jueves, 23 de abril de 2015

Políticos incultos

 
Aníbal Malvar

tuit

Los nombres y datos de morosos, defraudadores y evasores fiscales son “la repera patatera”, según nos desveló ayer el director de la Agencia Tributaria,Santiago Menéndez. Mientras, en un foro de empresarios, Mariano Rajoyafirmaba: “Voy a dar la batalla por el PIB y por el sentido común”. Y Pedro Sánchez, como no había sesión en el Congreso en la que equivocar su voto a favor del PP, saludaba en twitter desde “Soria cuna de Machado” (pon tú la coma, si no eres político, miembro ni miembra, please). María Dolores de Cospedal se puso más diferida que nunca y expresó su alborozo por encontrarse “en Las Hurdes de Andalucía” (estaba en Cáceres). Alicia Sánchez Camacho, lideresa del PP catalán, asegura en las redes sociales que no quiere que la consideren “estrangera”, como un Juan Ramón Jiménez inverso, o sea, un Guan Ramón Güiménez. Y así.

pedro

Boutades como estas aparte, suele dar bastante pudor leer los artículos que publican en los periódicos nuestros dirigentes políticos, reventones de tópicos como una redacción escolar y vacíos de toda lírica inteligente (disculpad el pleonasmo). A veces parece que nos ocultan su sabiduría por magra que sea, pues es difícil encontrar en los bares, en los campos, en los andamios, en las minas y en las cárceles tan alto grado de zafiedad. Mientras, nuestros ingenieros aeronáuticos y nuestros poetas reparten pizzas subidos a una moto de pedales.

La regeneración democrática de España no solo es cuestión de charcutería. Ya decía Miguel de Unamuno, famoso cupletista toledano, que “la libertad que hay que dar al pueblo es la cultura”. Pero no se puede dar de lo que no se tiene.

Tampoco resultan muy inteligentes las disculpas tras el sonrojo. A veces son hasta mezquinas. Pedro Sánchez, por ejemplo, ordenó a las huestes socialistas difundir que la burrada Machado/Soria había sido un error de su equipo de comunicación. O sea, que Sánchez ni siquiera escribe sus propios tuits, con lo que reconoce estar engañando a sus 150.000 seguidores. Y busca culpables del desliz entre sus subordinados. Eso está muy feo. La culpa es de Machado y de un patio de Sevilla, como todo el mundo, menos Pedro Sánchez, ha leído alguna vez.

biblio

 

John Steinbeck, popular actor de culebrones neozelandeses, sugería que el grosor de la capa de polvo de los libros en las bibliotecas públicas es el termómetro de la cultura de un país. Se conoce que visitaba poco parlamentos y sedes de partidos. Tengo un amigo que dice que no vota porque considera obsceno ofrecer el velamen de su patria a alguien con menos cultura que él: “No puedo votar a nadie que sea menos inteligente que yo, que no soy muy inteligente”, dice (vale, lista, es cierto: mi amigo soy yo, pero no me atrevía a desvelar ante el sabio lector lo asquerosamente petulante que puedo llegar a ser).

cervantes

Ya he sugerido aquí arriba que esta liturgia de la zafiedad y la ignorancia a la que nos someten a diario nuestros dirigentes me parece más grave que la corrupción, porque la corrupción se puede perseguir, pero la incultura no. Es más: la corrupción se suele caracterizar por su afán de perseguir a la cultura, al sabio, a la poeta, al pintor, a la maestra, al periodista y a Galileo. El 21% del IVA cultural va en esa línea. Mientras a Cervantes se le estigmatiza con ese impuesto, el porno solo cotiza al cuatro. “La repera patatera”, que diría nuestra quevedesca agencia tributaria. País.

Aníbal Malvar

Aníbal Malvar es periodista y escritor. Su última novela es "La balada de los miserables" (Akal, 2012)
http://www.akal.com/libros/La-balada-de-los-miserables/9788446035435.
Más información en http://es.wikipedia.org/wiki/Aníbal_Malvar
Sígueme en twitter @anibalmalvar

FUENTE: PÚBLICO.ES

La conspiración de la nuca

Más sobre el caso Rato

 

Resultado de imagen de caso rato

De: Juan Carlos Escudier

Como no podía ser de otra manera en el reino de los complots, la gran incógnita que sobrevuela ahora el ‘caso Rato’ no es si el exvicepresidente cometió delitos de blanqueo de capitales o de alzamiento de bienes, que eso ya se da de suyo, sino si tras su detención exprés ha habido una conspiración, otra más, aunque en este caso no exista acuerdo sobre sus urdidores. Primero se pensó que quien había mecido la mano en la nuca de Rato era el propio Gobierno, ya fuera para demostrar que era implacable contra la corrupción o para desactivar a tiempo una bomba cuyo estallido era incontrolable. Posteriormente, se ha extendido justamente la idea contraria: hay una conjura, sí, pero para devolver a Rajoy por manso al Registro de Santa Pola.

Pensar que hemos asistido a un folletín producido en los estudios de la Moncloa para convertir al presidente en Mister Proper parece disparatado, aunque, si así fuera, sólo cabría desear al estratega una pronta recuperación en alguna clínica psiquiátrica. Imaginar al PP combatiendo sin desmayo a los corruptos, especialmente a los que han abrevado en sus establos, es más propio de una película de ciencia ficción, y habría requerido un paisaje lunar y que Rato hubiese irrumpido en escena embutido en una escafandra con gravedad cero.

De hecho, la percepción general de la calle es que Alí Babá tenía varias cuevas y que el Gobierno y su partido regentan una de ellas en régimen de franquicia de la que algún día podría salir hasta Rajoy con la nuca protegida para no darse un coscorrón con las estalactitas.

La segunda opción es mucho más sugerente por lo que tiene de magnicidio. Un grupo de ‘golpistas’ en el interior del PP estaría determinado a acabar con la vida política de Rajoy, aunque ello implicara el hundimiento del partido en el próximas municipales y autonómicas. Así, tras el presumible desastre electoral, el gallego se vería obligado a convocar un congreso extraordinario en el que se le agradecerían los servicios prestados y se elegiría un nuevo líder para concurrir a las generales a final de año. En resumen, un disparate aún mayor.

Queda, no obstante, una tercera vía inexplorada, que también es tradición por estos lares: el reality de la detención de Rato ha combinado alguna venganza personal con una colosal chapuza, sin que nadie se haya parado a pensar en las consecuencias. Actualmente, es la hipótesis más probable.

Nuevamente, se ha perdido de vista lo esencial. Y es que sólo con la vergüenza extraviada o intacta por falta de uso puede continuar como ministro el padre de una amnistía fiscal cuya última consecuencia ha sido extender la impunidad y desplegar una alfombra roja a lo más granado de nuestras clases delictivas, de las que en tiempos recibíamos incluso lecciones de moralidad.

En contra de lo que dice Montoro, lo de Rato no es la trapacería de un particular sino el exponente de una indecencia institucionalizada que, de haber sido por el prenda de Hacienda, ya estaría legalizada o prescrita, tal era su intención inicial. La “repera patatera”, a la que aludía este martes el director de la Agencia Tributaria, Santiago Menéndez, en referencia al contenido de los expedientes de los 715 contribuyentes investigados tras la amnistía, es exclusivamente la calderilla del atraco.

Tal es el desahogo, que ni Montoro se ve en la necesidad de dejar el cargo ni Rajoy en la de dar explicaciones sobre ese patio de Monipodio que el día menos pensado acabará eligiéndole presidente de la comunidad de vecinos. Rajoy ha estado en el centro de la Gürtel, de los sobresueldos de Bárcenas y de la contabilidad B del PP, y es el responsable directo de la designación de Rato como presidente de Cajamadrid, esa magistral operación que ya nos ha costado 24.000 millones de euros. Su habilidad para relacionarse con facinerosos es admirable. Invariablemente, de todo ello se ha enterado por la prensa, algo bastante inverosímil siendo como es lector del Marca.

La capacidad de sorpresa está agotada en un país que parece de goma y que asiste inerme a la constatación del saqueo y de la impudicia de unos malhechores disfrazados de políticos que han hecho de la democracia un Monopoly en el que siempre terminan forrándose. Lo grave no es que el Gobierno se oponga a facilitar la lista de unos cientos de presuntos delincuentes; lo realmente grave es que diga que se lo impide la ley, y que hasta lleve razón. Esa es la democracia que tenemos.

FUENTE: PÚBLICO.ES

LA HIPOCRESÍA DE LA D.E.A. DE ESTADOS UNIDOS

 

Resultado de imagen de dea

 

 

 

DEA: escándalo y doble moral

Editorial de La Jornada

La Jornada

La directora de la agencia antidrogas de Estados Unidos (DEA, por sus siglas en inglés), Michele Leonhart, renunció a su cargo ayer a raíz de un escándalo que involucra a agentes de ese organismo en fiestas con prostitutas en Colombia, y luego del voto de no confianza que emitió la Cámara de Representantes del vecino país respecto del desempeño de la funcionaria en torno al asunto.
Debe recordarse que el mes pasado el Departamento de Justica estadunidense dio a conocer un reporte interno que reveló la participación de algunos de sus agentes en fiestas con prostitutas financiadas por cárteles del narcotráfico en Cartagena, Colombia, como parte de una investigación más amplia derivada de otro escándalo, en el que miembros del servicio secreto estuvieron involucrados con trabajadoras sexuales en esa misma ciudad, en 2012, cuando el presidente Barack Obama participaba en la Cumbre de las Américas.
Más allá del escándalo sexual y de sus implicaciones morales y de imagen pública para el gobierno estadunidense, el episodio es revelador de la débil línea divisoria que existe entre las corporaciones de seguridad y combate al narcotráfico del vecino país y las organizaciones delictivas a las que dicen perseguir. El hecho referido es un botón de muestra de la hipocresía y la doble moral de la clase política estadunidense en el tema del combate a las drogas: mientras países como México y Colombia han sufrido los estragos de una política de combate al narco impuesta y diseñada desde Washington, funcionarios de ese gobierno se han visto involucrados en episodios de abastecimiento de armas a los cárteles, como ocurrió en nuestro país a instancias de la agencia gubernamental encargada de controlar el tabaco, el alcohol y las armas de fuego (ATF).
En el último trienio se ha dado a conocer y se ha documentado que la propia DEA ha participado en operaciones de lavado de dinero para los narcotraficantes del sur del río Bravo; los comerciantes de armamento de la franja sur de Estados Unidos hacen dinero vendiendo armas sin ningún control oficial, a sabiendas de que buena parte de ellas son enviadas a la delincuencia organizada en México, y no se tiene noticia de que el gobierno de Washington realice un esfuerzo policial significativo contra la introducción de drogas ilícitas por la frontera común ni que se empeñe en desmantelar las redes de distribución de enervantes en su propio territorio.
Según puede verse, las dependencias del gobierno estadunidense como la ATF y la DEA no muestran escrúpulos para quebrantar la legalidad nacional, traficar armas de fuego destinadas a los grupos criminales que comercian droga, lavar dinero procedente de éstos e incluso participar en fiestas financiadas por narcotraficantes, como ha quedado claro en diversas pesquisas realizadas en el país vecino. En tales circunstancias, resulta grotesco que políticos y medios de la nación vecina se desvelen ante la supuesta falta de confiabilidad de las corporaciones de seguridad de países como México y Colombia, y que justifiquen, con base en ello, la operación de sus propios efectivos en territorios ajenos.
Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2015/04/22/opinion/002a1edi

martes, 21 de abril de 2015

Las sanciones unilaterales violan los acuerdos internacionales

 

 

 

 

por Alfred de Zayas

Al cabo de largos años de un debate que plantea que las sanciones unilaterales contra un Estado son violatorias del Derecho Internacional, el Consejo de Derechos Humanos de la ONU acaba de nombrar un relator especial encargado de investigar sobre la aplicación de medidas coercitivas unilaterales, lo cual incluye las sanciones económicas. En entrevista concedida al semanario suizoHorizons et débats, el profesor Alfred de Zayas explica por qué las sanciones unilaterales violan el Derecho Internacional.

