lunes, 3 de octubre de 2016

Pierde el PSOE y gana Sánchez




Los aparentes ganadores tras el bochornoso Comité Federal del sábado, incluidos cualificados ex dirigentes y ex presidentes de gobierno, tendrán que asumir las consecuencias de defender una posible abstención a Rajoy o de unos resultados realmente pésimos si acudimos tan débiles a unas terceras elecciones.
Odón Elorza
Tras una semana negra para los socialistas, con malos resultados electorales en Euskadi y Galicia, una sucesión de órdagos públicos entre las partes confrontadas y un Comité Federal a modo de eslabón final de un largo proceso de suicidio colectivo, quien pierde -hasta casi la respiración- es el Partido Socialista. Y quién gana, aunque le haya costado la dimisión y la pérdida temporal del control de la organización, es Pedro Sánchez.

El ya ex secretario general del PSOE ha sabido jugar muy a su favor, desde el 26J, con los tiempos de la acción política en esta lucha interna por el poder que arrancó hace más de un año. Esa realidad se ha visto acompañada, en los últimos meses, por las diferencias sobre la gobernabilidad -cuando menos tácticas- entre Sánchez y los dirigentes territoriales afines a Susana Díaz.

Con su dimisión, Pedro Sánchez se escapa de cuatro situaciones de riesgo para su prestigio y su liderazgo en el PSOE: 1a.La difícil negociación pendiente para conformar un gobierno alternativo, según su anunciada pero no concretada propuesta. 2a.El cumplimiento de una hipotética resolución de un Comité Federal que marcara una abstención parcial en una nueva investidura de Rajoy en octubre. 3a.Los posibles resultados desfavorables tras unas terceras elecciones a las que hubiera concurrido con la acusación de ser el responsable del bloqueo institucional por parte de todas las fueras políticas y de los medios de comunicación. 4a.El desgaste que suponía mantenerse en Ferraz ante la acusación reiterada de no haber asumido la responsabilidad -que a mí me parece a compartir- por los malos resultados electorales.

Sánchez podrá esgrimir el relato que hace ya su entorno: "Pedro es un dimisionario voluntario que se va como víctima objeto de una persecución y de una sucia maniobra por negarse a apoyar a Rajoy". Muchos pensaran que sale casi intacto de Ferraz porque se ha ganado, en tres meses con el discurso radical del "No es No", a buena parte de la militancia socialista. A esta le ha aplicado un bálsamo para sanar su orgullo herido por la feroz campaña de acoso de la derecha y los medios, así como por las acusaciones y amenaza de sorpasso de Podemos.

De manera que Sánchez se presentará para ganar las primarias, cuando toque, sin responsabilidad ni desgaste por ninguna de las cuatro situaciones de riesgo que he descrito. En cambio, los aparentes ganadores tras el bochornoso Comité Federal del sábado, incluidos cualificados ex dirigentes y ex presidentes de gobierno, tendrán que asumir las consecuencias de defender una posible abstención a Rajoy o de unos resultados realmente pésimos si acudimos tan débiles a unas terceras elecciones. Además, los dirigentes territoriales críticos arrastran el papel de malos y de no querer consultar a las bases.

De modo que el perdedor es un PSOE sin crédito hoy ante los electores y sin capacidad -durante un largo periodo de tiempo- para hacer frente a la derecha por su tremenda división. Por mucho que pretendan coserlo o reanimarlo, desde una gestora, después de haberlo destripado. El daño que entre todos los actores han provocado en el PSOE con actitudes de irresponsabilidad manifiesta, contrarias a la ética y a la fraternidad entre hombres y mujeres que dicen compartir los mismos ideales, me parece irreparable.

Hemos mostrado a la gente que las ambiciones y cuestiones orgánicas están por encima del interés general y de los problemas de la mayoría social. Que la prioridad estaba en celebrar unas primarias el 23 de octubre en mitad de un proceso destinado a intentar pactar un programa de gobierno. Que la democracia interna - tras los últimos acontecimientos y por los casos que se han producido durante los dos últimos años- es aún débil. Que la falta de reflexión y debate en el Comité Federal sobre la estrategia a seguir para hacer frente a Rajoy, con una alternativa de regeneración y cambio, y para garantizar la gobernabilidad del país, han impedido la cohesión de la organización. Sin diálogo entre las dirigentes, sin debate y, por tanto, sin estrategia compartida ni hay cohesión ni hay partido.

El día tres de septiembre, tras la fallida investidura de Rajoy, la Comisión Ejecutiva tenía que haber convocado un Comité Federal para analizar la nueva situación política y revisar la resolución desfasada del 28D. Se hubiera fijado la estrategia a seguir por el Secretario General de cara a retomar la iniciativa política, tras un debate a fondo imprescindible con todas las opciones sobre la mesa. La ruptura del PSOE no se hubiera producido. No fue así y se perdió, además, la gran oportunidad de desarrollar una campaña en Galicia y Euskadi reforzada con la explicación de una propuesta perfilada y viable para negociar los apoyos a un gobierno alternativo. Pero o no se vio o no se quiso.

Columna publicada en 'El socialista digital'
Fuente: eldiario.es

El otro Shimon Peres

Shimon Peres


Nazanín Armanian
 
Sorprende la imagen sesgada que los medios de comunicación de masas occidentales están ofreciendo sobre el expresidente israelí Shimon Peres, fallecido el 28 de septiembre, a quien muestran como un gran referente de paz.

El historial de Peres durante sus setenta años al servicio del colonialismo y el apartheid empieza en 1947-49 con su activa participación en la limpieza étnica de Nakba, en la que miles de palestinos fueron asesinados, decenas de miles fueron forzados a abandonar sus hogares, mientras sus tierras eran destruidas y ocupadas por las fuerzas sionistas. Años después, y bajo la justificación del “desarrollo natural del pueblo judío”, el político israelí siguió llevando a cabo el proyecto de la Gran Jerusalén, mientras anexionaba el 58% de los territorios de Cisjordania a Israel.

Desde el Ministerio de Defensa, entre los años 1953 y 1965, Peres, que reiteraba que Israel no sería el primer país de la región en poseer la bomba atómica, fue quien buscó esta arma de destrucción masiva con el apoyo de Francia para conseguir una superioridad militar (en un mundo parecido a la jungla, donde reina la ley del más fuerte), que le ha servido para imponerse a todos y cada uno de las naciones de la zona.

Fue Peres quien en 1986 autorizó al Mosad el secuestro del técnico nuclear israelí Mordechai Vanunu, por revelar lo que era el secreto a voces. En Roma, la agente Cindy sedujo al científico y una vez en un hotel le durmió con una inyección para luego enviarlo a Israel (¿Colaboró la policía italiana en esta operación?). Fue condenado a 18 años de cárcel.

Las cerca de 200 bombas nucleares israelíes que hoy apuntan a Irán, le han servido a Israel para rechazar todas las propuestas de paz con los árabes, ir ocupando las tierras de los vecinos, y mantener a raya a las potencias regionales.


Respaldado por el arsenal de armas más mortíferas de la región y el apoyo del Occidente, Shimon Peres organizó el 18 de abril del 1996 la operación Uvas de la Ira al Líbano bombardeando Beirut bajo el pretexto de castigar a Hizbolá, aunque en realidad pretendía sacar el pecho en las elecciones generales del 29 Mayo. Perdió a favor de Netanyahu, aunque dejó 154 civiles muertos, cientos de heridos, y miles de desplazados. En el nombre de Yahvé, se mandaba a exterminar a los Untermensch. Sólo se le ocurrió decir que tenía “la conciencia tranquila”. Hoy, el ministro de Salud libanés, Wael Abou Faour le desea lo peor a su llegada a la otra vida al llamarle carnicero.

Tampoco tuvo remordimiento de conciencia cuando lanzó las operaciones de Plomo Fundido (2009) y Pilar de Defensa (2012) contra la Franja de Gaza que dejaron miles de muertos y heridos. No debe sorprender que la élite militarista israelí haya establecido alianzas con grupos como Al Qaeda para preservar sus intereses. La destrucción de los tres destacados estados árabes, -Iraq, Libia y Siria-, y convertirlos en estados fallidos, están al servicio de la creación del Gran Israel. De hecho, el principal motivo de la guerra contra Siria es desmantelar el Eje de Resistencia contra Israel.

Detrás del Premio Nobel

Dos años antes de que en 1993 Simon Peres y Yaser Arafat compartieran el premio Nobel de la Paz, Iraq era aplastado en la Guerra del Golfo Pérsico bajo toneladas de bombas de una coalición militar liderada por EEUU. Años atrás, Arafat había depositado su ilusión en la República Islámica de Irán al distanciarse de ayatolá Jomeini –quien prefería a Hezbolá y Amal antes que a una OLP laica-. Asimismo, tenía la esperanza de que Husein se convirtiera en el contrapeso de Israel en la región, por lo que defendió a Iraq en la contienda. Al perder Saddam la guerra, Israel no perdonó este error de cálculo.

Lo mismo que las petromonarquías del Golfo Pérsico, enemigos de Iraq: le cortaron las ayudas económicas, dejándo a la OLP aislada y pobre (mientras inyectaban millones de dólares a los islamistas palestinos), y expulsaron a miles de trabajadores palestinos de sus países. Israel ahogó la primera Intifada en su propia sangre e ignoró la resolución aprobada por el Consejo de Seguridad de la ONU el 21 de diciembre, que proponía la celebración de una conferencia de paz.

Arafat se vio más obligado que nunca a entregar mayores concesiones y aceptar los Acuerdos de Oslo, tragando incluso el proyecto israelí de cantonalizar Cisjordania. “Israel no habría llegado a los acuerdos de Oslo sin su potencial atómico”, dijo Peres, quien a punta de ‘pistola atómica’ sometió a los palestinos, sin dejar de banalizar el Holocausto que supuestamente iba a cometer Irán contra los judíos, con sus inexistentes armas nucleares: exigía a Barack Obama intensificar el embargo sobre Irán, que impedía hasta el envío de medicamentos para los enfermos de cáncer.

