier adjetivo peyorativo que se les ocurriera.

Es un paso adelante que varias de estas propuestas estén ahora apareciendo en el programa de Sánchez. Pero la credibilidad de este quedará reflejada si el candidato Sánchez aclara si estará dispuesto o no a gobernar a nivel del Estado con Unidos Podemos y sus confluencias. Si no se aclara este punto clave se señalará que acepta el veto de los de siempre y todo quedará en una nueva tarea de marketing político. Hoy no puede haber un gobierno progresista en España sin una alianza de gobierno entre el PSOE y Podemos. Y el aparato del PSOE, bien reflejado en la gestora y en la candidatura de Susana Díaz, no lo permitirá. De ahí que para el bien del país se exige que el nuevo Sánchez no solo haga suyos muchos de los elementos que aparecen en el programa de Unidos Podemos, sino que también esté dispuesto a gobernar con Unidos Podemos bajo un programa común. De no aclararlo ahora, no recuperará su credibilidad. Así de claro.
Fuente: Público.es

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