RED VOLTAIRE | ZÚRICH (SUIZA)

JPEG - 43.8 KB
El profesor Alfred de Zayas, especialista en Derecho Internacional.

Horizons et débats: En el informe dirigido al Consejo de Derechos Humanos de la ONU, informe que usted presentó personalmente el 10 de septiembre de 2014, usted menciona las medidas coercitivas unilaterales, como por ejemplo las sanciones económicas, como no pacíficas y no correspondientes con los objetivos y principios de las Naciones Unidas. ¿Qué quiso usted decir con eso?

Profesor Alfred de Zayas: No sólo las medidas coercitivas unilaterales sino a menudo también las medidas multilaterales violan tanto la letra como el espíritu de la Carta de las Naciones Unidas, principalmente su Preámbulo y los Artículos 1 y 2.

La ONU se basa en el principio de la igualdad soberana de todos sus miembros. Las sanciones y embargos violan numerosos acuerdos internacionales y «los principios generales del derecho reconocidos por las naciones civilizadas» [Artículo 38 de los Estatutos de la Corte Internacional de Justicia].

Horizons et débats: ¿De qué principios del derecho se trata en este caso?

Prof. Alfred de Zayas: Fundamentalmente del principio de soberanía de los Estados, del principio de no injerencia en los asuntos internos de otros Estados, la libertad de comercio internacional y, entre otras cosas, la libre navegación.

También violan principios del derecho internacional, pacta sunt servanda, ya que las sanciones y embargos impiden la ejecución de tratados vigentes conformes al Derecho Internacional. La aplicación extraterritorial de leyes nacionales representa una nueva forma de colonialismo que implica la usurpación de competencias, casi una especie de anexión de otras jurisdicciones a través de medios que extienden la jurisdicción nacional.

Horizons et débats: ¿Existen también resoluciones de la ONU violadas por las medidas coercitivas unilaterales?

Prof. Alfred de Zayas: Varias resoluciones de la Asamblea General de la ONU están siendo violadas, como la Resolución 2625 (del 24 de octubre de 1970) sobre las relaciones de amistad y de cooperación entre los Estados, Resolución cuyo preámbulo estipula que los Estados están obligados «a abstenerse de intervenir en los asuntos de otro Estado». Esto es

«una condición esencial que debe cumplirse para que las naciones vivan en paz entre sí».

Además, todos los Estados están obligados

«a abstenerse, en sus relaciones internacionales, de recurrir a medidas de fuerza de tipo militar, político, económico o cualquier otro, dirigidas contra la independencia política o la integridad territorial de cualquier Estado».

Y la Asamblea General precisaba también:

«Ningún Estado ni grupo de Estado tiene derecho a intervenir, directa o indirectamente, por ninguna razón, en los asuntos internos o externos de otro Estado.
Por consiguiente, no sólo la intervención armada sino también cualquier otra forma de injerencia o toda amenaza, dirigidas contra la personalidad de un Estado o contra sus elementos políticos, económicos y culturales, son contrarias al Derecho Internacional.
Ningún Estado puede aplicar ni estimular el uso de medidas económicas, políticas ni de cualquier otra naturaleza para obligar otro Estado a subordinar el ejercicio de sus derechos soberanos ni para obtener de otro Estado cualquier tipo de ventaja.»

Horizons et débats: ¿Qué debemos entender por «medidas de cualquier otra naturaleza»?

Prof. Alfred de Zayas: Por ejemplo, un «bloqueo de los puertos o costas de un Estado por las fuerzas armadas de otro Estado» representa una agresión contra el Derecho Internacional [Asamblea General, Resolución 3314, Artículo 3 c].

Horizons et débats: ¿Se ha pronunciado la comunidad internacional sobre ese tema?

Prof. Alfred de Zayas: La mayor parte de los Estados han designado repetidamente las medidas coercitivas unilaterales como contrarias al Derecho Internacional. Así lo han hecho, por ejemplo en las 23 resoluciones de la Asamblea General de la ONU sobre el embargo [estadounidense] contra Cuba (cf. Resolución 69/5 del 28 de octubre de 2014). En ocasión de la adopción de esa resolución –118 Estados votaron a favor, sólo 2 (Estados Unidos e Israel) votaron en contra y 3 se abstuvieron– varios países designaron explícitamente el embargo como «ilegal» [1].

Horizons et débats: Es una mayoría aplastante.

Prof. Alfred de Zayas: Durante los debates en la Asamblea General, todos los representantes de Latinoamérica respaldaron a Cuba. Hablando en nombre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), que incluye a los 33 países de las dos Américas –con excepción de Estados Unidos y Canadá–, el embajador de Costa Rica en la ONU, Juan Carlos Mendoza, denunció el efecto extraterritorial de las leyes estadounidenses del bloqueo, que afectan a terceros Estados, señalando:

«Las medidas unilaterales tomadas en el contexto del bloqueo afectan a numerosas empresas que, de conformidad con el Derecho Internacional –incluyendo las reglas establecidas por la Organización Mundial del Comercio (OMC)– mantienen relaciones comerciales con Cuba.»

Los representantes del Movimiento de Países No Alineados también precisaron que las sanciones contra Cuba son «ilegales».

JPEG - 46.5 KB

Horizons et débats: ¿Es Estados Unidos el principal actor en materia de sanciones?

Prof. Alfred de Zayas: Según las informaciones del Tesoro estadounidense, Estados Unidos mantiene actualmente 26 «Sanctions Programs [2]». La aplicación extraterritorial de leyes nacionales, como por ejemplo la ley [estadounidense] Helms-Burton del 12 de marzo de 1996, viola también los derechos de numerosos terceros Estados y ha sido condenada repetidamente por la comunidad de Estados como violatoria del Derecho Internacional.

Horizons et débats: Según lo que usted nos explica es evidente que las sanciones unilaterales violan masivamente el Derecho Internacional.

Prof. Alfred de Zayas: Sí, es evidente que son ilegales. El problema es saber cómo aplicar eficazmente el Derecho Internacional. Hasta ahora la ONU no tiene cómo obligar a uno de los 5 miembros permanentes del Consejo de Seguridad a comportarse en conformidad con el Derecho Internacional. Estos gozan de una impunidad de facto.

Pero sería posible emprender un proceso de reclamación de un Estado ante el Comité de Derechos Humanos de la ONU, según el Artículo 41 del Pacto Internacional Relativo a los Derechos Civiles y Políticos, lo cual obligaría la ONU a ocuparse de la cuestión, al menos a discutir la situación y pronunciarse, aunque eso no cambie nada. Una condena tiene al menos cierto valor moral.

Horizons et débats: ¿Qué normas vinculadas a los derechos humanos pueden estar siendo violadas por las sanciones?

Prof. Alfred de Zayas: El derecho a la vida (Artículo 6 del Pacto Internacional sobre los Derechos Civiles y Políticos). Las sanciones contra Irak, Irán, Cuba, Sudán, Venezuela, Zimbabwe, etc. han empeorado la situación en esos países. Hay gente que ha muerto por falta de alimentos, de agua potable, de atención médica y de medicinas.

Y también se viola así el ejercicio de los derechos económicos y sociales, protegido por el Pacto Internacional sobre los Derechos Económicos, Sociales y Culturales. Las sanciones pueden ser al mismo tiempo violatorias de las Convenciones de Ginebra y de otros tratados vinculados al Derecho Internacional Humanitario.

Horizons et débats: En ese caso, ¿son también problemáticas las nuevas sanciones contra Rusia?

Prof. Alfred de Zayas: Sería bueno que hubiese una decisión jurídica que aclarara esta cuestión, como por ejemplo una opinión de la Corte Internacional de Justicia conforme al Artículo 96 de la Carta de la ONU. Eso sería útil para que se analizaran más detalladamente los diferentes aspectos de las sanciones y de sus implicaciones para los derechos humanos.

Horizons et débats: Si las sanciones son ilegales, ¿qué significa eso para los Estados que las respaldan?

Prof. Alfred de Zayas: Que tienen la obligación de responder por ello, en particular cuando se violan los derechos humanos, cuando –por ejemplo– las sanciones desembocan en hambruna, conducen al uso de la fuerza, a una migración masiva o una limpieza étnica.

Según el principio erge omnes (que concierne a todos los Estados), los Estados no tienen derecho a aceptar las violaciones del derecho por parte de otros Estados ni a aportarles ningún tipo de respaldo, por ejemplo financiero.

Pero, como ya dije anteriormente, el Derecho Internacional no se aplica de forma automática.

Para eso necesitamos la voluntad política de la comunidad internacional. Pero, por desgracia, la solidaridad internacional no es la regla y la mayor parte de los medios [de prensa] le hacen el juego a los poderosos.

Horizons et débats: ¿Cuándo puede decirse que unas sanciones son «legales»? ¿No se cristaliza esa noción en una zona gris?

Prof. Alfred de Zayas: Aunque existen numerosas «zonas grises» en el Derecho Internacional, la situación es aquí un poco más clara. Según el Artículo 41 de la Carta de la ONU, el Consejo de Seguridad puede imponer sanciones económicas. Pero sólo después de haberse asegurado, en el marco del Artículo 39 de la Carta, que existe peligro para la paz. Este tipo de sanciones se ha utilizado con éxito, por ejemplo, en la lucha contra el colonialismo, contra el racismo y el apartheid en Rhodesia/Zimbabwe y en Sudáfrica.

Un embargo sobre las armas podría ser absolutamente legal si el objetivo final fuese promover la paz y permitir la solución de un conflicto por la vía diplomática. Un embargo sobre las armas debería imponerse a todas las partes implicadas en un conflicto y la comunidad internacional debe implicarse activamente a favor de un cese del fuego y de negociaciones de buena fe.

Pero la mayor parte de las sanciones no son eficaces e incluso resultan contraproducentes. Las sanciones dictadas por el Consejo de Seguridad de la ONU pueden agravar considerablemente no sólo la situación de los derechos humanos en un Estado, sino también facilitar o conducir a la corrupción y la delincuencia.

Horizons et débats: ¿Qué puede decirse como conclusión hasta el presente?

Prof. Alfred de Zayas: Todo régimen de sanciones, ya sea unilateral o multilateral, debe ser sometido a los controles regulares y su conformidad con el Derecho Internacional debe hallarse bajo el control de un sistema legal competente.

Además, no basta que las sanciones sean jurídicamente legales, también tienen que perseguir un objetivo muy preciso, estar al servicio de la paz y respetar el principio de proporcionalidad. Los regímenes de sanciones deben verificarse con regularidad. Y si violan los derechos humanos y no aportan efectos positivos, hay que suprimirlos.

En un mundo globalizado, no puede recurrirse a las sanciones en función de intereses geopolíticos o económicos. Y si perjudican los derechos de las personas o los Estados, aparece entonces para quienes aplican esas sanciones la obligación de compensar adecuadamente a las víctimas.

Horizons et débats: ¿Cuáles son los acontecimientos más recientes sobre este tema en la ONU?