Pero, ¿cómo es posible que los palestinos, teniendo poderosos hermanos árabes como los saudíes y 1200 millones de correligionarios musulmanes, no hayan podido conseguir sus objetivos de instaurar su propio Estado? ¿Se ríen de la pseudo doctrina de Choque de civilizaciones de Samuel Huntington? Los palestinos tendrían que leer a Lenin: cómo levantó el Estado socialista soviético en medio de la Primera Guerra Mundial y en un país ocupado por Alemania. Palestina se quedó sin líder cuando Israel mató a Arafat, como confiesa Peres en una entrevista a The New York Times, afirmando que él no lo hubiera hecho. “Peres stated he had “protected Arafat from several plots against his life” , dijo.

La normalización de las relaciones entre Israel y Arabia Saudí o Qatar no está dirigida a poner fin al sufrimiento palestino ni suavizar la agonía de dos millones de gazatíes por el bloqueo israelí. ¡Se han unido contra Irán! Lo escenificaron el israelí Dore Gold y el saudí Anwar Eshki en junio del 2015 en Washington. ¡Cómo se tiraría de los pelos Huntington!

También fue bajo su Presidencia en 2010 cuando nueve personas solidarias con Gaza que viajaban en el barco turco Mavi Marmara fueron asesinadas en un asalto de los militares israelíes. La solidaridad internacional no conoce miedo: mientras el barco de ‘mujeres rumbo a Gaza’ se acerca a Palestina, Peres abandona Israel para siempre.

Nazanín Armanian

Fuente: Público.es

Sánchez, el hombre que creyó ser líder del PSOE

LA BOCA DEL LOGO

ROSA MARÍA ARTAL

El candidato Willy Stark, interpretado por Sean Penn, habla con su asistente cuando entra en el compartimento del tren la jefa de campaña:
--Willy no será gobernador, lo sabe-- le comenta a la recién llegada.
--¿Se lo has contado?-- pregunta ella. Pero no, no se lo ha contado, ha sido su propia deducción –-aún con ilusiones, como aguardando que le rebatan--. El candidato era el único que todavía desconocía su papel de figura de paja, para dar aires de renovación, pero no quien el sistema quería para el puesto.
Todos los hombres del Rey es un libro de Robert Penn Warren, escrito en 1946, y que recibió el Premio Pulitzer. El político la recreó para el cine en 1949 y, con el título original, se rodó de nuevo en 2006. Es un clásico. De gran éxito popular. El candidato que vive en la ignorancia de ser utilizado y que, en la ficción, reacciona logrando el puesto y usando también las trampas y suciedades del sistema.
Estupefactos ante el espectáculo que nos está brindando el PSOE --aunque viniera anticipado por múltiples datos-- vemos que la obra de Penn Warren cobra enorme actualidad. La política en sí misma se está convirtiendo en espectáculo. El periodismo también. Es fácil distinguir ya candidatos y candidatas de diseño. En Ciudadanos, surgidos casi de la nada, claramente. Hasta el PP se ha apuntado a salpicar de modelos más estéticos su inamovible ideología y concepción de a qué se dedica su partido: prioritariamente a la búsqueda de sus propios intereses con amplitud de licencias. Podemos supo utilizar a su favor el modo de hacer que hoy se lleva --muy volcados en la televisión-- para lograr un cambio y mayor justicia social.
Pedro Sánchez, elegido secretario general del PSOE, no llegó a comprender lo que se quería de él. Es quien más se parece a esa primera fase de Willy Stark.
El PSOE es hoy una amalgama de “sensibilidades”, como gustan decir, y muchos rostros de cemento. Arrastra una deriva común a gran parte de la socialdemocracia europea. Tras la caída del Muro de Berlín, ya no hacía falta ofertar un Estado del Bienestar para competir con el comunismo soviético. Su derechización se ha llevado por delante al partido socialista italiano, tiene en mínimos a los franceses, debilita al de los países nórdicos aunque aguante algo mejor, y prácticamente solo resiste en Portugal en donde incluso gobierna. El PSOE español empezó a hundirse cuando Zapatero sucumbió a los recortes que le pedía Bruselas en 2010 y con la reforma de la Constitución para dar “prioridad absoluta” al pago de las deudas, al cumplimiento del déficit.

EL PSOE ESPAÑOL EMPEZÓ A HUNDIRSE CUANDO ZAPATERO SUCUMBIÓ A LOS RECORTES QUE LE PEDÍA BRUSELAS EN 2010 Y CON LA REFORMA DE LA CONSTITUCIÓN PARA DAR “PRIORIDAD ABSOLUTA” AL PAGO DE LAS DEUDAS, AL CUMPLIMIENTO DEL DÉFICIT

La elección de Sánchez, en competición con Eduardo Madina y José Antonio Pérez Tapias, parecía optar por el candidato menos a la izquierda y más moldeable. Su físico, del que entonces hacía gala con profusión, también le situaba en el modelo candidato de hoy. Se avino a utilizar y ser utilizado por la presidenta andaluza Susana Díaz. Ella le ayudó a desbancar a Madina que era el favorito. Se dice que a cambio de dejarle el sitio para cuando decidiera saltar a la política nacional. Sánchez no cumplió con su parte.  Más aún, se atrevió a tomar decisiones por sí mismo.

Tras 9 meses sorteando las cortapisas para no pactar con Podemos y los nacionalistas, creciendo el acoso de la prensa --El País en particular--, Pedro Sánchez mantiene el No y abre la puerta a su ya única salida: intentar ese gobierno progresista. El candidato se les ha ido de las manos. Se acabó la fiesta.
La secuencia que vivimos en las últimas trepidantes horas muestra todos los pasos del golpe. Felipe González se va a la Cadena SER y revela un trágico secreto: Sánchez le engañó. ¡A él! Parecía que iba a abstenerse en la investidura de Rajoy para darle el gobierno y osó no hacerlo. Ya estaba bien de florituras. El PSOE ha vuelto a perder votos con Sánchez a pesar de cómo le han arropado… a palos. Y lo ha hecho en el País Vasco, donde antes les votaban “a pesar de las cosas que hicimos allí, papapa”, dijo González sin empacho, helando la sangre de muchos.
Felipe González es el Capitán del Grándola vila morena, pero al revés. No da la señal para llenar de claveles y rosas el futuro sino para derechizarlo. Piezas clave están en la jugada, incluso la impulsan. Desde Andalucía, Susana Díaz, generosa ella, anuncia su disposición a trabar donde se le requiera: la Secretaría general, naturalmente. Y se plantan 17 dimisiones en la mesa de Ferraz para echar a Sánchez. ¿Son suficientes? Bueno hay más vacantes, murió el gran Pedro Zerolo. Puede servir.

FELIPE GONZÁLEZ ES EL CAPITÁN DEL GRÁNDOLA VILA MORENA, PERO AL REVÉS. NO DA LA SEÑAL PARA LLENAR DE CLAVELES Y ROSAS EL FUTURO SINO PARA DERECHIZARLO

Tiras y aflojas, opiniones, programas especiales, palomitas dicen. Sin pañuelos para llorar por tanta inmundicia. El País lleva a portada su editorial sin acabar el día con un entresacado. Muy duro, comentan, llama a Sánchez “insensato sin escrúpulos” saturando el saco de sus bilis. Ni los políticos más corruptos han recibido ese trato.
El jueves continúa igual, con la ruptura hecha. Tenemos el privilegio de conocer a la enviada de Susana Díaz, criada a su sombra. Es una mujer resoluta, Verónica Pérez, que afirma: “En estos momentos la única autoridad en el PSOE soy yo”.  Ha sido un descubrimiento impactante para el resto de España. Nos ha dado auténtica seguridad en el futuro, si es ése el que se marca.
Han desempolvado a Corcuera y a Bono, que habla de tener “decoro” y marcharse. Hay también, por supuesto, voces sensatas y preocupadas. Desde Pérez Tapias a Odón Elorza, desde Javier Solana y Borrell a Miquel Iceta. Pero el mando tiene bien agarradas las riendas.
Susana Díaz culmina entre aplausos del PSOE andaluz la faena. Toda la culpa es de Sánchez. Bueno, y de Podemos, de quien, dice, les hará como a Izquierda Unida. Ella, que los echó con cajas destempladas cuando le habían brindado su apoyo imprescindible para gobernar. Creyó que podría ganar con mayoría absoluta, pero no, perdió votos y se quedó en remojo varias semanas. El problema del PSOE es mucho más profundo. Un discurso el de Susana Díaz de otro tiempo, sin un ápice de autocrítica, manipulando datos, absolutamente alejado de la realidad que viven millones de personas. Pide un Congreso… después de que haya gobierno. Por tanto no cabe otra opción que la de Rajoy. Para ella y para el resto de los amotinados.
No querían esto de Pedro Sánchez. Muchas personas sueñan con cambios y no viene mal darles un poco de cuerda, pero todo ha de seguir igual. Poderosos intereses en juego, en España y en la Europa de mando neoliberal. En realidad, todo está muy atado y la soga para moverse es corta. Fernández Díaz acusa al Parlamento ¡Al Parlamento!, la representación democrática de la voluntad popular, de “hacer el trabajo sucio al independentismo” por querer investigar las grabaciones que le implican precisamente en juego sucio. Y García-Margallo sale con voz de catacumba a meter miedo y quién sabe si algo más. Habla de una “auténtica emergencia nacional” por el “desafío catalán” y la crisis del PSOE. Un pestilente olor a tenebroso pasado nos inunda.
Pedro Sánchez no supo ver que no se le quería para cambiar nada. Lo peor es que limpiar toda esta podredumbre es nuestra única esperanza.

AUTOR
Rosa María Artal
@ROSAMARIAARTAL
Fuente: http://ctxt.es/es/20160928/Firmas/8724/PSOE-pedro-sanchez-felipe-gonzalez-crisis-pactos.htm

domingo, 2 de octubre de 2016

LAS ALIANZAS EN ORIENTE MEDIO. EE.UU. y Arabia Saudí ya no se fían


Carro de combate del ejército saudí en la frontera con Yemen (FAYEZ NURELDINE / AFP)



El acuerdo con Irán y las sospechas del 11-S desatan la peor crisis en 70 años
EE.UU. y Arabia Saudí ya no se fían


JORDI BARBETA, Washington

A bordo del USS Quincy, anclado en el canal de Suez, el día de San Valentín de 1945, el presidente Franklin D. Roosevelt y el rey Abdelaziz ibn Saud establecieron el comienzo de un gran y larga amistad entre Estados Unidos y Arabia Saudí basada en intereses comunes: la seguridad en la región y el petróleo. Han pasado 70 años, cinco reyes y doce presidentes, los intereses compartidos siguen siendo los mismos, pero la relación entre los interlocutores actuales, el presidente Barack Obama y el rey Salman bin Abdelaziz se ha convertido en la de dos socios que no se fían el uno del otro.

