viernes, 29 de julio de 2016

El drama de las pensiones



EULÀLIA SOLÉ

 Alarmante la impunidad con que el Gobierno español, en funciones o no, está vaciando el Fondo de Reserva de la Seguridad Social. Es una caja que se creó en el año 2000 a fin de contar con fondos destinados a atender las necesidades “especiales” que pudieran surgir. Lo que sucede es que lo especial lo han convertido en general.

La sustracción comenzó en el 2012 para una paga extraordinaria de pensiones, y a partir de esta fecha las detracciones han continuado hasta sumar la cantidad de 24.651 millones de euros. En aquella fecha se extrajeron 7.003 millones; en el 2013, 11.648 millones; y este año ya han sido 6.000 millones con objeto de hacer frente a las pensiones del mes de junio. Actualmente, en el Fondo de Reserva sólo quedan 25.176 millones, cifra que conduce a calcular que con algunas pagas extras más la hucha se habrá agotado. Los jubilados, que con sus cotizaciones la habían colmado, perciben que sus pensiones están en el aire, a menos que se tomen medidas.

¿Cómo se ha llegado a tan penosa situación? Las causas principales provienen del desempleo, por un lado, y de la contundente reducción de los salarios, por otro, ya que esto último conlleva una mísera contribución a la Seguridad Social. Y cuando por añadidura se establece que para fomentar la contratación se reduzcan todavía más las cotizaciones, se estima, según advierten los sindicatos, que con este método dejarán de ingresarse 2.500 millones de euros. Así pues, las arcas se vacían y no se llenan.

Las fuerzas políticas, todas, tendrían que tomar conciencia de la gravedad del pro­blema y comprometerse a evitar la bancarrota. La tasa de paro del 20%, muy por encima de la media europea, los contratos precarios, los salarios menos que mileuristas, todo en conjunto encamina a la desigualdad y al precipicio. Sólo unas reformas económicas estructurales y unas leyes laborales más justas serían capaces de preservar al Fondo de Reserva de futuras usurpaciones. Con ello preservarían a los mayores de hoy y a los de mañana de caer en una absoluta ­penuria.

Por lo demás, las pensiones también podrían ser financiadas vía impuestos, pero se trata de una solución que las despojaría de su auténtico carácter. La población en edad de trabajar tiene derecho a hacerlo, con dignidad, con una justa remuneración, y más tarde poder retirarse con lo bien merecido.

EULÀLIA SOLÉ   

Fuente: La Vanguardia

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