lunes, 6 de junio de 2016

Tres razones por las que las cosas se están calentando en el este de Ucrania



Samuel Ramani


Rusia tiene graves limitaciones presupuestarias, y las Naciones Unidas presionan a ambas partes para que respeten los acuerdos de paz. ¿Por qué Moscú está azuzando el conflicto “congelado” en Ucrania?
El 29 de abril, un funcionario de la ONU informó que los disturbios pro-rusos en Ucrania habían escalado a su punto más alto desde agosto de 2014 - y que el conflicto en el este de Ucrania había costado la vida a 173 personas sólo en el mes de abril. Este aumento de la violencia ha provocado el temor de que se rompa la frágil tregua alcanzada en los acuerdos Minsk II de febrero de 2015.
Las autoridades ucranianas y rusas discrepan completamente sobre quien está violando el acuerdo de paz de Minsk. Pero los informes de inteligencia de Ucrania aportan pruebas de que Moscú está desplegando combatientes y equipos militares en Donetsk y otras ciudades ocupadas por Rusia.
He aquí por qué las hostilidades van en aumento:
1) Moscú quiere afirmar su control sobre el este de Ucrania
Las recientes violaciones del alto el fuego sugieren que Moscú quiere tener la última palabra sobre los acontecimientos políticos en el este de Ucrania y mantener bajo su control las brigadas pro-rusas.
El Departamento de inteligencia del Ministerio de Defensa de Ucrania informó recientemente que Vladislav Surkov, un cercano colaborador del presidente ruso, Vladimir Putin, se reunió en privado con Alexander Zakharchenko, el líder de la semi-reconocida República Popular de Donetsk. En esa reunión, según los informes, oficiales rusos criticaron a Zakharchenko por no seguir las instrucciones del mando militar ruso. En particular, los consejeros rusos se quejaron de que el ejército rebelde de Zakharchenko no había utilizado la ayuda financiera y militar rusa de acuerdo con los objetivos militares establecidos por Moscú. Zakharchenko también ha sido criticado por Moscú por no hacer lo suficiente para expulsar a las tropas ucranianas de los alrededores de la ciudad de Avdiivka.
El apoyo militar y logístico de Moscú a sus aliados separatistas en el este de Ucrania no parece buscar la expansión territorial bajo su control. Por el contrario, Putin parece estar lanzando operaciones militares a pequeña escala para determinar qué brigadas separatistas pro-rusas son leales a Moscú. Como el especialista en política exterior rusa y profesor de la Universidad de Columbia Robert Legvold argumentó el pasado otoño, la perspectiva de un asalto militar ruso contra Odessa o Kiev se ha desvanecido considerablemente.
El objetivo de la cadena de mando militar rusa parece ser consolidar su presencia y la disciplina - en parte porque un mayor control en el este de Ucrania afianza las pretensiones de Rusia sobre el Donbass. En enero, Putin nombró al ex ministro del Interior Boris Gryzlov como representante de Rusia en el grupo de contacto establecido por los acuerdos de Minsk. El nombramiento de un aliado de Putin de alto nivel demuestra la importancia que otorga Rusia a reafirmar su autoridad sobre el Donbass.
El Kremlin también se está haciendo cargo de los esfuerzos de reconstrucción económica en el Donbass, en lugar de dejar esta tarea a empresas privadas rusas. Sergey Nazarov, un viceministro federal especializada en desarrollo económico regional, encabeza un importante proyecto de desarrollo que abarca los sectores financiero, energético, transportes y comercio del Donbass. El ejercicio de una dominación más directa en el Donbass, tanto militar como institucional, burocrática y económica, incluso si requiere el uso táctico de fuerzas militares a pequeña escala, refuerza el status internacional de Rusia y sus aspiraciones como potencia mundial.
2) Rusia cree que los políticos ucranianos amenazan el alto el fuego
Aunque Rusia y los separatistas pro-Kremlin son los principales responsables de las hostilidades que desestabilizan el este de Ucrania, los dirigentes europeos también han criticado a los políticos de Ucrania por su falta de voluntad para apoyar el alto el fuego. El ministro de Asuntos Exteriores alemán, Frank-Walter Steinmeier aseguró en marzo que Kiev y Moscú son ambos responsables del deterioro de la seguridad. La falta de progreso por parte de Kiev en la retirada de armas pesadas o los intercambios de prisioneros previstos es particularmente problemático, así como su fracaso a la hora de decretar una amnistía. Ucrania también se ha negado a la celebración de elecciones en las regiones separatistas ocupadas , un elemento clave de los acuerdos de Minsk.