“Los saudíes se sienten frustrados y abandonados por Estados Unidos. Creen que Obama ha dado la espalda a sus aliados tradicionales en Oriente Medio y dudan si el acuerdo con Teherán implica que EE.UU. se cambia de bando; la tensión es muy alta y estamos en uno de los momentos más difíciles”, sostiene Kenneth Pollack, experto en temas de Medio Oriente de la Brookings Institution.

Ibn Saud pasó varios días junto a Roosevelt y ordenó que le subieran a bordo ocho ovejas para que fueran sacrificadas según el método halal y poder agasajar al presidente de Estados Unidos en la hora de la cena. En abril pasado, el actual rey Salman recibió personalmente a los líderes que participaban en la cumbre del Consejo de Cooperación del Golfo, excepto a Obama. Envió a un funcionario a que le recibiera en el aeropuerto y prohibió que la llegada se retransmitiera por televisión. Luego se reunieron durante más de dos horas y apenas lograron ponerse de acuerdo en ninguno de los asuntos que más preocupan a ­ambos.

El acuerdo nuclear con Irán, propiciado por EE.UU., ha sido la principal fuente de alimentación de la desconfianza saudí, pero no es el único asunto que ha provocado que voces de uno y otro bando se proclamen partidarias de reconsiderar los términos de la alianza.

“Arabia Saudí es quizás la fuente más importante de fondos para los terroristas en todo el mundo, promueve una interpretación extrema del islam que implica un sentimiento antioccidental y practica una brutal represión de los disidentes no violentos en el país (...) Es el momento adecuado para una reevaluación de nuestros estrechos vínculos con el régimen saudí”, señala la activista Medea Benjamin, autora del libro Kingdom of the unjust ( El reino de lo injusto).

Con todo, la alianza estratégica entre Estados Unidos y Arabia Saudí sufre una mala salud de hierro. Para entender esta sutileza basta con observar dos recientes acontecimientos a cual más significativo. El miércoles 21, el Senado estadounidense autorizó la venta a Arabia Saudí de 130 tanques Abrams, otros 20 vehículos blindados y diversos equipos militares por valor de 1.150 millones dólares. Votaron a favor 71 senadores, o sea, más de dos tercios de la Cámara. Una semana después, el miércoles 28, el mismo Senado aprobó con 97 votos a favor anular el veto presidencial y autorizar a las víctimas y sus familiares de los ataques del 11-S que demanden al Gobierno de Riad por su implicación en la organización de los atentados.

La venta de armas se autorizó aun a sabiendas de que el ejército saudí las está utilizando para masacrar a la población civil en Yemen. Los senadores Rand Paul y Chris Murphy, que lideraron la oposición a la transacción, constataron en vano que con armas fabricadas en EE.UU. se había destruido un hospital de Médicos Sin Fronteras. No faltó una referencia a las donaciones millonarias de los mandatarios saudíes a la Fundación Clinton. Y Tim Kaine, el senador elegido por Hillary Clinton candidato a vicepresidente, se escaqueó de la votación.

En contraste con ello, de nada han servido los millones de dólares invertidos por el Gobierno de Riad en la contratación de los más influyentes lobbies de Washington para impedir que prosperara la ley que autoriza a demandar al Gobierno saudí ante los tribunales estadounidenses, denominada ley de Justicia contra los Patrocinadores del Terrorimo (Jasta). Movilizaron incluso a grandes corporaciones como General Electric y Dow Chemical, y hasta embajadores de la Unión Europea intentaron disuadir a los congresistas. El fracaso de estos esfuerzos pone pues de manifiesto la pérdida de influencia de Riad y el rechazo que suscita el reino saudí entre la opinión pública estadounidense.

Que 15 de los 19 terroristas que participaron en los ataques, además de Osama bin Laden, fueran de nacionalidad saudí alimenta la teoría de la conspiración. La desclasificación de 28 páginas del informe del Congreso sobre el 11-S que se habían mantenido en secreto no conducen a ninguna conclusión, pero aparecen datos, nombres y contactos que legitiman la reapertura de investigaciones.

¿Y ahora qué? “Es probable algún tipo de represalia por parte de Riad, porque el mensaje de fondo del Congreso es que Estados Unidos considera culpable a Arabia Saudí de participar en los ataques del 11-S”, declaró al Wall Street Journal Bruce Riedel, un exoficial de la CIA. Precisamente, lo que más preocupa en Washington es que el aparato de inteligencia saudí deje de colaborar en la persecución del yihadismo.

Riad ya amenazó de antemano con retirar activos si el Congreso aprobaba la Jasta. El reino saudí tiene invertidos 750.000 millones de dólares en Estados Unidos y cerca de 100.000 en bonos del tesoro. Riad no teme tanto que le acusen del 11-S como que un juez ordene bloquear sus cuentas. “Arabia Saudí adoptará medidas de contingencia para proteger sus activos”, ha advertido el príncipe Faisal bin Farhan.

La venta de armas y la importación de petróleo saudí pasan todavía por encima de las diferencias políticas, pero estas van creciendo cada día y amenazan aquellas. El rey Salman no concibe el acercamiento de Washington al régimen chií de Irán, rival de las monarquías suníes del golfo en su disputa por la hegemonía en la región. No ha disimulado su preocupación por el levantamiento de las sanciones a Teherán que comporta la liberación de miles de millones de dólares que podrán ser utilizados contra intereses saudíes. Riad exige a Washington una mayor implicación contra Irán, contra su aliado Bashar el Asad en Siria, contra las milicias chiíes en Iraq y contra las organizaciones terroristas que financiadas por Teherán desestabilizan la región: Hezbolá y los rebeldes hutíes en Yemen.

Obama por su parte intenta convencer a Riad de aceptar una hegemonía compartida con Irán en la región, le exige mayor compromiso en la lucha contra el terrorismo, especialmente contra las milicias suníes del Estado Islámico y las diversas ramas de Al Qaeda, le reprocha las masacres de población civil que el ejército saudí está provocando en Yemen y se empeña además, cada vez que habla con el rey Salman, en leerle la cartilla del respeto a los derechos humanos en un país que prohíbe a las mujeres incluso conducir un automóvil.

La irritación saudí con el presidente de EE.UU. se dejó sentir especialmente en abril pasado, cuando en una entrevista en profundidad con The Atlantic, Obama empleó un término polémico para describir la actitud de Arabia Saudí y las monarquías del golfo. “Free riders” les llamó, lo que se ha traducido como “gorrones” o “aprovechados” . “No somos gorrones”, replicó inmediatamente el príncipe Turki al Faisal, en un contundente artículo que establecía una significativa diferencia entre Estados Unidos y su presidente con la vista puesta en las elecciones de noviembre. “Vamos a seguir para mantener al pueblo estadounidense como nuestro aliado”, escribió. Las donaciones saudíes a la Fundación Clinton no dejan duda de cuál es el candidato favorito de Riad.

JORDI BARBETA
Corresponsal en Washington. Corresponsal
Fuente: La Vanguardia

Las incógnitas de Javier Fernández al frente de las ruinas del PSOE




La gestora que dirige el partido debe organizar un congreso, unas primarias y decidir si apoya a Rajoy


Por Ernesto Carratalá 


Tras la dimisión de Pedro Sánchez, los acontecimientos se precipitaron en el comité federal de este sábado. Muchos abandonaron la sala Ramón Rubial donde se celebraba, hartos, decepcionados y alarmados por la situación en que quedaba el partido tras doce horas de enfrentamientos en los cuales poco faltó para que se llegase a las manos. Todo lo que había que hacer era elegir los miembros que componen la comisión gestora y marchar a casa.

Se barajaron dos posibilidades: designar la gestora con carácter provisional hasta el sábado siguiente o elegir la definitiva allí mismo. Optaron por lo segundo.

Javier Fernández es un hombre con mucho prestigio dentro del PSOE. Un referente moral. Además dirige la Federación Socialista Asturiana, la más influyente junto a la andaluza. Preside la gestora.

Le acompañan el portavoz del parlamento andaluz, Mario Jiménez, la extremeña Asunción Godoy, propuesta por Guillermo Fernández Vara, el ex presidente de Baleares, Francesc Antich, el cántabro Ricardo Cortés, el dirigente de las juventudes socialistas valencianas, José Muñoz, la canaria María Dolores Padrón; la andaluza María Jesús Serrano; la extremeña Soraya Vega; y el riojano Francisco Ocón. Muchos de ellos representan directamente a los barones territoriales.

Algunos de los propuestos no aceptaron. Es el caso de los vascos Patxi López e Idoia Mendía alineados al sector de Pedro Sánchez. Tampoco aceptaron los del PSC aunque oficialmente éstos aluden otro motivo: la celebración de su congreso y las elecciones primarias. Una vez se hayan llevado a cabo estos trámites, se integrarán en la dirección.

Tampoco aceptaron integrarse representantes de Castilla La Mancha, Aragón y Galicia por diversos motivos. Los gallegos están dirigidos por una comisión gestora tras la dimisión de su secretario general por escándalo de corrupción. Abel Caballero, el hombre fuerte del PS de G, es afín a las tesis de los críticos. Desde fuera apoyará la comisión gestora.


Esta tiene como principal misión preparar el Congreso que ya se dice “de refundación” del PSOE.Y, mientras tanto, deberá decidir si los 85 diputados se abstienen en una nueva intentona de investidura de Rajoy. En el PP piensan que, tas lo que ha pasado, es mejor convocar terceras elecciones. Podemos e IU también están por la labor. Eso complicaría, aún más las cosas, dentro del PSOE que tendría que elegir a marchas forzadas un candidato.

Demasiadas incógnitas.