Prof. Alfred de Zayas: En mayo de 2014 el Consejo de Derechos Humanos organizó una conferencia sobre las sanciones unilaterales y multilaterales, en la que yo participé activamente. Denis Halliday, ex coordinador humanitario en Irak, denunció allí las insensatas sanciones impuestas contra Irak de 1991 a 2003, que costaron la vida a más de 1 millón de personas.

El informe de ese taller se discutió en la 27ª sesión del Consejo de Derechos Humanos, en septiembre de 2014. Posteriormente, el Comité Consultativo del Consejo de Derechos Humanos de la ONU fue invitado a realizar un estudio y a presentar recomendaciones, que ahora acaban de ser presentadas al Consejo durante su 28ª sesión [3]. El 28 de marzo, Idriss Jazairy (ex embajador de Argelia ante la ONU) fue nombrado Relator Especial sobre las Consecuencias Negativas de las Medidas Coercitivas Unilaterales en Relación con los Derechos Humanos.

Horizons et débats: ¿Qué puede hacerse, aparte de eso, en contra de tales sanciones?

Prof. Alfred de Zayas: Los medios de difusión también deben participar. En la mayoría de los casos la ciudadanía no conoce los crímenes que se cometen en su nombre, ni las medidas que toman nuestros Estados y que tienen consecuencias terribles para las poblaciones de otros países.

También es nuestra responsabilidad, como ciudadanos, protestar contra ese tipo de sanciones: «¡No en nuestro nombre!» El 19 de marzo de 2015 hubo en Londres una reunión científica en la que yo participé junto a varios profesores de Oxford, de Londres, de París, etc. El consenso fue que los regímenes de sanciones provocan más problemas de los que podrían resolver y que el diálogo y la mediación de la ONU son mejores que las medidas punitivas que afectan principalmente a las poblaciones civiles y causan mucho sufrimiento.

(Entrevista realizada por Thomas Kaiser)

Alfred de Zayas

Fuente
Horizons et débats (Suiza)

 

El profesor Alfred de Zayas expresa en esta entrevista su opinión personal ya que no fue entrevistado en calidad de Relator Especial.

[1] Dada la connotación de la palabra “embargo”, de la que puede inferirse que la sanción tiene un carácter legal y que se aplica por mandato de una instancia legítimamente autorizada para ordenar tal sanción, los cubanos utilizan el término “bloqueo”, más cercano de la idea de que el objetivo final de ese tipo de sanciones es someter el país víctima a un verdadero asedio, en el sentido militar de la palabra. Nota de la Red Voltaire.

[2] Sanctions Programs and Country Information, U.S. Department of the Treasury.

[3] «¿Son las sanciones unilaterales violaciones de los derechos humanos?», por Thomas Kaiser, Horizons et débats, Red Voltaire, 14 de marzo de 2015. Ver también el documento Research-based progress report of the Human Rights Council Advisory Committee containing recommendations on mechanisms to assess the negative impact of unilateral coercive measures on the enjoyment of human rights and to promote accountability, Consejo de Derechos Humanos, 10 de febrero de 2015.

Alfred de Zayas

 

Red Voltaire

Voltaire, edición Internacional

Artículo bajo licencia Creative Commons

La Red Voltaire autoriza la reproducción de sus artículos a condición de que se cite la fuente y de que no sean modificados ni utilizados con fines comerciales (licencia CC BY-NC-ND).

Fuente : «Las sanciones unilaterales violan los acuerdos internacionales», por Alfred de Zayas, Horizons et débats (Suiza), Red Voltaire , 16 de abril de 2015, www.voltairenet.org/article187338.html

Cómo Europa abdica de su historia

 

Stepan Bandera, el nacismo ucraniano

 

Àngel Ferrero

 

La Rada Suprema de Ucrania aprobó el pasado 9 de abril una ley que prohíbe los símbolos comunistas y nazis en el país, equiparando así a ambos. La iniciativa legislativa fue aprobada por 254 votos a favor y establece que el incumplimiento de la ley conlleva el cierre de partidos políticos y medios de comunicación. El Partido Comunista de Ucrania queda de facto ilegalizado, y dentro de un mes, cuando se celebre la conmemoración del 70 aniversario del Día de la Victoria sobre el fascismo, todo aquel que decida salir a la calle con una bandera roja en Ucrania será acusado de “separatismo”. Todas las estatuas soviéticas serán asimismo desmanteladas. A mayor abundamiento, ese mismo día se aprobó otra ley que reconoce a la Organización de Nacionalistas Ucranianos (OUN) y su brazo militar, el Ejército Insurgente Ucraniano (UPA), como “luchadores por la independencia de Ucrania” y otorga a sus miembros determinadas garantías sociales.

            "Este proyecto de ley eliminará la amenaza a la soberanía, integridad territorial y seguridad nacional de Ucrania, fomentará el espíritu y la moral de la nación ucraniana", declararon los autores de la propuesta, entre los cuales se encuentra Yuri Shujévich, diputado por el Partido Radical de Oleh Lyashko y uno de los fundadores de la Asamblea Nacional Ucraniana–Autodefensa de Ucrania (UNA-UNSO), una formación de extrema derecha que el 22 de mayo de 2014 se fusionó con Pravy Sektor. Shujévich es hijo de Roman Shujévich, uno de los dirigentes militares del UPA. Roman Shujévich estuvo al mando de la Legión ucraniana financiada por el Abwehr, el servicio de inteligencia militar alemán, y fue capitán del batallón Schutzmannschaft 201, igualmente bajo mando nazi. Como tal, fue responsable de numerosos crímenes de guerra y contra la humanidad en Bielorrusia y el asesinato de decenas de miles de rusos, judíos y polacos en Volhynia y Galicia oriental.

            Todo esto, por desgracia, sorprende más bien poco. El 22 de enero de 2010, el entonces presidente de Ucrania, Víktor Yúshenko, ganador de las elecciones tras la Revolución Naranja, entregó a título póstumo a Stepan Bandera, el fundador de la OUN y el UPA, el título de Héroe de Ucrania. Aunque el gesto fue condenado por el Parlamento europeo, lo cierto es que la Unión Europea ha hecho la vista gorda en su propio territorio, y en varias ocasiones. Así, Bruselas ha tolerado durante años el desfile anual de veteranos de las Waffen-SS en Letonia, país que sigue sin conceder la nacionalidad a 262.622 ciudadanos de su país, casi dos tercios de los cuales son rusos étnicos que se niegan a reconocer que el país fue ocupado por la Unión Soviética, condición necesaria para acceder al pasaporte letón. Como toleró antes, a pesar de las fuertes protestas de la población rusófona, la decisión del gobierno estonio de retirar en 2007 en Tallin la estatua al soldado soviético.

            Incluso el gobierno alemán trata desde hace años de reducir el papel de la URSS en su historia, no solamente minimizando, en plena lógica de Guerra fría, el papel de la URSS en la victoria sobre el fascismo en favor del de EEUU, sino en el proceso de reunificación, en la que la política exterior de Mijaíl Gorbachov jugó un papel clave, facilitándola. En la última Conferencia de Seguridad de Múnich, Angela Merkel expresó el agradecimiento alemán al “valor de los pueblos de Europa central y oriental” en su lucha contra el comunismo y que hizo posible la reunificación de Alemania, y en los actos del 25 aniversario de la caída del Muro de Berlín el año pasado la televisión alemana destacó, por encima de Gorbachov –relegado a un segundo plano– la influencia en la disidencia germano-oriental del sindicato polaco Solidarno??.

            En un reciente artículo, Taric Cyril Amar y Per Anders Rudling, profesores de historia de la Universidad de Columbia (Estados Unidos) y Lund (Suecia) respectivamente, han alertado de la peligrosa manipulación histórica que suponen este tipo de medidas en Ucrania, recordando que, de hecho, hubo más ucranianos combatiendo con el Ejército Rojo que contra él. “En algunos casos –escriben– han circulado falsificaciones deliberadas de la OUN como pruebas auténticas para rechazar su carácter antisemita. Una de ellas consiste en una ficticia autobiografía de una mujer judía, Stella Krentsbakh o Kreutzbach, titulada 'Estoy viva gracias al Ejército Insurgente Ucraniano', presentada como 'prueba' para 'refutar' a cualquier testimonio genuino del antisemitismo de los nacionalistas”. Recientemente, los servicios secretos ucranianos (SBU) presentaron lo que los autores del artículo califican de “absurda lista” con 19 personas responsables de la hambruna de 1932-33 en Ucrania, dos quintas partes de los cuales se presentaron, siguiendo el estilo habitual de la propaganda antisemita, con el nombre “real” (es decir, hebreo) entre paréntesis.

            Cyril Amar y Anders Rudling destacan el caso de Serhiy Kvit, actual ministro ucraniano de Educación y Ciencia. Kvit, que se presentó en las pasadas elecciones como independiente en el Bloque de Petró Poroshenko –el partido del presidente ucraniano–, fue antes rector de la Universidad Nacional de Kyiv-Mohyla (NaUKMA), uno de los cuarteles generales de la Revolución Naranja. También ha sido miembro de la organización paramilitar “Tryzub” (Tridente), de cuyo dirigente, el hoy líder de Pravy Sektor Dmytro Yarosh, es amigo.

            Kvit, según explican ambos historiadores, “es el autor de una biografía laudatoria sobre Dmytro Dontsov, uno de los teóricos clave del nacionalismo etnicista ucraniano. [Kvit] niega y racionaliza el antisemitismo de Dontsov, y margina su entusiasmo por la Alemania nazi y la Italia fascista”. (Dontsov, por cierto, se trasladó en 1941, cuando la Alemania nazi inició su invasión de la URSS, a Berlín, donde sus libros antirrusos y anticomunistas habían sido ya antes traducidos.)

            El ministro de Educación y Ciencia de “la Ucrania con valores europeos”, que ha insistido en varias ocasiones que los nacionalistas ucranianos de la Segunda Guerra Mundial constituyen un ejemplo a seguir, obligó como rector de la NaUKMA a clausurar la exposición “El cuerpo ucraniano”, organizada por el Centro de Investigación de la Cultura Visual y, poco después, cerró el propio centro. La exposición estaba enfocada en las minorías sexuales en Ucrania y trataba de reivindicar los derechos de los homosexuales en el país.

             Cyril Amar y Anders Rudling denuncian que todos estos hechos son ignorados por los medios de comunicación occidentales como “propaganda rusa” a partir de una lógica “demasiado simple: si lo medios rusos dicen que hay un problema, entonces es que no hay ninguno”. Esta polarización, concluyen, “es intelectual y políticamente infructuosa”.

La UE trata de crear su propio relato fundacional y, como ha señalado Rafael Poch-de-Feliu, expulsar a Rusia de la historia europea.En la historia como en la economía: con una terapia de shock.

Ángel Ferrero es miembro del comité de redacción de Sinpermiso

La caída de Rodrigo Rato, el Partido Alfa y la batalla electoral

 

CARMENA (MADRID)                       AGUIRRE (MADRID)

 

Enric Juliana

1) Rodrigo y el Partido Alfa

Rodrigo Rato reformuló la relación orgánica entre poder económico y poder político sobre el eje de las grandes privatizaciones. Expansión de un nuevo capitalismo popular con la venta masiva de acciones de las nuevas/viejas corporaciones y reconfiguración a fondo de los organigramas. Tú al frente de este consejo, tú en el otro, tú en aquel de más allá... Una nueva nomenclatura, formalmente autónoma del Estado, pero fuertemente vinculada a la política. La fortificación de la clase dirigente. Esa es la labor más importante llevada a cabo por Rodrigo Rato durante su carrera política. Organizó el gran despegue y ahora cae estrepitosamente. No hay experto en comunicación política en el mundo capaz de desvincular su figura del Partido Alfa. Van cayendo los mitos, así en el centro como en las periferias, y tanto derrumbe alimenta la sideral indignación.