Estos fracasos son el resultado de la reciente agitación política, así como de la profunda polarización partidista en Ucrania. Moscú ha podido rentabilizar estos problemas y culpar a las débiles reformas políticas en Ucrania de la reciente escalada de las tensiones. Putin ha presionado al Parlamento de Ucrania para que aprobase las reformas constitucionales radicales exigidas por los acuerdos de Minsk II. Estas reformas deben conceder un estatuto especial permanente al Donbass, una importante victoria simbólica para los esfuerzos de Rusia de consolidar su autoridad sobre el este de Ucrania.
Pero los nacionalistas y populistas en el Parlamento de Ucrania continúan bloqueando estas reformas. Putin perceives these leaders to be even more anti-Russian than Ukraine's current president, Petro Poroshenko. Estas facciones parlamentarias se inspiran en la retórica de líderes políticos como el ex primer ministro Yulia Tymoshenko y el ex presidente de Georgia, Mikhail Saakashvili, y por grupos de extrema derecha como Sector Derecha. Putin sabe que estos líderes son aún más anti-rusos que el actual presidente de Ucrania , Petro Poroshenko.
Pero estos grupos son cada vez más populares en Ucrania gracias a su postura anti-austeridad y su crítica de la incapacidad de Poroshenko a la hora de combatir la corrupción. Y ahora tienen más poder de negociación a nivel nacional. Tymoshenko ha criticado las medidas de descentralización del paquete de reformas constitucionales, que cree que favorecen a los intereses rusos. El verano pasado, una serie de dirigentes nacionalistas de extrema derecha pidieron abiertamente la ruptura del cese el fuego y se opusieron a la aplicación de los acuerdos de Minsk II.
Esta creciente oposición política se ha extendido también al ámbito internacional. Vladimir Frolov señaló en un reciente artículo de opinión en el Moscow Times  que las autoridades rusas criticaron duramente el intento de apoyo alemán a aquellos diputados ucranianos que buscan desligar las reformas constitucionales pendientes de lo acordado en Minsk. Extrapolando a partir de la retórica pasada, es lógico suponer que Rusia considera que las crecientes dudas sobre la voluntad de Ucrania de implementar los acuerdos de Minsk II son una justificación legítima para volver a alentar las hostilidades en Ucrania.
 3) La OTAN tiene una creciente presencia militar en el Mar Negro
El temor al cerco de la OTAN también ayuda a explicar la escalada de las hostilidades militares en Ucrania por parte de Rusia. En los últimos meses, los funcionarios del Pentágono han buscado ampliar la presencia militar de Estados Unidos y de la OTAN en Europa del Este. Los gastos de defensa de Estados Unidos en Europa van a crecer hasta los  3.4 mil millones de dólares en 2017 para incluir una modernización del arsenal de la OTAN y crear una fuerza de reacción rápida para defender Europa del Este de una potencial agresión rusa.
Los estados miembros de la OTAN apoyan una mayor presencia de la OTAN en el Mar Negro. El presidente turco, Recep Tayyip Erdogan , que está enfrentado claramente con Putin, expresó recientemente su preocupación de que la OTAN sea capaz de contrarrestar el control ruso sobre la costa. Rumania, con preocupaciones similares, se ha felicitado de la decisión estadounidense de desplegar aviones de combate F-22 en su territorio a finales de abril.
En febrero, Rusia realizó grandes ejercicios militares cerca de Crimea - una clara indicación de la preocupación de Putin por el aumento de la presencia de la OTAN. El Ministerio de Defensa de Rusia declaró que la movilización de 8.500 soldados y más de 1.000 unidades de material eran necesarios para su defensa.
En los últimos meses, se han hecho más frecuentes los casos de vuelos de aviones de combate rusos peligrosamente cerca de los buques de guerra de la OTAN. Como Crimea y su base naval de Sebastopol son de vital importancia estratégica para las ambiciones hegemónicas de Rusia en la región, Moscú espera que una influencia militar rusa más fuerte en Ucrania podrá disuadir las "provocación de la OTAN" en el Mar Negro.
En resumen, la escalada de hostilidades por parte de Rusia en el este de Ucrania puede explicarse por el deseo de consolidar su influencia sobre los territorios que ocupa, así como una reacción contra lo que percibe como una mayor beligerancia de Ucrania y la OTAN.
¿Qué ocurrirá ahora? Probablemente habrá un aumento a corto plazo de los conflictos militares tácticos, seguido por el restablecimiento de un conflicto congelado. Pero incluso si estas hostilidades son de corta duración, el futuro de los acuerdos de Minsk II y las perspectivas de paz en Ucrania cuelgan de un hilo.

cursa un master de filosofía en estudios de Rusia y Europa del Este en St. Antony’s College, Universidad de Oxford, y se especializa en la política exterior de Rusia post-1991.

Fuente original:
The Washington Post, 30 de mayo de 2016 -

Fuente:  Sin Permiso

Traducción:
Enrique García  

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