Fuente: Diario 16

Los CIE, abusos y expulsiones en el estado de derecho




El Servicio Jesuita a Migrantes (SJM) presenta en Valencia el informe “Vulnerables vulnerabilizados”



Enric Llopis
Rebelión


El Estado español expulsó en 2015 de su territorio a 2.871 personas internas en un Centro de Internamiento de Extranjeros (CIE), según cifras del Ministerio del Interior, lo que supone el 41,4% de los inmigrantes ingresados en los CIE. “Aquellos que no han sido expulsados –el 51% restante- fueron privados de libertad de manera gratuita”, advierte el abogado Santiago Yerga, coordinador del informe “Vulnerables vulnerabilizados-2015” del Servicio Jesuita a Migrantes (SJM), presentado ayer en el Centro Arrupe de Valencia. En el apartado de conclusiones, el documento condena que se prive de libertad a una persona migrante “por motivos administrativos”, y defiende la supresión de los CIE. El Gobierno de España abrió en 2015 un total de 30.614 procedimientos de expulsión a inmigrantes; y fueron dictadas 20.552 órdenes de expulsión, de las que se ejecutaron 6.869.
Talibou, de 42 años, vive en España desde hace una década, mientras su esposa y dos hijos permanecen en su país de origen. Carece de “papeles”, y no tiene antecedentes penales ni policiales. Le ofrecieron un contrato de trabajo por seis meses en el campo, pero le faltarían otros seis meses para solicitar el “arraigo”, detalla el informe “Vulnerables vulnerabilizados”. Talibou fue ingresado durante 20 días en un CIE. Después fue puesto en libertad con sus pertenencias y apenas cuatro euros. Pidió, antes de salir a la calle, que se le facilitara el retorno a la ciudad donde fue detenido. El de Talibou es uno de los testimonios recabados por el SJM durante la visita a los CIE de Madrid (Aluche), Barcelona (Zona Franca) y Valencia (Zapadores) en 2015. A la hora de redactarse el documento, el inmigrante duerme al relente mientras busca medios de desplazamiento, y su solicitud de asilo -después de ser admitida a trámite- continúa varios meses sin resolver.

En los CIE de Algeciras, Barcelona, Madrid, Murcia, Valencia, Las Palmas y Tenerife permanecieron internos 6.930 personas en 2015, según el Ministerio del Interior. Los autores del informe llaman la atención sobre dos CIE que superaron los mil inmigrantes presos: el de Algeciras (“y su anexo paralegal de Tarifa”) sumó 2.303 internados, lo que representa el 33,2% de las personas que pasaron por estos centros; estas cifras se explican por su condición de “CIE de frontera”. En el CIE de Madrid permanecieron 1.469 inmigrantes (el 21,9% de los internos del estado), cifras que se explican por dos razones: las expulsiones por el aeropuerto Madrid-Barajas y el cierre del CIE de Barcelona, que llevó a “derivar” a personas desde Cataluña. “Hay un dato demoledor –apunta Santiago Yerga-, el 41,53% de las mujeres internadas en los centros de todo el estado lo fueron en el CIE de Algeciras, que es en el que se ingresa a la población que proviene de África”. Asimismo, de las 4.084 personas llegadas en patera e internas en los CIE durante 2015, la mayoría (1.976) fueron encerradas en el centro de Algeciras. En este apartado, Yerga subraya otro “detalle lamentable”: el 58% de las personas ingresadas en un CIE llegaron a España en patera.

En cuanto a las órdenes de expulsión ejecutadas desde los CIE (2.871), la mayor parte correspondió al centro de Madrid (1.036), seguido por los de Murcia (648), Algeciras (472) y Valencia (421). Además, subraya Santiago Yerga, “sólo con que se identificara a un menor en los centros de internamiento ya sería un fracaso”, y el Ministerio del Interior contabilizó en 2015 a 19. El abogado señala el problema en los procedimientos de determinación de la edad en las zonas de acceso en patera (el litoral sur del estado español), pues “no identifican al menor de edad primariamente, lo que causa el internamiento posterior en un CIE”. Más que al Ministerio del Interior, Yerga achaca la responsabilidad en este caso a abogados, jueces y fiscales. El informe “Vulnerables vulnerabilizados” recuerda el fin de estos procedimientos: “Que ningún menor de edad sea tratado como mayor y deba pasar por la privación de libertad, por muy corta que ésta pueda llegar a ser”. En contraste con las cifras de Interior -19 menores en los CIE-, el SJM localizó sólo en el CIE de Barcelona a seis personas que alegaban ser menores de edad. En cuanto a las solicitudes de protección internacional admitidas a trámite desde los CIE, resultan nuevamente llamativos los datos del Ministerio del Interior. Sólo un 10% del total (196) se plantean en los CIE de frontera (Algeciras y Tarifa, Tenerife y Las Palmas), en los que se interna a personas que llegan de África y países en conflicto.

El SJM realizó 1.536 visitas a internos (503) de los centros de Madrid, Barcelona y Valencia en 2015, lo que hace posible por ejemplo hacer un desglose por nacionalidades. En el CIE de Barcelona predomina la población magrebí (57%), principalmente de Marruecos y Argelia. En Madrid son mayoritarios los inmigrantes subsaharianos (37%), sobre todo procedentes de Nigeria, Senegal y Camerún; asimismo destaca la presencia de latinoamericanos (31%), sobre todo de Colombia, Ecuador y la República Dominicana. En cuanto al CIE de Valencia, la mayor parte de migrantes proviene del África subsahariana (45%), de países como Camerún, Nigeria y Liberia. Las visitas a los centros también permiten observar la situación de “arraigo”. La mayor parte de los internos visitados contaba con un mínimo de cuatro años de estancia en España, de lo que el informe extrae la siguiente conclusión: “El arraigo no ha sido óbice para que la policía solicite, y los jueces de instrucción decidan, la privación de la libertad”. Se constatan, así pues, “automatismos policiales” que llevan al encierro en los CIE sin atender a las circunstancias personales (uno de cada cinco ingresos se llevan a término pese a los vínculos familiares de primer grado y/o a su cargo del migrante).

Los autores del documento sostienen que el Ministerio del Interior criminaliza a los internos de los CIE y a los expulsados del territorio español, ya que estas situaciones sólo afectarían a “delincuentes” o personas de “alta peligrosidad”. Sin embargo, el 54% de las personas visitadas por el Servicio Jesuita a Migrantes no contaba con antecedentes penales, y sólo el 29% se hallaban incursas en un procedimiento judicial pendiente de sentencia. ¿En qué circunstancias se producen las detenciones que terminan con la reclusión en un CIE? Los informes anuales del SJM vienen constatando que un elevado número –más del 36% de las personas detenidas en 2015- es consecuencia de la demanda de documentación identificativa en la calle por parte de la policía. El informe se refiere asimismo a la existencia de “redadas aleatorias”. En relación con los internamientos, se consideran “desproporcionadamente largos” para su fin, la expulsión. Así, el 40% de las personas visitadas por el SEJ en el centro de Aluche permanecieron más de 40 días. En Barcelona, el 24% de los migrantes a los que se visitó habían estado internos en ocasiones anteriores.

En el capítulo de los derechos vulnerados, el equipo del SJM constató la presencia en los CIE de 17 personas con signos de sufrir una enfermedad mental. En Barcelona visitaron a dos pacientes que perdieron, debido al internamiento en el CIE, la operación quirúrgica que tenían programada en un hospital público. Padecían dolores constantes dentro del centro, que se trataron con analgésicos o “con la prescripción médica de colchón doble en la celda para conciliar el sueño mínimamente”, apunta el informe. Otras nueve personas afirmaron ser objeto de agresiones por parte de la policía, cinco por otros internos y 19 dijeron sufrir tratos intimidatorios o degradantes. Por otro lado, el 30% de los internos informó de que no contaban con ninguna persona cercana que les visitara. En muchos casos, los inmigrantes se hallan recluidos en CIE que no coinciden con las ciudades donde fueron detenidos, y donde tal vez vivieran con sus familiares. Otras veces cunde el miedo en las familias a realizar las visitas en el CIE, al hallarse en situación “irregular”. Entre las barreras detectadas resalta la lingüística, ya que el 16% de los inmigrantes visitados tenían dificultades para entender el castellano y no se les garantizó el derecho a un intérprete. Por último el documento critica las “desigualdades en el régimen interior de los CIE”, ya que no existen normas comunes en los diferentes centros. Se producen, asimismo, “evidentes diferencias en el grado de garantía y cumplimiento de derechos entre unos CIE y otros”.

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

El PSOE, lejos de Suresnes

La entrada negra del PSOE, https://batallaespiritual.wordpress.com


Juan José Téllez

Larga vida a Mariano Rajoy en La Moncloa. En los últimos días, no sólo Pedro Sánchez ha perdido la secretaría general del PSOE, sino que todos los socialistas han perdido. Credibilidad, cohesión y confianza, tres cés fundamentales para seguir vivos como organización. No es la primera crisis interna que atraviesa el partido en su ya larga historia, pero quizá sea la más grave. Y no se espera un milagro a corto y medio plazo.

Felipe González lleva tiempo pareciéndose a Rodolfo Llopis, el secretario general del PSOE que él derrocó definitivamente en el decimotercer Congreso del partido en el exilio, celebrado en la localidad francesa de Suresnes, hace justo cuarenta y dos años, los días 11 y 13 de octubre de 1974. Algo estaba ocurriendo en la izquierda y el PSOE histórico, el de la diáspora, parecía no darse cuenta. Los renovadores, con aquel Isidoro y Andrés –Alfonso Guerra—a la cabeza, irrumpieron en la historia y ya nada fue igual.

Ahora, distintas visiones de la realidad española y de las incumbencias de ese mismo partido entraron en colisión en la sede socialistas de Ferraz, en Madrid. Tampoco será nada igual en el PSOE a partir de este momento. En el tardofranquismo, la frontera entre unos y otros socialismos españoles se mantuvo durante cierto tiempo pero resultó irrelevante, ya que el viento soplaba de favor para los paladines de la renovación. Esta vez, en cambio, ninguna de las partes en conflicto parece superar sus diferencias para encontrar una salida común a la habitación del pánico en la que han incurrido tras sucesivas derrotas electorales. Una larga travesía del desierto puede acecharles, incluso si logran evitar el hundimiento a través de la comisión gestora que deberá pilotar la celebración de un congreso extraordinario que ya no será exprés.