Basta un pequeño detalle para captar la importancia que ha tenido Rodrigo Rato en la consagración del Partido Alfa de las clases medias españolas. Hasta hace muy poco tiempo, en Madrid, en los desayunos de trabajo, a la hora del aperitivo, en las cenas entre amigos de buen tono y nivel, Rodrigo Rato era, simplemente, Rodrigo. Rodrigo por aquí. Rodrigo por allá. Rodrigo, el principal conductor de la turbo-economía española. Así en el centro como en las periferias.

Rodrigo, el joven dirigente de Alianza Popular que estudió economía en California y se presentó a bordo de un Porsche a su primera cuna electoral: Cádiz. Los militantes gaditanos de AP pusieron los ojos como platos, pero el joven enviado de Madrid no tuvo problemas para ser elegido diputado en las segundas elecciones generales de la democracia. Año 1979. Cádiz es hoy la capital del desempleo estadístico y el primer fortín electoral de Podemos en Andalucía. Todo empezó con un Porsche Cunero.

Veinte años después, el joven estudiante de Berkeley que se cortó la melena para ingresar por arriba y con recomendación paterna en el partido de Manuel Fraga Iribarne ponía su firma en el denominado "milagro económico" español, vigilado por el profesor Barea, aquel sabio gruñón al que José María Aznar encargó algunas funciones de control, muy bien interpretadas en público. Barea vigilaba la contabilidad y Rodrigo sentaba las bases de la nueva nomenclatura.

Dicho en otras palabras, mientras el anciano profesor José Barea Tejeiro, malagueño, sugería la imagen de un cierto calvinismo español desde la Oficina Presupuestaria de la Presidencia del Gobierno, Rodrigo reformulaba la relación orgánica entre poder económico y poder político sobre el eje de las grandes privatizaciones. Expansión de un nuevo capitalismo popular con la venta masiva de acciones de las nuevas/viejas corporaciones y reconfiguración a fondo de los organigramas. Tú al frente de este consejo, tú en el otro, tú en aquel de más allá... Una nueva nomenclatura, formalmente autónoma del Estado, pero fuertemente vinculada a la política. La fortificación de la clase dirigente. Esa es la labor más importante llevada a cabo por Rodrigo Rato durante su carrera política. Bajo su mandato, el capital vasco perdió la hegemonía en el BBVA, segundo banco más importante del país. En su mirada, entre astuta y reflexiva -mirada y gestos de autocontrol propios de un buen practicante de yoga- el capital financiero catalán leyó a principios de siglo, en 2003, que no tenía margen político para la fusión de Gas Natural e Iberdrola. Un gigante energético en manos de catalanes y vascos, ¡ni en broma! Dos años más tarde, cuando Gas Natural lanzó su opa sobre Endesa, un representante mediano de la nueva nomenclatura madrileña -un hombre también hoy caído en desgracia- me comentó lo siguiente: "Los catalanes y los socialistas no han entendido que ya nada es como antes. Para llevar a cabo una operación como esta ya no basta con el apoyo del Gobierno. Esta opa no triunfará sin el apoyo de los nuevos poderes económicos". Así fue. Rodrigo Rato, a las órdenes de Aznar, sin ser un autómata al servicio de Aznar, remasterizó las relaciones de poder.

La privatización de la mayoría de los antiguos monopolios del Estado, más el proceso de concentración bancaria, más el ladrillo, más el despliegue de los grandes canales de televisión privada, más los planes para construir una vasta y ambiciosa red radial de ferrocarriles de alta velocidad, dieron una nueva dimensión al poder económico e hicieron de Madrid la capital indiscutible de España -ahora sí-. Una capital con fuertes texturas latinoamericanas. Una capital en sí misma. Pasqual Maragall lo intentó explicar con su lenguaje denso y oblicuo y escribió en El País un artículo titulado "Madrid se va". Le trataron de loco. (También en Catalunya. "Maragalladas").

Rodrigo Rato organizó el gran despegue y ahora cae estrepitosamente. No hay experto en comunicación política en el mundo capaz de desvincular su figura del Partido Alfa. Van cayendo los mitos, así en el centro como en las periferias, y tanto derrumbe alimenta la sideral indignación.

2) Con la papeleta entre los dientes

El 'caso Rato' acentúa la batalla electoral en la ciudad de Madrid, que tendrá como grandes antagonistas Esperanza Aguirre y Manuela Carmena

Si alguien ha tenido la idea de sacrificar a Rodrigo Rato en el altar de los dioses de la Ira para proteger al Partido Popular de un castigo electoral inmediato, no está en sus cabales. Durante los cambios de época se producen accidentes de este tipo. La cuestión es simple. Pese a los poderosos resortes de que dispone el actual Gobierno para influir en la opinión pública, el discurso oficial no tiene fuelle suficiente para convertir a Rodrigo Rato, gran capitán del Partido Popular, en un hombre sin atributos. Ese es hoy un objetivo inalcanzable para las artes de la manipulación política.

Como ya ocurrió en octubre del 2014, un mes muy importante para la comprensión del actual momento español –recordemos: escándalo de las tarjetas black de Caja Madrid, reaparición del caso Bárcenas, detención del ex número dos de la Comunidad de Madrid, registro del domicilio y las oficinas de Oleguer Pujol Ferrusola...–, de nuevo vuelve a oírse estos días el crujido de la indignación. ¡Basta ya! Tarjeta negra.

Mariano Rajoy tuvo que corregir el tiro ayer por la mañana en la pedanía murciana de Cabezo de Torres, admitiendo que el escándalo de esta semana afecta de manera muy especial al Partido Popular. Como escribía José Antonio Zarzalejos enLa Vanguardia, Rato es un holograma permanente del PP en tanto que sistema de poder. Las noticias que atribuyen al exvicepresidente del Gobierno y exdirector gerente del Fondo Monetario Internacional el intento de camuflar cuantiosos fondos a través de Gibraltar –¡Gibraltar!–, para eludir las posibles responsabilidades derivadas de la ruina de Bankia, dan pie al más sórdido relato de la crisis española. Ni en sueños los fundadores de Podemos podían imaginar algo parecido en víspera de elecciones. El concepto "crisis de régimen" se entroniza. Un regalo para los de Pablo Iglesias y un regalo, también, para Ciudadanos, que se dispone a a practicar un butrón en la caja fuerte de los votos del PP, aprovechando el túnel excavado por Podemos. La casta en cueros. Gran espectáculo piromusical a cuarenta días de la cita electoral del 24 de mayo. ¡Oooooohhhhhhhhh!

El escándalo Rato va a tener una especial inci­dencia en las elecciones ­municipales y regionales en Madrid. El núcleo de la investigación ­señala que Rato estaba intentando escabullirse de las posibles responsabilidades pecuniarias por la ruina de Bankia. Y basta mencionar ese nombre para que mucha gente se ponga nerviosa en Madrid. Bankia es la principal úlcera de la derecha capitalina desde mayo del 2012, cuando el Estado se vio obligado a intervenir el banco en el que miles de familias de la clase media madrileña tenían depositados sus ahorros, con fe y confianza en Rodrigo. Muchos votantes del PP compraron acciones de Bankia en aquella salida a bolsa que ahora parece más falsa que un duro sevillano. Ahí está la úlcera.

La batalla electoral en el municipio de Madrid se va perfilando como un apasionante duelo entre dos damas de más de sesenta años, lo cual no deja de ser significativo en unos tiempos en los que se habla tanto de la nueva política. La principal contrincante de Esperanza Aguirre Gil de Biedma (Madrid, 1952) será la magistrada emérita Manuela Carmena Castillo (Madrid, 1944), candidata de la coalición Ahora Madrid, apoyada por Podemos y otros grupos de izquierda, incluyendo a destacados dirigentes locales de Izquierda Unida que han abandonado la formación. Las encuestas empiezan a señalar que Ahora Madrid se coloca por delante del PSOE, cuyo ­cabeza de lista, Antonio Miguel Carmona (Madrid, 1963), personaje tenaz y bullanguero que ha adquirido popularidad gracias a las tertulias televi­sivas, puede ­estar cometiendo el error de querer robar votos a la derecha con un discurso acentuadamente castizo. En ese terreno a Esperanza Aguirre no le gana nadie. El escándalo Rato no convoca al casticismo.
Carmena, que no Carmona, es la más peligrosa antagonista que podía encontrar Aguirre en las actuales circunstancias. Superviviente de la matanza de los abogados laboralistas de Atocha en 1976, exmilitante del PCE, respetable carrera profesional en la judicatura, vivaz, independiente y poco amiga del espectáculo mediático. Aguirre-Carmena, ese será el combate principal.
Faltan 35 días para que abran los colegios electorales y se oyen crujidos en Madrid. Mucha gente está en casa con la papeleta entre los dientes.

Enric Juliana, uno de los analistas más ecuánimes y profundos de la actual coyuntura política española, es el corresponsal en Madrid del diario conservador catalán La Vanguardia.

La Vanguardia, 18 y 19 abril 2015

FUENTE: SINPERMISO

jueves, 16 de abril de 2015

Lo que usted no sabe sobre los acuerdos entre Estados Unidos e Irán

 

EL PLAN DE WASHINGTON PARA LOS 10 PRÓXIMOS AÑOS EN EL MEDIO ORIENTE

 

por Thierry Meyssan

Hace 2 años que Estados Unidos viene negociando en secreto una tregua regional con Irán. Después de llegar a un entendimiento bilateral, anunciaron una solución al diferendo nuclear y a las sanciones económicas en el marco de las negociaciones bilaterales que se mantenían estancadas desde 2003. Testigo privilegiado de este proceso, Thierry Meyssan revela lo que está juego y cómo Washington pretende organizar el Levante y el Golfo para los 10 próximos años.

RED VOLTAIRE | DAMASCO (SIRIA)

 

JPEG - 22.8 KB
John Kerry y Mohammad Javad Zarif llegaron a un preacuerdo político bilateral secreto. Y concluyeron a la vez un acuerdo público en el marco de las negociaciones multilaterales 5+1.
Las conversaciones bilaterales secretas

Estados Unidos e Irán vienen conversando en secreto desde marzo de 2013. Esos contactos secretos se iniciaron en Omán. Ahogados por un asedio económico y monetario sin precedente en la historia, los iraníes no tenían intenciones de ceder ante el imperialismo sino de obtener varios años de tregua, un tiempo para respirar y recuperar fuerzas. Para Estados Unidos, que quiere desplazar sus tropas del Medio Oriente hacia el Lejano Oriente, esta oportunidad tenía que venir acompañada de garantías precisas de que Teherán no aprovechará ese respiro para seguir extendiendo su influencia.

Dos negociadores excepcionalmente hábiles, Jake Sullivan y William Burns, encabezaban el equipo estadounidense. Se desconoce la composición de la delegación iraní.

Sullivan había sido uno de los principales consejeros de la secretaria de Estado Hillary Clinton, con quien no compartía sin embargo ni el respaldo incondicional a Israel ni la fascinación por la Hermandad Musulmana. Organizó las guerras contra Libia y contra Siria. Cuando el presidente Obama decidió deshacerse de la señora Clinton, Sullivan se convirtió en consejero de seguridad nacional del vicepresidente Joe Biden y fue desde ese puesto que inició los contactos con Irán. William Burns, por su parte, es un diplomático de carrera, se dice que uno de los mejores de Estados Unidos, y se unió a las conversaciones a título de adjunto del secretario de Estado John Kerry.

De esos contactos salieron al menos 2 decisiones. En primer lugar, el Guía de la Revolución, ayatola Ali Khamenei, se ocuparía de excluir de la carrera presidencial a Esfandiar Rahim Mashaie –el ex responsable del servicio de inteligencia de los Guardianes de la Revolución, convertido en jefe de la oficina del entonces presidente iraní Mahmud Ahmadinejad. El objetivo era garantizar que Irán bajara el tono en las instancias internacionales. Posteriormente, Estados Unidos se ocuparía de que sus aliados anti-iraníes también bajaran el tono y desbloquearan las negociaciones con el grupo 5+1 sobre el tema nuclear para preparar el fin de las sanciones.

De hecho, el Consejo de los Guardianes de la Constitución rechazó la candidatura de Esfandiar Rahim Mashaie. Fue gracias a la división así creada en el campo de los revolucionarios, y hábilmente alimentada por el Guía, que el jeque Hassan Rohani ganó la elección.

Rohani era el hombre de la situación. Este religioso nacionalista había sido negociador en jefe sobre la cuestión nuclear desde 2003 hasta 2005. Había aceptado todas las exigencias europeas antes de que Mahmud Ahmadinejad, al llegar a la presidencia, decidiera sustituirlo. Rohani había estudiado derecho constitucional en Escocia y fue el primer contacto iraní de Israel y Estados Unidos en el escándalo Irángate. En 2009, durante el intento de revolución de color organizado por la CIA con ayuda de los ayatolas Rafsanjani y Khatami, Rohani se puso del lado de los pro-occidentales en contra del presidente Ahmadinejad. Y de paso, el estatus clerical de Rohani permitía a los molas reconquistar el Estado iraní de manos de los Guardianes de la Revolución.

Por su parte, Estados Unidos impartía instrucciones a sus aliados sauditas para que también bajaran el tono y aceptaran la mano tendida del nuevo gobierno iraní. Durante varios meses hubo sonrisas entre Riad y Teherán mientras que el jeque Rohani se ponía personalmente en contacto con su homólogo estadounidense.

El plan de la Casa Blanca

La idea de la Casa Blanca era tomar nota de los éxitos iraníes en Palestina, Líbano, Siria, Irak y Bahréin y permitir que Teherán goce de su influencia en esos países a cambio de que renuncie a seguir expandiendo su revolución. Después de abandonar la idea de compartir el Medio Oriente con los rusos, Washington preveía distribuirlo entre Arabia Saudita e Irán antes de retirar sus propias tropas de esa región.

El anuncio de esta posible división fortaleció abruptamente la lectura de los acontecimientos regionales como un conflicto entre sunnitas (sauditas) y chiitas (iraníes), lo cual resulta absurdo ya que la religión de los cabecillas a menudo no corresponde con la de quienes los apoyan.

Pero esa división devolvía el Medio Oriente a la época del Pacto de Bagdad [1], o sea a los tiempos de la guerra fría, con la diferencia de que Irán ocuparía el lugar que antes tenía la URSS y que la repartición de las zonas de influencia sería diferente.

Además de que eso obligatoriamente molestaría a la actual Federación Rusa, esta nueva repartición devolvía Israel a la época en que no disponía del paraguas estadounidense. Algo inaceptable desde el punto de vista del primer ministro Benyamin Netanyahu, partidario de la expansión de Israel «desde el Nilo hasta el Éufrates». Así que Netanyahu hizo todo lo posible por sabotear la continuación del programa.

Es por eso que, a pesar de que a principios de 2014 ya se había alcanzado en Ginebra un acuerdo sobre la cuestión nuclear, la negociadora estadounidense Wendy Sherman utilizó las exigencias israelíes para tratar de obtener más concesiones y afirmó sorpresivamente que Washington no se conformaría con eliminar la posibilidad de que Irán obtuviese la bomba atómica sino que también exigía que Teherán renunciara a desarrollar sus misiles balísticos. Esta sorprendente exigencia fue rechazada por China y Rusia señalando que no tenía absolutamente nada que ver con el Tratado de No Proliferación nuclear ni entraba en el campo de competencia de los 5+1.

Eso demuestra que la bomba atómica nunca fue la preocupación de Estados Unidos en todo este asunto y que Washington sólo utilizó ese pretexto para contener a Irán imponiéndole un terrible cerco económico y monetario. Lo más interesante es que el propio presidente Obama lo reconoció implícitamente en su discurso del 2 de abril cuando mencionó lafatwa del Guía de la Revolución prohibiendo el arma atómica. En realidad, la República Islámica de Irán puso fin a su programa nuclear militar poco después de la declaración del ayatola Khomeiny contra las armas de destrucción masiva, en 1988. A partir de aquel momento, Teherán se ha limitado a la investigación nuclear de carácter civil, que en algunos casos puede tener implicaciones militares, como –por ejemplo– garantizar la fuerza motriz en navíos de guerra. La decisión del imam Khomeiny adquirió fuerza de ley con la fatwa del ayatola Khamenei, el 9 de agosto de 2005 [2].

En todo caso, como en Washington estiman que Benyamin Netanyahu es un «fanático histérico», los estadounidenses pasaron el año todo el año 2014 tratando de llegar a un acuerdo con Tsahal [las fuerzas armadas de Israel]. Poco a poco, fue imponiéndose la idea de que, en la repartición de la región entre Arabia Saudita e Irán, habría que imaginar un sistema de protección para la colonia judía. De ahí surgió el proyecto de crear una especie de nuevo Pacto de Bagdad, algo así como una OTAN regional, presidida oficialmente por los sauditas –para que fuese aceptable para los árabes– pero dirigida en realidad por Israel, como el antiguo Pacto presidido de factopor Estados Unidos a pesar de que este país no era miembro. El presidente Obama hizo público este proyecto en su Doctrina de Seguridad Nacional, el 6 de febrero de 2015 [3].

Así que el acuerdo nuclear y el fin de las sanciones fueron pospuestos. Washington organizó la rebelión de Tsahal contra Netanyahu, creyendo que al primer ministro no le quedaba mucho tiempo en el poder. Pero, a pesar de la creación deCommanders for Israel’s Security y de los llamados de casi todos los ex oficiales superiores a no votar por Netanyahu, este último logró convencer a sus electores de que él único defensor de la colonia judía y acabó siendo reelecto.

En lo tocante a Palestina, Washington y Teherán habían previsto congelar la situación de Israel y crear un Estado palestino, conforme a los acuerdos de Oslo. Netanyahu, que estaba espiando no sólo las negociaciones de los 5+1 sino también las conversaciones bilaterales secretas [4], reaccionó anunciando públicamente que mientras él esté vivo Israel nunca aceptará que se reconozca un Estado palestino. Al hacer esa declaración, Netanyahu reconocía implícitamente que Tel Aviv no tiene intenciones de respetar la firma israelí estampada en los acuerdos de Oslo y que ha venido negociando con la Autoridad Palestina durante 20 años únicamente para ganar tiempo.

La Fuerza Común Árabe

Apurados por completar su plan, Washington y Londres decidieron utilizar la rebelión yemenita para concretar todo el asunto. Los chiitas hutis aliados a los soldados fieles al ex presidente Saleh habían exigido y obtenido la renuncia del presidente Hadi, quien a última hora decidió tratar de recuperar su puesto. Aunque la verdad es que su estancia en el cargo ya no era ni legal ni legítima desde hacía mucho tiempo. Hadi se había mantenido en el poder después de terminar su mandato sin haber cumplido ninguno de los compromisos que había contraído sin intenciones de respetarlos. Ni Estados Unidos ni el Reino Unido tenían ningún tipo de simpatía por ninguno de los dos bandos, después de haberlos respaldado alternativamente en diferentes momentos. Así que permitieron que Arabia Saudita afirmara que la revolución era un golpe de Estado y que justificara así su nuevo intento de anexar Yemen. Londres montó una operación militar para respaldar a Adén desde el Estado pirata de Somalilandia. Al mismo tiempo, con el pretexto de la crisis yemenita, la Liga Árabe hizo pública la parte árabe de la nueva OTAN regional: la Fuerza Común Árabe.

Tres días más tarde, también se hacía público el acuerdo de los 5+1 negociado un año antes. Sin embargo, el secretario de Estado John Kerry y el ministro iraní de Relaciones Exteriores Mohammad Javad Zarif dedicaban todo un día a pasar revista a todos los puntos políticos en discusión. Se decidió que Washington y Teherán reducirán la tensión en Palestina, Líbano, Siria, Irak y Bahréin durante los próximos 3 meses y que el acuerdo de Ginebra no se firmaría hasta finales de junio y por 10 años si ambas partes respetaban su palabra.

Consecuencias

- Es probable que Netanyahu trate nuevamente, en los 3 próximos meses, de hacer fracasar el plan estadounidense. No sería por lo tanto sorprendente que veamos toda una serie de actos de terrorismo o de asesinatos políticos no reivindicados pero cuya responsabilidad será atribuida a Washington o a Teherán para impedir la firma prevista para el 30 de junio de 2015.

Lógicamente, Washington estimulará en Israel una evolución política que limite los poderes del primer ministro. Eso es lo que se desprende del durísimo discurso que pronunció el presidente israelí Reouven Rivlin cuando encargó a Netanyahu la formación del próximo gobierno.

- La cuestión de Yémen nunca llegó a mencionarse en las discusiones bilaterales. Si se firma el acuerdo, ese país podría mantenerse como único punto de conflicto en la región durante los próximos 10 años.

- Al concluir un acuerdo con Teherán y promover una alianza militar en torno a Arabia Saudita, Washington favorece, por un lado, una división de la región entre Estados. Por otro lado, fragmenta las sociedades utilizando para ello el terrorismo e incluso acaba de crear un sub-Estado terrorista: el Emirato Islámico, también conocido como «Daesh».

- Estados Unidos había previsto originalmente conformar la Fuerza Común Árabe con las monarquías del Golfo y Jordania, con la posibilidad de incorporar posteriormente a Marruecos. Existe en ello una coherencia entre los regímenes implicados. Sin embargo, Omán se ha mantenido al margen, a pesar de ser miembro del Consejo de Cooperación del Golfo, mientras que Arabia Saudita está tratando de utilizar su influencia para incluir a Egipto y Pakistán, a pesar de que este último no es un país árabe.

En el caso de Egipto, El Cairo no dispone de ningún margen de maniobra y tiene que plegarse a todas las presiones sin implicarse en materia de actuación. El país no dispone de medios sustanciales y sólo puede alimentar a su población gracias a la ayuda internacional, o sea gracias a Arabia Saudita, los Emiratos Árabes Unidos, Rusia y Estados Unidos. Egipto se ve implicado en la operación «Tempestad Decisiva» contra Yemen, nuevamente junto a la gente del sur, como en la guerra civil (1962-1970), con la diferencia de que en vez de estar con los comunistas ahora está del lado de los miembros de al-Qaeda y que El Cairo es ahora aliado de la monarquía saudita. Es evidente que Egipto debería tratar de salir de ese enredo lo más rápido posible.