Hacia la refundación.-


La vida vive, pero también muere. Nada es eterno, nos cantan los boleros. Que un partido tenga ciento treinta y siete años de edad no quiere decir que sea inmortal. En caso de desvanecerse bajo el temido o anhelado sorpasso –como el Pasoc griego y según se mire– costará acostumbrarnos a su ausencia de la escena política española, aunque a su izquierda y a su derecha sus detractores se estén frotando las manos aunque de un tiempo a esta parte ensayen lágrimas de cocodrilo para los anticipados funerales socialistas. Ese muerto, sin embargo, puede gozar de mejor salud de la que se presume y, como ya ocurriera en el pasado, podría resurgir de sus cenizas. Sin embargo, la única posibilidad de que ese Lázaro se levantase y anduviera sería que el anunciado congreso abriese un proceso de refundación.

Nada será igual. Para la historia del PSOE y la de España, quedarán el cambio y el pelotazo, la ley del aborto y el referéndum de la OTAN, los cien años de honradez y unos cuantos de recreo, sus terribles reformas laborales o, en sentido contrario, su bonancible ley que permitió que los homosexuales pudieran contraer matrimonio, las formidables obras públicas o las miopes leyes de extranjería, los grandes avances legislativos a favor del progreso y las cloacas de la guerra sucia contra el terrorismo. Muchas caras y cruces en su misma moneda, que ahora parece devaluarse seriamente.

La presidenta andaluza Susana Díaz hablaba durante la reunión del comité director del PSOE de Andalucía, de la necesidad de coser los desgarros internos de los últimos meses. Al frente de la gestora, Javier Fernández, presidente de Asturias deberá ejercer como hombre bueno del armisticio. El partido está en tenguerengue, como en 1974, pero muy lejos de aquel horizonte esperanzador que se abría en Suresnes. Si quieren mantener la cohesión interna, los socialistas deberían incorporar su legado de grandes conflictos a menudo resueltos con abrazos del oso, desde el pulso entre felipistas y guerristas a las heridas que dejaron las últimas primarias, con Carme Chacón en un aparente autodestierro definitivo.

Se equivocarán los socialistas si piensan que es una crisis de nomenclatura. Es su propia crisis de valores, los de la socialdemocracia, progresivamente arrinconados en la Unión Europea y también ahora en España. Poco queda, salvo el disco duro de su memoria, de aquel partido de impresores que fundara Pablo Iglesias Possé, un tipógrafo de El Ferrol que desembocara en Madrid y que se escribía con Federico Engels. El partido socialista más antiguo de Europa, después de la socialdemocracia alemana. El perseguido, el cómplice, el progresista, el cauteloso, el que colaboró con la dictadura de Primo de Rivera mientras perseguían a los jóvenes socialistas de Tomás Meabe, el que sirvió de apoyo a los gobiernos de Azaña durante los años más esperanzadores de la Segunda República.

¿Ya nadie estudia historia en las casas del pueblo? ¿Nadie recuerda hoy que el enfrentamiento entre Indalecio Prieto y Julián Besteiro con Francisco Largo Caballero, no sólo llevó a los socialistas a alguna que otra bronca de puertas para adentro como la del comité federal sino a la revolución de octubre de 1934, sus indudables excesos y su cruentísima represión, por no hablar de su espiral de interpretaciones revisionistas?

Los años son distintos y, por fortuna, esta vez, la sangre no llegará esta vez al río. En otro tiempo, los socialistas viajaron al otro lado de los Pirineos o al otro lado del Atlántico, como muchos otros demócratas españoles, tras el golpe fascista y la guerra civil. Cuando llegaron al Congreso de Suresnes, el partido del yunque y de la pluma poco tenía que ver ya con aquella organización tan numerosa y bien estructurada que recibió con Antonio Machado a la Segunda República española, aquel 14 de abril de 1931. En el destierro, los socialistas eran una sombra de lo que fueron y ni siquiera formaron parte de la Junta Democrática que se crearía también en 1974 para aglutinar al antifranquismo patrio y donde formaban filas clandestinas desde los monárquicos de Juan de Borbón al Partido Comunista de Santiago Carrillo, que era la organización que partía la pana en el interior de un país doblegado por un partido fascista, un inquisitorial tribunal de orden público y la policía secreta de la dictadura.

Quizá muchos de los socialistas de hoy no sepan que sus compañeros convocaron el Congreso de Suresnes como respuesta a una larga tensión interna que comenzó a manifestarse en el Congreso de Toulouse de 1972, en el que Rodolfo Llopis se negó a dimitir. El asunto terminó en los tribunales y las diferencias estratégicas que ahora enfrentan a unos socialistas con otros se antojan simples juegos de videoconsola con las que entonces se esgrimieron, cuando los históricos llegaron a acusar a los renovadores de connivencia con el franquismo. Durante dos años, hasta 1974, el PSOE mantendría una dirección colegiada, de la que formaron parte Nicolás Redondo o Pablo Castellano.

La historia nunca se repite, ¿o sí? Habrá que preguntarse si los socialistas que parecen abocados ahora a un cisma quieren evitarlo o no. Todos parecen tener razón: tanto en su interpretación antípoda de los estatutos como de los motivos que parecen diferenciarles, en torno al no al Rajoy, la abstención o la concurrencia o no a unas terceras elecciones generales en las que, visto lo visto, no sólo tocarían suelo sino que empezarían a escarbar mayores profundidades todavía. Críticos y sanchistas tendrán tanta razón que morirán con sus razones puestas. Tanta razón que puede que ya la hayan perdido.

40 años de Suresnes.-


Cuarenta años después de Suresnes, las cosas han cambiado mucho. En la resolución del conflicto de entonces, resultó fundamental la posición de UGT. Hoy, los sueños del sindicato y del partido parecen dormir en habitaciones separadas.

Probablemente, hoy, una dirección colegiada tampoco serviría de mucho, pero menos la bandada de benteveos leguleyos si la fractura se consume y a la postre tuvieran que ser los tribunales y no la militancia quienes diriman con sentencias y no con votos la legitimidad interna del partido.

Entre los críticos y los partidarios del ex secretario general del PSOE, hay otro PSOE, minoritario si se quiere, al que representa la izquierda socialista de Pérez Tapias que, significativamente, se fue de Ferraz sin votar siquiera. Hay un cuarto, el de los simpatizantes, absolutamente estupefactos y sin entender un pijo de galimatías estatutarios.

De las palabras de dimisión de Pedro Sánchez no parece extraerse la hipótesis de una salida del partido para crear otro. Todo lo contario. La militancia, cierto es, está revuelta, pero habrá que ver si esa rebelión se sustancia en el congreso o no llegará a nada, como ha ocurrido con frecuencia en otras ocasiones. En cualquier caso, la herida interna que sufre el PSOE no va a cicatrizar con un simple esparadrapo. O se toman en serio la reconciliación o estarán abocados a romperse en dos.

Si de toda esta encrucijada resulta un nuevo fraccionamiento del socialismo español, también quedará fragmentado el voto de la izquierda sociológica. Unas nuevas siglas que sumarse a una sopa de letras que se enfrentará sin suerte, presumiblemente, a lo largo de las próximas convocatorias electorales a una derecha mucho más fuerte y cohesionada, aunque ya no sea unívoca.

Por fortuna para sus militantes y para sus dirigentes, el PSOE es un partido con una sólida estructura interna y también con una amplia red clientelar que le aleja del modelo de aquella coalición que fue la UCD y que se vino abajo de la noche a la mañana, en aquel año horribilis de 1982, con su antiguo líder, Adolfo Suárez, fletando incluso un partido nuevo, el CDS, que jamás tuvo opción a ser lo que fue.

Gobernabilidad o gobierno alternativo.-


Pedro Sánchez no quiere a Mariano Rajoy y los barones tampoco quieren a Podemos, aunque muchos de ellos gobiernen con su apoyo. Pero, menuda paradoja, de persistir esos dos grupos en sus actuales diferencias sin resolverlas satisfactoriamente, los principales e inmediatos beneficiarios serán ambos adversarios.

Tras la kilométrica y peliaguda reunión del comité federal, tanto Pablo Iglesias como Alberto Garzón presumían que la baza la ganaba el Partido Popular, más cerca de la investidura de su candidato, Mariano Rajoy. El PSOE en funciones no lo ha decidido pero todo apunta a que buscarán una fórmula para garantizar la gobernabilidad. La del PP, no la de una coalición alternativa para la que, hoy por hoy, no sólo carecen de suficientes diputados para liderarla, sino de suficiente fuerza como para mantenerla. ¿Venderán cara su abstención los socialistas? Ni siquiera les quedará esa baza porque Rajoy ya no tiene que aceptarles pulpo como animal de compañía: la convocatoria de unas nuevas elecciones le otorgaría, visto lo visto, una holgada mayoría para hacer y deshacer a su antojo durante cuatro años.

La abstención le daría al PSOE un tiempo muerto para renacer de sus cenizas, pero en la oposición perderían la antorcha de la izquierda a manos de los diputados de Unidos Podemos que recordarían constantemente como sus votos sirvieron para que volviera a gobernar España un partido sentado eternamente en el banquillo de los acusados, el responsable de la reforma laboral de la precariedad, el de la ley mordaza, el de la ley Wert, el que encarcela a titiriteros y espía a partidos democráticos.

El PSOE y la autodeterminación.-


Entre las posiciones diferentes que los socialistas a la greña esgrimen hay una que tiene que ver con su geografía política: los críticos a Sánchez se sitúan en las comunidades autónomas donde los socialistas gobiernan y saben que el PP seguirá estrangulando sus presupuestos mientras no haya fumata blanca para La Moncloa. Todas las posturas internas, dentro del abanico socialista, tienen su razón y su sinrazón de ser. Tendrá consecuencias indeseables cualquier ficha que muevan. Por ello, cualquier decisión al respecto debería corresponder a la militancia, como pretendía el secretario general dimisionario. O incluso a los electores, como recordó Susana Díaz en su discurso sevillano. Afiliados y votantes, eso sí, podrían seguir los pasos de Pedro Sánchez y terminar dimitiendo de sus agrupaciones o de las urnas. O votándole de nuevo si decide presentarse a las primarias: sobre el PSOE planea el fantasma de Jeremy Corbin, que cada vez cuenta con más apoyos de sus compañeros de partidos y menos sufragios.