- Más allá del Levante y del Golfo, la evolución de la situación regional planteará problemas a Rusia y a China. Para Moscú, el cese del fuego de 10 años es una buena noticia pero le resultará amargo tener que renunciar a sus esperanzas mientras que Irán se beneficia únicamente porque la dirigencia rusa tardó en reconstituir sus fuerzas después de la disolución de la URSS. Esto explica el acuerdo concluido con Siria para desarrollar el puerto militar de Tartús. La marina de guerra rusa debería implementar de forma duradera su presencia en el Mediterráneo, tanto en Siria como en Chipre.

En cuanto a China, el cese del fuego entre Estados Unidos e Irán se traducirá rápidamente en un traslado de las tropas estadounidenses hacia el Lejano Oriente. El Pentágono ya se plantea la construcción de la mayor base militar estadounidense del mundo en Brunei. Para Pekín, poner sus fuerzas armadas al nivel de esa amenaza se convierte desde ahora en una carrera contra reloj: China debe estar lista para hacer frente al Imperio estadounidense antes de que este último esté en condiciones de atacarla.

Thierry Meyssan

[1] El Tratado de Organización del Medio Oriente (CENTO) o «Pacto de Bagdad» era una alianza regional, primeramente piloteada por Londres y más tarde por Washington –a pesar de que Estados Unidos no era miembro–, destinada a contener la influencia soviética y a reagrupar las potencias pro-occidentales. Fue firmado en 1955 y se terminó con la guerra turco-chipriota. Sus miembros eran Irak, Irán, Pakistán, Turquía y el Reino Unido. Su disolución oficial tuvo lugar en 1979, a raíz de la Revolución iraní.

[2] Los lectores interesados podrán encontrar un estudio muy completo de la crisis nuclear iraní en «¿Quién le teme al programa nuclear civil de Irán?», por Thierry Meyssan, Red Voltaire, 9 de julio de 2010.

[3] «Obama réarme», por Thierry Meyssan, Red Voltaire, 9 de febrero de 2015.

[4] «El Wall Street Journal denuncia complot de Israel contra Estados Unidos», FUENTE: Red Voltaire, 25 de marzo de 2015.

América Latina y Europa en espejo

 

Álvaro García Linera, vicepresidenta de Bolivia

El Correo

Intervención en el Foro Internacional Emancipación e Igualdad

¿Qué está pasando en América Latina, que de manera sincera podemos hablar, comunicar, informar a Europa?
¿Y qué está pasando en Europa que podemos recoger en América Latina?

Alvaro García Linera

Muy buenas noches a todos. Un saludo cariñoso, respetuoso, a todas las personas que se han hecho presentes en este hermoso teatro de un, dos, tres cuatro, cinco pisos. A los compañeros de allá arriba, un gran abrazote. Quiero saludar a los compañeros que están allá afuera: me dicen que afuera hay otros miles de personas viendo a través de la pantalla. Quiero saludar a Diego (Tatián), a Ignacio (Ramonet), a Iñigo (Errejón), a Ricardo (Forster), que nos acompañan en la mesa. Y ante todo, compartir la emoción de este encuentro con personas como las Madres, que representan la memoria y la dignidad de los años 70 y los años 80. Y con esta juventud ardiente, que la vimos desfilar en Bolivia el 22 de enero cuando el presidente Evo ascendió nuevamente a la Presidencia. Allí vimos a muchos argentinos jóvenes con sus banderas que nos venían a visitar. Nos sentimos entonces en la Argentina. Y aquí me siento en Bolivia. Muchas gracias por su cariño, muchas gracias por su recibimiento.

Diálogo Europa-América Latina. ¿Qué está pasando en América Latina, que de manera sincera podemos hablar, comunicar, informar a Europa? ¿Y qué está pasando en Europa que podemos recoger en América Latina ? No se trata de imitar moldes, ningún pueblo es parecido al otro, ninguna experiencia histórica es parecida a otra, no hay una ruta, no hay una fórmula que todos debamos imitar. Lo que hay son experiencias compartidas. Situaciones que enriquecen la experiencia del otro. Experiencias del otro que mejoran la comprensión de nuestra propia experiencia. Y quiero dialogar a partir de la experiencia latinoamericana con Europa, con Iñigo (Errejón), con Podemos, con Syryza, un conjunto de temas que hemos atravesado nosotros, y que de alguna manera deberían ser tomados en cuenta por los compañeros. Quizás no los atraviesen, y si les toca atravesarlos que tomen en cuenta lo que aquí se hizo bien o lo que aquí se hizo mal para que allí lo puedan hacer mejor.

Primer tema que planteó Diego (Tatián) cuando inauguraba este Foro : el tema de la plaza. La importancia de la plaza. Y mencionaba la Plaza Murillo, la Plaza aquí en Buenos Aires, la plaza en Madrid, la plaza en Caracas. Las plazas. Las plazas como escenarios de invención de un nuevo orden, de esperanzas, de ideas. De nuevos tipos de organización. Ése es un tema fundamental para América Latina y para el mundo. A todos nos ha tocado atravesar largas épocas de regímenes de democracia representativa, formación de partidos, campañas electorales, elección de gobernantes. Y después de un tiempo, sentimos molestia con los gobernantes, indignación, escepticismo, desesperanza, malestar, angustia y resignación personal.

Lo nuevo de América Latina, y creo que lo nuevo del florecimiento de la democracia radica no en la negación de los procesos de democracia representativa —el pueblo vota, la gente va a votar y forma parte de su hábito—. Quizás lo nuevo que está enseñando América Latina, que está mostrando América Latina, es que la democracia no se puede reducir únicamente al voto. Que el voto, la representación, es un elemento fundamental de la constitución democrática de los Estados. Se garantizan derechos, se garantiza pluralidad. Pero, paralela y complementariamente, hay otras formas de enriquecimiento de lo democrático. Esas formas de enriquecimiento de lo democrático es la plaza, es la calle, es la democracia callejera, es la democracia plebeya. Es la democracia que ejercemos en las marchas, en las avenidas, en los sindicatos, en las asambleas, y en las comunidades. No se puede entender el proceso boliviano sin ese correlato, sin esta dualidad institucional. Formación de una mayoría electoral. Victoria por 54%, 64%, 62%. Mayoría electoral que legitima una propuesta, una voluntad política. Pero esa democracia, o esa voluntad política, no podría sostenerse, no se hubiera sostenido frente a los embates de la derecha, de las fuerzas conservadoras, de los poderes externos, de los organismos internacionales. No se hubiera podido sostener si no hubiera venido aquí acompañada, enriquecida, empujada y defendida con la democracia en las calles.

La democracia de la calle, la democracia de la plaza, la democracia del sindicato, la democracia de la gente reunida para deliberar sus asuntos, para protestar, para marchar, para posesionar, para defender, para apoyar, es la única manera en que las democracias contemporáneas pueden salir de lo que hemos denominado esta «vivencia fósil» de la experiencia democrática. Hoy en muchos países del mundo tienen sistemas electorales, claro que sí. Tienen sistemas democráticos, claro que sí. Pero son democracias fósiles. Sus ciudadanos apáticos, recluidos en sus casas con la mantequilla y el pan suficiente para el día, ¿en qué intervienen? ¿Qué deciden? ¿Deciden el destino de su barrio? ¿Deciden el destino de su departamento? ¿Deciden el destino de su país? ¿Deciden los despidos? ¿Deciden las inversiones? ¿Deciden el crecimiento de la economía? ¿Deciden la asignación presupuestaria para la salud y la educación? No lo hacen. Lo hace una minoría, una élite, una casta. La única manera en que la democracia en el mundo puede rejuvenecer, revitalizarse, abandonar su estado de institución fósil, repetitiva, aburrida y monopolizada por élites o por castas, es la vigencia, el vigor y el complemento de la democracia de las calles, de la democracia de las organizaciones, de la fuerza de los movimientos sociales. ¿Quién va a defender la revolución en Venezuela? La gente, el humilde, el trabajador, la vendedora, el comerciante. En la calle, en el barrio, en la comunidad. ¿Quién defendió al presidente Evo cuando nos cercaban, cuando había golpe de Estado, cuando había grupos de mercenarios dispuestos a matarnos en cada lugar donde aterrizáramos? La gente. Esta democracia plebeya. Esta democracia de la calle que garantiza un nuevo tipo de gobernabilidad. La posibilidad de un rejuvenecimiento de esta Europa que se presenta vieja, y que a través de Podemos y de Syriza marca la posibilidad de un relanzamiento y de un rejuvenecimiento, no solamente puede ni debe radicar en las victorias electorales, que son decisivas, sino que también debe radicar en un diálogo permanente y en un fortalecimiento permanente con la otra democracia, la democracia de las marchas, la democracia de las movilizaciones, la democracia de los sindicatos. La democracia de los hombres y mujeres afectados por las políticas de austeridad y que se sienten convocados a construir un destino común saliendo a la calle, reuniéndose con los vecinos, reuniéndose con los compañeros, creando otro tipo de sociabilidad, otro tipo de comunidad en marcha.

Lo nuevo de América Latina es esta dualidad institucional llamada «gobernabilidad». Hay gobernabilidad en América Latina si simultáneamente se combina fuerza electoral con fuerza en la calle. Hay gobernabilidad en los estados americanos y hay un reforzamiento de la dinámica democrática si simultáneamente la gente vota defendiendo derechos civiles y derechos políticos, y si simultáneamente la gente delibera, la gente participa, la gente asume compromisos, si la gente propone al Estado y al Gobierno en sus ámbitos de organización local, territorial, de la calle, de la plaza, de la asamblea.

Un segundo punto que quiero dialogar con nuestros compañeros de Europa es el tema de la aparente contradicción entre Estado y autonomía. ¿Las izquierdas deben plantearse el tema del Estado, o las izquierdas deben plantearse el tema de la construcción autónoma de espacios de libertad, de soberanía, de creatividad, de emancipación? Un viejo debate. ¿Hay que tomar el Estado? ¿No se corre el riesgo de que el Estado nos tome a nosotros, y que de revolucionarios nos convirtamos en conservadores? Y si dejamos el Estado, ¿entonces nos dedicaremos a construir espacios de autonomía donde el Estado no interviene? Creo que también éste es un debate que en la experiencia latinoamericana, aquí en Argentina, en Brasil, en Ecuador, en Bolivia, en Venezuela, ha dado un paso más allá. El Estado es también otra institución de lo común que tiene una sociedad. ¿Acaso los derechos no son comunes? ¿Acaso la ciudadanía no es una forma de construir un tipo de comunidad de derechos culturales, de derechos cívicos, de derechos políticos? El Estado es una forma de comunidad. Pero Marx nos decía, «es una comunidad ilusoria». Y nunca el revolucionario debe perder de vista eso. Es comunidad, tiene ámbitos de lo común, pero también es ilusoria, porque el Estado también es monopolio. El Estado es también, por definición, concentración de decisiones. Pero es también comunidad, es derechos, son símbolos, son reglamentos, son conquistas, son memorias, son instituciones construidas con el trabajo común de las anteriores generaciones y de esta generación. El Estado es una forma de un yo colectivo. Pero a la vez, si fetichizamos el Estado como el único escenario del yo colectivo, corremos el riesgo de separarnos o de olvidar que es un yo colectivo deforme a la vez. Porque si bien es un yo colectivo que unifica a todos, es un yo colectivo que está concentrado en sus decisiones principales por grupos. Es un monopolio. Y que la manera de vacunarnos contra ello, la manera de vacunarnos contra esta monopolización, es también el cultivo de las esferas de autonomía, de las estructuras autónomas de la sociedad, en comunidades, en barrios, en fábricas, en grupos colectivos de producción, de asociación, de comercialización. Es el uno y lo otro. Si solamente nos dedicamos al ámbito de la autonomía, decimos no quiero nada con el Estado, porque todo lo contamina, yo me aíslo con el grupo, con mi pequeña comunidad, yo puedo vivir bien, ¿pero y el resto de las personas? He abdicado a los poderosos, a los que sí saben administrar de manera monopólica, abusiva y autoritaria e sos bienes comunes para uso privado. Es una forma también de cobardía política. Es abdicar a nuestra responsabilidad con la Historia.

Hay que luchar por el poder del Estado, pero sin ser absorbidos por el poder del Estado. Y al mismo tiempo que peleamos por conquistar el poder del Estado, que es simplemente una nueva correlación de fuerzas de lo popular, de lo campesino, de lo indígena, de lo obrero, de la clase media, con capacidad de empoderarse y tener más influencia, nunca olvidar que simultáneamente se debe reforzar lo local, lo autónomo, lo diferente al Estado. Entonces uno avanza con dos pies. Construyo sociedad y eso me permite reflejar y redireccionar el Estado. Peleamos por el Estado como ampliación de derechos, pero simultáneamente reforzamos lo social y lo autónomo para impedir que eso común se autonomice, se enajene, y se vuelva contra la propia sociedad.

Es un falso debate «Autonomía o Estado». Cuanto más lucho por el Estado, más debo pelear por la autonomía de la sociedad. Y cuanto más lucho por la autonomía de la sociedad, más debo pelear por la transformación del propio poder del Estado. Lo uno por lo otro, lo uno para lo otro.

La voluntad. La esperanza. Las políticas de austeridad, de despido y de maltrato, que las vivimos aquí en Argentina, que las vivimos en Bolivia, y que ahora están comenzando a vivir en Europa: en España, en Grecia, en Portugal, poco a poco en Italia, también en Francia, ¿son suficientes para generar una masa crítica capaz de movilizarse frente a los poderosos? No. La pobreza por sí sola no genera emancipación. La pobreza por sí sola también puede generar desesperación. Puede generar aislamiento. Puede generar frustración. Por lo general eso sucede. La pobreza y el malestar no siempre son sinónimos de caldo de cultivo de los procesos revolucionarios. Los procesos revolucionarios pueden surgir si sobre el malestar, sobre la pobreza, sobre el decremento de tus condiciones de vida, la gente cree que es posible luchar y que su lucha dé un resultado. Uno no lucha solamente porque es pobre: uno lucha porque es pobre y porque cree que luchando puede dejar de ser pobre. Es decir, la esperanza. No hay revolución que no se haya movilizado a partir de una esperanza, de una posibilidad. La esperanza del cambio, la esperanza de que se acabe todo ello, la esperanza de una nueva generación, la esperanza de que se puede nacionalizar, la esperanza de que puede haber asamblea constituyente, la esperanza de que estos tipos que estuvieron aquí enriqueciéndose a costa de nosotros se van a ir. Una esperanza. La clave de un proceso revolucionario también radica en convertir la indignación, el malestar, la pobreza, la precariedad en una fuerza colectiva movida en torno a una esperanza, a un nuevo sentido común, a una posibilidad. En el caso de Bolivia, tres fueron las esperanzas movilizadoras, que surgieron de la calle : nacionalizar los hidrocarburos, asamblea constituyente, gobierno indígena. Tres posibilidades inicialmente marginales, inicialmente secundarias, apabulladas por un sentido común de globalización, de privatización, de acuerdos partidarios que dominaban el escenario de las universidades, de los sindicatos, de los medios de comunicación, de la prensa. Pero esto que emergió de los intersticios de la lucha y del poder estatal, poco a poco fue agarrando cuerpo. Poco a poco fue irradiando. Poco a poco fue logrando una fuerza colectiva con capacidad de movilización.

En el fondo, una lucha política es una lucha por el sentido común, por las ideas fuerza, por las ideas y fuerza que pueden movilizar la esperanza de la gente. Ideas fuerza, Iñigo (Errejón), nadie puede decir cuáles son. Sabrán los españoles. Su problema, los españoles, no es un problema que uno pueda conocer, porque no vivo España, no conocemos España. Ustedes son de allí. Pero una idea fuerza, un principio de esperanza, es lo que hemos visto en esa gran marcha. Era una marcha de esperanza. No había una consigna común: había la esperanza de que todo esto acabe. Eso es la clave.

Ustedes son esperanza, son la nueva generación, se los ve en sus rostros, jovencitos, su discurso, su fuerza. La juventud también es una esperanza. La unidad es una esperanza. El fin de un ciclo es una esperanza. Pero uno tiene que saber permanentemente poner en marcha los temas de la esperanza. Si la esperanza no se cohesiona, puede darse una movilización grande y la gente después regresar a lo suyo, resignarse, volver a su vida cotidiana. La gente va a estar dispuesta a entregar energía. Salir a marchar es energía. Es dejar al hijo en la casa, es dejar el trabajo, es dejar de dormir, es dejar de comer. Y lo va a hacer una, y otra y otra vez, porque cree que eso vale, que va a servir para algo. Y si cree que sirve para algo es porque tiene esperanza. Y si tienen esperanza somos invencibles. La clave de la revolución radica en que esta esperanza se extienda a una mayor cantidad de personas. Pero también las revoluciones, los revolucionarios, la gente progresista, tenemos que tener la capacidad de autoanalizarnos, de autoevaluarnos permanentemente. En América Latina ya vamos casi quince años de este proceso extraordinario y nunca antes superado en su irradiación territorial de gobiernos progresistas y revolucionarios. Y es importante que nosotros, y lo que hagan otros países, nunca pierdan la capacidad de mirarse a sí mismos, de ser autocríticos, y de evaluar cosas nuevas que no habíamos visto al principio.

Yo mencionaría cuatro a cinco temas muy importantes que emergen de la experiencia en Argentina, que emergen de la experiencia en Bolivia, en Ecuador, en Brasil, en Venezuela.

El primero: ¿hay que potenciar el Estado o hay que potenciar la sociedad? Si concentramos todo en la voluntad de crear fuerza electoral, capacidad organizativa y fortaleza institucional, uno va a concentrar toda su fuerza en potenciar el Estado. Puede dar eficacia al principio, pero pierde el aspecto vital de la democratización de lo público. Porque puede haber un Estado bueno, un buen Estado de bienestar, pero si no hay acción colectiva, no hay movilización social con capacidad de intervención en lo público. El Estado de bienestar aparece como una buena gestión de una élite bien pensante y bienintencionada, pero ya no como una creación de la propia sociedad. Hay que reforzar un buen Estado, hay que crear una nueva institucionalidad que corresponda a la nueva época, sí. Pero nunca en función de gobierno, dejar de crear fuerza social, movilización social. Porque solamente ahí radica que podamos pasar de la experiencia de esos capitalismos de Estado que caracterizaron la experiencias de Europa del Este. Capitalismo de estado no es igual a socialismo. Nacionalizar no es igual a socialismo. Ayuda a crear bienes comunes, ayuda a crear derechos comunes, pero mientras está monopolizado no es una nueva sociedad. La única garantía de una nueva sociedad es que la propia sociedad vaya asumiendo el control de esos mecanismos, control de las decisiones. Entonces hay que crear Estado y hay que crear sociedad; hay que crear sociedad, más fuerza, más autonomía, y a la vez potentes instituciones del Estado.

Un segundo tema: ¿economía o compromiso? La voluntad ayuda a mover. La voluntad y la esperanza son los principios que mencionaba Hegel siempre para poder cambiar el mundo. Pero eso tiene un límite. Puede haber un año de voluntad, dos años de esperanza, tres años de voluntad, cuatro años de sacrificio. Pero si ese sacrificio, esa voluntad, no vienen acompañados de resultados prácticos, la voluntad también se cansa. El sacrificio también tiene límites. Es una obligación de los gobiernos progresistas y revolucionarios tener la capacidad de crear un régimen económico sostenible, redistributivo, generador de riqueza, generador de igualdad. No es un tema menor. La sociedad no se mueve perpetuamente. No hay el ascenso perpetuo de la sociedad en sus movilizaciones. No. La sociedad se mueve por ciclos: ciclos de ascenso, estabilización, descenso. Ascenso, estabilización, descenso. Y entre una cima y la otra pueden pasar meses, pueden pasar años, o pueden pasar décadas. Y entre una cima y la otra tiene que haber un régimen de estabilidad económica, de crecimiento económico y de redistribución. Cuando estábamos en la oposición no pensábamos estos temas. Bastaba criticar a los neoliberales, denunciar su incapacidad, denunciar la corrupción y el robo. En gobierno, tenemos la obligación de pensar la gestión. En la movilización y la eficacia, en la movilización y la gestión, en la movilización y la generación de riqueza, en la movilización y en la distribución de la riqueza, tenemos que tener que mostrar que los regímenes progresistas y revolucionarios no solamente somos más democráticos, sino también económicamente más creativos y más igualitarios, más redistributivos de la riqueza. ¿Y saben por qué? Porque no queremos, compañero Ignacio (Ramonet), no queremos que este despertar de las izquierdas latinoamericanas sea un corto verano. No queremos ser parte de una novela de un corto verano. Queremos que dure mucho. Queremos que dure décadas. Queremos que dure para siempre. Y eso es la economía. En gobierno, el puesto de mando se coloca en la economía. Democracia y economía. Cuando uno está en la oposición, es lucha democrática y construcción de sentido común. Cuando uno está en el gobierno, es ampliación de espacios democráticos y construcción de una buena economía con capacidad de distribuir la riqueza y de generar más igualdad entre las personas.

Éste es un tema delicado, me doy cuenta, pero es un tema decisivo. Creo personalmente que el futuro de las revoluciones en América Latina se va a decidir en el ámbito económico. Ahí se define. Y es entonces que hay que crear una estructura económica lo suficientemente diversa, amplia, democrática y redistributiva. El socialismo y el comunitarismo no es la distribución de la pobreza. El socialismo y el comunitarismo es la distribución de la riqueza, de la ampliación de la riqueza distribuida entre las personas.