El laborismo y la socialdemocracia, de un tiempo a esta parte, no logran convencer a la ciudadanía para que compren sus idearios. En España, habrá que esperar a la celebración del congreso y de las primarias para dilucidar qué es el producto político que deberá vender el nuevo PSOE, para lograr que su marca adquiera una identidad diferente a las del resto de opciones en el gran bazar de la democracia. En Suresnes, habitaba la esperanza. Y un PSOE renovado que no sólo exhibía chaquetas de pana, carteles con arcoíris y sonrisas juveniles, sino también una hoja de ruta que, en aquella época, incluía la autodeterminación de las nacionalidades históricas que hoy se rechaza de plano, hasta el punto de que ha obstaculizado cualquier negociación en la investidura fallida de Sánchez: “La definitiva solución del problema de las nacionalidades que integran el Estado español parte indefectiblemente del pleno reconocimiento del derecho de autodeterminación de las mismas que comporta la facultad de que cada nacionalidad pueda determinar libremente las relaciones que va a mantener con el resto de los pueblos que integran el Estado español”, decía entonces el PSOE renovado, que apostaba por una República federal que permitiera la cohesión del estado y “el pleno reconocimiento de las peculiaridades de cada nacionalidad y su autogobierno a la vez que salvaguarda la unidad de la clase trabajadora de los diversos pueblos que integran el Estado español”.

En la transición española, aquellos socialistas que venían de nuevas lograron seducir a la opinión pública en un breve lapso de tiempo, por encima de un PCE al que el imaginario del franquismo había logrado caricaturizar como un demonio rojo con grandes cuernos. Hoy, es un PSOE desgastado, por su propia historia y por lo que pudo haber sido y no fue. Mal lo tiene para recobrar la vitola de esa izquierda sociológica que seguía votándole a pesar de que la izquierda transformadora dijese que no lo era. Si facilitan el gobierno de Rajoy, como parecen abocados a hacerlo, ¿qué relato podrán brindar los socialistas a los suyos? Hoy por hoy, perdido el flanco izquierdo, el PSOE quizá apueste por recobrar el centro como única opción, como una tercera vía entre dos segmentos de la sociedad española visiblemente polarizados. Sería una opción, claro. Pero sus partidarios harían bien en recordar que el centro político en España no gana unas elecciones desde 1979. Cuesta trabajo aceptar que el viejo PSOE del rodillo termine acostumbrándose al traje a medida de un partido bisagra.

Quizá tendrían que olvidar a Rodolfo Llopis y recapacitar, como José Borrell en sus declaraciones a Pepa Bueno, que Podemos son sus hijos. Resulta obvio decirlo: los parientes cenan, al menos, en Nochevieja, aunque no se lleven del todo bien los cuñados. Si la familia de la izquierda no termina reconociendo sus similitudes, superando sus diferencias y buscando convergencias puntuales que sumen votos, la derecha seguirá fumando su eterno puro en La Moncloa. Lo permita el PSOE o no. Sigan unidos o no los socialistas, Suresnes continúa estando lejos del futuro.

Juan José Téllez

Fuente: Público.es

PSOE: Sánchez dimite, la crisis continúa




 Jaime Pastor

Consumatum est. Desde que, tras el pasado miércoles, con el golpe de silbato de Felipe González y la dimisión del sector afín a Susana Díaz de la Comisión Ejecutiva Federal, se iniciara una ofensiva en todos los planos, con PRISA a la cabeza, contra el todavía Secretario General del PSOE, era difícil pensar que el equipo encabezado por Pedro Sánchez fuera capaz de aguantar la presión sufrida durante la reunión de del Comité Federal. Y, efectivamente, al final ha tenido que tirar la toalla después de una votación a mano alzada en la que su propuesta de Congreso ha sido rechazada por 137 votos contra 105.

Se cierra así, provisionalmente, el momento más crítico del conflicto abierto en el seno de este partido, pero sigue pendiente el debate sobre la posición que deberá adoptar el grupo parlamentario ante la previsible votación sobre la investidura de Rajoy como presidente del gobierno antes de que finalice el plazo el 31 de octubre. Sabemos cuál es la intención de la elite ganadora pero parece que todavía no lo dice con la suficiente claridad por miedo al rechazo que puede encontrar en una parte importante de la militancia. ¿Someterán a referéndum la decisión final? ¿Habrá una presión de sectores militantes de este partido a favor de esa consulta?

Desde el miércoles y culminando en la jornada de hoy hemos visto transcurrir una “guerra fratricida” en la que, dejando aparte el papel de Felipe González/1. no han faltado anécdotas vergonzosas -como el hecho de arrogarse la “única autoridad” por parte de la presidenta de la Mesa del Comité Federal- y recursos por parte de unos y otros a métodos de resolución del conflicto nada democráticos. Todo, no lo olvidemos, por un debate táctico pero sin duda con un alcance mayor porque lo que está detrás del mismo gira en torno a cómo afrontar la crisis de régimen: ¿contribuir a resolverla permitiendo gobernar al PP de Rajoy o, por el contrario, intentando formar un “gobierno alternativo” que fuera capaz de ir atrayendo al redil de la “gobernabilidad” a Unidos Podemos e incluso a un sector del independentismo catalán?

Hoy ha quedado evidente que pese al apoyo que dieron a Sánchez la y los presidentes de gobiernos autonómicos (con la excepción de la de Baleares) en el anterior Comité Federal para intentar el “gobierno alternativo”, en realidad solo esperaban a su fracaso rápido para así poder entrar luego a negociar con el PP una posible abstención ante la investidura de Rajoy. Era, pues, un “De entrada, no a Rajoy” que venía a recordarnos el que empleara Felipe González con la OTAN para convertirse luego en un ferviente atlantista. A todo esto se ha sumado el miedo a unas terceras elecciones después de ver confirmado su declive electoral con los resultados de las elecciones gallegas y vascas, aunque no se haya dado ningún argumento de peso para atribuir solo a Sánchez la responsabilidad de los mismos.

A partir de ahora se abre una nueva etapa en este partido después de uno de los momentos más críticos de su historia, solo comparable con el que se produjo a finales del año 1935 o con el vivido en 1979, aunque ambos giraran alrededor de divisorias diferentes de la de ahora. Con todo, lo que ha quedado de manifiesto con este conflicto es que la crisis de la versión española de una socialdemocracia europea también a la deriva está conduciéndola a una pérdida ya irreversible de su centralidad, de su papel clave dentro de este régimen y, en resumen, de su capacidad para ser alternativa de gobierno. Ahora sí, se acabó definitivamente el bipartidismo y entramos en una nueva fase de recomposición del sistema de partidos en el que Podemos y las “confluencias” han de jugar un papel fundamental para construir desde el empoderamiento popular y, esperemos, con aquellos sectores del PSOE que también apuesten por ello, una firme oposición al PP y al bloque de poder que le sustenta.

La resistencia (no ajena a sus propios intereses) de la fracción más institucionalizada del PSOE ante el nuevo ciclo que se ha ido abriendo desde el 15M de 2011 y el ascenso electoral de Podemos, pese a los apoyos que ha obtenido en varias Comunidades Autónomas de esta formación para poder gobernar, parece que va a seguir presidiendo el comportamiento de este partido. Se han empeñado en continuar mirando más a la derecha que a la izquierda, primero revalorizando a Ciudadanos como “fuerza del cambio” y luego temiendo hacer oposición al PP en cuestiones clave como las políticas austeritarias de la troika. Una actitud semejante han mostrado ante la demanda del referéndum por parte de una mayoría soberanista catalana: su fidelidad a un nacionalismo español excluyente y a una lectura fundamentalista de la Constitución le han debilitado más en Catalunya y Euskadi y le están reduciendo a ser un partido del “Sur”, basado en lo que todavía son sus baluartes andaluz y extremeño.

No pudiendo ser ya alternancia en el gobierno sin contar con alianzas a derecha o izquierda y con una base electoral en declive, tanto socialmente (con una clase media menguante) como en su capacidad de atracción de las nuevas generaciones y de quienes ya reconocen abiertamente la realidad plurinacional dentro de este Estado, el PSOE está conociendo una nueva mutación: si ya hace tiempo que era un partido alejado de lo que fueron las señas de identidad originales de la socialdemocracia, ahora se queda sin proyecto alternativo frente a la derecha neoliberal y además con la tarea pendiente de reconstruir, desde una oposición subalterna al PP, una coalición dominante y un liderazgo en su seno que sean capaces de ir cerrando las heridas abiertas a lo largo de esta intensa semana en la que la “guerra” ha llegado hasta extremos inéditos.

1/10/2016

Jaime Pastor es profesor de Ciencia Política de la UNED y editor de VIENTO SUR

Notas:

1/ Ver el artículo de Roberto Montoya, F.G. y Cebrián, operación acoso y derribo a Sánchez en: http://www.vientosur.info/spip.php?article11737


Fuente: Viento Sur 

sábado, 1 de octubre de 2016

De la reclusión en aislamiento a la solidaridad de la huelga

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Amy Goodman

 y Denis Moynihan
Democracy Now!


La organización de base, esa ardua tarea de construcción de un movimiento social, puede resultar extenuante. Con frecuencia, la remuneración es baja o inexistente y el éxito no está garantizado. Como dijo Martin Luther King Jr. “Démonos cuenta de que el arco del universo moral es amplio, pero se inclina hacia la justicia”. Aunque no se inclina solo. En este momento, en condiciones que podrían considerarse de las más represivas que existen en Estados Unidos, crece un movimiento nacional por los derechos de los reclusos. Estados Unidos alberga a menos del 5% de la población mundial y a casi el 25% de la población carcelaria del mundo. Este movimiento parte de una celda de reclusión en aislamiento de la Correccional Holman, ubicada en la zona rural de Atmore, Alabama.