¿Solo fortaleza local o dimensión mundial? Aquí permítanme unas palabras sobre la hermana República Bolivariana de Venezuela. Comparto el criterio que nos expresó hace un rato el compañero (Ignacio) Ramonet. América Latina está jugando su destino en Venezuela. América Latina, Argentina, ustedes, nosotros los bolivianos, los ecuatorianos, los brasileños, estamos jugando nuestro destino. Los cubanos están jugando su destino en Venezuela. Si Venezuela cae bajo las garras de una intromisión, una invasión, de una injerencia, directa o indirecta, América Latina ha perdido. Porque Venezuela es la llave de América Latina. Fue el inicio y no debe ser el punto del fin, el punto de inicio del fin. Nos estamos jugando nuestro destino como revolucionarios en Venezuela. Aquí tengo que lamentar, criticar, las infames declaraciones, no solamente del gobierno norteamericano, sino también del propio parlamento europeo, que el día de hoy acaba de aprobar una resolución en contra de Venezuela. Yo aquí les digo —ojo, no votó la izquierda, votó toda la derecha—, aquí les decimos a esa derecha europea y a ese gobierno norteamericano —al gobierno norteamericano, no a su pueblo—: ¡ustedes son un peligro a la soberanía latinoamericana! ¡Nosotros no somos peligro para nadie! Ustedes son y han sido un peligro para los pueblos latinoamericanos, un peligro para los Estados latinoamericanos, un peligro para la vida en Latinoamérica. Y a la derecha europea, que acaba de sacar un comunicado, de aprobar una resolución: ¿no son acaso ustedes los que han destruido estados en Asia y en África? ¿No son ustedes los que están asaltando y robando el petróleo de los países de Medio Oriente? ¿Qué autoridad moral tienen para reclamar a un país sobre su vida democrática interna? Primero recojan sus tropas, recojan sus empresas de los países del Medio Oriente y de África para tener autoridad moral de reclamar algo a Venezuela. Si ustedes ven, lo que pasa en cada país repercute en el mundo. Es así. Ninguna revolución y ningún proceso puede sobrevivir por sí solo. Ninguna revolución, ningún proceso emancipativo y progresista va a poder continuar si solamente se mira a sí mismo el ombligo. Todos necesitamos de todos. Argentina necesita de Brasil. Brasil necesita de Ecuador. Ecuador de Bolivia. Bolivia de Cuba. Cuba de Venezuela. Toda América Latina necesita de nosotros. Y nosotros los necesitamos a ustedes, europeos, los necesitamos. Sin ustedes, esto no va avanzar. Y sin nosotros, ustedes tampoco van a poder hacer lo que tienen que hacer. Estamos interconectados, nos necesitamos mutuamente. Hoy la humanidad está en peligro, hoy la humanidad está en riesgo. Hemos visto con los bombardeos de tropas europeas y de tropas norteamericanas destruirse Estados. Y ahora quieren combatir a ISIS. Pero acaso ISIS, ¿no es una criatura de Estados Unidos y de los gobiernos europeos? ¿Acaso ellos no destruyeron Siria, Irak? ¿No destruyeron Libia? ¿No la invadieron, no acabaron con los Estados nacionales para que surja ese tipo? ¿Y ahora se hacen los que «yo no fui», y convocan al mundo a combatir el fundamentalismo de ISIS? Ellos son sus padres, ellos son las madres de ese tipo de fundamentalismos que ha surgido en Europa.

Y claro. Nuestra interdependencia no solamente debe estar basada en la solidaridad política, en la complementariedad y el diálogo de saberes y de experiencias políticas y culturales como lo estamos haciendo acá. Hay que darle una base material. La integración latinoamericana necesita obligatoriamente de una base material de la unidad. Acciones conjuntas en economía, acciones conjuntas en finanzas, acciones conjuntas en derechos. Esta es nuestra gran tarea, mis compañeros de Argentina y especialmente de Brasil, que son los países económicamente más fuertes y sólidos de América Latina. Nuestra estabilidad, como procesos emancipativos, nuestra Patria Grande que está presente en los discursos, en los encuentros, en las emociones compartidas, no va a tener perdurabilidad si no pasamos del encuentro político, del encuentro cultural, al encuentro económico. Empresas conjuntas, producción conjunta, servicios financieros conjuntos. Perdonen estas reflexiones que combinan el fuego de la intelectualidad con la frialdad de la gestión. Tengo lamentablemente esa dualidad personal. Como persona puedo imaginar las ideas más bonitas, pero como gobernante sé la dureza y la frialdad de la vida cotidiana, del salario, del presupuesto, de la producción, del PBI, de los créditos. Y sin eso, las ideas no se sostienen. Tiene que haber una base material, que le de fuerza y sostenibilidad a lo que estamos pensando y reflexionando.

Por último, quiero decir a nuestros hermanos europeos que los argentinos, los bolivianos, vemos lo que está pasando en Europa como si estuviéramos viendo una película retro, de tiempos de Charles Chaplin. Lo que les ha pasado a ustedes ya lo hemos visto, ¡nos ha pasado a nosotros ! Imposición del Fondo Monetario, del Banco Mundial, políticas de austeridad, de privatización, de despidos. Pasó aquí en Argentina, pasó en Bolivia, pasó en Ecuador, pasó en Perú. Lo que está pasando ahorita en Europa es lo que pasó en América Latina veinte años atrás. Y el resultado fue una noche terrible, una noche terrible de desgracia.

¿Qué les decimos? No pasen esa noche. No. Es terrible. Es depredadora. Es mortal. Todas las políticas de austeridad conducen a pérdida de derechos, a pérdida de soberanía, a pérdida de sindicalización, a retroceso económico, a subordinación política, a subordinación económica. Aquí en Argentina, en Bolivia, en los años 80, en tiempos neoliberales, el 40% de la riqueza pertenecía a un país extranjero, el otro 30% a empresas extranjeras. La extrema pobreza se incrementó, la precariedad se infló, los jóvenes no tenían esperanza ni tenían destino. Lo vivimos. Hermanos europeos: no pasen por eso. Si en algo sirve la experiencia latinoamericana es que las políticas de austeridad destruyen las naciones, destruyen la sociedad, anulan la democracia y hacen perder la soberanía económica. Den un salto. Rompan con eso. Hay otra posibilidad de riqueza. Hay otra posibilidad de distribuir y de generar riqueza sin aceptar la imposición terrible, autoritaria, despótica, de esos organismos, de esas Troikas, que se creen los dueños del mundo. ¡No! Europa es de los europeos. No es de los mercados europeos ni del Bundes Bank. Europa es para los europeos, como América Latina para los latinoamericanos.

El mundo está cambiando, a la cabeza de América Latina. El mundo está cambiando a la cabeza de las fuerzas progresistas europeas. El mundo va a cambiar. Porque nos estamos jugando el destino: el destino de la naturaleza, el destino de esta generación, el destino de la vida y de los derechos. Estoy seguro de que, más pronto que tarde, aquellas sociedades abatidas por una decepción y una apatía incontrolable, sabrán encontrar el destino para levantar cabeza, para construir su propia emancipación y acompañar lo que América Latina viene haciendo.

Muchísimas gracias

Álvaro García Linera

Desgrabación del discurso hecha por: Espectadores

FUENTE: REBELIÓN.ORG

Hutíes en Palestina

 

Resultado de imagen de Ali Abdullah Saleh

   Ali Abdullah Saleh

 

Olga Rodríguez

 

En el año 2008 entrevisté al entonces presidente de Yemen, Ali Abdullah Saleh, que había gobernado Yemen del Norte desde 1978 y Yemen unificado desde 1990. Era, después de Gadafi, el gobernante árabe que más tiempo llevaba en el poder. Sentados cara a cara en su palacio de la capital yemení, Saná, Saleh me dijo: “Gobernar este país es un ejercicio complicado que requiere la misma destreza que la del funambulista que camina por una cuerda fina”.

Viñeta que circula por las redes sociales. El niño dice "oiga, que Palestina es por ahí". El cartel señala YEMEN

Las revueltas de 2011 desembocaron en la expulsión de Saleh de la presidencia, después de haber sobrevivido a un ataque que le dejó quemaduras en el rostro.

Saleh el funambulista, conocido por sus políticas de mano dura, ha regresado ahora a la actualidad yemení, pero desde un ángulo muy diferente. El expresidente ha reaparecido en alianza con los hutíes, los mismos a los que combatió como dirigente del país. Al igual que en su día hizo equilibrismos políticos, ahora Saleh ha apostado por unirse a sus antaño enemigos para intentar recuperar el “trono” que le fue arrebatado. En Yemen son muchos los que están convencidos de que el funambulista pretende conquistar el poder con la ayuda de los hutíes para luego darles la espalda uniéndose a Arabia Saudí. Quién sabe.

De lo que no cabe duda es que estamos ante una gran paradoja: el país árabe más rico del mundo, Arabia Saudí, lidera los bombardeos -la Operación Tormenta Decisiva- contra el país árabe más pobre del mundo, Yemen. Para ello busca la alianza de los Hermanos Musulmanes de Yemen, mientras apoya en Egipto al general que ha impulsado matanzas, persecución y cárcel para la Hermandad.

Arabia Saudí dice que actúa para “detener el avance de las milicias chiíes apoyadas por Irán” -en referencia a los hutíes- y defender el orden vigente del presidente yemení Al-Hadi, que llegó al poder siendo el único candidato en las elecciones y a través de unos acuerdos que excluyeron a varios sectores de la población, incluidos los hutíes.

Una tradicional intromisión saudí

Irán ha mostrado su apoyo a los rebeldes hutíes, a los que proporciona ayuda y material bélico. Aún así la injerencia e intromisión de Arabia Saudí en Yemen ha sido y sigue siendo mucho más continuada y penetrante que la de cualquier otro país, incluido Irán. Según un reciente informe del International Crisis Group, el presidente actual Al-Hadi (que tuvo que escapar de Saná ante el avance de los rebeldes hutíes) y sus aliados son más dependientes de Arabia Saudí que los hutíes lo son de Irán. De hecho, los rebeldes hutíes obtienen un importante apoyo de las fuerzas que aún controla el expresidente Saleh.

Ya en los años sesenta del siglo pasado Arabia Saudí ayudó a los monárquicos en su lucha contra la revolución yemení. En 1972 volvió a involucrarse, ayudando a Yemen del Norte a invadir la República socialista de Yemen del sur. En 2009 Arabia Saudí bombardeó áreas chiíes de Yemen cercanas a su frontera por temor a que la rebelión se extendiera hasta su territorio. Cientos de civiles murieron en solo tres meses.

También en las revueltas de 2011 Arabia Saudí jugó un papel clave para poner fin a las manifestaciones e imponer una solución que mantuviera intacto el statu quo, sacrificando, eso sí, al presidente Saleh, que ahora se venga por ello.

La llamada Operación Tormenta Decisiva liderada por Arabia Saudí en Yemen es toda una declaración de intenciones de las potencias árabes involucradas frente a las negociaciones que Estados Unidos mantiene con Irán. Con ella se da más rienda suelta a la división sectaria entre chiíes y suníes, facilitando la simplificación de discursos y empujando a la población a posicionarse de un lado u otro.

Sería un error reducir cualquier explicación al sectarismo, cuando son muchos los factores que condicionan la región y sus conflictos. En un país como Yemen, con la mitad de la población viviendo por debajo del umbral de la pobreza y castigada por ataques militares -incluidos los de los drones estadounidenses- lo extraño sería que no se registraran enfrentamientos y sublevaciones.

La situación actual es la siguiente: Washington e Irán llevan adelante una negociación nuclear y ante ello el aliado árabe mimado de Estados Unidos da una pataleta a base de bombas en Yemen. Irán, más hábil, juega la carta de la diplomacia a través de un intensivo tour que ha llevado a su ministro de exteriores desde Pakistán hasta Madrid para defender un alto el fuego el Yemen, ayuda humanitaria, diálogo entre los yemeníes y un Gobierno de amplia base que ponga fin al conflicto.

De fondo llama la atención que, quizá por casualidad, quizá no, los intereses de Arabia Saudí e Israel vuelven a encontrarse, alineados frente a Irán. En los últimos tres años el Ejército saudí ha intervenido en Siria, Irak, Yemen y Bahrein pero a Israel solo le dedica retórica con la boca pequeña, a pesar de los ataques contra la población civil en Gaza del pasado verano.

Ante ello, con el sarcasmo propio del humor árabe, algunos palestinos clamaban estos días en las redes sociales: “Necesitamos hutíes en Palestina. Así quizá se forme una coalición de países árabes que venga a liberarnos”.

Fuente original: http://www.eldiario.es/zonacritica/pataleta-Arabia-Saudi_6_377322287.html

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso de la autora mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

Fuente: eldiario.es

Seguidores