Desde la prisión, un hombre llamado Kinetik Justice dijo en mayo a “Democracy Now!”: “Estas huelgas son el método que encontramos para cuestionar el encarcelamiento masivo. El sistema carcelario es la continuación del sistema esclavista". Justice estaba usando un teléfono celular de contrabando desde el interior de una celda de reclusión en aislamiento en Holman, donde se encontraba recluido como castigo por impulsar la organización de los prisioneros. Él y otros reclusos de Alabama iniciaron una huelga de diez días el 1º de mayo, Día Internacional de los Trabajadores, en el marco de la cual se negaron a participar en labores carcelarias. “La reforma y los cambios por los que luchamos en Alabama hemos intentado conseguirlos a través de la justicia. Hemos intentado ponernos en contacto con nuestros legisladores. Y no hemos logrado nada de esa manera. Consideramos que nuestro encarcelamiento tiene mucho que ver con nuestro trabajo y con el dinero que se genera a partir del sistema carcelario”.

Kinetik Justice es uno de los cofundadores del movimiento Free Alabama Movement (FAM, por sus siglas en inglés), que tiene por objetivo la organización de los reclusos contra los programas de trabajo carcelario en condiciones de explotación. A pesar de no tener acceso a Internet, tienen un sitio web donde se puede descargar un libro del cofundador de FAM Melvin Ray. En el libro, Ray describe las dificultades que enfrentan en el sistema carcelario de Alabama y la manera en que se están movilizando. Ray, que también se encuentra encarcelado, comienza el libro diciendo: “LIBERTAD… No se confundan… Esa es la tarea del movimiento Free Alabama Movement. En algún momento, nosotros (los reclusos) tenemos que llegar no solo al punto en que estemos hartos de las condiciones inhumanas e inconstitucionales en las que estamos recluidos, sino que además tenemos que llegar al punto en que estemos preparados, en que tengamos la voluntad y la capacidad de hacer algo al respecto. Ese ‘algo’ es una huelga a nivel estatal de la mano de obra gratuita, una manifestación de protesta no violenta y pacífica en defensa de los derechos civiles y los derechos humanos".

La medida de protesta fue más allá de la huelga del Día de los Trabajadores y pasó a ser de alcance nacional. El 9 de septiembre, reclusos de al menos 24 estados participaron de una huelga coordinada al conmemorarse el 45º aniversario del motín que tuvo lugar en 1971 en la tristemente célebre prisión de Attica en el estado de Nueva York. Los reclusos que actualmente llevan adelante la huelga se manifiestan contra la reclusión en aislamiento por períodos prolongados, la atención médica inadecuada, la superpoblación, las agresiones violentas y el trabajo en condiciones de esclavitud.

El pastor Kenneth Glasgow, de Alabama, fundó la organización T.O.P.S., The Ordinary People Society o La Sociedad de la Gente Común, en español, para apoyar a los reclusos y exconvictos. Siendo él mismo ex-prisionero, nos dijo: “Los que están encarcelados reconocen el hecho de que la población pagó impuestos para su rehabilitación, para que reciban educación y capacitación a fin de reinsertarse en nuestra sociedad, porque el 98% de las personas encarceladas salen, y para que al salir sean capaces de ser ciudadanos productivos tienen que recibir esos conocimientos, educación y todo lo demás. Lo que consideran es que solamente se los alberga. Y los contribuyentes pagan entre 31.000 y 80.000 dólares por año, dependiendo del estado en el que se encuentran, para que los reclusos accedan a rehabilitación y educación que no están recibiendo. En cambio, lo único que se les brinda es la posibilidad de ser usados como mano de obra carcelaria gratuita”.

El pasado sábado por la noche, a la movilización de los reclusos de Holman se unieron aliados inesperados: los propios guardias de la prisión. Casi la totalidad de los guardias se negó a presentarse al inicio de su turno de doce horas. El 1º de septiembre pasado, el agente penitenciario de Alabama Kenneth Bettis, de 44 años de edad, fue apuñalado en Holman y murió dos semanas después. Al ser entrevistado nuevamente por “Democracy Now!” esta semana, Kinetic Justice explicó: “Hemos estado en comunicación entre ambos lados en las últimas semanas. En realidad, esta administración no tiene consideración por la vida humana. Y [los guardias] están empezando a ver que eso no afecta solo a los hombres que están recluidos aquí, sino que la violencia que generan en realidad llega a afectar también a los agentes. Y muchos de ellos están aterrados por lo que está pasando”.

El alcance nacional de la huelga carcelaria, con acciones en 40 o 50 prisiones a lo largo y ancho de Estados Unidos, es verdaderamente histórico, así como la solidaridad que se vio entre reclusos y guardias de Holman esta semana. Encerrados tras las rejas, privados de acceso a Internet e incluso al teléfono, impedidos de comunicarse fácilmente con los medios de comunicación, estos reclusos encabezan su propio movimiento, con la solidaridad de miles de personas desde afuera. “La esclavitud es difícil de exterminar en el sur”, escribe Melvin Ray en su libro. Aún así, con su activismo de base, estos reclusos están inclinando ese arco del universo moral un poco más hacia el lado de la justicia.

© 2016 Amy Goodman

Traducción al español del texto en inglés: Fernanda Gerpe. Edición: María Eva Blotta y Democracy Now! en español, spanish@democracynow.org

Amy Goodman es la conductora de Democracy Now!, un noticiero internacional que se emite diariamente en más de 800 emisoras de radio y televisión en inglés y en más de 450 en español. Es co-autora del libro "Los que luchan contra el sistema: Héroes ordinarios en tiempos extraordinarios en Estados Unidos", editado por Le Monde Diplomatique Cono Sur.

Fuente: http://www.democracynow.org/es/2016/9/30/de_la_reclusion_en_aislamiento_a
             Rebelión

¡Extra, extra de El País: Pedro Sánchez mató a Manolete!



Jorge Bezares


Debe ser que desde el arranque de la crisis ando preocupado con la idea de que no me voy a poder jubilar juntado letras.  Demasiados amigos y colegas las están pasando canutas para llegar al retiro dignamente (a uno le han regalado sus hijos un reloj con los días que le restan para el dorado punto y final).


Puede que tenga que ver con mi profunda decepción con un oficio que fue de héroes y que ahora resulta ser propio de escribanos que escriben al dictado de políticos o editores faltones y soberbios.

O quizás también me haya influido la infame cacería, el linchamiento pagado con dinero público –sí, con dinero público-, que está sufriendo Pedro Sánchez, un tipo bueno y honesto que ha intentado en estos últimos años sacar adelante un PSOE hundido por unos dirigentes incapaces –con ZP a la cabeza-, un PSOE metido en el mundo de los negocios y las puertas giratorias por otros –con Felipe González a la cabeza-, un PSOE sin proyecto, sin discurso y sin gestión que se ofrece como tabla de salvación, como orgasmo de fraternidad –con Susana Díaz a la cabeza-.

Influido por todo eso, soñé que en plena Gran Vía un jovenzuelo, vestido del NY de los años veinte, gritaba: ¡Extra, extra de El País: Pedro Sánchez mató a Manolete! Citaba fuentes del PSOE andaluz. La cabecera del periódico que pude leer fue efectivamente El País pero en letra Brush Scrip MT (El País). El formato era sábana, como aquel del mítico DIARIO DE CÁDIZ donde eché los dientes.

Recuerdo que me dije inicialmente: “¡Joder, qué pelotazo han dado estos tíos!” Hasta que me acordé, en un despertar en pleno sueño, que a Manolete lo mató un toro llamado  Islero en la plaza de Linares.

En fin, el subconsciente tiene estas cosas, que uno se preocupa más de la cuenta y le salen sueños dignos de un psicoanalista argentino.

Pero dicho esto en un contexto de duermevela periodística, volvamos a la cruda realidad. El editorial de El País Salvar al PSOE, plagado de insultos y descalificaciones hacia Pedro Sánchez, es un acto panfletario infame que mancha los 40 años de democracia y buen periodismo que esa cabecera de referencia ha venido practicando. ¡Si Javier Pradera levantara la cabeza!

Siempre he pensado que los lectores éramos accionistas sentimentales y morales de nuestro periódico de referencia. Yo mamé el periódico que fundaron Juan Luis Cebrián y Augusto Delkáder y me hice periodista leyendo a Luis Gómez, José Yoldi, Maruja Torres, Rosa Montero, Karmentxu Marín, Manuel Vázquez Montalbán, Bastenir, Haro Tecglen, Juan Cruz, Manuel Vicent, Joaquín Estefanía, José María Izquierdo, Soledad Gallego, Santos Juliá…

A partir de este editorial, me siento totalmente desvinculado de El País, de este El País chico y estrecho, con titulares que no se corresponden con las informaciones de las páginas interiores y con una parcialidad enfermiza, y he decido no volver a comprarlo. Es verdad que un lector menos no es nada.  Pero tengo fuerza moral para decirlo alto y claro. Me lo gané cuando años atrás, en pleno intento de Aznar por meter en la cárcel a Cebrián y a Polanco, defendí la candidatura del primero de ellos para el Premio Agustín Merello de la Asociación de la Prensa de Cádiz. Por supuesto, se lo dieron: acumulaba entonces méritos suficientes para llevárselo.

Cuando se produjo la última gran escabechina en El País, recortes que han llevado en parte al periódico al estado actual de decadencia, algún amigo me sugirió que le pidiéramos a la Asociación de la Prensa de Cádiz que le reclamara la devolución del galardón. Me negué porque difícilmente, muy difícilmente, renuncio a mis afectos, y porque eran dos Juan Luis muy diferentes.

Pero hoy, “enfático” con el Grupo Prisa, en especial con El País, tal como se mostró José Borrell esta mañana ante Pepa Bueno en la Cadena SER, estoy convencido de que alguien debe invitar a Cebrián a almorzar al mejor restaurante de Madrid y comunicarle muy educadamente que se queda sin chófer, que le reduce un 90% el salario y que vaya pensando en jubilarse, que ya va siendo hora. Por supuesto, todo aliñado con una gran placa de plata que rece: “Gracias por los servicios prestados, Juan Luis. Nunca te olvidaremos”.  Y puerta y calle con un pasodoble para que vuelva el buen periodismo y se recupere el respeto a los lectores.

PD: (1) José Borrell, con las declaraciones que hizo en la Cadena SER, se convirtió sin ningún género de dudas en el referente moral de la vieja guardia socialista junto a Alfonso Guerra.

(2) ¿Comparte Pérez Rubalcaba, flamante miembro del Comité Editorial de El País, los insultos y descalificaciones vertidos por su rotativo contra Pedro Sánchez?

(3) La militancia socialista va a acudir en bloque a la puerta de Ferraz este sábado para ofrecerle música de viento a los críticos. La tacharán de violenta y antisistema.

(4) Empiezan a organizarse los pedristas en Andalucía contra Susana Díaz.
Jorge Bezares
Fuente: Público.es

El marrón de la abstención


Josep Borrell

Es indefendible apostar por la abstención y no decirlo: querer solucionar este debate con un golpe interno y una gestora para evitar así las críticas de la militancia y de los votantes, para que no te culpen de haber tomado tú la decisión.

Ignacio Escolar  

“Hay que darle un Gobierno a España”, dice Susana Díaz, dice Alfredo Pérez Rubalcaba, dice Eduardo Madina y dicen todos los críticos con Pedro Sánchez que estos días han querido hablar. Todos lo dicen, pero casi ninguno termina la frase. Hay que darle un Gobierno a España… un Gobierno de Rajoy.

El debate sobre si el PSOE debe permitir la investidura del presidente de los sobres es perfectamente legítimo y entendible en ese partido. No creo que todos los dirigentes y votantes del PSOE que defienden la abstención estén a sueldo del Ibex o al servicio del PP. Hay un argumento muy pragmático para ello: que la izquierda podría pasar de Guatemala a guatepeor. Si no sale otro Gobierno alternativo –cosa que es difícil y no depende solo del PSOE– y se repiten elecciones, casi la única certeza es que le irá aún mejor al PP, y que Mariano Rajoy tendrá las manos mucho más libres. El año sin Gobierno, el año de las tres elecciones, terminaría así con Rajoy renacido y la izquierda más dividida e irrelevante.

También hay buenos argumentos para defender el no, no solo por una cuestión de pura coherencia; por cumplir con la palabra dada a tus votantes ante un candidato al que Sánchez llamó con razón “indecente”. Antes de rendirse ante Rajoy, hay que agotar todas las vías posibles de un Gobierno sin el PP y eso aún no se ha hecho a fondo –las posiciones de bloqueo pueden cambiar a medida que los distintos partidos cojan miedo a una repetición electoral–. Además, para el PSOE, es posible que sea incluso más dañino convertirse en la muleta de un presidente enfangado en la corrupción que unas nuevas elecciones cuyo resultado, aunque previsible, no está decidido.

Lo que es indefendible es apostar por la abstención y no decirlo: querer solucionar este debate con un golpe interno y una gestora para evitar así las críticas de la militancia y de los votantes, para que no te culpen de haber tomado tú la decisión. Para no pasar a la historia como el líder socialista que le abrió la puerta de La Moncloa a Mariano Rajoy.

Hablemos claro: lo que siempre ha pretendido Susana Díaz no es "pensar en España" antes que en el partido o ella misma. Es que fuese algún otro –a ser posible el propio Sánchez– quien se comiese el marrón de la abstención.

Susana Díaz pudo presentarse a las primarias del PSOE de 2014 y al final no lo hizo. No lo hizo por propia voluntad, no porque no quisiera liderar el PSOE. Su intención era distinta: llegar a la secretaría general del PSOE por proclamación, y no por competición. Que fuesen unas primarias a su manera, con una única candidata.

Para ello, en 2014, necesitaba que todos los demás candidatos de renombre se apartasen. Carme Chacón se apartó. Patxi López se apartó. Pero Eduardo Madina dijo que no se apartaba, a pesar de la tremenda presión que se desató contra él; hasta el rey emérito en esto se empeñó.

Como Madina no se rindió, Susana Díaz no pudo ser proclamada secretaria general sin competición, como pretendían la mayor parte de los barones y notables del partido. Así que no quedó más remedio que pasar al plan B. Ese plan B fue Pedro Sánchez, al que Susana Díaz apoyó a cambio de un compromiso: que le apoyaba en la secretaría general a cambio de que el candidato a presidente del Gobierno se decidiría en un año, cuando ella ya hubiese ganado en las urnas la presidencia de la Junta, en vez de heredarla, y estuviese en mejor posición.

Más tarde ocurrió lo que siempre ocurre en política: pones a alguien en el sillón y ese alguien después actúa como si fuese libre y no te guarda lealtad –exactamente lo mismo que hizo Susana Díaz con Manuel Chaves y Pepe Griñán–. Además, las cosas no sucedieron como muchos esperaban: el resultado de las autonómicas y municipales fue bastante bueno para el PSOE, que recuperó gran parte de su poder institucional –a diferencia de las derrotas vascas y gallegas, nadie responsabilizó a Sánchez de aquellas victorias–. Además, Susana Díaz quedó atrapada en una investidura que llevó varios meses porque el PP se negó a hacer en Sevilla lo que ahora pide al PSOE en Madrid (abstenerse). Contra el pronóstico de muchos en el partido, Sánchez acabó siendo el cartel electoral.

La presidenta andaluza perdió el tren de las primarias de 2014. Pero no es la única vez que lo ha dejado pasar, siempre por idénticos motivos: por exceso de táctica y falta de valentía política. También pudo pedir un Congreso tras las elecciones del 20 de diciembre, y durante semanas barajó esa opción. Hubo todo tipo de planes y reuniones para preparar ese desembarco, pero de nuevo Susana Díaz no se atrevió.

Ahora estamos en un punto absurdo donde ambos bandos enfrentados supuestamente piden lo mismo: unas primarias y un Congreso. Pidiendo supuestamente lo mismo, hay unos que han preferido ganar la discusión por medio de un golpe palaciego con 17 dimisiones y una interpretación más que discutible de los estatutos, como si estuviesen en una peleíta de las juventudes socialistas y no intentando cambiar al primer secretario general votado por los militantes.

"Al secretario general del PSOE solo le puede cesar el Congreso o una moción de censura en el comité federal. Que yo sepa, el grupo Prisa no puede cesar al PSOE", dice Josep Borrell, y tiene toda la razón.


Borrell también defiende que “no es una pelea de buenos y malos, es una lucha por el poder”, y en esto también acierta. Muchos de los enemigos internos del secretario general se los ha ganado él solito. Las mismas artes que aplica Susana Díaz y su gente contra Sánchez ha empleado César Luena contra prácticamente todas las federaciones. La escuela de ambos es también la misma: las juventudes socialistas. Un lugar que aplica en la política una selección natural similar a la que aparece en la novela de ciencia ficción ‘Los juegos del hambre’: metes a un montón de chavales en un coto cerrado, dejas que se maten entre ellos y al que sobreviva le nombras secretario de organización.

Supuestamente, la discusión no es por el congreso ni por el método, sino por la fecha, y por quién manda hasta la fecha. ¿Por qué tienen tanto interés en esto? ¿Por qué montar un golpe palaciego tan desproporcionado y que tanto daño hace a todo el partido y a la izquierda en general? ¿De verdad la única manera que encontraron de cambiar al capitán era hundir el barco? ¿Y todo esto simplemente por la fecha del congreso? ¿De verdad?

El argumento de que no da tiempo a montar un congreso en tan poco tiempo es simplemente ridículo. Insulta a la inteligencia. Los críticos no tienen tiempo para preparar una candidatura a las primarias en dos semanas, pero son capaces de montar un golpe en dos días.

La primera razón por la que los críticos prefieren votar en unos meses y no ahora es para que el espinoso asunto de la abstención a Rajoy no entre en la campaña de las primarias y la responsabilidad sea colegiada, de la gestora, y no lleve el sello de Susana Díaz.

Si hay unas primarias y Susana Díaz se anima al fin a dar la batalla en campo abierto, tendrá por delante una complicadísima campaña donde no quedará ya más remedio que pronunciarse sobre que significa exactamente pedir “que haya un Gobierno en España”. Y explicárselo a los militantes.

La discusión de la fecha tiene otra derivada más. Si hay primarias y Susana Díaz se presenta y las gana, no es seguro que con eso logre evitar unas nuevas elecciones. Y a la presidenta de Andalucía no le interesa lo más mínimo enfrentarse en este momento al PP: iría a una derrota segura. Ésta es otra de las ventajas de que haya gestora por unos meses: así se garantiza que, en caso de elecciones, Susana Díaz no se tiene que quemar (apuesten por Ángel Gabilondo o una opción similar como candidato para perder).

Que sea Sánchez o una gestora quien lidere el partido hasta el congreso tiene otra consecuencia más: que será esa dirección quien más mano tendrá sobre el procedimiento elegido por las primarias, empezando por el voto por Internet. Si los militantes pueden votar desde casa, la influencia de los aparatos en las primarias será mucho menor.

Anoche, en su discurso sin preguntas ante la prensa, Pedro Sánchez aseguró que siempre ha pensado que lo mejor para el PSOE es votar no. Los críticos –y el propio Felipe González– afirman que miente, que esto no es así, que en privado decía que se abstendría y que después cambió de opinión.

¿Se refugia Pedro Sánchez en la militancia para mantenerse en el poder? ¿Apuesta por el no a Rajoy porque sabe que es una opción más popular entre sus bases? Es muy posible: si Sánchez hubiese defendido en público la abstención ya estaría muerto. Pero en ningún caso esto justifica un golpe “de sargento chusquero”. Menos aún cuando quienes critican su posición –con honrosas excepciones, como Fernández Vara– no aplican la más mínima valentía política: la de decir lo que se pretende hacer y defenderlo. Incluso si se corre el riesgo de perder. Incluso si no es la opción más popular.

El marrón de la abstención no es lo único que explica este lamentable golpe palaciego. Tampoco el porqué de la enorme cobertura mediática a esta operación, con el diario El País quemando en esta batalla gran parte de su credibilidad. Sin duda, hay otro motivo: que un Gobierno alternativo a Rajoy es muy difícil, pero no completamente imposible. Que los mismos que se burlan de Pedro Sánchez por intentarlo temen que esta vez lo pueda lograr. Que ese Gobierno solo sale si es con un pacto con Podemos. Y que el poder hará lo imposible para evitar, a cualquier precio, que Podemos llegue a gobernar. Incluso si el precio es sacrificar al PSOE.

Ignacio Escolar

Fuente: eldiario.es

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